El último de mis colegas, exactamente como los describes.
Carcelero de 46 años y dos descendientes, se ha emparejado con una de 30 años y ha tenido otra cría.
La ex, de 48-49, saliendo en todas las discos. La última vez que la vi, estaba en un bar tirándole la caña a un tío que no llegaba a los 55. Mi colega físicamente y en carácter le da mil vueltas.
¿Merecía la pena romper una familia, que mal que bien funcionaba, para esto?
Él las ha pasado difíciles, porque con los críos hay complicaciones a nivel económico, de visitas y demás, pero una vez que ha asumido la situación, afloja la pasta y reza para que a la mayor, 15-16 años, no se la líen muy rápido y le dé tiempo a hacer algo en la vida. Pero vamos, que lo dice con la convicción de que sabe que no tiene nada que hacer. Él ya solo piensa en hacerlo mejor con su nueva familia.
Ella... la cabra siempre tira al monte. Esto es para los que se creen que pueden rehabilitar a alguien o ligarse a una bandida arrepentida. Menos mal que es funcionario, si no estaría viviendo en el coche. Y que la nueva no le dé problemas en el futuro, que esa es otra.