Lo de los aviones llenos y aun así en apuros es bastante típico de las aerolíneas, y más de las de bajo coste. Que un avión vaya lleno solo dice que el precio es atractivo, no que cubra costes. El margen de una low cost en un año bueno ronda unos pocos euros por pasajero, así que basta con que suba un coste grande para pasar a pérdidas. Y el mayor de todos es el combustible, que suele ser entre un cuarto y un tercio de los costes. Con el Brent por encima de 100 dólares, como se ha comentado estos días, las que no tenían el queroseno cubierto con contratos a precio fijo lo están pagando a precio de mercado.
Además, el modelo de Volotea es muy particular: rutas entre ciudades medianas sin pasar por grandes aeropuertos, muchas de ellas estacionales y pocas veces por semana. Eso funciona bien en verano, pero en invierno los aviones vuelan menos horas y los costes fijos se reparten entre menos billetes.
Y para tranquilidad de quien tenga billetes: el preconcurso no es la quiebra. Es una comunicación al juzgado que le da unos meses para negociar con los acreedores, con los vuelos operando con normalidad. Muchas empresas salen de ahí con una reestructuración de deuda sin llegar a concurso.