El mito de la población de Al‑Ándalus: ni 47 millones ni Lavapiés
Afirmar que la población de Al‑Ándalus era «más o menos la misma que la de ahora» requiere, como poco, olvidar que en el siglo X el emirato de Córdoba albergaba entre 5 y 7 millones de habitantes, frente a los más de 47 millones de la España actual. La comparación, además de ignorar la evolución demográfica, confunde territorio histórico con Estado moderno. Pero el debate no se queda en las cifras gruesas: la genética ha entrado de lleno para desmontar —o sostener— relatos identitarios.
La cifra que no cuadra
Las estimaciones demográficas para Al‑Ándalus en su época de mayor extensión rondan los 5‑7 millones de personas, concentradas sobre todo en el valle del Guadalquivir, el litoral mediterráneo y las grandes ciudades como Córdoba. Pretender que esa cifra es «casi la misma» que la población actual de España —que supera los 47 millones— solo se sostiene si se equipara un territorio mucho menor y una densidad urbana muy alta con el conjunto del país. Como se ha señalado, equivaldría a comparar un sábado por la noche en Lavapiés con toda la península.
Genética: ¿20 marcadores o genomas completos?
El cruce de acusaciones se ha centrado en la validez de las pruebas genéticas. Por un lado, se presentan gráficos de haplogrupos del cromosoma Y que sugieren un reemplazo casi total de los linajes paternos locales por linajes norteafricanos durante la época púnica, romana y andalusí. Por otro, se critica que comparar 20 marcadores del cromosoma Y con el genoma completo de tan solo 9 individuos es una trampa metodológica: escalas y resoluciones distintas. Mientras unos defienden que el norte peninsular mantuvo su perfil pre‑romano, otros insisten en que las muestras son demasiado pequeñas para conclusiones firmes.
El fondo del debate: ¿mito o realidad?
Detrás de la discusión técnica late una pugna interpretativa: la «Reconquista» como relato de continuidad hispánica frente a la idea de una ruptura demográfica profunda. Los datos disponibles —pocos y parciales— no permiten zanjar si la población andalusí fue masivamente reemplazada o si, por el contrario, la herencia genética norteafricana se diluyó con los siglos. Lo que sí queda claro es que afirmar que «la población era la misma» es, cuando menos, una exageración que la demografía histórica no respalda.
Con 15 respuestas, el hilo apenas roza la superficie de un debate que requiere más arqueología, más genomas y menos ideología. De momento, el mito de la población constante sigue en pie… pero cojeando.
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