El oro a 35.000 dólares en 2035: la apuesta de Kiyosaki que divide a los inversores
El 22 de junio de 2026, el oro cotizaba a unos 4.182 dólares por onza. Ese mismo mes, Robert Kiyosaki, el gurú de «Padre rico, padre pobre», lanzó su última predicción bomba: el metal precioso alcanzará los 35.000 dólares en 2035. La cifra, difundida en sus redes, ha encendido el debate entre inversores escépticos y fieles.
Del 4.182 a los 35.000: ¿qué matemáticas lo sostienen?
Para que el oro multiplique su valor por 8,4 en nueve años y medio, necesitaría una rentabilidad nominal compuesta del 25% anual. No es imposible sobre el papel, pero como apunta un análisis detallado que ha circulado, semejante revalorización exigiría una depreciación monetaria extraordinaria, una crisis sistémica global o un vuelco radical en la demanda del metal. Si el motor fuera la inflación masiva, esos 35.000 dólares nominales no representarían el poder adquisitivo que hoy imaginamos. La predicción, además, omite cualquier distribución de probabilidades —un clásico en Kiyosaki, que siempre ofrece el número espectacular sin el contexto que lo valide.
El pulso entre el oro, la IA y el espacio
El debate no se queda en el simple optimismo. Una corriente argumenta que toda la liquidez del sistema será absorbida en las próximas décadas por la inteligencia artificial y la exploración espacial, dos sectores que devoran capital. Las inminentes salidas a Bolsa de OpenAI y Anthropic —previstas para el otoño de 2026— drenarían recursos, y el oro y el bitcoin sufrirían. Del otro lado, se sostiene que la burbuja de la IA pinchará como las puntocom, que el inversor minorista se desencantará y que el capital regresará a los refugios tradicionales. «Cuando estalle la burbuja de la IA, todo volvería a ser igual para el oro», resume una de las voces más escépticas con la narrativa tecnológica.
Bitcoin, ¿el nuevo oro digital o humo?
El contraste con bitcoin es inevitable. Mientras unos ven la criptomoneda como un engañabobos, otros la sitúan como la verdadera alternativa al dinero fiat. Si el oro llegara a 35.000 dólares, el bitcoin —según una estimación— podría dispararse a varios millones de euros. Pero esa relación no es directa: cuando la geopolítica se calma y la bolsa rinde, ambos activos pierden atractivo. Y hay quien recuerda que el oro ya estuvo lateral veinte años (años 80 y 90) sin remontar.
El legado controvertido de Kiyosaki
A pesar del escepticismo hacia sus profecías, el método de Kiyosaki para buscar gangas inmobiliarias —hacer ofertas entre un 30% y un 50% por debajo del precio de mercado sobre una muestra de al menos cien propiedades— ha dado resultados, según algunos seguidores. Un caso real: un piso tasado en 115.000 dólares se cerró en 80.000 tras una oferta inicial de 70.000. No todos los mercados lo permiten, pero la anécdota muestra que el gurú no es puro humo, aunque su predicción sobre el oro parezca más un brindis al sol que una guía de inversión.
La incógnita que nadie cierra
¿Es posible un escenario de 35.000 dólares? Los números dicen que sí, matemáticamente. Pero para ello haría falta una combinación de catástrofe monetaria y pánico global que nadie desea. Las condiciones que llevaron al oro de 1.000 a 3.600 dólares en quince años —inflación real, compras de bancos centrales, tensiones geopolíticas— han cambiado. La predicción de Kiyosaki, como tantas otras, se sostiene sobre el vacío de una distribución de probabilidades que él nunca publica.