Japón fue potencia imperial hasta 1945, su identidad nacional se construyó sobre ser el líder asiático, no un seguidor más.
Psicológicamente es muy difícil para una nación que se ve a sí misma como excepcional.
EE.UU. tiene el mismo problema. Y Occidente en general.
Es un problema ideológico y económico, por eso no tiene fácil solución.
Si fuera solo económico se puede reestructurar la deuda, aceptar cierta inflación, automatizar, decrecer ordenadamente, ajustar expectativas,...
Si fuera solo ideológico se puede optar por un cambio generacional, una nueva narrativa nacional, redefinir el éxito como calidad de vida y no como PIB,...
Es doloroso pero posible.
El problema es que ideología y economía se retroalimentan.
La ideología de crecimiento perpetuo creó el sistema de deuda que necesita crecimiento, que refuerza la ideología de que decrecer es fracasar, que impide soluciones que impliquen decrecer, que acumula más deuda, que hace el crecimiento aún más necesario...
Es un bucle.
No puedes salir del sistema económico sin cambiar la ideología.
No puedes cambiar la ideología mientras el sistema económico castigue cualquier alternativa.
Por desgracia esto es para todos igual y define el mundo en que vivimos.
Japón es el caso más puro porque es el más homogéneo y explícito, pero EEUU, Europa, China...todos estamos atrapados en la misma lógica de crecimiento o gloria.
Todos sabemos que es insostenible pero nadie puede moverse el primero porque el sistema penaliza al que lo intenta.
El bucle de Rusia es geopolítico y de recursos, no de deuda y crecimiento, pero está igualmente atrapado en su ambición imperialista.