Seis denuncias internas acorralan al presidente de la Diputación de Lugo
Seis mujeres han presentado denuncias por acoso sexual contra José Tomé, presidente de la Diputación de Lugo, alcalde de Monforte, secretario provincial del PSOE lucense y miembro del Comité Federal del partido desde 2021. Las denuncias se canalizaron por el buzón interno de la formación y una de ellas sostiene que Tomé le dijo que «debía acostarme con él si quería ser funcionaria en el ayuntamiento de Monforte». El dirigente niega los hechos y ha anunciado una querella contra el programa de televisión que los desveló.
El caso no es solo una denuncia sexual. Es, sobre todo, una denuncia sobre cómo se reparten las plazas públicas. Las acusaciones describen un intercambio explícito: puestos de trabajo a cambio de favores sexuales, mensajes de contenido obsceno y tocamientos no consentidos, según los testimonios recogidos. La sombra que proyecta sobre el sistema de oposición es difícil de exagerar.
Qué dicen exactamente las denunciantes
Una de las denuncias afirma que Tomé «lleva tiempo acosando sexualmente a muchas de las mujeres en toda la provincia de Lugo» y añade que da igual si la afectada es militante, simpatizante, concejala, trabajadora, alcaldesa, periodista o diputada. Otra describe mensajes «obscenos y guarros», fotos y tocamientos durante reuniones. Una tercera relata el ofrecimiento directo: llegar a funcionaria o interina a cambio de sexo.
El patrón que dibujan los relatos tiene un elemento común: la sensación de impunidad. «Se cree impune y es normal, porque muchas de las mujeres que lo hemos sufrido hemos dado las quejas a otros cargos orgánicos y nadie hace nada», sostiene una de las denunciantes. Las quejas, según su versión, se minimizaban con el argumento de que el dirigente «es así» o de que la exagerada era la víctima.
Quién sabía qué y cuándo
Hasta tres denunciantes sostienen que el secretario xeral del PSOE gallego, José Ramón Gómez Besteiro, la exalcaldesa de Lugo Lara Méndez y la secretaria de organización provincial, Pilar García, conocían las acusaciones. Besteiro ha declarado que no le consta «ninguna denuncia de ninguna compañera» y que no tiene acceso al canal interno. Méndez, preguntada al respecto, primero dijo no saber nada y después se negó a desmentir a las denunciantes. García aseguró que ante ella nadie presentó denuncia y consideró fuera de lugar que se le preguntara si confiaba en Tomé: «no es cuestión de fe, es cuestión de pruebas».
El caso se destapó después del escándalo que salpicó a Francisco Salazar, asesor de La Moncloa, por acusaciones similares. Aquel episodio, con meses de silencio institucional, empujó a las afectadas de Lugo a mover ficha.
El agujero en el relato de la oposición por mérito
El asunto toca un nervio sensible: si una plaza de funcionaria se puede negociar en un despacho, el discurso del mérito y la capacidad se resquebraja. Quien se ha pasado años estudiando un temario ve cómo su esfuerzo compite con una vía paralela que no aparece en ningún BOE. La sospecha no es nueva, pero una denuncia formal le da cuerpo.
Hay quien sostiene que el caso es un ajuste de cuentas interno entre facciones del partido en Lugo, con un nuevo presidente de la Diputación esperando en la sombra. Otros ven simple caciquismo provincial de manual. Lo cierto es que el canal de denuncias del PSOE existe, funciona y ha recibido seis escritos. Eso ya es un dato.
Qué pasa ahora con Tomé
El dirigente mantiene el cargo y ha optado por la vía judicial contra el programa que emitió los testimonios. El protocolo antiacoso del partido, según Besteiro, se aplicará «con rigor» si las denuncias se confirman. Nadie ha dimitido. Nadie ha sido suspendido. La investigación interna sigue abierta y el resultado, a la fecha de esta discusión, es una incógnita.
La pregunta que queda flotando no es si el protocolo funciona. Es cuántas plazas públicas se han adjudicado por vías que no salen en las convocatorias, y cuántas opositoras han competido contra alguien que ya tenía la plaza decidida antes de sentarse al examen.