Herpes zóster en menores de 50: el repunte sin explicación cerrada
El herpes zóster ha dejado de ser una enfermedad de abuelos. Cada vez más personas por debajo de los 50 años sufren brotes de un virus que permanece latente desde la varicela, y la pregunta —¿qué está pasando?— ya se hace en voz alta en consultas, farmacias y todo tipo de tertulias. La respuesta honesta:
no hay una causa confirmada. Hay cuatro teorías compitiendo y un negocio sanitario que crece al mismo ritmo que la alarma. Conviene separar lo que se sabe de lo que se sospecha.
¿Por qué hay tantos casos de herpes zóster en menores de 50 años?
Porque, según las hipótesis más repetidas, hay más gente con la inmunidad celular tocada. El virus de la varicela nunca abandona el cuerpo: se queda dormido en los ganglios nerviosos y aprovecha cualquier bajón de defensas para reactivarse en forma de erupción dolorosa.
El héroes zoster surge de una bajada de defensas, ahí lo dejo, resume un mensaje. La duda es qué provoca ese bajón en gente que no llega a los 50. Las explicaciones se agrupan en cuatro bloques: la vacuna del covid, la vacuna de la varicela, el estrés con déficit de vitamina D y el propio covid como desestabilizador del sistema inmune. Ninguna está demostrada.
La vacuna del covid: la sospecha más repetida y la menos probada
El profesor de dermatología de la Universidad Complutense de Madrid Eduardo López Bran ha abordado el asunto en The Conversation: las campañas de vacunación masiva han conllevado en algunos casos reacciones cutáneas que pueden generar preocupación,
como la del herpes zóster. De ahí a culpar directamente a las inyecciones hay un trecho que muchos mensajes cruzan sin freno, asegurando que es un efecto adverso reconocido y que deja las defensas por los suelos.
No existe evidencia que respalde ese vínculo causal y ninguna autoridad sanitaria lo ha establecido. Es la hipótesis con más eco y la que menos pruebas acumula.
Varicela, vacuna de la varicela y el entrenamiento del sistema inmune
Una segunda línea apunta a la vacuna de la varicela, incorporada al calendario relativamente tarde. El razonamiento es que pasar la enfermedad de niño somete al organismo a un
entrenamiento que la vacuna no reproduce igual, de modo que el virus queda latente en quienes no lo han pasado nunca o lo han pasado de mayores, cuando el brote es más aparatoso. En contra juega un argumento de sentido común: la vacuna evita precisamente las complicaciones graves y su uso se ha generalizado en medio mundo sin un repunte de zóster que lo confirme. Quien tiene zóster puede contagiar varicela a quien no la ha pasado, aunque el herpes labial es otra cosa distinta y se confunde a menudo.
Estrés, falta de sueño y vitamina D por debajo de 25
Aquí el acuerdo es más amplio. El estrés crónico, dormir mal, la inflamación persistente y unos niveles bajos de vitamina D —se considera bajo por debajo de 25— son terreno abonado para que el virus despierte. Alguien lo cuenta en primera persona: arrastra brotes desde el nacimiento, con manifestación en los ojos, la más peligrosa, y le salen en temporadas de mucho estrés o de sistema inmune deprimido. Otro relata un episodio en un muslo tras semanas trabajando muchas horas de pie, sin haberse puesto ninguna dosis del covid y habiendo pasado la varicela de niño. El patrón se repite:
el detonante no es el virus, es el estado del cuerpo.
El negocio: 33,7 millones en Madrid y un antiviral que se dispara
La
Comunidad de Madrid ha aprobado
33,7 millones de euros para la vacunación frente al herpes zóster, y los centros de salud públicos aparecen empapelados con la campaña. En paralelo, un mensaje sostiene que las ventas de Aciclovir se han incrementado un
500%, con un proveedor que exporta desde Bielorrusia. La vacuna que se ofrece se presenta como de la misma tecnología que las del covid. Ojo con la letra pequeña: quien ya ha pasado el zóster no se libra, porque el virus se queda dentro de por vida. Y una advertencia que repiten los propios afectados: hay médicos que aún confunden la erupción con otras dolencias y tratan cualquier cosa menos el dolor nervioso.
Lo que nadie cierra
Con la vacunación extendiéndose entre los mayores y el antiviral multiplicando ventas, lo probable es que el asunto siga ganando volumen —y ruido— antes de que alguien pueda explicar con datos por qué el zóster se adelanta. Si la explicación llega, lo hará por la vía epidemiológica, con series que separen el efecto de la vacuna del de la infección. Si no llega, se impondrá la más cómoda: señalar al pinchazo.