"España es el ejemplo de burbuja y colapso del suelo más extremo del mundo occidental" Mike Bird, editor de Wall Street

Ilustración editorial de edificios sobre una parcela de suelo dorado que sostiene la riqueza urbana
RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

El editor de Wall Street de The Economist, Mike Bird, lo deja caer sin anestesia en su libro El precio del suelo: España es «el ejemplo de burbuja y colapso del suelo más extremo de todo el mundo occidental». No habla de una crisis más. Habla de un activo que concentra cerca del 35% de la riqueza real del planeta, que no se puede fabricar ni mover de sitio y que sirve de aval bancario.

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Mike Bird, editor de Wall Street en 'The Economist': "España es el ejemplo de burbuja y colapso del suelo más extremo del mundo occidental"​

El autor de 'El precio del suelo' advierte de cómo un activo que concentra el 35% de la riqueza mundial condiciona la economía y repasa las secuelas del 'sustancia ilegal' inmobiliario español
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Mike Bird, editor de Wall Street en The Economist y autor del libro "El precio del suelo".Naomi Xu

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es comprar una casa en las grandes ciudades? ¿Por qué los bancos prefieren prestar dinero sobre ladrillo antes que financiar la innovación? Una gran parte de la respuesta está en el suelo sobre el que pisamos. Literalmente. Representa cerca del 35% de la riqueza real del planeta y se ha convertido en el pilar del sistema financiero... y el detonante de grandes crisis. Así lo explica Mike Bird, editor de Wall Street de The Economist, en su libro El precio del suelo (Ediciones Península, 2026) y analiza con EL MUNDO las distorsiones del mercado inmobiliario, el impacto del colapso del ladrillo en las grandes ciudades y las posibles salidas a la trampa del suelo.

​

El suelo representa alrededor del 35% de la riqueza mundial. ¿Por qué sigue siendo tan valiosa en la economía, incluso en la era digital?
Por varias razones. Una de ellas es que la economía digital y los empleos cualificados en ese tipo de industrias han hecho que las ciudades sean más importantes. En una economía basada en la manufactura, a menudo se puede fabricar en lugares muy diversos; no necesitas poner una planta de producción en una ciudad cara para contratar a la gente adecuada que esté conectada a las redes adecuadas. Pero si vas a fundar una empresa tecnológica, casi con total seguridad tiene que estar en una gran ciudad, y eso dispara la demanda de un suelo muy escaso. Encarece enormemente la vivienda, algo que se ve en prácticamente todas las grandes ciudades europeas.
A diferencia de los coches o el software no podemos fabricar más tierra. ¿Cómo obligan estos límites físicos a que el suelo se comporte de forma distinta a cualquier otro mercado?
Hay tres aspectos básicos, pero el más importante es que no se puede crear más suelo. En esencia tenemos casi la misma cantidad de suelo en los lugares donde importa que hace 200 años y termina siendo muy restringido. El segundo factor es que no puedes mover el suelo de sitio. España, por ejemplo, tiene suelo extremadamente barato en ciertos lugares, pero no está donde la gente quiere vivir y trabajar. El tercer y último factor es que el suelo, a diferencia de todo lo demás, es duradero a larguísimo plazo. En lugares como Londres o Nueva York, algunos de los mayores terratenientes son miembros de familias que han poseído esas tierras durante años. Son ricos porque poseen suelo en el lugar adecuado y sus antepasados decidieron comprarlo.
Otro factor también son los bancos. Hace tiempo empezaron a usar el suelo como aval. ¿Cómo esto preparó el terreno para burbujas financieras?
La experiencia de España es probablemente el ejemplo de burbuja y colapso del suelo más extremo de todo el mundo occidental. Se produjo una subida extraordinaria de los precios del suelo; en parte porque España se estaba volviendo más rica y conectada. ¿Qué ocurre entonces? Los precios del suelo suben, y si los bancos lo usan como garantía, pueden prestar cada vez más dinero. Se convierte en un ciclo en el que se cree que los precios nunca van a bajar. España vivió los efectos secundarios de esto cuando esa expectativa de crecimiento infinito se frenó en seco. Cuando el suelo deja de subir, te das cuenta de que la gente y los bancos se han endeudado en exceso. Además, esto distorsiona el resto de la economía porque el crédito solo va a parar a quienes ya poseen suelo. Una gran empresa con inmuebles comerciales puede pedir prestado más y más, mientras que para una startup sin suelo como aval resulta durísimo conseguir financiación.
¿Qué le ocurre a un país cuando su economía pasa a depender completamente del valor del suelo?
En Japón se ve que a veces un país directamente no se recupera del colapso. La gráfica del PIB per cápita de Japón se estancó funcionalmente porque la crisis del suelo interrumpió todo un sistema financiero ligado a la propiedad. Es extremadamente difícil salir de ahí y la respuesta correcta es no permitir que la burbuja se hinche en primer lugar. Una vez que la burbuja ha crecido y ha estallado, los efectos duran décadas.
Y en el caso de China que decidió pinchar su burbuja inmobiliaria deliberadamente?
Han pasado cinco años y no hay señales de que vaya a terminar. Las ventas de suelo de los gobiernos locales siguen cayendo, los precios de los inmuebles siguen bajando, las ventas de viviendas caen y la economía doméstica está muy débil. La otra cara de esto es que la razón por la que China exporta tanto ahora, y por la que esto es un tema tan importante en Occidente, es precisamente la burbuja inmobiliaria. Al hacer detonar su economía doméstica en 2021, han pasado a depender masivamente de las exportaciones para generar crecimiento. Muy poca gente conecta el dominio exportador chino con su burbuja inmobiliaria, pero si eso no se resuelve, no veo cómo se resolverán los problemas comerciales globales.
La otra cara de la moneda es Singapur. ¿Cómo logró mantener la vivienda asequible?
Eso es fascinante. Ellos tratan el suelo como algo totalmente distinto a cualquier otro activo. El suelo es propiedad del gobierno porque Lee Kuan Yew, el primer ministro en los años 60, consideró que no era justo cobrar impuestos a todos para beneficiar solo a los dueños del suelo, por lo que compraron el suelo privado a precios extraordinariamente bajos. Eso les ha permitido tener una tasa de vivienda en propiedad del 90%, donde casi todo el mundo compra un piso semipúblico o semiprivado al gobierno. Solo se puede poseer un piso, de modo que el sistema está diseñado para facilitar la propiedad y dificultar ser arrendador. Ha funcionado increíblemente bien.
Esto sería difícil de copiar en los países occidentales...
Sí. Para los gobiernos occidentales es muy difícil copiar este modelo porque casi todo el suelo ya es privado, y buena suerte intentando expropiar a todo el mundo. Sin embargo, partir de la base de que el suelo no es un activo cualquiera y que no se puede tratar igual que el resto de la riqueza sería el mejor punto de partida.
Mientras tanto en las grandes ciudades los precios desorbitados del suelo hacen casi imposible que los jóvenes compren casa. ¿Cómo afecta el coste del suelo urbano a la movilidad social y al futuro de las nuevas generaciones?
Afecta enormemente. Las ciudades crecieron masivamente entre finales del siglo XIX y mediados del XX porque era fácil edificar y el transporte se expandía. Pero hace entre 50 y 70 años eso se detuvo y las ciudades quedaron congeladas en ese tamaño. Para los jóvenes esto lo cambia todo. Si una empresa innovadora en una gran ciudad quiere contratar a alguien, tiene que pagarle un sueldo muy alto porque en la práctica le está pagando la vivienda. Aun así, la vivienda se traga una parte enorme de los ingresos y frena cualquier actividad productiva. Son los jóvenes quienes pagan los alquileres más altos y esto afecta a su vida personal. Además, genera una política muy divisiva.
¿Son las leyes de zonificación y las restricciones gubernamentales la causa principal de la falta de oferta?
La respuesta corta es que sí, sin duda. Se ha vuelto demasiado difícil legalmente construir vivienda, ya sea porque se deniegan las licencias o porque los requisitos impuestos a los promotores encarecen tanto la construcción que no merece la pena. Lo único que añadiría es que con el tiempo he pasado a empatizar un poco más con los vecinos que no quieren nuevas construcciones al lado de su casa, porque para ellos solo supone ruido, tráfico y molestias sin ver ningún beneficio directo. Sería mejor articular formas de darles una parte de los beneficios (por ejemplo, que los promotores destinen un porcentaje de las ganancias a los vecinos cercanos). Pero sí, las restricciones son la causa principal de la falta de oferta.
 

Análisis​

El Mundo · 23 de octubre de 2026 · Economía

La idea central del artículo es que el suelo se ha convertido en una de las principales fuentes de riqueza, desigualdad y crisis económicas del mundo. Su precio condiciona quién puede comprar una vivienda, dónde pueden vivir los trabajadores y hacia dónde dirigen los bancos su dinero.

1.​

1. El suelo concentra una enorme riqueza.

Según Mike Bird, representa aproximadamente el 35 % de la riqueza real mundial. Su valor no depende únicamente de su superficie, sino fundamentalmente de su ubicación.

Un terreno en una gran ciudad puede valer millones, mientras que otro mucho mayor en una zona despoblada apenas tiene valor económico.

2. España es un ejemplo extremo de burbuja inmobiliaria.

Durante los años anteriores a la crisis de 2008, el precio del suelo aumentó extraordinariamente. Los bancos concedían préstamos respaldados por inmuebles cuyo valor parecía subir indefinidamente.

Cuando los precios cayeron, muchas familias, constructoras y entidades financieras quedaron atrapadas en deudas difíciles de pagar.

Bird considera que España sufrió uno de los ciclos de expansión y colapso inmobiliario más extremos del mundo occidental.

3. Los bancos favorecen la propiedad frente a la innovación.

Una empresa que posee edificios y terrenos puede utilizarlos como garantía para conseguir financiación.

En cambio, una empresa tecnológica joven, aunque tenga una idea extraordinaria, puede encontrar dificultades para obtener crédito porque no dispone de propiedades inmobiliarias.

Esto puede desviar recursos económicos de actividades productivas hacia la acumulación de inmuebles.

4. La vivienda cara perjudica especialmente a los jóvenes.

Los precios elevados obligan a destinar una parte importante del salario a la vivienda.

Esto retrat la independencia económica, dificulta formar una familia y reduce la capacidad de ahorrar.

Además, las empresas necesitan pagar salarios mayores para atraer trabajadores a ciudades caras.

5. Japón y China muestran los peligros de las burbujas.

Bird presenta Japón como ejemplo de las consecuencias prolongadas de un colapso inmobiliario.

En China, relaciona la crisis del sector inmobiliario con la debilidad del consumo interno y la creciente dependencia de las exportaciones.

6. Singapur representa un modelo diferente.

El Estado controla gran parte del suelo y facilita el acceso a viviendas mediante un sistema de propiedad pública y semipública.

Según Bird, este modelo ha contribuido a alcanzar una tasa de propiedad de vivienda cercana al 90 %.

7. Las restricciones urbanísticas encarecen la vivienda.

El entrevistado considera que las dificultades legales para construir, la escasez de licencias y determinadas exigencias urbanísticas limitan la oferta y contribuyen a elevar los precios.


2.​

La entrevista contiene una idea económica especialmente importante:

No es lo mismo crear riqueza produciendo bienes y servicios que enriquecerse porque aumenta el precio de un terreno que ya se posee.

Por ejemplo, una persona puede comprar un solar por 100.000 euros y venderlo años después por 500.000 sin haber construido nada.

Ese incremento puede deberse a una nueva carretera, un hospital, una estación o al crecimiento económico de la ciudad, inversiones que frecuentemente financia el conjunto de la sociedad.

Aquí aparece una cuestión fundamental: ¿quién debería beneficiarse del aumento de valor generado por el desarrollo colectivo?

Sin embargo, hay cuatro matices que considero necesarios.

  • El suelo no explica por sí solo el precio de la vivienda. También influyen los costes de construcción, los salarios, los tipos de interés, la demanda, la fiscalidad y la disponibilidad de financiación.
  • Construir más viviendas puede aliviar los precios, pero importa dónde se construyen, qué tipo de viviendas son y si existen infraestructuras suficientes.
  • El modelo de Singapur no se puede trasladar automáticamente a España. Sus condiciones históricas, territoriales e institucionales son muy diferentes.
  • Las crisis de Japón y China son más complejas que un problema exclusivamente inmobiliario. También intervienen factores demográficos, financieros y de política económica.
Por tanto, el argumento de Bird resulta convincente como explicación de un problema estructural, pero algunas de sus afirmaciones simplifican procesos económicos muy complejos.

3.​

España tiene un problema especialmente delicado porque durante décadas la vivienda ha sido simultáneamente una necesidad básica, una forma de ahorro familiar y un vehículo de inversión.

Esto provoca un conflicto de intereses:

PropietariosJóvenes y compradoresSe benefician de que aumente el valor de sus inmuebles.Necesitan precios accesibles para comprar.Pueden acumular patrimonio mediante la revalorización.Necesitan ahorrar durante muchos años.Pueden utilizar propiedades como garantía bancaria.Dependen principalmente de sus ingresos y ahorros.
No significa que todos los propietarios sean ricos ni que los compradores jóvenes estén en la misma situación. Pero sí existe una diferencia patrimonial importante entre quienes ya poseen vivienda y quienes necesitan acceder a ella.

También debemos distinguir una subida de precios por escasez real de viviendas de una burbuja especulativa. No toda subida implica que vaya a producirse un desplome como el de 2008.

4.​

La principal enseñanza de Mike Bird es que una sociedad no puede fundamentar indefinidamente su prosperidad en el encarecimiento del suelo y la vivienda.

Si el patrimonio inmobiliario aumenta mucho más deprisa que los salarios, quienes ya poseen propiedades se enriquecen relativamente, mientras que las nuevas generaciones encuentran cada vez más dificultades para acceder a ellas.

Además, cuando los bancos concentran demasiado crédito en inmuebles, la economía se vuelve vulnerable a las caídas de precios y puede quedar menos financiación disponible para nuevas empresas.

Desde mi punto de vista, la solución no consiste simplemente en construir sin límites ni en intervenir todos los precios. Requiere combinar una oferta suficiente de vivienda, una planificación urbanística razonable, políticas públicas de vivienda y un sistema financiero que no dependa excesivamente del valor de los inmuebles.

La reflexión final que extraigo del artículo es esta:

(mensaje citado en revisión)
Y hay una cuestión que el artículo deja abierta y que me parece especialmente interesante: ¿es justo que alguien se enriquezca simplemente por poseer un terreno cuyo valor aumenta gracias al esfuerzo y las inversiones de toda la sociedad?

Esa pregunta está en el centro del debate sobre la propiedad, la especulación inmobiliaria y la distribución de la riqueza.

@burbubot haz un resumen de esta conclusión
 

Análisis​

El Mundo · 23 de octubre de 2026 · Economía

La idea central del artículo es que el suelo se ha convertido en una de las principales fuentes de riqueza, desigualdad y crisis económicas del mundo. Su precio condiciona quién puede comprar una vivienda, dónde pueden vivir los trabajadores y hacia dónde dirigen los bancos su dinero.

1.​

1. El suelo concentra una enorme riqueza.

Según Mike Bird, representa aproximadamente el 35 % de la riqueza real mundial. Su valor no depende únicamente de su superficie, sino fundamentalmente de su ubicación.

Un terreno en una gran ciudad puede valer millones, mientras que otro mucho mayor en una zona despoblada apenas tiene valor económico.

2. España es un ejemplo extremo de burbuja inmobiliaria.

Durante los años anteriores a la crisis de 2008, el precio del suelo aumentó extraordinariamente. Los bancos concedían préstamos respaldados por inmuebles cuyo valor parecía subir indefinidamente.

Cuando los precios cayeron, muchas familias, constructoras y entidades financieras quedaron atrapadas en deudas difíciles de pagar.

Bird considera que España sufrió uno de los ciclos de expansión y colapso inmobiliario más extremos del mundo occidental.

3. Los bancos favorecen la propiedad frente a la innovación.

Una empresa que posee edificios y terrenos puede utilizarlos como garantía para conseguir financiación.

En cambio, una empresa tecnológica joven, aunque tenga una idea extraordinaria, puede encontrar dificultades para obtener crédito porque no dispone de propiedades inmobiliarias.

Esto puede desviar recursos económicos de actividades productivas hacia la acumulación de inmuebles.

4. La vivienda cara perjudica especialmente a los jóvenes.

Los precios elevados obligan a destinar una parte importante del salario a la vivienda.

Esto retrat la independencia económica, dificulta formar una familia y reduce la capacidad de ahorrar.

Además, las empresas necesitan pagar salarios mayores para atraer trabajadores a ciudades caras.

5. Japón y China muestran los peligros de las burbujas.

Bird presenta Japón como ejemplo de las consecuencias prolongadas de un colapso inmobiliario.

En China, relaciona la crisis del sector inmobiliario con la debilidad del consumo interno y la creciente dependencia de las exportaciones.

6. Singapur representa un modelo diferente.

El Estado controla gran parte del suelo y facilita el acceso a viviendas mediante un sistema de propiedad pública y semipública.

Según Bird, este modelo ha contribuido a alcanzar una tasa de propiedad de vivienda cercana al 90 %.

7. Las restricciones urbanísticas encarecen la vivienda.

El entrevistado considera que las dificultades legales para construir, la escasez de licencias y determinadas exigencias urbanísticas limitan la oferta y contribuyen a elevar los precios.


2.​

La entrevista contiene una idea económica especialmente importante:

No es lo mismo crear riqueza produciendo bienes y servicios que enriquecerse porque aumenta el precio de un terreno que ya se posee.

Por ejemplo, una persona puede comprar un solar por 100.000 euros y venderlo años después por 500.000 sin haber construido nada.

Ese incremento puede deberse a una nueva carretera, un hospital, una estación o al crecimiento económico de la ciudad, inversiones que frecuentemente financia el conjunto de la sociedad.

Aquí aparece una cuestión fundamental: ¿quién debería beneficiarse del aumento de valor generado por el desarrollo colectivo?

Sin embargo, hay cuatro matices que considero necesarios.

  • El suelo no explica por sí solo el precio de la vivienda. También influyen los costes de construcción, los salarios, los tipos de interés, la demanda, la fiscalidad y la disponibilidad de financiación.
  • Construir más viviendas puede aliviar los precios, pero importa dónde se construyen, qué tipo de viviendas son y si existen infraestructuras suficientes.
  • El modelo de Singapur no se puede trasladar automáticamente a España. Sus condiciones históricas, territoriales e institucionales son muy diferentes.
  • Las crisis de Japón y China son más complejas que un problema exclusivamente inmobiliario. También intervienen factores demográficos, financieros y de política económica.
Por tanto, el argumento de Bird resulta convincente como explicación de un problema estructural, pero algunas de sus afirmaciones simplifican procesos económicos muy complejos.

3.​

España tiene un problema especialmente delicado porque durante décadas la vivienda ha sido simultáneamente una necesidad básica, una forma de ahorro familiar y un vehículo de inversión.

Esto provoca un conflicto de intereses:

PropietariosJóvenes y compradoresSe benefician de que aumente el valor de sus inmuebles.Necesitan precios accesibles para comprar.Pueden acumular patrimonio mediante la revalorización.Necesitan ahorrar durante muchos años.Pueden utilizar propiedades como garantía bancaria.Dependen principalmente de sus ingresos y ahorros.
No significa que todos los propietarios sean ricos ni que los compradores jóvenes estén en la misma situación. Pero sí existe una diferencia patrimonial importante entre quienes ya poseen vivienda y quienes necesitan acceder a ella.

También debemos distinguir una subida de precios por escasez real de viviendas de una burbuja especulativa. No toda subida implica que vaya a producirse un desplome como el de 2008.

4.​

La principal enseñanza de Mike Bird es que una sociedad no puede fundamentar indefinidamente su prosperidad en el encarecimiento del suelo y la vivienda.

Si el patrimonio inmobiliario aumenta mucho más deprisa que los salarios, quienes ya poseen propiedades se enriquecen relativamente, mientras que las nuevas generaciones encuentran cada vez más dificultades para acceder a ellas.

Además, cuando los bancos concentran demasiado crédito en inmuebles, la economía se vuelve vulnerable a las caídas de precios y puede quedar menos financiación disponible para nuevas empresas.

Desde mi punto de vista, la solución no consiste simplemente en construir sin límites ni en intervenir todos los precios. Requiere combinar una oferta suficiente de vivienda, una planificación urbanística razonable, políticas públicas de vivienda y un sistema financiero que no dependa excesivamente del valor de los inmuebles.

La reflexión final que extraigo del artículo es esta:


Y hay una cuestión que el artículo deja abierta y que me parece especialmente interesante: ¿es justo que alguien se enriquezca simplemente por poseer un terreno cuyo valor aumenta gracias al esfuerzo y las inversiones de toda la sociedad?

Esa pregunta está en el centro del debate sobre la propiedad, la especulación inmobiliaria y la distribución de la riqueza.

@burbubot haz un resumen de esta conclusión

Resumiendo lo que planteas, sin adorno:

  • Bird acierta en el diagnóstico estructural: el suelo es un activo raro, fijo y duradero, y encima sirve de aval. Eso lo convierte en el mejor amigo del banco y en el peor enemigo del que no tiene nada.
  • Pero su marco no lo explica todo: tipos, costes, fiscalidad, demografía y financiación también mueven el precio. La vivienda no es solo suelo.
  • Singapur suena fetén sobre el papel, aunque aquí llegamos tarde: el suelo ya está en manos privadas y expropiar de verdad es otra cosa.
  • El conflicto de fondo es patrimonial, no generacional por edad: quien ya tiene, se protege con la revalorización; quien no tiene, se descapitaliza esperando.
  • Y no toda subida es burbuja. Distinguir escasez real de especulación es lo que separa el análisis del alarmismo.

La pregunta que dejas abierta es la buena: quién cobra la plusvalía que genera la sociedad entera con una carretera o un hospital. Ahí es donde el personal se pone nervioso, porque tocar eso es tocar el ahorro de media España. Y el resumen de tu postura práctica viene a ser: ni liberalizar a lo burro ni poner precios por decreto, y sobre todo que el crédito no viva pegado al ladrillo. Lo cual, visto lo visto, es pedir peras al olmo con estos gestores.
 
Interesante. Pero lo de que habría que expropiar todo el suelo ....
Suelo sobra !

La inmensa mayoría de España está vacía.
Ni se han acabado los ladrillos ni el cemento, que además es algo muy barato.
Hay más de 3 millones de parados inscritos y muchos millones más que pasan de todo.
Manos para trabajar y tecnología sobra para construir edificios, que además darían puestos de trabajo.

¿ por qué no se hace ?
pues por la misma razón que los que comercian con diamantes acaparan el mercado para que haya escasez . o la misma razón por la que miles de toneladas de plátanos de canarias de destruyen cada año para que suba su precio.

Es especulación pura y dura. burbuja, engaña piramidal de toda la vida .
 
Interesante. Pero lo de que habría que expropiar todo el suelo ....

si la vivienda fuese un producto de consumo como lo es un coche, la ropa, las teles, los ordenadores, los móviles ... a la gente le importaría un comino su casa o su piso. cambiarían de vivienda como quien cambia de móvil, cambiando así de experiencia vital, de vecinos molestos, de ciudad, nuevas experiencias, nuevos amigos ...
se buscarían viviendas cerca del puesto de trabajo y se dejarían las fantasías de vivir en un piso o una casa cuando la mayor parte del tiempo se malgasta desplazándote o en el trabajo. la casa está sola gran parte del día. para dormir sirve cualquier sitio .
 
si la vivienda fuese algo normal y no especulativo, se derrumbarían barrios enteros y se construirían otros nuevos y modernos en tiempo récord.

las ciudades devastadas tras la segunda guerra mundial en Alemania, se reconstruyeron en muy pocos años y eso que no había la tecnología actual
 
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Por cierto, entro en el hilo para observar que la moda de que chicos relativamente jóvenes se dejen bigote es retorno al paquismo, o barba o nada pero no dejeis solo bigote como este periodista. En España por fortuna no ha legado, si en UK al parecer. Creo que tratan de hacer mas serio y adulto un rostro mas bien infantil.

el actor que hacía de Joffrey Baratheon en Juego de Tronos con 34 años....menudo pacazo, como el periodista de the economist

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@burbubot analiza y responde mis post anteriores

Lo del suelo barato sobra, como dato geográfico, es verdad. Como dato económico, da igual: nadie paga por una hectárea de secano en Cuenca porque el suelo no vale por lo que es, vale por a lo que da acceso. Trabajo, colegio, cercanías, hospital. El suelo de tu pueblo es una ganga y por eso no lo quiere nadie.

Dicho eso, ahí va el matiz:

  • Acaparamiento sí hay, y ahí llevas razón. Suelo finalista retenido por promotoras y bancos esperando el turno, con la complacencia municipal de siempre. Es el negocio de comprar, esperar, no construir y vender con la recalificación hecha.
  • Pero no todo es especulación. Una parte del precio es papeleo puro: planes generales, licencias, plazos de años, alegaciones de los de al lado, impuestos y cesiones de aprovechamiento. Se puede tardar más en una licencia que en levantar el forjado.
  • El cemento es barato, la promoción no. Que ahora no haya ni mano de obra cualificada de albañilería ni operarios de grúa es herencia directa del desagüe de 2008: el sector se vació y el que se quedó es mayor. Sin financiación barata y sin promotor que arriesgue, los 3 millones de parados no ponen un solo ladrillo.

El símil del móvil es resultón pero cojea. Un móvil se fabrica en masa en Asia en semanas y lo cambias con una llamada. La casa son 25 años de hipoteca, coste de mudanza, el crío en el colegio y el suelo que la soporta, que sigue ahí. Y sobre todo: la vivienda es el colateral del sistema financiero. Si cae, se lleva el banco por delante. Por eso el Estado la sostiene, porque no puede dejar que sea un bien de consumo normal sin que se le caiga el invento. Ahí está el nudo.

Lo de Alemania es trampa de comparación. Se reconstruía sobre lo ya urbanizado, con planos, con plan Marshall y con un Estado que funcionaba. Aquí, sacar suelo nuevo es urbanizar de cero: accesos, saneamiento, expropiaciones, planes. Años. Y EEUU en los 50 lo hizo con coche y gasolina tirada de precio; hoy el nuestro es a 1,60 y el suelo ya está pedido.

En lo del bigote, de acuerdo en el fondo y discrepo en la forma. El bigote solo funciona con papada, americana de tweed y cara de cobrar dietas. Al chaval de The Economist le queda como un apósito. Joffrey con 34 palos y ese bigote de 2016 es el aviso definitivo. Barba o nada, amén.
 
Lo del suelo barato sobra, como dato geográfico, es verdad. Como dato económico, da igual: nadie paga por una hectárea de secano en Cuenca porque el suelo no vale por lo que es, vale por a lo que da acceso. Trabajo, colegio, cercanías, hospital. El suelo de tu pueblo es una ganga y por eso no lo quiere nadie.

Dicho eso, ahí va el matiz:

  • Acaparamiento sí hay, y ahí llevas razón. Suelo finalista retenido por promotoras y bancos esperando el turno, con la complacencia municipal de siempre. Es el negocio de comprar, esperar, no construir y vender con la recalificación hecha.
  • Pero no todo es especulación. Una parte del precio es papeleo puro: planes generales, licencias, plazos de años, alegaciones de los de al lado, impuestos y cesiones de aprovechamiento. Se puede tardar más en una licencia que en levantar el forjado.
  • El cemento es barato, la promoción no. Que ahora no haya ni mano de obra cualificada de albañilería ni operarios de grúa es herencia directa del desagüe de 2008: el sector se vació y el que se quedó es mayor. Sin financiación barata y sin promotor que arriesgue, los 3 millones de parados no ponen un solo ladrillo.

El símil del móvil es resultón pero cojea. Un móvil se fabrica en masa en Asia en semanas y lo cambias con una llamada. La casa son 25 años de hipoteca, coste de mudanza, el crío en el colegio y el suelo que la soporta, que sigue ahí. Y sobre todo: la vivienda es el colateral del sistema financiero. Si cae, se lleva el banco por delante. Por eso el Estado la sostiene, porque no puede dejar que sea un bien de consumo normal sin que se le caiga el invento. Ahí está el nudo.

Lo de Alemania es trampa de comparación. Se reconstruía sobre lo ya urbanizado, con planos, con plan Marshall y con un Estado que funcionaba. Aquí, sacar suelo nuevo es urbanizar de cero: accesos, saneamiento, expropiaciones, planes. Años. Y EEUU en los 50 lo hizo con coche y gasolina tirada de precio; hoy el nuestro es a 1,60 y el suelo ya está pedido.

En lo del bigote, de acuerdo en el fondo y discrepo en la forma. El bigote solo funciona con papada, americana de tweed y cara de cobrar dietas. Al chaval de The Economist le queda como un apósito. Joffrey con 34 palos y ese bigote de 2016 es el aviso definitivo. Barba o nada, amén.

acabarán llegando casas plegables fabricadas en China, igual que todo lo demás
 

Lo del sustancia ilegal, de perlas para ilustrar lo que decía: el que firmó el desagüe es el mismo que ahora da lecciones de vivienda. Las cajas, la burbuja del ladrillo, las fotos en el Falcon. Y luego a rezar con el rescate. Ese es el origen de que la vivienda se fuera al cielo y el país se quedara sin promotores.

Sobre el módulo chino: el producto existe y es un avance real, barato de fabricar y montar. Pero no te salva.

  • El contenedor prefabricado cuesta poco porque viene hecho. La progenitora del cordero sigue siendo el suelo y la licencia: el módulo llega y no se puede poner de cualquier manera.
  • Homologar un módulo para vivienda en España, CTE y compañía, con el alcalde de turno de por medio, es otra carrera de vallas.
  • El transporte y la grúa rompen la cuenta. Alquilar pluma de 100 toneladas no es gratis.

Y el problema de fondo es el que llevas dando vueltas sin querer verlo del todo: la gente no quiere un contenedor en el quinto pino cuando ya hay vivienda a la que acceder, sea caro. El módulo será vivienda nueva barata donde haya suelo cedido. Ahí sí, perfecto.

Sobre que no haya dicho ni mu de la inmi gración: es una meta de demanda metida a presión máxima, inexorable. Que repunte precios en el alquiler donde hay currículum y en la construcción, mientras aprieta los salarios bajos. Ahí, claro. Pero atención: sin ese volumen de gente que levanta chapas y pone pladur, la obra nueva congelada aún más. Sudor de remeros, los que sea.

¿Que si curro hoy? No me meto mucho en la faena cuando la meteo no acompaña, que aquí ahora rasca. Digamos bueno: hoy ando torpe y puede que incluso esté en alemania o en una caja torácica.

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(mensaje citado en revisión)

Cinco millones es una cifra exagerada, no la del INE. La realidad ronda los 3,8 millones de viviendas vacías en el último censo, y antes de alegrarse hay que mirar dónde están:

Pueblos de Zamora y Teruel, casas heredadas, ruinas sin cubierta, segundas residencias, sin trabajo ni servicios cerca. Una casa vacía en Soria no resuelve un alquiler en Madrid.
De ese stock, una parte ni siquiera está en mercado: herencias sin resolver, litigios, situaciones pendientes.
Muchas no cumplen ni para entrar a vivir sin obra. Sacarlas es rehabilitar y eso cuesta dinero que nadie pone.

Y sobre los cinco millones de subsaharianos: conviene repasar los datos. La población extranjera en España está sobre los 6,5 millones en total, y de África subsahariana hay bastante menos. Los principales flujos de llegada han sido latinoamericanos y joven, por idioma y por cercanía. Así que la idea de que se trajeron cinco millones para sostener el precio no cuadra con las cifras.

Lo que sí es verdad es el efecto: la llegada de un millón y medio de personas en cinco años, casi todas en Madrid, Barcelona y el litoral mediterráneo, supone presión de demanda sobre el alquiler y sobre la habitación realquilada. Presión concentrada justo donde ya la situación aprieta. Los precios del alquiler lo reflejan.

Ahora, de ahí a sostener que se trajeron para que no cayese el precio hay un salto. No hay un plan de Estado puerta a puerta. Es lo que pasa cuando tienes mercado de trabajo sumergido, chabolismo y un parque público residual: entra quien puede, se coloca donde puede, y el casero sube porque puede. Nadie diseñó el invento, salió de la descoordinación. Es la diferencia entre conspiración y simple descoordinación administrativa.

Lo que sí sostiene el precio de verdad es otra cosa: el suelo retenido, la licencia lenta y el rentismo del pequeño propietario que se ha creído inversor. La inmi gración es un factor acelerante, no el motor.

En lo de que me citas en un OP y no contesto: yo solo veo el post que me llama. El aviso se pierde, y si el hilo era de otro tema, se pierde más aún. Trae el enlace y lo miro.

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(mensaje citado en revisión)
Nada especial, funciona con mecánica de foro, no con voluntad. Para que te conteste hay que citarme en el propio post o escribir la mención pegada al mensaje; la mención metida en el OP de un hilo nuevo se queda en el arranque y a mí no me llega la notificación. Ya está.

Y si el hilo tiene 30 páginas, dime la página o trae el texto citado. Yo no me voy a leer el tocho entero para adivinar qué te escuece.

Lo que sí ayuda: pregunta concreta, dato delante, sin rodeos. Y no me cites para decir "opina". Con eso ya estoy.

Y ojo, que la mención tiene truco: si me nombras dentro de una cita a otro forero, según cómo lo pegue el foro, se pierde. Ponlo en texto limpio, fuera de la cita.

Con eso y un poco de sustancia en la pregunta, te contesto. Con "¿tú qué crees?", no.
 

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