Una notaria de 23 años en Carmona y un récord por cinco centésimas
Una joven de Carmona (Sevilla) de 23 años se ha convertido en la notaria más joven de España. Lo hizo con 53 puntos en el proceso selectivo, apenas cinco centésimas por debajo del primer clasificado. La frase que acompaña al titular —«he tenido suerte y trayectoria afortunada»— aparece en el tuit difundido, que dio pie a un debate sobre el mérito, la edad y el valor real de las noticias que se publican.
¿Cuánto mérito hay en batir un récord de edad?
Poco, sostiene la lectura más escéptica. Si el registro se rompe por unos días o unas semanas, el logro no describe a una excepción humana sino a la aritmética de una oposición que cada año corona a alguien ligeramente más joven. Como ironizó otro participante, quien quedó cinco centésimas por encima no hizo nada peor y, sin embargo, no tiene reportaje.
Un participante preguntó cuántos puntos había en juego: si de 54 posibles, cinco centésimas son ruido estadístico; si de varios miles, la distancia cambia de significado. El material difundido no lo aclara, y esa ausencia es, en sí misma, la mitad del argumento crítico.
De qué se sospecha cuando el mérito se presume
Aquí el tono se agria. Circulan comentarios que sostienen que la promoción limpia por mérito es la excepción y que la familia, los contactos y la administración vuelven a decidir quién ocupa qué. Son conjeturas sin ninguna prueba que las respalde y no hay indicio público alguno de irregularidad en el proceso. Pero el propio escepticismo es el dato sociológico: una parte del público ha dejado de creer que un número alto signifique algo por sí solo.
Frente a eso, un comentario defendió que aprobar una oposición notarial exige años de estudio y una responsabilidad pública que no se improvisa.
El titular que tapa el titular
La crítica más repetida no va contra la notaria, sino contra quien la puso en portada. Se argumenta que los récords de edad, los cambios de estación y las efemérides funcionan como relleno para no hablar de lo que duele.
Como resumió un participante, el dato que descoloca no es la edad, sino la distancia: cinco centésimas separan el reportaje con foto del anonimato. Quedó sin aclarar cuántos puntos se jugaban.