Pablo Fernández llora en plató y acusa a la policía del desahucio
La escena se repitió en
En boca de todos, el programa de Cuatro que conduce Nacho Abad:
Pablo Fernández, presentado estos días como candidato por Madrid, rompió a llorar al narrar el desahucio de MariCarmen y aseguró que la policía le había pegado. El llanto desató una tormenta que desborda el plató. En el mismo programa, el sindicato policial
JUPOL salió a defender la actuación de sus compañeros.
Qué respondió JUPOL a la versión del candidato
JUPOL sostuvo que los agentes de la
UIP —la unidad antidisturbios— actuaron con profesionalidad durante el lanzamiento judicial y denunció la
utilización política de la mujer desahuciada. La acusación de Fernández, según su propio relato televisivo, es que la policía le pegó. Dos versiones que chocan y que, por lo que se lee en el foro, aún no se han traducido en un parte de lesiones. Hay quien lo exige sin rodeos: denuncia en el juzgado de guardia y documento médico, o silencio. La exigencia de eliminar a la policía que circula estos días se contesta, en el foro, con dos nombres: Marlaska, al frente de Interior, y Bolaños, en Justicia.
Por qué el llanto divide a propios y ajenos
Una parte del análisis lo lee como puro cálculo electoral.
Fernández lleva dos días como candidato y tres llorando, se repite con sorna. Otra corriente ve en el episodio la prueba de que la UIP se excede con quienes protestan desarmados: hay quien recuerda que ser agredido por esa unidad se ha vuelto casi un mérito en cierto mundillo mediático. Y un tercer grupo sostiene que el desahucio se ha convertido en material de campaña, con la mujer de fondo y sin ella en el centro del relato.
De la vivienda a Palestina: cómo se desbordó el asunto
El asunto escaló por donde nadie lo esperaba. Hay quien se pregunta qué pinta una bandera palestina en una protesta por un desahucio en Madrid, o por qué en cada concentración aparece una. Otros suben el tono y comparan la intervención policial con la de la transición. El resultado es un debate donde vivienda, seguridad y política madrileña se mezclan sin orden ni jerarquía.
Hasta donde alcanza este material, no consta que se haya mostrado un parte médico ni presentado una denuncia. Sin esos dos papeles, el llanto es un titular y todo lo demás, relato.