Eva Soriano, lesiones y sobrecargas: la queja que todos pagan
Eva Soriano ha verbalizado un problema que roza lo epidémico: lesiones y sobrecargas físicas que se cronifican. La reacción pública, sin embargo, no ha ido por ahí. Su frustración ha terminado sepultada bajo una montaña de descalificaciones personales, en las que la salud ha sido lo de menos.
El cuerpo a los 40, un privilegio
Entre el ruido ha abierto hueco una observación incómoda: la cantidad de gente relativamente joven con dolores es alarmante. El umbral está en los 40 años. A esa edad, no tener molestias físicas es poco menos que un privilegio. El que ni siquiera necesita gafas ni ha perdido pelo roza lo divino.
La reflexión vale para todos, pero la conversación arranca con las mujeres y su desgaste físico. Poco se habla de lo castigado que está el cuerpo femenino, y menos aún de su factura en forma de sobrecargas y lesiones.
La bronca como respuesta
El resto del intercambio ha sido un fiel reflejo de cómo se trata a quien se queja: ataques a la credibilidad, al personaje y a su entorno profesional. El compañero de programa aparece como la comparsa que ríe las gracias. La que está en el centro recibe todo lo demás.
Soriano ha hecho pública una frustración legítima. La conversación ha preferido el linchamiento. Y así nos va con el dolor: nadie quiere oírlo, salvo cuando viene con escarnio.