El hermano de Sánchez pagó con dos cheques un palacete en Portugal
¿Cómo se compra un palacete en Portugal con un sueldo de 55.000 euros al año? La pregunta circula desde que trasciende que David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, adquirió un inmueble construido sobre un castillo medieval en Elvas (Portugal) y lo pagó con dos cheques bancarios. El precio que se maneja en las informaciones publicadas es de 240.000 euros por un edificio que se anunciaba en 1,5 millones. La operación, según los datos disponibles, se formalizó mediante cheques, un instrumento que dificulta el rastro del dinero.
El debate sobre el patrimonio del hermano del presidente no es nuevo, pero el detalle de los cheques ha reabierto la polémica sobre la opacidad de este tipo de pagos y sobre la residencia fiscal en Portugal.
Qué se sabe del palacete y de los cheques
El inmueble está en Elvas, una localidad portuguesa cercana a Badajoz, y según las informaciones publicadas se construyó sobre un castillo medieval. El precio de compra que se cita es de 240.000 euros, muy por debajo de los 1,5 millones en que se anunciaba. El pago se hizo con dos cheques bancarios, un medio que, según se argumenta, equivale a una transferencia si no son al portador, pero que dificulta el seguimiento cuando se emiten sin identificar al destinatario final.
Hay quien sostiene que el cheque es una forma de pago habitual en notarías para operaciones inmobiliarias. Otros responden que su uso se generalizó precisamente para pagos en negro de grandes cantidades, porque la trazabilidad es menor y el coste superior al de una transferencia. La discrepancia no es menor: de ella depende que la operación se lea como una compra normal o como una maniobra de opacidad.
El patrimonio atribuido al hermano de Sánchez
El patrimonio que se le atribuye incluye tres pisos y un garaje en Madrid, un piso en San Petersburgo, otro en Elvas, 63.880 euros en criptomonedas, 114.073 euros en cuenta bancaria y 1,4 millones en acciones del BBVA. La suma supera con holgura lo que se puede acumular con un sueldo de 55.000 euros brutos anuales. El cálculo completo, desglosado partida a partida, da una diferencia que sorprende.
La trayectoria laboral del hermano del presidente incluye su contratación como alto cargo en la Diputación de Badajoz, presidida por el PSOE, en una plaza que se creó poco después de que su hermano asumiera la secretaría general del partido. Entre sus funciones estaba la dirección de la oficina musical Ópera Joven. Su residencia fiscal está fijada en Portugal, desde donde teletrabaja para la Diputación.
La residencia fiscal en Portugal y el teletrabajo
La fijación de residencia en Portugal para pagar menos impuestos es uno de los puntos que más ha dado que hablar. La pregunta que sobrevuela es qué funcionario de la Agencia Tributaria aceptó esa residencia en el exterior cuando se niega a otros contribuyentes en situaciones similares. El asunto tiene miga: si su principal fuente de ingresos está en España, la obligación de tributar aquí es difícil de esquivar.
El teletrabajo como fórmula para justificar la ausencia física en el puesto es otra de las patas del caso. Se argumenta que el puesto remoto permite cobrar sin presencia, una versión actualizada del enchufismo clásico. Nadie sabe a qué se dedica exactamente, pero cobra.
Las reacciones políticas y el uso del caso
La noticia ha sido recibida con escepticismo en unos sectores y con indignación en otros. Una parte del análisis sostiene que se trata de un bulo sin pruebas, mientras que otra corriente considera que el cúmulo de indicios exige explicaciones. El caso se ha convertido en munición política en un contexto de desgaste del Gobierno.
La comparación con otros casos de corrupción que afectan a familiares de políticos de distinto signo es inevitable. Cada bloque agita el suyo y minimiza el ajeno. Mientras tanto, la justicia no ha imputado a David Sánchez por estos hechos y no hay condena firme alguna.
Con estos mimbres, el cesto se teje solo. La pregunta no es si alguien con 55.000 euros al año puede permitirse un palacete en Portugal, sino cuántos cheques hacen falta para que nadie pregunte.