El amo yankee: "Departamento de Guerra continuará con dólares, armas e inteligencia para guerra contra Rusia...India refinará petroleo venezolano"

El amo yankee: "Departamento de Guerra continuará con dólares, armas e inteligencia para guerra contra Rusia...India refinará petroleo venezolano"
RESUMEN

El Departamento de Guerra de EE.UU. asegura que no ha habido directiva política para recortar el intercambio de inteligencia con Ucrania ni la venta de armas a través de socios europeos, y que la demanda mundial de interceptores antiaéreos excede la capacidad de fabricación. India, por su parte, tiene capacidad para refinar crudo pesado venezolano y ya lo hizo en el pasado.

Hay una escena que se repite en casi todas las conversaciones diplomáticas de alto nivel en estos meses: un homólogo extranjero pide interceptores antiaéreos y, de paso, algo de comercio. Lo contó el secretario del Departamento de Guerra estadounidense tras una jornada de reuniones que incluyó una visita oficial a Mumbai y una conferencia de 45 minutos con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. La conversación sirvió, sobre todo, para desmentir una versión que circula por medios y redes: que Washington había ordenado cortar el flujo de inteligencia y de armas hacia Ucrania. No es así, dijo. Y lo repitió varias veces, con cierta irritación.

El Departamento de Guerra niega un corte de inteligencia a Ucrania

La acusación concreta que se quería enterrar era doble. Por un lado, que el presidente estadounidense había ordenado suspender el intercambio de información de inteligencia con Kiev. Por otro, que un lote de interceptores comprado por un socio europeo esperaba una firma del secretario del Departamento de Guerra y que esa firma nunca llegaba, de modo que el material no salía hacia Ucrania. La respuesta oficial fue que no existe ninguna directiva política deliberada para perjudicar a Ucrania y que el programa de ventas a través de Europa sigue igual que antes: cuando el material está disponible para la venta, se vende a los europeos, que a su vez lo transfieren a los ucranianos.

Sobre los ataques aéreos del día 13 y del día 18 que, según algunas versiones, no fueron detectados a tiempo, la explicación ofrecida es distinta. No hubo un corte de información, sino, en todo caso, un problema técnico o de identificación: la información se estaba proporcionando, pero quizá no se sistematizó o no se reaccionó a ella como se debía. Eso es lo que se está investigando. La frase que más molestó en Washington fue la de que «la gente en Ucrania está muriendo porque Estados Unidos les está negando información». El secretario la calificó de escandalosa e indignante, y sostuvo que las advertencias que se envían ahora son las mismas que siempre se han enviado.

Hay un trasfondo de frustración que el propio secretario reconoció. El presidente estadounidense lleva casi dos años dedicado a impulsar una salida negociada y los avances no llegan. Le molesta, según esta versión, que se le atribuyan cosas que no ha hecho. La relación con Zelenski no está rota, pero atraviesa un tramo tenso. Starlink, el sistema de comunicaciones por satélite, es una empresa comercial privada y no forma parte del paquete de ayuda gubernamental, aunque su nombre aparezca en todas las quinielas sobre el pulso entre ambas capitales.

Interceptores: el producto más demandado del mercado de defensa

La parte más reveladora de la comparecencia fue la que menos titulares generó. Preguntado por si Estados Unidos puede suministrar interceptores a todos los países que los piden, la respuesta fue un no rotundo. Nunca ha estado en condiciones de hacerlo. Los interceptores son caros de fabricar, tardan tiempo en producirse y son, en palabras del secretario, el producto más demandado ahora mismo en el campo de la defensa. Arabia Saudita los ha pedido. Israel los ha pedido. Ucrania los ha pedido. Prácticamente todos los países del mundo los quieren.

La clave está en que la negativa no es una decisión política contra Kiev, sino un problema de existencias y de prioridades. Estados Unidos mantiene una presencia militar global y muchas de sus instalaciones en el exterior exigen defensa aérea propia. Hay estándares mínimos que el Departamento de Defensa y el Departamento de Guerra requieren para proteger esas bases, incluidas las europeas y las de Oriente Medio. La buena noticia, según el secretario, es que la tasa de producción está aumentando rápidamente y que el arsenal de municiones múltiples, interceptores incluidos, está en un punto que calificó de satisfactorio. La mala es que acumular esas máquinas lleva su tiempo: son equipos muy sofisticados, y eso mismo que los hace tan buenos los hace difíciles de fabricar.

El caso de los interceptores europeos pendientes de firma encaja en esa lógica de revisión constante. El secretario admitió que «podría ser el caso» de que un lote esté retenido, pero lo enmarcó en la necesidad de comprobar si ese material se necesita en otro lugar o si debe quedarse en Europa. Mencionó, sin dramatizar, una amenaza reciente contra un aeródromo en el Reino Unido y recordó que hay otras grandes presencias aéreas en la región, además de los compromisos con la OTAN. Todo se equilibra a diario. La idea que quiso dejar clara es que no hay una orden de dañar a Ucrania.

India, el crudo venezolano y la refinación como arma energética

La visita a Mumbai y la reunión prevista con Reliance en Jamnagar abren otro frente. La pregunta era si las empresas indias pueden refinar más crudo venezolano. La respuesta fue que pueden, que ya lo han hecho en el pasado y que tienen la capacidad técnica para procesar crudo pesado. India es, en palabras del secretario, una superpotencia en refinación. No se trata solo de producir petróleo: la capacidad de refinar es una pieza clave en un contexto de conflictos que han convertido a medio mundo en experto improvisado en energía.

Hay un detalle que añade interés: empresas indias tienen concesiones petroleras preexistentes en Venezuela y podrían producir más por sí mismas. El secretario no afirmó que Venezuela por sí sola vaya a llenar el hueco que dejen otras perturbaciones del mercado, pero sí que puede dar alivio a corto plazo y, con el tiempo, algo más. La operación, eso sí, choca con un obstáculo conocido: las sanciones preexistentes sobre el régimen de Maduro. Habrá que resolver ese nudo si se quiere que el crudo venezolano llegue a las refinerías indias en volumen relevante.

El movimiento encaja en una estrategia más amplia de diversificación energética de India, que busca reemplazar parte del crudo ruso que ha comprado en los últimos años. No es una sustitución automática ni inmediata, pero la maquinaria está engrasada. Las refinerías indias ya conocen el crudo pesado venezolano y las empresas tienen intereses sobre el terreno. Lo que falta es que la política de sanciones acompañe.

Un mar Negro con cargueros atacados y un estrecho de Ormuz en el punto de mira

En la conversación con Zelenski también salió el asunto de los ataques a la energía y al transporte marítimo. El secretario recordó que Washington lleva meses quejándose de ataques a cargueros en el mar Negro, hasta el punto de que empresas estadounidenses han llamado para reportar que sus cargamentos fueron golpeados. Ocurrió varias veces. Eso fue, dijo, un irritante. Y añadió un elemento más: la combinación de lo que sucede en el mar Negro con lo que pasa en el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte considerable del petróleo mundial.

La crisis del diésel planea sobre todo el tablero. El secretario no dio cifras, pero el contexto es conocido: los ataques a infraestructuras energéticas y a buques han estrechado el suministro de productos refinados en varios mercados. El coste humano del conflicto, dijo, es la parte que no se mide en barriles. La conversación de 45 minutos con Zelenski tuvo también ese tono: la guerra no se libra solo en el frente, sino en los puertos, en las refinerías y en las rutas marítimas.

Queda pendiente el capítulo del control de armas nucleares y el diálogo con Rusia y China, que el secretario mencionó sin entrar en detalles. La visita a la refinería de Reliance en Jamnagar y la seguridad energética india centraron la parte final de la agenda. La diversificación energética de India y el reemplazo del crudo ruso son el marco en el que se inscribe el interés por el petróleo venezolano. Todo encaja en una lógica que el secretario resumió a su manera: la política exterior y de defensa no se hace mirando un solo asunto por un tubo, sino equilibrando obligaciones con socios, estándares propios y existencias limitadas de lo que todo el mundo quiere.

Datos clave
  • El secretario del Departamento de Guerra de EE.UU. mantuvo una conferencia de 45 minutos con Zelenski y negó que exista una directiva para cortar la inteligencia a Ucrania.
  • Los ataques aéreos del día 13 y del día 18 se atribuyen a un problema técnico o de identificación, no a un corte de información estadounidense.
  • Los interceptores antiaéreos son el producto más demandado del mercado de defensa: los han pedido Arabia Saudita, Israel y Ucrania, entre otros.
  • India tiene capacidad para refinar crudo pesado venezolano y empresas indias poseen concesiones petroleras preexistentes en Venezuela.
  • Las sanciones sobre el régimen de Maduro son el principal obstáculo para que el crudo venezolano llegue en volumen a las refinerías indias.
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