Eso es relativo, porque los impulsores del milagro económico fueron economistas tecnócratas sin ideología alguna, aunque ligados al Opus y no fue de gratis, solo se logró con mano de obra barata, salarios bajos y mucha disciplina que a día de hoy es impensable. También la emigración de españoles contribuyó a ello, la entrada de divisas extranjeras y la recuperación económica de Europa tras la guerra y el turismo.
La única contribución genuina de la dictadura franquista fue la autarquía y el aislacionismo. Solo la apertura nos salvó de un destino terrible.
Todo eso se fue al garete con la crisis del dichoso petróleo, la historia se repite.
Bueno, el destino terrible no deja de ser una suposición.
Lo que no cabe duda es que la penuria se hubiese prolongado algo más en el tiempo, porque en un mundo como el de mediados del siglo XX, donde los financieros anglosajones ya habían acaparado gran parte del poder mundial, resultaría muy complicado ir por libre sin sufrir una fuerte presión externa.
No obstante, es el único camino: ser dueño de tu propio destino. Con el tiempo España podría haber resurgido de verdad, sin burbujas, o haber sido aniquilada. Los ejemplos hoy en día son claros: Corea del Norte, que tras décadas de penuria parece resurgir tímidamente, la Libia de Gadafi o la Siria de Asad, como ejemplos de cómo te aniquilan y te subyugan sin miramientos.
Al final los tecnócratas del Opus optaron por el camino del medio que levantó el país en base a una burbuja, que aunque hoy no lo nombremos, no dejó de ser un hecho caduco y limitado, sustentado sobre algo finito: el movimiento de grandes masas de provincianos hacia las industrias de las grandes capitales.
En cualquier caso la pregunta no es esa, sino si acaso Franco quería la autarquía o no era más que una transición forzada por parte de las facciones ganadoras hasta darle el poder a la infiltración más cercana a los banqueros y los ingleses, que no lo olvidemos, son los que pusieron a Franco en órbita.