Un tuit viral sostiene que vivimos en una simulación y lo ejemplifica con Los Simpson. La serie acumula coincidencias llamativas desde su estreno en 1989, aunque ninguna de ellas demuestra que el mundo sea una simulación.
La publicación de un usuario que se hace llamar CodexZero resume una idea que circula desde hace años: que la realidad es una simulación y que Los Simpson lo dejan entrever. El mensaje, escueto, se apoya en una imagen sin contexto. La serie de animación creada por Matt Groening se estrenó en 1989 y desde entonces ha coincidido con acontecimientos que ocurrieron después. Ese es el material real del asunto.
Coincidencias que alimentan la leyenda
La más citada es la presidencia de Donald Trump. En el episodio «Bart to the Future», emitido en 2000, Lisa Simpson llega a la Casa Blanca y menciona que hereda «un presupuesto agotado por el anterior presidente». Trump anunció su candidatura en 2015. Otra: en 1993 el episodio «Marge in Chains» mostró un virus procedente de Asia que provocaba una enfermedad llamada «gripe de Osaka». La serie lleva más de 750 episodios emitidos, una cifra que multiplica las posibilidades de que alguna trama se parezca a algo.
Por qué la serie parece adivinar el futuro
Un guion con tres décadas de capítulos y decenas de tramas por temporada genera un archivo enorme de situaciones. Cuanto mayor es el catálogo, más probable es que una escena encaje con una noticia posterior. El fenómeno tiene nombre en psicología: sesgo de confirmación. Recordamos las coincidencias que funcionan y olvidamos las que no. Nadie lleva la cuenta de los episodios que no se cumplieron, y son la mayoría.
Qué dice la ciencia sobre la simulación
La hipótesis de que vivimos en una simulación informática tiene defensores académicos. El filósofo Nick Bostrom la formuló en 2003 en un artículo de acceso abierto. No es una teoría comprobada ni una predicción de la serie: es un ejercicio lógico sobre probabilidades. Que un tuit la mezcle con dibujos animados no la convierte en evidencia. La comunidad científica no ha verificado ninguna señal de que el mundo sea un programa.
Las coincidencias de Los Simpson son un entretenimiento estadístico, no una prueba. Conviene tratarlas como lo que son: anécdotas que divierten y que no sostienen ninguna tesis sobre la naturaleza de la realidad.