El francotirador que protegía a Trump declara que no le permitieron disparar
En julio de 2024, un mitin de Donald Trump en Butler (Pensilvania) se convirtió en el escenario de un intento de asesinato que sigue generando preguntas sin respuesta. Según los vídeos que circulan, los francotiradores del Servicio Secreto vieron al tirador en el tejado durante minutos, con prismáticos y miras telescópicas, pero no abrieron fuego hasta que el joven de 20 años disparó. La declaración de uno de los agentes, que asegura que no le permitieron disparar, ha reavivado las sospechas sobre la actuación del dispositivo de
seguridad. El debate se centra en si hubo un fallo humano de proporciones bíblicas o algo más oscuro.
¿Por qué no dispararon antes los francotiradores?
Los vídeos cronológicos muestran a dos agentes en el tejado contiguo observando con prismáticos al sospechoso, que permanecía cuerpo a tierra con un rifle.
Nadie disparó hasta que el atacante abrió fuego. La explicación más repetida es que los tiradores de élite siguen reglas de enfrentamiento que les obligan a esperar autorización para abrir fuego. «Si tú disparas cuando eres disparado, la responsabilidad está clara», señala un análisis. Pero esa misma lógica alimenta la incredulidad: si tenían al tirador en el punto de mira, ¿por qué no se le neutralizó antes? La respuesta oficial apunta a que el tejado era inseguro por su inclinación y que los agentes estaban dentro de la nave. Una explicación que, para muchos, no cuadra con la evidencia visual.
El tirador: ¿un lobo solitario o un tonto útil?
El atacante era un joven de 20 años con un rifle semiautomático sin mira telescópica.
Disparó a unos 130 metros de distancia, según los cálculos que manejan los análisis. Para algunos, es «ciencia ficción» que un chaval sin entrenamiento pudiera acertar a esa distancia con miras abiertas. Para otros, el primer disparo certero lo hizo un profesional con mira telescópica y el joven solo actuó como cortina de humo. La hipótesis del «tonto útil» gana peso entre quienes creen que el sistema permitió que se acercara al tejado y luego se le eliminó para evitar que hablara.
Oswald style.
El cambio de agentes y la pasarela sospechosa
Uno de los datos que más ha llamado la atención es que el equipo permanente de Trump fue sustituido por agentes temporales para ese mitin.
La directora del Servicio Secreto, que antes trabajó en seguridad de Pepsi, quería alcanzar un 30% de mujeres en la agencia. Para algunos, esto explica la falta de experiencia y la pasividad. Además, se ha señalado que la pasarela entre tejados por donde accedió el tirador fue colocada una semana antes del evento. La coincidencia con que la CNN retransmitiera el mitin en directo por primera vez añade más leña al fuego. Nada de esto prueba nada, pero el conjunto despierta suspicacias.
Las apuestas a la baja de las acciones de Trump
Antes del atentado, las posiciones cortas contra la acción de la empresa de Trump, $DJT, se duplicaron entre el 1 y el 12 de julio.
Alguien apostó fuerte a que el valor caería. Para los más conspiranoicos, es la prueba de que había información privilegiada sobre lo que iba a pasar. Para los escépticos, es simple coincidencia o movimiento especulativo. La pregunta que queda en el aire es quién estaba detrás de esas apuestas y si alguien las investigará.
El papel de la directora del Servicio Secreto
La responsable de la agencia, nombrada por Biden, ha sido el centro de las críticas.
Su gestión del dispositivo en Butler ha sido calificada de negligencia grave. Se le reprocha haber priorizado cuotas de género sobre la experiencia, y su pasado en la seguridad corporativa no ayuda. Para algunos, su dimisión debería ser inmediata. Para otros, el problema es estructural y no se arregla con un cambio de cúpula. Lo cierto es que el debate sobre su continuidad sigue abierto.
¿Qué pasó con el segundo tirador?
Algunos testimonios aseguran que hubo disparos desde una torre de agua y que un segundo francotirador fue abatido.
Los vídeos no confirman esta versión, pero tampoco la desmienten. La confusión sobre el número de atacantes y sus posiciones alimenta todo tipo de teorías. La investigación oficial no ha aclarado este punto, y las preguntas siguen sin respuesta.
A día de hoy, el caso sigue abierto. Las explicaciones oficiales no han logrado convencer a una parte importante de la opinión pública, que ve demasiadas coincidencias y demasiadas preguntas sin responder. La declaración del francotirador que asegura que no le dejaron disparar es solo una pieza más de un rompecabezas que nadie ha terminado de armar.