Bueno, a lo que venia...
El estado está canino y las pensiones impagables. En los proximos 15-20 años se jubilará el 17% de la poblacion.
Los ‘baby boomers’ engloban más del 17% de la población española total esta generación tan destacada, será a partir de 2023 cuando empiece a jubilarse.
Esta «generación ha podido tener mejores condiciones de vida, desarrollarse profesionalmente, viajar y disfrutar más que la anterior, que estuvo marcada por acontecimientos trágicos de la primera mitad de siglo. Por lo tanto, será una generación más exigente y concienciada de sus propias expectativas y necesidades».
En cuanto a la esperanza de vida, en principio parece que España recuperará su tendencia, frenada el pasado 2020, y continuará siendo uno de los países con mayor esperanza de vida, colocándose en 2050 en casi 93 años de media.
Referente a la edad de jubilación,
Corea del Sur parece que seguirá aumentando la edad media de retiro de la vida laboral. En el país asiático actualmente la población se jubila principalmente por encima de los 70 años, pero con esta predicción, en 2050 la edad media de jubilación se
situará casi en los 82 años. Donde también seguirá aumentando será en
Nueva Zelanda, país en el que los hombres suelen dejar de trabajar sobre los 70 años, pero en 2050
se estima que sea al cumplir los 80.
En cuanto a Europa, parece que el país que más ampliará la vida laboral será
Portugal, situándose a mitad de siglo en
los 76 años la edad media de jubilación. En el resto de Europa la subida será más discreta, por ejemplo, se espera que
en España sea de 63 años y medio o en Italia de 65 años. ¿El caso más curioso? Sin duda,
Grecia, país de la OCDE que lleva años siendo en el que más pronto se jubila su población, en torno a los 60 años. Allí la edad media de jubilación
bajará en las próximas décadas hasta los 57 años.
Radiografía de la edad en España y Europa en los próximos años sobre la esperanza de vida
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El Estado nos va a obligar a contratar el nuevo fondo de pensiones público: una idea polémica pero efectiva
Alejandro Nieto González
4 minutes
El Ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, está ultimando un nuevo fondo de pensiones público que va a traer una medida bastante polémica:
la obligación de facto de contratarlo si así lo dice el convenio del trabajador.
Por supuesto el trabajador podrá desapuntarse, pero si no lo hace por defecto parte de su nómina irá nuevo fondo de pensiones, con lo que estamos ante una medida del Estado para obligar a los ciudadanos a ahorrar para su jubilación, en un instrumento de inversión dirigido por el Estado y con poca liquidez.
El sentido de un fondo de pensiones público
La idea detrás de toda esta reforma es que
los planes de pensiones privados no acaban de despegar. Aunque tienen aspectos muy interesantes (gracias a la fiscalidad) lo cierto es que la rentabilidad que dan no es muy alta y sus comisiones rozan lo abusivo.
Por tanto Escrivá quiere que haya una alternativa pública, que se creará
mediante una licitación (es decir, al final habrá un gestor privado) como se hace en otros países.
Y la contratación no será individual sino a través de las empresas de los trabajadores, cosa que ya sucede pero solo en empresas de cierto tamaño.
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Escrivá quiere que esta contratación a través de las empresas se extienda a las pymes y para ello ofrecerá un fondo público que sea fácil de contratar y se está estudiando incorporar su contratación en los convenios colectivos, por lo que las pymes que estén acogidas a convenios tendrán que contratarlo para sus trabajadores de forma obligatoria. Y deberán ser los trabajadores los que tengan que decir explícitamente que no quieren, pues
de lo contrario parte del sueldo irá a este plan de pensiones.
La fiscalidad y la semiobligatoriedad nos empujará a contratarlo
Aquí hay dos factores que van a hacer que
este nuevo fondo público va a triunfar. Por un lado el Gobierno
está rebajando las ventajas fiscales de los planes de pensiones privados, así que para muchos la alternativa de empresa (y en el futuro a través de este fondo público) va a ser la única posibilidad para
reducir la factura fiscal.
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Además, si la empresa ofrece una aportación al plan de pensiones, por encima del sueldo, siempre interesa contratarlo.
Es dinero gratis (con poca liquidez, pero gratis a fin de cuentas).
Y seguramente los convenios colectivos apunten en dicha dirección.
Por último,
el gran éxito vendrá marcado si son obligatorios excepto si el trabajador se niega. En general los humanos somos muy cómodos y las cosas que vienen por defecto son las que contratamos. Esto está explicado una y mil veces en investigaciones sociológicas, los humanos somos vagos y también cuando hay que ahorrar para la jubilación.
¿Libertad o ahorro?
Por tanto estamos ante una decisión polémica: hacer algo por defecto obliga de facto a ahorrar a los trabajadores. Cosa que es buena, porque en España en el pasado lo hemos fiado todo a la vivienda y
en la gente más joven las tasas de alquiler son más altas que en el pasado. Pero obligar a ahorrar parece que va en contra de nuestras decisiones individuales y puede que ahorrar para la jubilación no sea siempre lo más correcto, hay etapas en la vida donde la liquidez es más importante.
La polémica está servida. Habrá que ver si la ley finalmente fija la contratación del fondo público por defecto o si
finalmente no se atreverá a tanto el Gobierno.