Un mensaje en X afirmó que en las colas para donar sangre tras el accidente ferroviario de Urda no había "multiculturalidad ninguna", y lo presentó como una prueba de algo. La donación de sangre no mide nacionalidades: mide solidaridad.
La donación de sangre no pregunta por el pasaporte. Esa es la primera cosa que conviene tener clara cuando se lee el mensaje que se hizo viral tras el accidente ferroviario de Urda, en el que un AVE y un Iryo chocaron y dejaron decenas de víctimas mortales. El texto, publicado en X, describía una cola de donantes de entre 18 y 80 años, altos y bajos, delgados y gruesos, una mujer con movilidad reducida, pelirrojos, morenos y calvos. Y remataba: "Lo que no veo es multiculturalidad ninguna".
Qué decía el mensaje y qué no
El mensaje no aportaba ningún dato sobre el número de donantes, ni sobre su origen, ni sobre el total de personas que acudieron a los puntos de donación. Se limitaba a describir lo que su autor decía ver en una cola concreta y a extraer de ahí una conclusión sobre la composición de la sociedad. Es un salto lógico: de una observación personal en un punto de donación no se deduce nada sobre el conjunto de la población.
La donación de sangre no filtra por nacionalidad
Los requisitos para donar sangre en España los fija el Ministerio de Sanidad y los servicios autonómicos de transfusión. Se basan en criterios de salud, edad y conductas de riesgo, no en el país de nacimiento. Cualquier persona que cumpla esos criterios puede donar, sea española o no. La nacionalidad no aparece como variable en los formularios de donación.
Por qué importa el marco del mensaje
El texto se publicó en el contexto de un accidente con decenas de muertos, cuando los hospitales y bancos de sangre activaron llamamientos urgentes. En esas circunstancias, lo relevante es si hay suficientes reservas y si los donantes acuden. Convertir una cola de donantes en un termómetro identitario dice más del autor que de la sociedad. Y conviene recordar que la donación de sangre es un acto voluntario y altruista: nadie está obligado a estar ahí.