El modo eclipse de Eva Soriano y la cosecha del desprecio digital
¿Qué hace falta para que una imagen de dos mujeres simplemente pasándolo bien se convierta en un rosario de insultos? En el caso de Eva Soriano y su acompañante, basta con un encuadre. La cómica y su amiga, captadas en pleno “modo eclipse”, han desatado una ráfaga de comentarios que van del juicio estético al análisis de su vida sentimental.
El patrón del desprecio anónimo
Primero se ataca el físico, luego el movimiento, y si no basta, se inventa una teoría sobre las rupturas de la protagonista. Da igual que la escena no tenga nada de excepcional: la visibilidad pública femenina sigue pagando peaje en forma de descalificación anónima. Hay quien argumenta que salir en televisión expone al escrutinio, pero entre el escrutinio y el escarnio hay un trecho que algunos cruzan sin freno.
La visibilidad como peaje
El episodio, además, apunta a la acompañante como una actriz conocida, lo que convierte el caso en un aviso para cualquier mujer con proyección pública: el anonimato sigue siendo el refugio favorito para el desprecio. Ninguna red social ha conseguido resolver la ecuación, y mientras tanto, el “modo eclipse” se convierte en metáfora: cubren su imagen, pero no la sombra que proyectan.
Por suerte, el “modo eclipse” acaba. El modo comentario, no.