Ahora no hay shock de oferta ya que los inventarios siguen siendo enormes. Sobra de todo, incluso productos sanitarios. Otra cosa es que no te engañen (el gobierno no se ha enterado, pero no porque no haya oferta, sino porque no lo hacen bien).
Hay shock de oferta de cervezas y tapas en bares y de espectáculos con público. De nada más.
El shock de demanda es lo que viene.
Es lo que quería decir.
En primer lugar, el cierre decretado por el gobierno supone shock de oferta, porque una fracción de las empresas dejan de producir bienes y servicios.
Pero si persiste tal situación, la gente no gana salarios con los que comprar bienes y servicios. Si la gente no compra, el shock de oferta termina afectando a la demanda, de forma que ambas, oferta y demanda, se igualan.
Quizás se entienda mejor si se explica evitando el concepto de salario.
Cuando los trabajadores producen bienes y servicios, a la vez que están creando la oferta de bienes y servicios, están creando la capacidad de compra de esos bienes y servicios, es decir su demanda.
Un trabajador que trabaja en una fábrica de zapatos en la industria alicantina, está indirectamente intercambiando estos zapatos por otros productos tales como alimentos, gasolina, la conexión a internet de su casa o el nuevo portátil para su esposa.
En la medida en que otras actividades se ven reducidas por el confinamiento, el resto de trabajadores que producen esos bienes, no los están produciendo en la misma cantidad por lo que no van a poder ser intercambiados por la misma cantidad de zapatos.
Esto significa que para mantener el nivel de vida conjunto de los fabricantes de zapatos, de los agricultores y ganaderos, de los que refinan y distribuyen derivados del petróleo, de los trabajadores de las compañías de telefonía o los de las empresas que componen ordenadores,
todos ellos tienen que estar produciendo.
La cuestión de fondo es que todos los bienes y servicios producidos están pagando todos los bienes y servicios consumidos.
Toda la sociedad se beneficia conjuntamente de la especialización y de la división del trabajo, y en la medida en que esta división desaparece o se produce una asimetría, los productores están financiando a los que no lo son durante el tiempo que dura esta situación.
No es posible mantener un confinamiento indefinido sin afectar al nivel de vida conjunto de la sociedad.