Rabat exige a Madrid la repatriación de 30.000 menores no acompañados
Marruecos ha pedido a España la devolución de todos los menores no acompañados que residen en su territorio, los conocidos popularmente como menas. La cifra que circula desde primera hora del día ronda los 30.000. La paradoja es que una exigencia de este calado se ha presentado como un asunto policial o diplomático, cuando lo que hay detrás es un problema de reparto de costes y de modelo de acogida.
Lo que se sabe y lo que se insinúa
La demanda de Rabat afecta a menores de corta edad: se citan niños de 11 a 13 años. La respuesta de la administración española no ha dado detalles, y el cruce de acusaciones ha ido por otro lado. Hay quien sostiene que el 95% de esos menores no sufre carencias en su país y que Marruecos, con un problema demográfico creciente, no quiere dejar escapar a esa población joven. En el extremo contrario, se señala a las ONG de acogida por tener incentivos económicos para mantener el sistema tal y como está.
La cuestión de fondo no es solo jurídica. Mantener la tutela de miles de menores consume recursos públicos de protección, educación y sanidad. Devolverlos, por otro lado, obligaría a un operativo de identificación y repatriación que nadie ha presupuestado.
¿Quién asume el coste del regreso? ¿Y quién responde si, como ocurrió en episodios anteriores, la repatriación deja a menores en tierra de nadie? Las preguntas quedan encima de la mesa.