El Madrid arranca 2026/27 sin resolver el agujero del mediocampo
La temporada acaba de empezar y el diagnóstico ya está sobre la mesa. Al Real Madrid de la campaña 2026/27, la del supuesto último baile de Florentino Pérez y el regreso de Mourinho al banquillo, se le señala el mismo punto débil de siempre: el centro del campo. No es solo la reacción a un mal resultado ni una ocurrencia de un día. Hay quien sostiene que la carencia arrastra desde hace tres o cuatro años, incluso con Kroos y Modric todavía en plantilla.
Por qué se dice que al Madrid le falta mediocampo
El análisis más repetido apunta a un problema de equilibrio. El equipo presiona arriba y después se defiende «con uno y a veces con dos jugadores menos», lo que complica la defensa. En ataque los delanteros se estorban entre sí, y solo los pases interiores de un centrocampista turco rompen esa dinámica. Faltan jugadores capaces de batir líneas y circular con fluidez, algo que en el fútbol actual resulta determinante frente a rivales que se cierran bien, y el Atlético es uno de ellos.
Tchouameni, Camavinga y la falta de nivel
Sobre nombres concretos, el juicio es duro. Se describe a Tchouameni como un jugador que se ha vuelto plano y a Camavinga como irregular. La conclusión que se repite es que, salvo uno o dos futbolistas atrás, lo que hay no es nivel Real Madrid. El diagnóstico sobre la medular se viene formulando desde hace tres o cuatro temporadas, incluso cuando el club contaba con Kroos y Modric.
Florentino, la plantilla y el ruido de fondo
Una parte de la crítica carga directamente contra la directiva por cómo ha construido la plantilla, con futbolistas cuestionados en el medio y delanteros que mezclan como el agua y el aceite. Otra corriente reparte la responsabilidad entre los futbolistas. A ese malestar deportivo se suma el ruido extradeportivo: debates sobre la imagen del club y teorías sin respaldo sobre su futuro. El resultado, en cualquier caso, es el mismo: un equipo cuestionado desde la primera jornada.