Ya que este post tiene una naturaleza bastante didáctica me atrevo a preguntar, para clarificar, para ver si los conceptos los estamos usando igual.
Cuando habláis del problema de solvencia y que no hay perfiles solventes, os referís a que ya no hay personas (físicas o jurídicas) a las que prestar dinero con seguridad de que vayan a devolver lo prestado, ¿verdad?
Vamos, que aunque hay trillones de euros para prestar, nadie los presta porque los que tienen garantías de devolver lo prestado (empresas y personas solventes) ya están endeudados al máximo de su capacidad, y a los que no están endeudados no se les presta porque básicamente son personas sin recursos ni estabilidad para asegurar mínimamente su capacidad de repago de la deuda.
¿Estamos de acuerdo?
Eso es.
Desde el punto de vista de los economistas proestado actuales, los tipos de interés sirven a dos propósitos fundamentales, que se complementan:
- Proveer de liquidez al sistema bancario en caso de colapso. Esto proviene de los estudios de Milton Friedman, que afirmaba que la crisis del 29 tuvo como origen que la FED no expandió suficientemente rápido (de hecho la masa monetaria se contrajo durante los primeros años tras el sustancia ilegal). Friedman analizó las crisis y pánicos bancarios anteriores a 1929, llegando a la conclusión de que si en cada uno de ellos las autoridades monetarias hubieran dado facilidades de financiación a los bancos en problemas, la crisis no se hubiera extendido y la contracción hubiera sido mucho más suave.
El problema en el análisis de Friedman es que las corridas bancarias no solo no son malas para la economía, sino que de hecho son sanas para el sistema monetario y para la finalidad del uso del dinero bancario, pues permiten a la sociedad deshacerse de los banqueros que abusan del sistema de reserva fraccionaria.
Cuando un banquero utiliza un coeficiente de reserva demasiado bajo (y "demasiado" es algo que determina el mercado en un sistema de banca libre sin prestamista de último recurso), en algún momento los propietarios de depósitos y cuentas a la vista en el banco, empiezan a darse cuenta de que el banco no tiene en caja su dinero, ya que lo ha invertido o malinvertido con el fin de una mayor rentabilidad.
Ante la llegada masiva de despositantes que iban a retirar su dinero, los bancos hasta la aparición de la FED quebraban ante el pánico bancario derivado de su mala gestión y del hecho de que todos los bancos en un sistema de reserva fraccionaria están técnicamente quebrados (no pueden hacer frente a sus obligaciones a corto plazo, como la retirada de depósitos, frente a los préstamos que han concedido a plazos mayores).
Pues bien, esto fue algo recurrente en el S. XIX, y realmente no pasaba nada con ello. Los bancos abusaban, el mercado corregía y quebraba a los más negligentes y corruptos. Y el sistema seguía viento en popa a toda vela, el crecimiento de dos dígitos caracterizó al S. XIX bajo el patrón oro.
- Activar el crédito en la economía. Se supone que con tipos de interés muy bajos, fluirá el crédito del banco central hacia los bancos comerciales, y de estos al público con el fin de que los negocios prosperen, los empresarios inviertan, la gente consuma. Esto proviene de las tesis keynesianas, que defienden que cualquier aumento de la demanda agregada hará que la economía funcione, en un circulo virtuoso.
El error de los keynesianos es el de pensar que con solo activar el crédito la economía irá bien, cuando ya es evidente el excesivo endeudamiento de todos los agentes provocados por estas políticas.
La deuda monstruosa existente hace que los agentes que podrían tomar prestado sean muy sensibles a cambios en los tipos de interés, por lo que los más inteligentes evitan pedir préstamos por muy bajo que sea el interés. Los menos listos seguirán muy apalancados hasta el momento de su estertor final, cuando una mínima subida de tipos los lleve directamente al colapso financiero.
De esta forma los bancos tienen concedidos préstamos por el BCE, pero este dinero está en las cuentas que los primeros tienen en este, por lo que pagan al BCE debido a los tipos negativos.