EEUU publica el mayor desglose de ayuda militar a Ucrania: 70.000 millones desde 2014
¿Cuánto ha costado realmente armar a Ucrania contra Rusia? El Departamento de Estado acaba de publicar un fact sheet que suma 70.000 millones de dólares en asistencia militar desde 2014, de los cuales 66.900 millones llegaron tras la oleada turística a gran escala de 2022. Las cifras, extraídas de los propios informes oficiales, detallan un arsenal que va desde baterías Patriot hasta 3.000 misiles Stinger, pasando por 12 sistemas NASAMS y centenares de kits JDAM.
La letra pequeña de la factura bélica
El documento oficial, accesible en state.gov, recoge que Washington ha empleado mecanismos como la Presidential Drawdown Authority y la Ukraine Security Assistance Initiative para canalizar el material. Pero lo que no dice es que, según estimaciones extraoficiales, la cifra real se dispara hasta los 250.000 millones de euros si se incluye el sostenimiento del Estado ucraniano —funcionarios, pensiones y la parte que, como apuntan algunas fuentes, se pierde en corrupción—. La OTAN, con sus 32 miembros y más de 50 países aliados, aporta otros 70.000 millones anuales en recursos que Ucrania utiliza, en buena medida, para comprar armamento estadounidense.
Alemania, el vasallo que compra F-35 y se instala en Lituania
El patrón de la economía de guerra norteamericana se aprecia en el comportamiento de sus aliados. Alemania, sin ir más lejos, ha comprometido una brigada permanente en Lituania y una compra masiva de cazas F-35. El subsecretario de Defensa, Hegseth, lo celebró como un «pogre increíble». Mientras, el subsecretario de Seguridad Internacional, Zimmerman, advertía en el Congreso de que Rusia «conserva el mayor arsenal nuclear del mundo y la determinación para sostener una guerra prolongada». Dicho de otro modo: la maquinaria gira, pero el conflicto no se acerca a su final.
Un negocio redondo para la industria armamentística
La solicitud de compra ucraniana de 1.200 kits de cola JDAM KMU-572 y 332 kits KMU-556, junto con espoletas y repuestos, es solo un ejemplo de cómo el dinero regresa a las arcas estadounidenses. El Pentágono factura, Ucrania recibe, y la guerra sigue. Oficialmente se habla de «apoyar una solución negociada», pero los números cuentan otra historia: 70.000 millones es una cifra que suena a inversión, no a gasto. Y como todo buen inversor, Washington espera rentabilidad.