Hacienda expolia a la clase media: el duro alegato de un inspector
El diagnóstico llega de dentro de la máquina y por eso duele. Un inspector de Hacienda, de los que ven la recaudación por dentro, ha puesto negro sobre blanco que el Estado español no es socialdemócrata, conservador ni liberal: es una estructura de saqueo a las clases medias. El sistema impositivo, sostiene, tiene un solo objetivo: robar todo lo posible a la parte productiva de la sociedad.
Los tres ejes del alegato
El texto es breve pero afilado. Primero: el contribuyente productivo es la presa. Segundo: Hacienda concentra lo mejor del aparato técnico y humano del Estado, con los mejores profesionales y los mejores ordenadores, mientras el resto de la administración queda reducido a servicios auxiliares. Tercero: el dinero no se evapora; va a dos grupos bien definidos, la clase dirigente y una red clientelar que el texto dejaba a medias. Para rematar, el detalle que escuece: no hay presupuestos, y eso se lee como prueba de que el saqueo se hace con impuestos y deuda, sin necesidad de cuentas.
Las reacciones al diagnóstico no sorprenden. Hay quien pide soluciones y se queda sin respuesta; quien señala que el resto de la Unión Europea funciona igual de mal; y quien reduce el modelo a una imagen: más kilómetros de autopista, más cunetas. La frase resume la sospecha de que la obra pública no es un servicio, es un mecanismo de reparto con los amigos. Tampoco falta quien apunta al plan de sostenibilidad más comentado: medio millón de llegadas anuales para pagar las pensiones, un plan sin fisuras que nadie se atreve a formalizar al completo.
El diagnóstico correcto no sirve de nada si no se atacan las causas. Ahí el análisis se queda en blanco. Mientras nadie las nombre, el sistema seguirá recaudando y repartiendo entre sus dos beneficiarios habituales. Quizá esa es la causa última: que el expolio no produce preguntas incómodas, produce conformismo.