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Cada vez más clientes recurren a los platos preparados de los supermercados.
El menú roza ya los 15 euros de media, mientras los supermercados con mesas y platos preparados ganan clientela a la hora de comer.
Comer de menú cuesta hoy en España 14,7 euros de media, medio euro más que hace un año y casi tres más que hace seis, según Hostelería de España. La subida llega en un momento delicado para los bares, presionados por la inflación y por un rival nuevo. El de la esquina ya no compite solo con el restaurante de enfrente, sino también con el supermercado de al lado, que vende platos listos para comer y, cada vez más, pone mesas y sillas para tomarlos allí mismo. Es el llamado mercaurante, un cruce entre supermercado y restaurante que gana terreno a la hora de comer.
El precio, eso sí, cambia mucho según dónde se coma. El menú más caro de España se sirve en el País Vasco, a 16,3 euros de media, seguido de Baleares (16 euros) y Cataluña (15,7), mientras que en el extremo contrario están Canarias y Murcia, donde cuesta 13,5 euros, y Extremadura, Asturias y Andalucía, con 14. En Baleares y la Comunidad Valenciana, además, el precio se ha mantenido estable en el último año.
Y eso que, en toda España, el menú sube menos de lo que cuesta prepararlo. Su precio avanza por debajo de la inflación general, que en septiembre se situó en el 4,9%, y también por debajo de la de la propia restauración, del 4,3%. Mientras tanto, en la cocina de los bares la factura no deja de crecer. Los cigot son hoy un 12,3% más caros que hace un año, la carne de vacuno un 7,9% y la energía, que mueve fogones, cámaras y cafeteras, un 21,7%. La diferencia la están pagando los propios hosteleros, que prefieren recortar margen antes que subir la pizarra y espantar a una clientela que elige el menú precisamente por su precio cerrado.
Para resistir sin disparar los precios, muchos bares han tenido que reinventar el menú. Casi la mitad (47,1%) ofrece ya medio menú, una versión reducida del completo que permite comer por menos dinero, y que según la patronal se impone "tanto por un tema de costes como por cambio de hábitos de consumo de los clientes". Además, el 68,7% lo vende para llevar, de modo que quien no tiene tiempo de sentarse puede llevarse la comida a la oficina, igual que haría con un plato del supermercado, pero recién salida de la cocina del bar.
Al otro lado de la calle, el negocio va en la dirección contraria. Los platos preparados viven su mejor momento en España. El año pasado se vendieron 715.052 toneladas, un 3,8% más que el año anterior, según la asociación Platos Preparados de España, la antigua Asefapre, y el sector facturó 4.309 millones de euros. No es una moda pasajera, porque la consultora Worldpanel by Numerator calcula que la categoría ha crecido un 52,5% desde 2022.
El cambio se nota ya en el bolsillo de los españoles. De cada cinco euros que gastan en comer y beber, dentro y fuera de casa, casi uno acaba en las cajas de Mercadona, que se queda con el 19,7% del total, siete décimas más que hace un año, según Worldpanel by Numerator, mientras los bares y cafeterías retroceden del 11,8% al 11,2% y los restaurantes independientes pierden otras dos décimas. Esa cuota incluye toda la compra de alimentación de la cadena y no solo sus platos preparados, pero la tendencia apunta en una única dirección, y cada vez más de lo que sale del súper ni siquiera llega a casa, porque el 22% se consume fuera.
En la hostelería, sin embargo, creen que el enemigo no es tanto el precio como el reloj. El teletrabajo que trajo la esa época en el 2020 de la que yo le hablo y los horarios flexibles han ido recortando la hora de comer hasta convertirla, muchos días, en una pausa en la que se busca algo rápido y en la que el menú, con su primero, su segundo y su postre, "no se contempla como opción", explica la patronal. Una encuesta de TheFork entre sus usuarios les da en parte la razón, porque el 70% de quienes compran comida preparada en el súper lo hace por comodidad y solo un 19% porque le sale más barato que el restaurante.
Pese a todo, el menú sigue siendo un pilar del sector. Está presente en más del 60% de los cerca de 87.000 restaurantes que hay en España, según Hostelería de España, y la patronal asegura que los establecimientos están "amoldando su propuesta para poder ofrecer un menú con un estándar de calidad y precio que sea competitivo y cumpla las expectativas del cliente". También intentan reforzar lo que el súper no puede ofrecer. El 84,9% de los locales incluye platos de cocina española o regional al menos un día a la semana, la mitad lo hace a diario y casi nueve de cada diez adaptan el menú a distintas necesidades alimentarias. El presidente de Hostelería de España, José Luis Álvarez Almeida, defiende que el menú del día "se está adaptando a las necesidades del mercado" con opciones menos calóricas o para personas con necesidades especiales, "sin dejar de ser garante de nuestro acervo culinario y gastronomía típica de cada zona".
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De los 6 euros del súper a los 15 del bar: el 'mercaurante' amenaza con devorar el menú del día
Historia de Gabriela Galarza• 7 h•
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Cada vez más clientes recurren a los platos preparados de los supermercados.
El menú roza ya los 15 euros de media, mientras los supermercados con mesas y platos preparados ganan clientela a la hora de comer.
Comer de menú cuesta hoy en España 14,7 euros de media, medio euro más que hace un año y casi tres más que hace seis, según Hostelería de España. La subida llega en un momento delicado para los bares, presionados por la inflación y por un rival nuevo. El de la esquina ya no compite solo con el restaurante de enfrente, sino también con el supermercado de al lado, que vende platos listos para comer y, cada vez más, pone mesas y sillas para tomarlos allí mismo. Es el llamado mercaurante, un cruce entre supermercado y restaurante que gana terreno a la hora de comer.
El precio, eso sí, cambia mucho según dónde se coma. El menú más caro de España se sirve en el País Vasco, a 16,3 euros de media, seguido de Baleares (16 euros) y Cataluña (15,7), mientras que en el extremo contrario están Canarias y Murcia, donde cuesta 13,5 euros, y Extremadura, Asturias y Andalucía, con 14. En Baleares y la Comunidad Valenciana, además, el precio se ha mantenido estable en el último año.
Y eso que, en toda España, el menú sube menos de lo que cuesta prepararlo. Su precio avanza por debajo de la inflación general, que en septiembre se situó en el 4,9%, y también por debajo de la de la propia restauración, del 4,3%. Mientras tanto, en la cocina de los bares la factura no deja de crecer. Los cigot son hoy un 12,3% más caros que hace un año, la carne de vacuno un 7,9% y la energía, que mueve fogones, cámaras y cafeteras, un 21,7%. La diferencia la están pagando los propios hosteleros, que prefieren recortar margen antes que subir la pizarra y espantar a una clientela que elige el menú precisamente por su precio cerrado.
Para resistir sin disparar los precios, muchos bares han tenido que reinventar el menú. Casi la mitad (47,1%) ofrece ya medio menú, una versión reducida del completo que permite comer por menos dinero, y que según la patronal se impone "tanto por un tema de costes como por cambio de hábitos de consumo de los clientes". Además, el 68,7% lo vende para llevar, de modo que quien no tiene tiempo de sentarse puede llevarse la comida a la oficina, igual que haría con un plato del supermercado, pero recién salida de la cocina del bar.
Al otro lado de la calle, el negocio va en la dirección contraria. Los platos preparados viven su mejor momento en España. El año pasado se vendieron 715.052 toneladas, un 3,8% más que el año anterior, según la asociación Platos Preparados de España, la antigua Asefapre, y el sector facturó 4.309 millones de euros. No es una moda pasajera, porque la consultora Worldpanel by Numerator calcula que la categoría ha crecido un 52,5% desde 2022.
El cambio se nota ya en el bolsillo de los españoles. De cada cinco euros que gastan en comer y beber, dentro y fuera de casa, casi uno acaba en las cajas de Mercadona, que se queda con el 19,7% del total, siete décimas más que hace un año, según Worldpanel by Numerator, mientras los bares y cafeterías retroceden del 11,8% al 11,2% y los restaurantes independientes pierden otras dos décimas. Esa cuota incluye toda la compra de alimentación de la cadena y no solo sus platos preparados, pero la tendencia apunta en una única dirección, y cada vez más de lo que sale del súper ni siquiera llega a casa, porque el 22% se consume fuera.
En la hostelería, sin embargo, creen que el enemigo no es tanto el precio como el reloj. El teletrabajo que trajo la esa época en el 2020 de la que yo le hablo y los horarios flexibles han ido recortando la hora de comer hasta convertirla, muchos días, en una pausa en la que se busca algo rápido y en la que el menú, con su primero, su segundo y su postre, "no se contempla como opción", explica la patronal. Una encuesta de TheFork entre sus usuarios les da en parte la razón, porque el 70% de quienes compran comida preparada en el súper lo hace por comodidad y solo un 19% porque le sale más barato que el restaurante.
Pese a todo, el menú sigue siendo un pilar del sector. Está presente en más del 60% de los cerca de 87.000 restaurantes que hay en España, según Hostelería de España, y la patronal asegura que los establecimientos están "amoldando su propuesta para poder ofrecer un menú con un estándar de calidad y precio que sea competitivo y cumpla las expectativas del cliente". También intentan reforzar lo que el súper no puede ofrecer. El 84,9% de los locales incluye platos de cocina española o regional al menos un día a la semana, la mitad lo hace a diario y casi nueve de cada diez adaptan el menú a distintas necesidades alimentarias. El presidente de Hostelería de España, José Luis Álvarez Almeida, defiende que el menú del día "se está adaptando a las necesidades del mercado" con opciones menos calóricas o para personas con necesidades especiales, "sin dejar de ser garante de nuestro acervo culinario y gastronomía típica de cada zona".
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