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Joaquín Martins Monroig, hermano de Antonio Anglés, ha sido condenado a 17 años y 9 meses de prisión por secuestrar y torturar a un hombre en noviembre de 2021. El tribunal consideró probada su participación junto a otras cinco personas en el delito.
La Audiencia de Valencia ha dictado una sentencia de 17 años y 9 meses de cárcel para Joaquín Martins Monroig, hermano de Antonio Anglés, el principal implicado en el triple crimen de las niñas de Alcàsser. La condena se produce tras un juicio por secuestro y torturas, donde la Fiscalía había solicitado inicialmente 27 años. Martins Monroig, que negó los hechos durante el proceso, fue declarado culpable junto a otras cinco personas. El tribunal basó su decisión en pruebas "plurales, objetivas e idóneas", desestimando la coartada del acusado, quien afirmó haber estado en una bolera y una discoteca la tarde del suceso. Los delitos por los que ha sido condenado incluyen detención ilegal, lesiones, amenazas, robo con violencia y daños.
Según la sentencia, los condenados actuaron de forma coordinada para secuestrar a la víctima con el objetivo de obtener 200.000 euros. Varios días antes del incidente, el hombre fue objeto de seguimientos. El día del secuestro, interceptaron su vehículo en el camino Canyada de Roquet utilizando dos furgonetas. Bajo amenaza de armas de fuego, obligaron a la víctima a salir de su coche y la introdujeron en una de las furgonetas, esposada, para trasladarla a un almacén en Catarroja. Allí, le quitaron la ropa y sus pertenencias, dejándolo desnudo.
Durante varias horas, la víctima fue golpeada en todo el cuerpo mientras los secuestradores exigían el pago del dinero a cambio de su liberación. A pesar de sus reiteradas negativas, insistiendo en que no poseía tal cantidad, los agresores continuaron con las torturas. Le propinaron latigazos con cadenas, amenazaron con hacer daño a su mujer e hijo, e incluso le amenazaron con cortarle un dedo. Usando unas tenazas, le causaron un corte en un dedo de la mano y otro en una oreja. Además, le clavaron una navaja en un muslo y le quemaron con brasas.
La Audiencia Provincial fundamentó la condena en la evidencia obtenida de dispositivos de telefonía móvil, grabaciones de cámaras de seguridad y datos de la Dirección General de Tráfico (DGT). Estas pruebas permitieron identificar los teléfonos vinculados a los condenados. El tribunal consideró "curioso" el conocimiento mutuo entre los acusados y su relación con los vehículos utilizados, tanto para los seguimientos como para el secuestro, basándose en las ubicaciones de los teléfonos y el historial de geolocalización de una furgoneta. Ninguno de los condenados aportó una justificación creíble sobre su actividad previa a los hechos.
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