China recortará su consumo de crudo casi un 10% en 2026
¿Puede el mayor consumidor de crudo del planeta recortar su sed casi un 10% en un solo año sin que el precio se entere? Esa es la pregunta que deja la previsión que sitúa 2026 como el ejercicio en que la demanda de petróleo en China da un salto atrás. Casi una décima parte menos de consumo en doce meses es una barbaridad estadística. Hasta hace poco sonaba a ciencia ficción. Ya no.
Qué significa un 10% menos de consumo chino
El primer reflejo es pensar en el bolsillo: menos demanda, precio más contenido, alivio en el surtidor. El razonamiento aguanta hasta que alguien recuerda que el mercado del crudo no funciona como una frutería. La producción se ajusta, y no siempre hacia abajo. Varias petroleras están en fase de cierres o de reconversión hacia otros productos, porque un barril que nadie quiere al precio de antes no se compensa abriendo más el grifo. El ajuste llega por el lado de la oferta, y llega tarde.
OPEP: del cartel a la estampida
Los movimientos internos del cartel son más elocuentes que cualquier comunicado. Kazajistán estaría saboteando las cuotas de exportación y Emiratos Árabes Unidos ha optado directamente por abandonar la organización. El patrón es reconocible: producir y colocar el máximo posible ahora, mientras quede comprador, porque el escenario que manejan es el de una demanda en descenso sostenido. La propia OPEP proyecta pasar de 155 millones a 120 en lo que queda de década. El desglose de escenarios por país, con sus supuestos de electrificación y frenazo industrial, da una foto bastante menos épica que el titular y mucho más incómoda para las cuentas públicas de los exportadores.
El carbón no vuelve
Nadie está regresando al mineral, contra lo que sugiere la reacción instintiva. El carbón pierde peso porcentual desde hace años y su próxima caída de capacidad de carga ya está en marcha: parte del parque pasa de operar como base continua a hacerlo como respaldo esporádico. Mientras, China sigue metiendo renovables y nuclear en el mix, electrifica transporte e industria y levanta gigavatios de almacenamiento a ritmo industrial. Hay quien va más lejos y espera reactores de torio modulables de 100 megavatios comercializados casi como bienes de consumo en tres o cuatro años.
España tocó techo de consumo entre 2005 y 2007, con más de 1.600 kilos por persona y año, y no fue por vocación ecologista. Fue la crisis. La transición energética más eficaz sigue siendo la que nadie planificó.