La playa de Eva Soriano: entre el piropo soez y la censura por edad
¿Qué ha hecho exactamente Eva Soriano en la playa para armar este revuelo? Un vídeo contoneándose al borde del mar ha reabierto la eterna pelea entre el deseo expresado sin filtro y la ola reaccionaria que pide decoro. Eva Soriano se ha convertido en blanco de una lluvia de comentarios que mezclan el cumplido procaz con el reproche generacional.
El debate no es nuevo: cada verano una famosa en bikini se convierte en tendencia por los mismos motivos. Pero aquí hay un matiz: los ataques no vienen solo de la cosificación clásica, también de un sector que considera que «ya no está para esos trotes». Frases como «tápese y escuche música de su edad» resumen una corriente edadista que castiga a las mujeres por seguir sintiéndose dueñas de su cuerpo.
Otros comentarios aprovechan para arremeter contra el reguetón, como si la música fuera la culpable de la escena. La ironía llega a citar a Cyrano de Bergerac para explicar el desfase entre el cortejo clásico y el digital.
Al final, lo que subyace es el mismo patrón de siempre: la mujer pública que baila no puede ganar. Si lo hace, es una provocadora; si no, una estrecha. Eva Soriano, por ahora, ha optado por contonearse y seguir. El ruido lo ponen los demás.