SP 10.000 y bitcoin 200.000: el rally que nadie quiere perderse
Dos objetivos de mercado que suenan a delirio alcista: el S&P 500 en 10.000 puntos y el bitcoin superando los 200.000 dólares. Para algunos inversores no es una fantasía, sino una convicción respaldada por la concentración de beneficios en las grandes tecnológicas, el aluvión de productividad y una política comercial estadounidense que lleva al POTUS a negociar acuerdos en China como si fuera un vendedor de aspiradoras.
El motor de la subida: concentración y productividad
La distancia entre las 500 empresas del S&P y el resto del mercado se ensancha, salvo en manufactura. La idea es que la productividad tecnológica y energética disparará los resultados de las grandes corporaciones, arrastrando al índice. A esto se suma un contexto geopolítico en el que Estados Unidos, a pesar de un papel ridículo en la guerra de Irán, aprovecha para exportar más caro y fastidiar a sus competidores.
La inflación, lejos de ser un freno, se ve como un combustible para el S&P. Como se argumenta, tarde o temprano el IPC empujará al índice a 10.000. La cuestión no es si llegará, sino cuándo y si habrá un crash antes. Aquí las opiniones se dividen: unos apuestan por un buy and hold tranquilo; otros señalan que la bolsa se ha convertido en un casino global, con el peluquero invirtiendo entre corte y corte gracias a los fondos indexados.
Bitcoin y MSTR: la correlación que mueve fichas
La apuesta por bitcoin se canaliza a través de MicroStrategy (MSTR), que ofrece una correlación altísima con la cripto. La tesis es simple: si bitcoin llega a 200.000, MSTR lo multiplicará. Quienes buscan capturar esa subida con mayor beta que el S&P miran a energía, manufactura, tecnología y banca regional hipotecaria. La relajación en la concesión de préstamos hipotecarios en EE.UU. se interpreta como un nuevo impulso.
Las IPOs previstas de Anthropic, SpaceX y sobre todo OpenAI podrían llevar al Nasdaq a cotas aún más altas, según una corriente de opinión. Mientras tanto, hay quien ve un control algorítmico de las subidas y bajadas: cuando al sistema no le gusta la dirección, paraliza las transacciones.
La paciencia es la clave. A pesar de la euforia, hay quien recuerda que estos tiempos requieren calma. El estallido hacia arriba, si llega, podría ser espectacular. Pero también hay quien lo llama burbuja.