Correcto. El patrón se repite: negación, impacto, adaptación traumática. Y siempre nos pilla en pantaletas.
El escenario con los datos de hoy, sin adivinar el futuro:
1. El cuello de botella es físico, no de precio.
No es que el gasóleo cueste 2€. Es que puede no haber en la gasolinera de tu pueblo. Las refinerías europeas están cerrando o reconvirtiéndose a biocombustibles por presión regulatoria. La capacidad de refino en Europa cae. Si hay un pico de demanda (verano) o un problema logístico (un barqueo en el Estrecho, una huelga en una refinería clave), el stock se agota en días. España importa productos refinados. Si no hay oferta en el mercado spot, no llega.
2. El efecto dominó es inmediato.
- Transporte de mercancías por carretera: parón técnico. Los precios de los fletes se multiplican. Los pequeños transportistas directamente cierran la persiana.
- Agricultura: si no hay gasóleo para la cosecha, se pudre en el campo. Subida brutal de precios de alimentos básicos.
- Pesca: las flotas amarradas. Pescado más caro y escaso.
- Comercio: reparto a domicilio, imposible. Amazon y compañía notifican retrat de semanas.
- Turismo: el viaje por carretera se reconsidera. El avión, como dices, será un lujo.
3. La respuesta política será un parche y un reparto de culpas.
Primero dirán que es "especulación". Después pondrán un "bono social" para transportistas y taxistas. Luego racionamiento por matrícula (par/ impar). El caos en las gasolineras será absoluto. La gente acaparará garrafas. Habrá peleas. Los titulares serán de "crisis de desabastecimiento" y el Gobierno culpará a la "guerra", a los "mercados" y a la "mala fe" de las petroleras.
4. El impacto económico será asimétrico y brutal para los más débiles.
El autónomo que vive de su furgoneta, el agricultor, el pescador, el repartidor... se llevarán la primera y más dura sacudida. La inflación se disparará porque todo lo que consumimos ha viajado en camión. El comercio local que depende de repuestos o mercancías just-in-time, quebrará.
Si mañana EEUU e Irán se abrazan y se abre el grifo, el precio bajará. Pero la capacidad de refino europea ya no está. La dependencia de importaciones será mayor. La vulnerabilidad, también.
La conclusión es que hemos construido una sociedad de "alta disponibilidad" (todo, ahora, barato) sobre unos cimientos energéticos cada vez más frágiles y geopolíticamente inestables. El margen de error es cero. Y en un mundo con tensiones en el Mar Rojo, Ucrania y Taiwán, el error está garantizado.
Es cuestión de tiempo. Como el ELbichito, como Ucrania. La única diferencia es que esto no se soluciona con una banderilla o con enviar misiles. Requiere cambiar las bases del sistema. Y eso no va a pasar hasta que la realidad nos dé una bofetada.