400 neologismos para nombrar la España que no sale en el BOE
Hay palabras que no están en el diccionario oficial porque describen lo que el diccionario oficial prefiere no mirar. Un proyecto colaborativo ha reunido 400 neologismos en un PDF descargable, ordenados alfabéticamente, que funcionan como una radiografía del vocabulario que la calle ha ido fabricando a golpe de ironía. La edición anterior ya circulaba; esta llega ampliada y con la misma vocación: poner nombre a lo que todos reconocen y nadie había etiquetado.
El criterio no es filológico, es descriptivo. Cada entrada captura una figura, una práctica o una contradicción cotidiana. El resultado es un glosario que se lee como un tratado de economía doméstica disfrazado de chiste.
Qué es el diccionario burbujista y de dónde sale
El proyecto nace de una comunidad que lleva años inventando términos para lo que no tiene nombre. La nueva edición, presentada como «Hic Svnt Leones: SERÁ EN OCTVBRE», llega con 400 entradas y se distribuye en PDF. Se admiten contribuciones y donaciones por Bizum, lo que da una idea del modelo de financiación: voluntario, disperso y sin subvención.
El formato es deliberadamente artesanal. No hay editorial detrás ni aparato crítico. Hay una lista alfabética que va de la A a la Z y que incluye desde conceptos económicos hasta figuras sociales. La entrada dedicada al
ADOBADO define un tipo de vivienda que «combina todos los defectos del bloque de pisos y la casa aislada», sueño recurrente de quien aspira a chalet sin renunciar a los vicios del ladrillo.
Ladrillo, remos y decretos: el vocabulario económico
El núcleo duro del diccionario es económico. El
LADRILLO aparece definido como «mecanismo de inversión de la clase media regido por los mandamientos del nuncabajismo», que convierte barro cocido en patrimonio imaginario y deuda auténtica. La entrada remata: «nunca pierde valor, solo compradores». El
LADRILLOTEÍSMO se describe como la fe en que el barro cocido protege contra cualquier crisis, especialmente las provocadas por comprar barro cocido.
El
REMERO es el contribuyente que mantiene en movimiento la galera mientras en cubierta se discute cómo repartir su esfuerzo. La definición añade que cada año le alargan el remo y le dan el doble de latigazos mientras le felicitan por la recuperación. La
RECORTIFLACCIÓN describe el fenómeno por el que el envase conserva su tamaño, el precio conserva su ambición y el contenido aprende a vivir con menos.
La
DECRETOSPERIDAD es la abundancia promulgada en el BOE cuya entrada en vigor se retrasa por falta de alguien que la produzca. Y
DEJAR EL REMO es abandonar el trabajo asalariado para vivir de las rentas, máxima aspiración de quien denuncia a los rentistas mientras calcula cuántos pisos necesita para convertirse en uno.
Política, agenda y vocabulario de la sospecha
El diccionario también tiene entradas políticas. La
AGENDA 2030 se define, según una de las entradas recogidas, como plan para implantar un modelo global, en una formulación que reproduce el marco de sospecha habitual en estos círculos. La
LADY TUCÁN se describe como vicepresidenta que decreta la prosperidad laboral y deja al empresario la tarea de encontrar con qué pagarla. El
DEMIGRANTE es quien produce vergüenza ajena extrema.
Hay una veta más cruda. El
DABUTI se presenta como espíritu primigenio de idiotez pura que roe y babea en el centro del universo, contoneándose sobre un patinete. Es la entrada más barroca y también la más política.
Las aportaciones de la nueva edición
La ampliación incorpora términos nuevos. El
PAGAFANTISMO ESTRUCTURAL describe, según una de las aportaciones al hilo, al compañero que pone la pasta en las cenas mientras los demás cobran por asistir. El
LONCHAFINISMO 2.0 ya no es comer mortadela, sino mirar el ticket del súper y calcular cuánto queda de dignidad por euro. El
REMERO DE SALÓN es quien aconseja arrimar el hombro desde su teletrabajo con contrato alto.
También hay entradas heredadas de discusiones previas, como el
JITANOTORERO, que se reivindica como una de las palabras «más bonitas y certeras» del glosario. Y una familia entera de términos sobre el felpudo y sus derivadas, aportada por un colaborador que se autoproclama «Caudillo Púbico».
El modelo de financiación y la cultura del Bizum
El proyecto se sostiene con donaciones por Bizum. Es un modelo que ha proliferado: cualquiera con un cuenco digital puede financiar lo que antes requería una editorial. El diccionario lo asume sin pudor y lo convierte en parte del chiste. La nueva edición se presenta con la promesa de que «será en octubre», sin más concreción.
La discusión derivó hacia otros asuntos. Un participante relató el caso de un sacerdote de un pueblo de La Sagra que, según su testimonio, mantenía conductas impropias con animales y con vecinos, y que habría denunciado a quien lo descubrió, resultando este condenado por difamar al religioso. El relato, sin verificación independiente, se usó para ilustrar una tesis: que señalar tiene coste y el señalado cobra.
Con 400 entradas y un PDF descargable, el diccionario funciona como un termómetro del vocabulario que la economía real ha ido generando. Queda por ver si la edición de octubre mantiene el ritmo o si el filón se agota. De momento, el Bizum sigue abierto.