Gijón: una inmobiliaria dice que la oferta de alquiler cae hasta un 40%
¿Qué pasa cuando una inmobiliaria con tres décadas de recorrido abre la persiana y no tiene un solo piso que ofrecer? En Gijón, el Grupo Balbuena ha dejado de publicar anuncios de alquiler de larga duración en algunos meses, según su fundador, José Manuel Balbuena, que lo resume sin adornos: «la Ley de Vivienda ha aniquilado la oferta». La caída que maneja la empresa oscila entre el
30% y el 40% desde la entrada en vigor de la norma, según el mismo empresario. Y no es un caso aislado, según el informe de Idealista citado: en Arrecife se han llegado a contar
126 candidatos por anuncio, y en Leganés, Fuenlabrada o Santa Coloma de Gramanet la cifra supera el centenar.
Clientes haciendo cola antes de abrir
La escena que describe el empresario gijonés tiene poco de metáfora. «Hay días que tengo clientes esperando a la puerta de la oficina antes de abrir», asegura. «Y en 30 años, nunca había visto algo así». La demanda no ha caído: se ha desbordado. El problema es que el grifo de la oferta se ha cerrado. Los propietarios, según este diagnóstico, empezaron a retirar sus inmuebles cuando vieron que la moratoria del decreto antidesahucios podía dejarles sin capacidad de recuperar su vivienda si el inquilino dejaba de pagar. Después llegó el temor a que su zona fuera declarada tensionada. Y después, la puntilla: el alquiler turístico o temporal, que en una ciudad de playa como Gijón da menos problemas y más rentabilidad.
De 500 a 800 euros: el precio que sube sin oferta
El resultado se ve en los precios. Balbuena sitúa el alquiler medio de la ciudad en
700-800 euros, cuando antes estaba en
500. «Es una ley de primero de Económicas: si la demanda es muy superior a la oferta, el precio sube», sentencia. El fundador del Grupo Balbuena estudió Económicas y no entiende que el Gobierno no vea lo que él considera obvio. Su receta: incentivos para que las viviendas vuelvan al mercado, seguridad jurídica y desregulación. «Ahora mismo se trata a los propietarios como unos especuladores crueles», se queja. Y añade un perfil que suele quedar fuera del relato: «hay muchos jubilados que alquilan pisos para completar su pensión».
El diagnóstico que comparten los expertos
José Ramón Zurdo, director de la Agencia Negociadora del Alquiler, coincide en el fondo: hace falta desregulación, acabar con la impunidad de la ocupación y recuperar las antiguas deducciones del IRPF para la compra de primeras y segundas viviendas, siempre que estas últimas se destinen al alquiler. Balbuena respalda la idea, pero avisa de que el daño ya está hecho: «se han cargado el mercado, así que no va a ser ni fácil ni rápido».
Viviendas vacías y turismo: el contrapunto
La foto no es unánime. En Gijón, según los datos que se manejan en la conversación, hay más de
8.000 viviendas vacías y alrededor de
1.500 pisos turísticos. Con esas cifras, una parte del análisis sostiene que el problema no es solo la ley, sino también el capital inmobiliario que permanece inmovilizado. Hay quien defiende que las segundas residencias y las viviendas vacías deberían tributar más en el IBI, porque no son un bien de primera necesidad. Y hay quien responde que castigar al propietario que no alquila solo consigue que huya más capital. El pulso está servido: seguridad jurídica frente a incentivos fiscales, construcción nueva frente a movilizar lo que ya existe.
El contexto más amplio: 448.000 casas vacías en España
Mientras tanto, España acumulaba
447.691 viviendas por estrenar vacías en 2023, la primera vez en 14 años que el excedente aumenta, según los datos del Ministerio de Transportes. La Comunidad Valenciana, Cataluña y Andalucía concentran casi la mitad de ese remanente. La paradoja es difícil de sostener: sobran ladrillos en unos sitios y faltan alquileres en otros. La Ley de Vivienda, aprobada para abaratar el acceso, ha coincidido con una caída de la oferta de larga duración y una subida de precios en las ciudades donde la demanda aprieta.
Y así seguimos: buscando piso, mirando el anuncio que vuela, y esperando a que alguien abra la oficina.