Aragón echa a un falso mena de 20 años y activa las pruebas de edad
El Gobierno de Aragón ha expulsado de un centro de menores a un joven que se hacía pasar por menor no acompañado pero que, tras las averiguaciones, resultó tener 20 años. La decisión, adelantada por El Mundo, incluye someter a pruebas de edad a los acogidos para evitar fraudes como este. La medida ha desatado un debate sobre si se trata de un paso adelante o de un simple parche.
Un hecho que debería ser normal, según los críticos
Para muchos, la noticia debería ser intrascendente: si alguien miente sobre su edad para acceder a recursos de menores, lo lógico es expulsarlo. Sin embargo, la reacción mayoritaria en ciertos sectores es de resignación: que algo tan obvio sea noticia evidencia lo anómalo del sistema. «Lo que debería ser lo normal, en este país se convierte en una noticia», se resume en los análisis. La mayoría de las voces coinciden en que la expulsión no basta: habría que internar al individuo en un CIE y repatriarlo.
Las dudas sobre el alcance real de la medida
Aunque la expulsión se presenta como un acierto de la consejería, las posturas más escépticas señalan que el centro de menores sigue abierto y los gestores no han rendido cuentas. «Hasta que sean cerrados definitivamente, esto es lo que hay», se argumenta. Además, se cuestiona adónde va a parar el expulsado: «Irá a Cataluña o Madrid, a parasitar». La comparación con Italia —donde Meloni no ha reducido la inmigración— se usa para señalar los límites de las políticas de mano dura.
Un gesto político para Vox en Aragón
El Ejecutivo aragonés, donde Vox tiene presencia, intenta capitalizar la decisión. Sin embargo, los más críticos recuerdan que fue el Gobierno central —sin Vox— quien modificó la ley de extranjería por decreto. La expulsión se interpreta más como un golpe de efecto que como un cambio estructural: mientras el marco legal no se endurezca, casos como este seguirán siendo excepciones, no la norma.
La cuestión de fondo: un sistema que no disuade
Más allá del caso concreto, el debate subraya que los recursos para menores extranjeros no acompañados son un imán para fraudes. La medida de Aragón es un parche: expulsar a un falso mena no disuade a los siguientes si no hay consecuencias reales, como la identificación biométrica o la repatriación inmediata. La pregunta que queda en el aire es si la clase política, de uno u otro signo, está dispuesta a abordar el problema de raíz o prefiere continuar con gestos mediáticos.
Debates relacionados en el foro