En los 60 toda Europa decidió ir entregando África a sus pueblos. Y así se hizo. No era negociable.
No se trata de que fuera lo justo y necesario, sino de que, desde mucho antes de Gandhi, quedó demostrado a todas luces que el colonialismo sólo es viable a través del exterminio masivo. Cuando la demografía del otro te supera a razón de muchos miles de civiles por soldado no hay nada que hacer: o armas una masacre de mujeres y niños y gente desarmada o te bates en retirada y les dejas el territorio a las masas locales. Esto es así y da igual si no eres una colonia como tal. Sencillamente no puedes mantener la soberanía contra un pueblo que no te quiere si no es a base de convertirte en Nathanyahoo, que es quien ha armado esta situación ahora y porque se piensa que aquello es como Israhell, su etnoestado teocrático sin constitución.
Y digo que da igual si no eres una colonia porque que Ceuta nunca haya sido ingenieros es un argumento poco sólido: ya era territorio de los bereberes mucho antes de que existiera España y resulta geográfica y demográficamente inviable mantenerla. Como ya pasó con el Sáhara.
Si seguimos manteniendo suelo africano bajo nuestra bandera hasta ahora es porque a Jovenlandia en el fondo le da igual. Es un territorio que no vale gran cosa y sólo da gastos. Nadie lo quiere. Sólo se utiliza como moneda de cambio en materia de relaciones internacionales porque constituye un símbolo de vasallaje trasnochado que muchos se han vuelto a tragar enseguida por influencia de la propaganda.
Saldríamos ganando si cada ceutí que quiera conservar el pasaporte es repatriado a territorio peninsular y emplazado en una vivienda y/o negocio sufragado por Jovenlandia. Así de simple. Si quieren Ceuta que nos paguen el desalojo, que compren cada casa y edificio y hasta la última farola del pueblecillo. Al fin y al cabo ya casi nadie quiere quedarse allí; y oyes, que los cuatro que no piensan moverse siempre pueden abrazar la ciudadanía ingenieros. La España postcolonial ya no necesita ese fortín militar para nada. Nuestras posiciones con Jovenlandia e Inglaterra ganarían mucha fuerza si no tuviéramos Ceuta y Melilla. Nuestro bolsillo también.