Como dice frances, no es el mismo "Modelo" de banca. Para hacer un seguimiento del "modelo español" no necesitaríamos un hilo nuevo, sinó un foro en exclusiva.
Hay un asunto que casi nadie ha tocado en el foro y son las sociedades interpuestas por las entidades financieras españolas para engañar perversos no sólo a quienes, por su escasa solvencia, no pueden acceder a un préstamo hipotecario, sinó a todos aquellos, españoles o forasteros, que carentes de una cultura financiera elemental, no son capaces de distinguir entre los conceptos jurídicos de crédito y préstamo o a los que nadie ha explicado que la multipropiedad sólo es un derecho de uso y no un derecho de propiedad en sí mismo.
De este modo, cuando se ejecutan los créditos o se destapa el embeleco, se salva el buen nombre del banco que está detrás de esas sociedades.
Sin ir más lejos, una noticia del día 3 de los corrientes...
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La sentencia considera cómplices al BBVA y Blue Milenium del embeleco y deberán devolver a los consumidores afectados las cantidades abonadas
TRIBUNALES-. El Juzgado de Primera Instancia número 9 de Palma de Mallorca, en una sentencia del 26 de noviembre de 2009, ha dado la razón a los cerca de 80 consumidores afectados por el embeleco cometido por una empresa denominada Blue Milenium en la venta de multipropiedad.
Así lo informó este jueves el presidente de la Asociación de Consumidores de Baleares (Acuib), Carles Hernández, que explicó que la sociedad Blue Milenium S.L se dedicaba a comercializar derechos de aprovechamiento por turnos de inmuebles de uso turístico que ofrecía a los consumidores demandantes. Dicha empresa se presentaba bajo una apariencia y legitimidad de una entidad especializada de ámbito internacional, lo cual era radicalmente falso.
En realidad, Blue Milenium era una tapadera societaria creada para cometer una defraudación que terminó convirtiéndose en una engaña masiva. La participación del BBVA en esta engaña, según ha quedado acreditado por la sentencia, reside en que la forma de pago de esta multipropiedad se realizó mediante créditos concedidos "instantáneamente" por el BBVA para la compra de vacaciones en apartamentos "que ni tan siquiera habían sido construidos".
La forma de pago venía constituida por un crédito al consumo que la empresa demandada tenía previamente concertado con la entidad financiera BBVA para financiar la compra, aseguró hoy Hernández. Y, en total, los 40 afectados tuvieron que pagar medio millón de euros, a razón de unos 12.000 euros cada uno, que se convirtieron en 15.000 euros al sumarse los intereses bancarios.
Así, para el presidente de Acuib ésta se ha convertido en "posiblemente la sentencia con mayor número de afectados por multipropiedad" y, además, consideró que es "doblemente importante" por la circunstancia de que pone de manifiesto los incumplimientos de los contratos suscritos entre los afectados y Blue Milenium en el periodo 2000 a 2002, ya que, en la mayoría de casos, no podían disfrutar de la semana de vacaciones prometida en el lugar escogido.
A cambio, este "entramado de empresas sin ningún tipo de actividad, con sólo un nombre y un CIF, que vendían turnos en unos apartamentos que, en algunos casos, ni siquiera habían sido construidos", les ofrecía estancias en establecimientos como el Marriot Son Antem --que nada tiene que ver con la engaña--, situado a sólo 15 kilómetros de Palma, o bien, en complejos turísticos de Illetes que no reunían las condiciones mínimas para disfrutar de unas vacaciones.
TÁCTICAS COMERCIALES
En cuanto a la táctica seguida por Blue Milenium para engañar a sus clientes, se iniciaba con cartas en las que se describían sus fantásticas ofertas, a las que seguían contactos telefónicos y, mediante un adecuado adiestramiento, sus agentes comerciales distinguían el miembro de la pareja o matrimonio más proclive y centraban su actividad sobre él o ella, con el fin de que, más tarde, convenciera al otro.
Esto, a su vez, degeneró en agrias discusiones familiares y numerosos reproches, cuando finalmente se destapó la engaña de multipropiedad, de la que desconoce el beneficiario último, dado que la operación se componía de un tupido entramado de empresas dirigidas por testaferros que ha costado años desvelar y que sólo ha llegado a una persona en concreto, que Hernández no considera que sea la compañía, sino que tiene como función comparecer en los juicios.