Washington y Pekín negocian límites comunes para la IA
amadeus abre el tramo avisando de que lo que diga Trump estos días es lo de menos. La visita de Xi Jinping a EEUU trae algo más gordo debajo: el
20 de septiembre, Reuters publica que Washington y Pekín han metido en sus negociaciones la seguridad de los modelos, la proliferación de sistemas abiertos, los minerales críticos y salvaguardas contra actores peligrosos. Sobre la mesa, prohibir sistemas capaces de mejorarse recursivamente y frenar usos biológicos o nucleares. Por ahora son
conversaciones preparatorias, no un acuerdo.
Qué se ha sabido
Dos fechas mandan. La del
20 de septiembre de 2026, Reuters: EEUU y China discuten límites comunes para la IA. Y la del
10 de septiembre de 2026, también Reuters, con análisis de Marty Fridson: las compañías de infraestructura digital han emitido unos
220.000 millones de dólares de deuda en un año. Fridson ve diferencias de rentabilidad entre bonos de riesgo comparable y sostiene que el volumen está dificultando su absorción. Es un análisis sobre tensión en el crédito, no un anuncio de crisis.
amadeus vuelve a la demanda colectiva contra Anthropic, OpenAI, SpaceXAI y Google en el Tribunal Federal del Distrito Norte de California, con un detalle que antes no había salido: los demandantes invocan la
Sección 1 de la Sherman Act y sostienen que las compañías pactaron ralentizar el desarrollo. Deja montada la cronología de septiembre de 2026 con reportajes de El Mundo y Reuters y datos de Anthropic recogidos por Investing.com.
Añade bibliografía.
Kurzweil, The Law of Accelerating Returns (2001): el relevo entre paradigmas puede mantener una trayectoria exponencial aunque cada tecnología concreta encuentre su techo.
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lifeboat.com
Y dos escenarios del mismo proyecto:
AI 2027, con la IA acelerando su propio desarrollo y la competencia por delante de la supervisión, y
AI 2040: Plan A, con coordinación internacional, transparencia, verificación y límites hasta tener garantías.
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anthropic.com
Klaus María trae otro número:
OpenAI ofrece un 5% de su capital al gobierno de EEUU. Él lo llama propina, no generosidad. Spock saca declaraciones de Eric Schmidt bajo la etiqueta SuperIA. hyugaa suelta la pregunta tonta que no lo es: si la gente sabe que la IA da muchos datos falsos.
Dónde está la bronca
El hilo se parte por las barreras de entrada. Pancuronio sostiene que el cambio de poder no llega: la informática ha sido la ingeniería de los pobres, sí, pero montar cosas de verdad sigue exigiendo acceso. Su ejemplo:
quién va detrás de la IA en radiodiagnóstico, las de siempre, Siemens, GE, Toshiba, Philips, Canon, con dinero a espuertas. amadeus concede lo material —un ingeniero con IA no monta un Airbus desde su habitación— pero se agarra a lo otro: la IA agéntica cambia cuánto puede hacer un equipo pequeño, y una startup no necesita competir con Boeing en todo, le basta un nicho. Pancuronio responde que eso ya existe y que las auxiliares también arrastran barreras enormes.
Segunda bronca: el empleo. Singularidad lo lleva al extremo, la IA hace literalmente el trabajo y quien no ha sido despedido todavía finge. Tito Donnie le contesta por lo bajo, recordando quién tendrá el poder cuando el puesto escasee. El hilo no se pone de acuerdo.
Tercera: si esto es una revolución o un cuento. Catacroquer lo despacha con que se sigue bebiendo cocacola y que quien avisa necesita meter miedo. amadeus le contesta que también seguimos usando sillas y cucharas y nadie vive como antes de la Revolución Industrial, y desliza una distinción que le importa: una hipótesis planteada de antemano se expone a equivocarse, una explicación construida después solo encaja lo que pasa. Catacroquer recoge el guante, admite la transformación real, pero desconfía de quien vende respuestas.
El feudalismo tecnológico, esta vez explicado
mataresfacil se para a desarrollar el concepto, porque dice que la gente no lo entiende. Feudalismo: caída del poder central, señores con tierras y capacidad de acoger a quien trabaja bajo sus reglas. Traza la analogía y deja que cada cual saque la conclusión. También avisa de que el peligro no está en lo que se muestra al público, sino en el uso militar. Klaus María pone la pregunta en el aire: si el valor sale del patrimonio común, quién reparte, los gobiernos, y cómo se reparte por países.
Tarung mueve el foco a otro sitio. Dice que no piensa en la gran tecnológica, que eso le sobrepasa, sino en la política y en cómo la IA iguala a actores que antes no competían. Bonté le pide que desarrolle; Tarung tira de Lind y de Creveld y de la guerra asimétrica. Y pamplinero rescata a Asimov para lo de fondo: los oficios antes no cambiaban de generación en generación, ahora no paran.
Qué cambia respecto a antes
Entra el frente diplomático, que no estaba. La gobernanza deja de ser un debate de foro y aparece en una mesa entre EEUU y China, al mismo nivel que los chips o los aranceles. Entra también la deuda: 220.000 millones en un año y la pregunta de si hay inversores para todo eso. Y el 5% al gobierno de EEUU pone por primera vez una cifra sobre la mesa del reparto. amadeus, por su parte, elige el lado optimista: prefiere pecar de ingenuo, pensar que se logra y poner su granito durante el camino.