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Aviso: La pieza Chirría, y no es para todo el mundo.
¿Sirve para el viaje sonoro? Por supuesto.
¿Es una simulación? Claro, ¿acaso cualquier forma de arte no es, en el fondo, una simulación para estimular los sentidos?
En esta pieza, Maiguashca escucha las voces distorsionadas de su propio pasado, como si escuchara ecos rotos de una travesía antes de volver al mar.
AYAYAYAY (1971) es el resultado de la experimentación en el Estudio de Música Electrónica de la Radio de Colonia, con los sonidos registrados en su viaje a su tierra natal en 1969 con grabadora en mano (Mesías Maiguashca ya vivía por aquel entonces en Alemania). Allí grabó sonidos de la naturaleza (viento, ríos, animales, lluvia, etc.), ruidos de la ciudad (bullicio del mercado, tráfico de coches, etc.), eventos a los que asistió (actuaciones, emisiones de radio, grabaciones, etc.). Presenta dos aspectos tonales: sobre un tejido abstracto de sonidos electrónicos aparecen imágenes propias de determinados momentos de la vida cotidiana. Esta obra supuso una confrontación de Mesías Maiguashca consigo mismo y la sociedad ecuatoriana de entonces, pues la grabación de todos estos sonidos le recordaron su infancia y juventud y también las divisiones marcadas por la desigualdad entre ricos y pobres, indígenas y no indígenas, explotadores y explotados.
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