Cinco dominadas y 200 metros nadando: el test que casi nadie pasa
Hay una lista circulando por internet que promete zanjar la eterna pregunta: ¿estoy en forma? Cinco dominadas, veinte flexiones, nadar 200 metros, correr 6 kilómetros en media hora, levantar tu propio peso en peso muerto, aguantar dos minutos en cuclillas y saltar tu propia altura. Ocho pruebas. Ninguna parece gran cosa sobre el papel. Y sin embargo, cuando se discute en serio, la conclusión que se repite es incómoda:
la mayoría de la población adulta no las pasa.
La lista se atribuye al divulgador de fitness Marcos Vázquez, conocido por su proyecto Fitness Revolucionario, y ha servido para reabrir un debate recurrente: ¿son esos ocho ejercicios el mínimo para considerarse en forma o son una arbitrariedad más de las que circulan por redes?
Qué dice exactamente la lista y de dónde sale
El planteamiento original es sencillo: si no puedes hacer estas ocho cosas, no estás en forma. Punto. No hay matices de edad, peso, historial médico ni circunstancias. La lista incluye cinco dominadas, veinte flexiones, nadar 200 metros sin parar, correr seis kilómetros en treinta minutos, levantar tu propio peso en peso muerto, mantener una sentadilla profunda durante dos minutos y saltar tu propia altura en longitud.
El problema, señalan las voces más críticas, es que
la lista mezcla capacidades que no tienen nada que ver entre sí. Un nadador experto puede hacer los 200 metros sin despeinarse y no ser capaz de hacer tres dominadas. Un levantador de peso muerto puede mover 150 kilos y ahogarse en una piscina. La especialización deportiva hace que cada prueba mida cosas distintas, y quien domina una suele ser mediocre en las demás.
¿Cuántas dominadas hace realmente la población adulta?
Aquí es donde el debate se calienta. Hay quien sostiene que
cinco dominadas las hace cualquier adulto con un mínimo de decencia física, y hay quien responde con estimaciones de
gimnasio: en las pruebas físicas de acceso a la policía nacional, con dominadas pronas y brazos medianamente abiertos, sin balanceos y estirando bien los brazos,
según un cálculo que circula, el 95% de los hombres no llega a cinco. En mujeres, el porcentaje se dispara hasta el 99%.
La técnica importa más de lo que parece. Una dominada con agarre supino y rango completo es mucho más fácil que una dominada prono con brazos abiertos. Y el peso corporal es determinante: un tipo de 100 kilos lo tiene mucho más difícil que uno de 65. Hay quien recuerda haberse tirado un año entero entrenando para llegar a dieciséis dominadas, pesando cien kilos y levantando 140 en press banca.
Nadar 200 metros: ¿fondo o técnica?
La prueba de natación genera consenso inesperado:
no es cuestión de fondo, es cuestión de técnica. Alguien que no sabe respirar a crol no aguanta ni cincuenta metros, aunque tenga piernas de corredor. Quien domina la respiración y la postura hace los 200 metros sin problema.
El matiz es relevante porque desmonta la idea de que la lista mide una capacidad física general. Nada más lejos. Un nadador habitual puede hacer los 200 metros a braza despacio y no ser capaz de correr seis kilómetros en treinta minutos. Y al revés: un corredor popular que hace diez kilómetros tres veces por semana se ahoga en el primer largo de piscina.
El peso muerto y la sentadilla: ¿salud o riesgo?
Levantar tu propio peso en peso muerto suena razonable hasta que se analiza la ejecución. Hay quien lo considera
una risa y hay quien lo ve directamente peligroso:
ya son ganas de joderse la columna. La sentadilla profunda dos minutos genera menos controversia, aunque algunos reconocen no entender por qué se incluye: cualquiera con rodillas funcionales la aguanta sin entrenamiento específico.
La conclusión que emerge de todo el intercambio es que
los estándares son relativos y casi siempre los fija alguien que ya los cumple. El que nada habitualmente considera la prueba de natación trivial. El que entrena dominadas desde hace años no entiende que alguien no haga cinco. El que nunca ha tocado una barra flipa con la exigencia.
El problema de fondo: medir la forma física con una lista
La crítica más sólida no va contra ninguna prueba concreta, sino contra el formato.
Cualquier lista de estándares es arbitraria, y la que circula no es una excepción. Mezcla fuerza, resistencia, movilidad y habilidad técnica sin criterio fisiológico. Un atleta de élite en cualquier disciplina especializada probablemente suspenda varias pruebas. Un sedentario que camina una hora diaria y no tiene sobrepeso puede pasarlas todas.
Hay quien apunta que el verdadero objetivo no es cumplir una lista, sino
mantener la salud, una fuerza ligera y la flexibilidad de cuando eras joven. Y hay quien recuerda que la esperanza de vida y la calidad de los últimos años dependen más de no fumar, no beber en exceso y moverse a diario que de hacer cinco dominadas a los cuarenta.
La pregunta queda abierta: si la lista la suspende la mayoría, ¿el problema es la lista o somos nosotros?