El arancel de 3,61 euros que ha vaciado los carritos de AliExpress
Un pedido de tres baratijas que antes costaba 10 euros, ahora se convierte en 22. La diferencia no es el producto: es el arancel de 3,61 euros por categoría más el IVA sobre ese arancel. La medida, presentada como protección de la industria europea, ha conseguido exactamente lo contrario: que el consumidor deje de comprar y que la recaudación, según la curva de Laffer, caiga en picado.
El nuevo impuesto que se come el 80% del pedido
Desde que la UE impuso la tasa aduanera sobre compras de bajo valor, cada categoría TARIC tiene un arancel fijo de 3,61 euros. Y no acaba ahí: el IVA se calcula sobre el arancel, de modo que el coste real es de 3,63 euros. Para un pedido de 12,80 euros, los impuestos ascienden a 7 euros. Para uno de 22 euros, el total se dispara a 40. La matemática es simple: comprar baratijas de 2-3 euros ya no compensa, porque el arancel supera el precio del producto.
Un comprador habitual relata que pedía tres cosas para llegar a 10 euros y evitar el envío, y ahora se encuentra con 12 euros de impuestos. Otro, que una compra de dos objetos de electrónica e informática le supone 6 euros extra. La conclusión es unánime: el «todo a 3 euros» ha perecid.
La paradoja de la recaudación: la curva de Laffer en acción
Los aranceles se justifican como protección de la industria europea. Pero cuando la industria no existe, ¿qué protegen? Nada. Son una simple medida recaudatoria. Y aquí entra la curva de Laffer: si el impuesto es tan alto que la gente deja de comprar, la recaudación cae. El que compraba tres pijadas, ya no las compra. Recaudación a la guano.
Además, hay quien sostiene que la medida beneficia a China a largo plazo. Al eliminar el menudeo de paquetes pequeños, las empresas chinas venderán lotes a intermediarios europeos, que se encargarán de la distribución. La fábrica china seguirá produciendo, pero el consumidor pagará más. Y mientras tanto, las plataformas ya están moviendo almacenes a España y ofreciendo días sin aranceles para recuperar clientes.
La seguridad como coartada: el marcado CE de mentira
Hay un argumento a favor de la tasa: la seguridad. Muchos productos de AliExpress no cumplen la normativa CE europea. El logo «China Export» se confunde con el CE, y productos como un aplique LED para el baño no superan los ensayos obligatorios. La anécdota del termómetro de cocina retirado por «seguridad» por sus soldaduras de plomo, y que sigue funcionando, ilustra el despropósito. Pero si la preocupación es la seguridad, ¿por qué no se aplica la misma vara a las frutas y verduras jovenlandés que entran sin controles?
¿Y ahora qué?
Los consumidores buscan alternativas: Amazon, tiendas de barrio, o directamente no comprar. Los repartidores de paquetes que antes pululaban por los barrios han desaparecido. La pregunta que queda en el aire: ¿protegerá esto la industria europea o simplemente empobrecerá al consumidor sin que nadie fabrique aquí? Mientras tanto, los carritos de AliExpress se vacían.