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Madmaxista
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El oro ha caído más de un 11% desde sus máximos de febrero, cuando superó los 1.000 dólares la onza. El rally alcista de los mercados en las últimas cuatro semanas ha aplacado la fiebre compradora de este metal precioso, pero no hay que equivocarse, la epidemia no ha sido erradicada. En las próximas semanas nos podemos encontrar ante un nuevo brote, más si se confirman las palabras del analista George Soros el lunes pasado justificando las fuertes subidas del mes de marzo como un rebote dentro de un escenario bajista en Bolsa.
Además, la nueva oleada de resultados trimestrales puede desatar de nuevo el pánico de los inversores si, efectivamente, las pérdidas alcanzan los niveles registrados en la Gran Depresión.
“El oro ha sido aceptado como riqueza durante miles de años. Cuando todas las formas de riqueza han caído o se han vuelto sospechosas, el último activo que ha seguido en pie ha sido el oro” aseguraba Richard Russell, autor de las Dow Theory Letters justo antes de la ruptura bajista de los mercados en febrero, “el oro no tiene equivalente ni deuda alineada a él. No necesita a los bancos centrales para asegurar su aceptación, el oro es aceptado en todas partes y en cualquier cantidad de una forma de indestructible, eterna riqueza”.
Y es que este metal precioso es un buen refugio en tiempos de profunda crisis, como la que se vive en la actualidad. Además, cualquiera de los dos escenarios que se presenten a partir de ahora, tanto inflacionista como deflacionista, beneficia su cotización.
La caída del precio en las últimas semanas “no es más que un pequeño ajuste del mercado dentro de un escenario claramente alcista para el oro”, explica a Cotizalia.com Mar1 Mueller, analista de Oro y Finanzas. Este metal precioso ha emprendido la senda alcista y sus fundamentales apoyan la subida.
Por un lado, ha aumentado considerablemente la demanda como inversión, “se ha vuelto a las costumbres de hace 40 ó 50 años”, asegura Mueller “y es un buen refugio contra la huida del papel”.
Asimismo, la caída de la producción desde 2001 hace que no haya oferta suficiente para cubrir la demanda, disparando los precios en el mercado. Y es que todo el oro extraído en la historia de la humanidad, según los datos del World Gold Council, alcanza unas 153.000 toneladas y las reservas del metal restantes no superan las 60.000 toneladas. Según las estimaciones de Oro Direct, en el plazo de 15 años se extraerá la última onza de oro de la tierra. Algo que puede resultar exagerado, aunque cabe destacar que entre 1996 y 2001, la exploración de nuevos yacimientos cayó en un 70% en respuesta a la fuerte caída de los precios.
Finalmente, la devaluación del dólar y las políticas, que son inflacionarias a largo plazo, están calentando la cotización de esta materia prima. “Se está creando papel de la nada”, explica Mueller “y el oro se comporta ahora más que como una materia prima como una divisa”.
¿Por qué hay que invertir en oro?
Hay muchas formas de invertir en oro. La más especulativa de todas son los futuros. Se comercian en cantidades bastante grandes y su riesgo radica tanto en su alto apalancamiento como en que, al fin y al cabo, también son papel. Luego están los ETFs, que son los que están impulsando al mercado y los fondos de inversión que cotizan en compañías mineras. Pero todos estos productos son, principalmente, especulativos. En tiempos de crisis ha aumentado considerablemente la inversión en oro físico si lo que se busca es un seguro a largo plazo para los ahorros.
La compra de lingotes y monedas se ha disparado en los últimos meses. Se trata de una inversión "sin IVA a tarifas de acuerdo con el precio fijo del oro de Londres, sin intermediarios ni elevados costes estructurales", explican desde Oro Direct, una de las empresas españolas más importantes dedicada en exclusiva a la venta de oro físico y que ha sido una de las grandes triunfadoras de la última edición de Bolsalia. Entre sus productos ofrecen barras y lingotes desde 2 gramos hasta un kilo -es decir, se puede invertir desde 70 euros- y monedas (Filarmónica de Viena, Australian Nugget, Maple Leaf... etc) con la que garantizas el valor de tu inversión.
No en vano, el oro es verdaderamente la única moneda alternativa aceptada internacionalmente que no se encuentra bajo el control de ningún gobierno. En su precio no pueden influir, en principio, ni los líderes políticos ni los bancos centrales. Aunque, según sostienen algunos analistas del sector, esto no es siempre así.
En una entrevista publicada por Oro y Finanzas, Bill Murphy, presidente del Gold Antitrust Action Commitee, sostenía que desde su organización llevan más de diez años denunciando el “organización incivil del oro”, conformado por “el Gobierno de los Estados Unidos, el Tesoro, la Reserva Federal, diferentes bancos y algunos bancos de inversión como son Goldman Sachs y JPMorgan Chase. Los motivos son apoyar al dólar, mantener los tipos de interés en EEUU por debajo de donde deberían estar, y por último, rebajar el barómetro de la salud del mercado financiero que constituye el precio del oro,” aseguraba.
“Al fin y al cabo, siempre que el precio del oro se dispara surgen los comentarios sobre un exceso de inflación, una caída del dólar, o una crisis de algún tipo...” explica Murphy, “todo ello negativo para Wall Street y la administración de turno. Por lo tanto, ‘cancelar al mensajero’ ha sido la clave de la labor del ‘Organización incivil del Oro’ al menos durante la última década”.
De hecho, y este es otro de los motivos por los que es el momento de invertir en este metal precioso, el riesgo de hiperinflación, resultado de unas políticas agresivas de recortes de tipos, puede provocar una importante pérdida del valor del papel moneda. En este sentido, “el oro es el único medio para preservar el patrimonio ante una crisis”, aseguran desde Oro Direct.
No es de extrañar, por tanto, la expectativa que está generando el próximo congreso del oro y la plata, que se celebrará por primera vez en Madrid el próximo mes de junio, y en el que se debatirá e intentará desentrañar las claves de la inversión en esta materia prima desde todos los puntos de vista.
Sea como fuere, de momento nos quedamos con las palabras de Richard Russel, “sólo hay un artículo que es comprado cuando existe miedo y codicia. Este es el oro. ¿Está preocupado por la viabilidad del dólar (miedo)? Entonces compre oro. ¿Está preocupado porque se le está escapando la oportunidad (avaricia)? Entonces no espere. Compre oro”.
Además, la nueva oleada de resultados trimestrales puede desatar de nuevo el pánico de los inversores si, efectivamente, las pérdidas alcanzan los niveles registrados en la Gran Depresión.
“El oro ha sido aceptado como riqueza durante miles de años. Cuando todas las formas de riqueza han caído o se han vuelto sospechosas, el último activo que ha seguido en pie ha sido el oro” aseguraba Richard Russell, autor de las Dow Theory Letters justo antes de la ruptura bajista de los mercados en febrero, “el oro no tiene equivalente ni deuda alineada a él. No necesita a los bancos centrales para asegurar su aceptación, el oro es aceptado en todas partes y en cualquier cantidad de una forma de indestructible, eterna riqueza”.
Y es que este metal precioso es un buen refugio en tiempos de profunda crisis, como la que se vive en la actualidad. Además, cualquiera de los dos escenarios que se presenten a partir de ahora, tanto inflacionista como deflacionista, beneficia su cotización.
La caída del precio en las últimas semanas “no es más que un pequeño ajuste del mercado dentro de un escenario claramente alcista para el oro”, explica a Cotizalia.com Mar1 Mueller, analista de Oro y Finanzas. Este metal precioso ha emprendido la senda alcista y sus fundamentales apoyan la subida.
Por un lado, ha aumentado considerablemente la demanda como inversión, “se ha vuelto a las costumbres de hace 40 ó 50 años”, asegura Mueller “y es un buen refugio contra la huida del papel”.
Asimismo, la caída de la producción desde 2001 hace que no haya oferta suficiente para cubrir la demanda, disparando los precios en el mercado. Y es que todo el oro extraído en la historia de la humanidad, según los datos del World Gold Council, alcanza unas 153.000 toneladas y las reservas del metal restantes no superan las 60.000 toneladas. Según las estimaciones de Oro Direct, en el plazo de 15 años se extraerá la última onza de oro de la tierra. Algo que puede resultar exagerado, aunque cabe destacar que entre 1996 y 2001, la exploración de nuevos yacimientos cayó en un 70% en respuesta a la fuerte caída de los precios.
Finalmente, la devaluación del dólar y las políticas, que son inflacionarias a largo plazo, están calentando la cotización de esta materia prima. “Se está creando papel de la nada”, explica Mueller “y el oro se comporta ahora más que como una materia prima como una divisa”.
¿Por qué hay que invertir en oro?
Hay muchas formas de invertir en oro. La más especulativa de todas son los futuros. Se comercian en cantidades bastante grandes y su riesgo radica tanto en su alto apalancamiento como en que, al fin y al cabo, también son papel. Luego están los ETFs, que son los que están impulsando al mercado y los fondos de inversión que cotizan en compañías mineras. Pero todos estos productos son, principalmente, especulativos. En tiempos de crisis ha aumentado considerablemente la inversión en oro físico si lo que se busca es un seguro a largo plazo para los ahorros.
La compra de lingotes y monedas se ha disparado en los últimos meses. Se trata de una inversión "sin IVA a tarifas de acuerdo con el precio fijo del oro de Londres, sin intermediarios ni elevados costes estructurales", explican desde Oro Direct, una de las empresas españolas más importantes dedicada en exclusiva a la venta de oro físico y que ha sido una de las grandes triunfadoras de la última edición de Bolsalia. Entre sus productos ofrecen barras y lingotes desde 2 gramos hasta un kilo -es decir, se puede invertir desde 70 euros- y monedas (Filarmónica de Viena, Australian Nugget, Maple Leaf... etc) con la que garantizas el valor de tu inversión.
No en vano, el oro es verdaderamente la única moneda alternativa aceptada internacionalmente que no se encuentra bajo el control de ningún gobierno. En su precio no pueden influir, en principio, ni los líderes políticos ni los bancos centrales. Aunque, según sostienen algunos analistas del sector, esto no es siempre así.
En una entrevista publicada por Oro y Finanzas, Bill Murphy, presidente del Gold Antitrust Action Commitee, sostenía que desde su organización llevan más de diez años denunciando el “organización incivil del oro”, conformado por “el Gobierno de los Estados Unidos, el Tesoro, la Reserva Federal, diferentes bancos y algunos bancos de inversión como son Goldman Sachs y JPMorgan Chase. Los motivos son apoyar al dólar, mantener los tipos de interés en EEUU por debajo de donde deberían estar, y por último, rebajar el barómetro de la salud del mercado financiero que constituye el precio del oro,” aseguraba.
“Al fin y al cabo, siempre que el precio del oro se dispara surgen los comentarios sobre un exceso de inflación, una caída del dólar, o una crisis de algún tipo...” explica Murphy, “todo ello negativo para Wall Street y la administración de turno. Por lo tanto, ‘cancelar al mensajero’ ha sido la clave de la labor del ‘Organización incivil del Oro’ al menos durante la última década”.
De hecho, y este es otro de los motivos por los que es el momento de invertir en este metal precioso, el riesgo de hiperinflación, resultado de unas políticas agresivas de recortes de tipos, puede provocar una importante pérdida del valor del papel moneda. En este sentido, “el oro es el único medio para preservar el patrimonio ante una crisis”, aseguran desde Oro Direct.
No es de extrañar, por tanto, la expectativa que está generando el próximo congreso del oro y la plata, que se celebrará por primera vez en Madrid el próximo mes de junio, y en el que se debatirá e intentará desentrañar las claves de la inversión en esta materia prima desde todos los puntos de vista.
Sea como fuere, de momento nos quedamos con las palabras de Richard Russel, “sólo hay un artículo que es comprado cuando existe miedo y codicia. Este es el oro. ¿Está preocupado por la viabilidad del dólar (miedo)? Entonces compre oro. ¿Está preocupado porque se le está escapando la oportunidad (avaricia)? Entonces no espere. Compre oro”.
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