El oro (y el resto de las formas de dinero-mercancía) no es deuda. Voy a intentar explicarte el por qué, aunque no tengo gran esperanza en que le saques mucho provecho. Seguro que al resto sí le abre puertas.
Una deuda es una promesa de pago futuro. Esto quiere decir que el emisor de deuda generalmente extenderá un papelito donde pone algo como "adeudo a X la cantidad Y". Como es evidente la cantidad Y no puede ser devuelta dando más papelitos similares, sino que se refiere a lo que esencialmente la sociedad en su conjunto ha considerado dinero.
Dado que en algún momento pasado, la gente que poseía alguno de esos papelitos, podía necesitar realizar intercambios, podía resultar práctico utilizarlos para hacer pagos. Por ejemplo, el ganadero Toni había vendido una vaca a su vecino Juan, que es granjero, por lo que este le extendió un papelito donde indicaba "debo a Toni el valor de la vaca en ORO (u otra forma de dinero, plata, sal, etc)". Cuando Toni fue a comprar la madera para hacer un establo a un maderero de la zona llamado Pepe, le pagó parte dándole el papel-deuda de Juan, del que Pepe se fiaba por conocer bien a Juan y saber que era buen pagador.
Como se puede entender, en el ejemplo que he expuesto hay un elemento crucial que diferencia al dinero real de la deuda. El uso de la deuda como dinero depende SIEMPRE de la credibilidad del emisor. Esto significa que el dinero-deuda dejará de tener utilidad como tal, si por alguna razón los usuarios del dinero dejan de tener fe en que podrán recuperarlo a cambio de los papelitos en su haber.
En realidad, el dinero-deuda es un sustituto monetario, ya que en momentos de poca convulsión social puede cumplir perfectamente con la función del dinero, por su practicidad.
Ahora bien, qué ocurre cuando el emisor, en este caso Juan, enferma gravemente y deja de poder trabajar la tierra. Al no poder recoger la cosecha de este año, Juan deberá consumir el acopio del año pasado hasta recuperarse. Mientras tanto su capacidad de ahorro y de trabajo van menguando, por lo que sus vecinos pronto conocen que Juan está pasando un mal momento.
Al hacerse los problemas de Juan del conocimiento común, la gente ya no está tan dispuesta a aceptar el dinero-Juan como lo estaba antes (Juan podría incluso morir, aunque ninguno de los vecinos lo desea porque es buena gente), por lo que aquellos que lo hagan lo harán con un descuento sobre el facial del papel. El dinero-deuda no sólo depende de la credibilidad, sino que su valor es directamente proporcional a ella. Cuanto menos creíble es un emisor, menos valor tiene el dinero que emite, y con mayor descuento se procederá al cambio de su dinero-deuda.
Con esto creo que queda meridianamente demostrado que la deuda no es dinero, pese a que sea un lema bastante utilizado. La deuda puede representar dinero y a menudo es utilizado como tal, constituye un sustituto monetario, pero no es dinero.
Entonces, ¿qué es el dinero?
El dinero, que tiene la cualidad de que no depende de la credibilidad de ningún emisor, surgió de las interacciones libres entre las personas en la antigüedad. Simplemente se escogió, por ensayo y error, de entre todos los materiales que mejor cumplían con esa función. Y sin que ningún estado o mandatario así lo indicara u ordenara. Y aunque ha habido muchos materiales que han sido usados como dinero en el pasado, ninguno ha tenido la consideración, la estabilidad en su uso y apreciación, que el oro y la plata. Sencillamente sus cualidades como dinero son PERFECTAS.
Ahora, imaginemos un periodo convulso en que el emisor de moneda empieza a perder la credibilidad. ¿Qué es lo que ocurre en ese caso? Que el dinero-papel-deuda del estado empieza a perder valor y su cotización frente al oro cae. Esto no es ninguna casualidad. Si el mundo fuera tal que como algunos sugieren, y el estado pudiera determinar qué es dinero, la conclusión lógica no sería la inflación. Si el dinero fuera una institución que deriva del gobierno, jamás perdería valor.
Pero como el estado mismo es incapaz de mantener el valor de su sustituto monetario, es evidente que no solo no es dinero, sino que en la medida en que su dinero-deuda pierde valor, es un sustituto monetario de baja calidad.