La macroeconomía española crece por la inmi gración masiva: millones de personas en pocos años se han asentado en España en los últimos 10 años: gente de todas las Américas, desde Canadá hasta Chile y Argentina. Asiáticos de Pakistán, India, Bangla Desh, China, Vietnam... personas de Jovenlandia, Argelia, Túnez, Senegal, Nigeria... Australianos, europeos de Reino Unido, Alemanes, Italianos, Franceses...
En los casi diez años sanchistas las fronteras han sido un coladero, y en los últimos dos años se ha doblado la inmi gración legal e ilegal. Tenemos entre 10 y 15 millones más de habitantes que hace 10 años.
Y por eso ha subido la macroeconomía. Todas las empresas tienen muchos más clientes y más trabajadores. Millones de nuevos habitantes trabajan sin contrato por lo que el sueldo mínimo es mucho más mínimo para el empresario que se ahorra la brutal parte de cotizaciones y retenciones de IRPF.
Todo este fenómeno está propiciado por el gobierno (todos los gobiernos) para satisfacer la necesidad de los bancos centrales del dólar y del euro de expandir el crédito y aumentar la masa monetaria (inflación): si no se puede exportar a países en desarrollo, (no tienen cómo pagarlo, la inseguridad de esos países lastra el crecimiento) trae su población al primer mundo, ponlos a trabajar en modo legal o en economía sumergida y tienes millones de nuevos obreros para producir, millones de nuevos clientes a los que vender y millones de nuevos demandantes de créditos bancarios: compra de inmuebles, nuevos pequeños negocios, créditos personales...
Como contrapartida, las sociedades se degradan con más incivil y falta de sentido ético, más presión sobre los recursos, calidad ínfima de muchos servicios públicos (sanidad, enseñanza, servicios policiales, corruptos, y/o desbordados, ayudas sociales a autóctonos que realmente las necesiten), desgaste de infraestructuras que no se mantienen para, con el dinero ahorrado, mantener las estructuras de los partidos. La corrupción se ha disparado en todos los estamentos del estado, lo cual es más trabajo para la ciudadanía y peor calidad de vida.
Además la deuda soberana y de empresas suben como un cohete, lo cual es también bueno para los grandes bancos internacionales, los fondos de inversión y los gobiernos, pero malo para la ciudadanía, que menos algunas capas de privilegiados, van viendo como se degrada su calidad de vida, el coste de todo se dispara y aunque nominalmente cuenten con más dinero que hace 10 años (muchos ni eso) su capacidad de compra se ha reducido.
Este modelo de economía de "patada para adelante" y crecimiento por población solo favorece a los nuevos habitantes (que tienen mejor calidad de vida que en sus países de origen), a la banca internacional, los bancos centrales y a unos pocos locales que tienen medios de producción o están en puestos de gestión.
A la inmensa mayoría de trabajadores autóctonos les favorece poco o nada.
Las cosas no han sido muy diferentes en casi todos los países desarrollados (y otros menos desarrollados): la llegada de foráneos ha sido muy elevada en los últimos años en toda Europa, Australia, Canadá e incluso en EE. UU., frenada un poco con Trump. Pero España es la campeona mundial en nuevos habitantes.
En los casi diez años sanchistas las fronteras han sido un coladero, y en los últimos dos años se ha doblado la inmi gración legal e ilegal. Tenemos entre 10 y 15 millones más de habitantes que hace 10 años.
Y por eso ha subido la macroeconomía. Todas las empresas tienen muchos más clientes y más trabajadores. Millones de nuevos habitantes trabajan sin contrato por lo que el sueldo mínimo es mucho más mínimo para el empresario que se ahorra la brutal parte de cotizaciones y retenciones de IRPF.
Todo este fenómeno está propiciado por el gobierno (todos los gobiernos) para satisfacer la necesidad de los bancos centrales del dólar y del euro de expandir el crédito y aumentar la masa monetaria (inflación): si no se puede exportar a países en desarrollo, (no tienen cómo pagarlo, la inseguridad de esos países lastra el crecimiento) trae su población al primer mundo, ponlos a trabajar en modo legal o en economía sumergida y tienes millones de nuevos obreros para producir, millones de nuevos clientes a los que vender y millones de nuevos demandantes de créditos bancarios: compra de inmuebles, nuevos pequeños negocios, créditos personales...
Como contrapartida, las sociedades se degradan con más incivil y falta de sentido ético, más presión sobre los recursos, calidad ínfima de muchos servicios públicos (sanidad, enseñanza, servicios policiales, corruptos, y/o desbordados, ayudas sociales a autóctonos que realmente las necesiten), desgaste de infraestructuras que no se mantienen para, con el dinero ahorrado, mantener las estructuras de los partidos. La corrupción se ha disparado en todos los estamentos del estado, lo cual es más trabajo para la ciudadanía y peor calidad de vida.
Además la deuda soberana y de empresas suben como un cohete, lo cual es también bueno para los grandes bancos internacionales, los fondos de inversión y los gobiernos, pero malo para la ciudadanía, que menos algunas capas de privilegiados, van viendo como se degrada su calidad de vida, el coste de todo se dispara y aunque nominalmente cuenten con más dinero que hace 10 años (muchos ni eso) su capacidad de compra se ha reducido.
Este modelo de economía de "patada para adelante" y crecimiento por población solo favorece a los nuevos habitantes (que tienen mejor calidad de vida que en sus países de origen), a la banca internacional, los bancos centrales y a unos pocos locales que tienen medios de producción o están en puestos de gestión.
A la inmensa mayoría de trabajadores autóctonos les favorece poco o nada.
Las cosas no han sido muy diferentes en casi todos los países desarrollados (y otros menos desarrollados): la llegada de foráneos ha sido muy elevada en los últimos años en toda Europa, Australia, Canadá e incluso en EE. UU., frenada un poco con Trump. Pero España es la campeona mundial en nuevos habitantes.
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