El Estado perdona a las autonomías el 20% de su deuda con el FLA
El acuerdo entre PSOE y ERC para la investidura incluye la condonación de hasta un 20% de la deuda que las comunidades autónomas mantienen con el Estado a través del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). Las comunidades que recurrieron a este mecanismo verían desaparecer una quinta parte de lo que deben al Gobierno central. La medida, presentada como un alivio para las cuentas autonómicas, ha reabierto la guerra entre comunidades por el reparto de la carga y ha dejado al descubierto una pregunta incómoda: si el Estado perdona, ¿quién paga?
La respuesta, según coinciden los análisis más críticos, es el contribuyente. El FLA no es un fondo perdido: es deuda que el Estado emite en los mercados y luego presta a las comunidades a un tipo más barato del que obtendrían por sí mismas. Cuando Hacienda condona esa deuda, no la borra del balance público. La traslada del debe autonómico al debe estatal. Y el Estado, a diferencia de una comunidad, no tiene un acreedor superior que le perdone nada.
Qué es el FLA y por qué Cataluña dependía de él
El Fondo de Liquidez Autonómica se creó para que las comunidades con problemas de financiación pudieran colocar deuda cuando los mercados les cerraban la puerta. Cataluña, con su deuda calificada como bono basura, no podía financiarse por sí misma y dependía casi por completo del Estado. Madrid, en cambio, nunca pidió un euro al FLA: se financió con bancos y con emisión de bonos, porque su rating le permitía hacerlo.
Esa asimetría es la que ahora se rompe. El Ministerio de Hacienda ha adelantado que ofrecerá a Madrid una quita de la deuda que mantiene con terceros —es decir, con los bancos— para que no quede fuera del reparto. La jugada tiene su lógica contable: si se condona deuda a unas y no a otras, el agravio comparativo es insostenible. Pero también tiene un coste político evidente. Madrid debe cero al FLA. El PSOE le perdona cero. La compensación, si llega, tendrá que inventarse por otra vía.
El cálculo que descoloca: de deber 2 a deber 3
Hay un cálculo que circula y que resume la paradoja mejor que cualquier discurso. Si Andalucía es una comunidad relativamente poco endeudada, la condonación del 20% de su deuda con el FLA no la convierte en una comunidad más rica. La convierte en una comunidad que deja de deber 2 para pasar a deber 3 como parte del Estado. Porque la deuda condonada no desaparece: se transforma en deuda estatal, y la deuda estatal se paga con impuestos de todos los españoles, incluidos los andaluces.
El argumento tiene una réplica obvia: la deuda autonómica también se paga con impuestos de los ciudadanos de esa comunidad. Cierto. Pero la diferencia está en el acreedor. Cuando una comunidad debe al Estado, el Estado puede condonar. Cuando el Estado debe a los mercados, nadie condona nada. El resultado neto es un trasvase de pasivo desde el balance autonómico al balance central, con el contribuyente como último responsable.
Las comunidades que no pidieron ayuda miran desde la barrera
El agravio no es solo Madrid. Galicia, Extremadura o Castilla y León, que generaron menos deuda y no recurrieron al FLA, ven cómo otras comunidades reciben un alivio que ellas no tendrán. La pregunta que sobrevuela es inevitable: ¿por qué condonar a quien se endeudó más y no a quien se apretó el cinturón?
La respuesta oficial es que el FLA fue un mecanismo de rescate, no un premio a la irresponsabilidad. Pero el efecto práctico es el contrario. Las comunidades que se financiaron en los mercados pagarán su deuda con intereses de mercado. Las que se financiaron con el Estado verán desaparecer una parte de lo que deben. La disciplina fiscal, en este esquema, no sale gratis: sale más cara.
El acuerdo con ERC incluye también el traspaso de Cercanías a Cataluña, una cesión que amplía el paquete de concesiones. La condonación de deuda es, en ese contexto, un daño colateral: una medida que se presenta como beneficio para los andaluces pero que, en la contabilidad final, convierte a la comunidad en deudora de un acreedor distinto. El dato que descoloca no es cuánto se perdona. Es cuánto se traslada.