Documentos desclasificados implican al PSOE en las peores matanzas de la Guerra Civil española

Hago una pausa para aportar un dato que considero importante sobre la documentación que estamos usando :

Hace poco hubo un litigio entre los familiares de una persona, la Universidad de Alicante y Google sobre la aplicación por parte del buscador y la Universidad del llamado "derecho al olvido". Esta persona era el secretario del Tribunal que juzgó a Miguel Hernández.

Como estamos usando documentación histórica en la que pueden, como dices, aparecer datos personales, voy a reproducir un resumen para dejar claro el asunto :

En primer lugar, Protección de Datos explica que "no son de aplicación los tratamientos de datos de las personas fallecidas", aunque el artículo 3 de la Ley Orgánica de Protección de Datos española sí reconoce el derecho de "las personas vinculadas al fallecido por razones familiares". "No corresponde a esta Agencia resolver la controversia planteada por la parte reclamante", zanja la resolución.

Por otro lado, la agencia emite una clara defensa de las hemerotecas digitales como "fuentes importantes para la educación y la investigación histórica".

"Adquiere mayor relevancia para la valoración del legítimo interés público en el acceso a los archivos públicos cuando se trata de archivos de noticias a eventos pasados que sirven para la reescritura de la historia", destaca.

Además, para Protección de Datos, la libertad de expresión e información prevalece sobre otros derechos personales incluso cuando alguien adquiera "un protagonismo circunstancial al verse implicado en hechos que gozan de relevancia pública". En este caso, recordemos, se trata del juicio y condena a gloria del poeta Miguel Hernández.

Por último, la AEPD razona que algunas de esas URL objeto del procedimiento corresponden a sitios web de instituciones públicas (web de la UA y el propio BOE) y que éstas, "con motivo de mantener informada a la sociedad y dar una máxima difusión de los asuntos gestionados por esa institución, utilizan los motores de búsqueda".

FUENTE : Protección de Datos tumba la petición de 'borrado' del juicio a Miguel Hernández

yo administraba el foro que aparece enlazado y no hay página si pinchas, no se podia hacer backup y cerraron el servidor.

este es el único caso que no he puesto los nombres en letra, para que aparezcan en google lo hacia siempre.
en un expediente sobre la 34 brigada mixta, donde sirvió un familiar, me encontré con un par de sumarios por disparar a desertores en el acto de abandonar las líneas y desobedecer el alto, o cancelados con esa excusa según la otra opinión.
bueno pues un hombre buscando el nombre de su padre en google en fecha señalada dió con el post. no sabía nada. cuando le envié la declaración de su progenitora en ese sumario no se lo podia creer ni sabia como agradecermelo.
otro usuario hizo unos listados con los nombres de los enterrados en cuelgamuros que casi llegó al medio millón de visitas.
y hay muchos casos de gente a la que un simple nombre en un post de un foro perdido les puede ayudar buscando a sus perecid.

asi que si, hay que poner los nombres.

no tiene nada que ver con la guerra, es una historia curiosa pero la chavala podia seguir viva hace siete u ocho años que escribiria eso.
 
Enrique Riaza, el desconocido presidente de la Fruta de Guadalajara cancelado por el franquismo

MEMORIA HISTÓRICA+
Su familia ha querido recuperar su memoria: "A él acudió mucha gente tanto de derechas como de izquierdas buscando ayuda” durante la guerra civil
Financió la primera biblioteca pública de la provincia de Guadalajara durante la II República y ayudó a salvar parte del patrimonio artístico de los pueblos y del Palacio del Infantado durante la contienda
Su familia vivió una auténtica paradoja: “Mientras mi abuelo sufrió el bombardeo de Guadalajara, mi suegro Antonio Robledo, que entonces tenía 22 años, fue tripulante de los Junkers de la Legión Cóndor. Los tres primeros aviones, tripulados por españoles eran los que recibían la metralla"

Enrique Riaza Martínez (Brihuega, 1890- Guadalajara, 1940) fue presidente de la Fruta de Guadalajara durante dos periodos de la II República Española, entre abril de 1931 y febrero de 1934 (con Acción Republicana) y desde febrero de 1936 a enero de 1937 (con el Frente Popular).


Veterinario de profesión, militante de Izquierda Republicana, de la que llegó a presidir su Comité Provincial, y director del semanario provincial ‘Abril’, fue cancelado el 20 de mayo de 1940, a los 49 años de edad.

Su familia ha querido ahora recuperar la memoria de un hombre al que su nieto Enrique Riaza Tomás describe como “un buenazo, una persona cariñosa, de izquierdas pero muy religioso y al que acudió mucha gente tanto de derechas como de izquierdas buscando ayuda”.

Enrique Riaza Martínez se casó con la también briocense Amparo Sáiz Ortega, con la que tuvo cuatro descendientes. Según la biografía publicada por el profesor Juan Pablo Calero, se había formado en la Escuela Superior de Veterinaria de Madrid, para ejercer primero en Ledanca y después en Brihuega, donde fue inspector veterinario municipal. Esa misma profesión la ejerció su hermano menor Esteban, profesor de Histología en la Escuela Superior de Veterinaria de Madrid e inspector del Matadero madrileño durante la Segunda República, y también su descendiente Enrique Riaza Sáiz.
Su salto a la política se produce en 1931. Las elecciones municipales celebradas el día 12 de abril tuvieron como consecuencia el abandono de Alfonso XIII del país y la proclamación de la Segunda República en España.
Financió carreteras, colegios y la primera biblioteca pública
En Guadalajara, el día 27 de abril se formó una Comisión Gestora de la Fruta Provincial de Guadalajara presidida por Enrique Riaza Martínez en representación de Acción Republicana (el partido de Manuel Azaña). Había sido elegido fruta por Brihuega y tuvo como vicepresidente al socialista Miguel Bargalló, fruta por Guadalajara.
Su nieto destaca que bajo su mandato se construyeron carreteras, colegios y hasta se creo la primera biblioteca pública de la provincia, en 1932, en la localidad de Budia, según recoge el libro Budia, la historia silenciada, de Óscar de Marcos.
El puesto de presidente de la Fruta lo ocuparía hasta el 5 de febrero de 1934, cuando fue cesado por el nuevo gobierno radical-cedista de Lerroux y Gil Robles ansioso de las elecciones de noviembre de 1933. Al frente de la Corporación provincial fue sustituido por Eliseo Sanchís Carañana, que había sido alcalde de Humanes durante la Dictadura de Primo de Rivera y que militaba en la CEDA al que acompañaba en la Vicepresidencia Vicente Madrigal Justel, que tenía una tienda de telas en una esquina de la plaza Mayor de Guadalajara.
El semanario ‘Abril’
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Durante los meses en los que no pudo ejercer su labor política desde la Fruta, escribe Calero, "no sólo no abandonó la política provincial sino que redobló su activismo". Lo hizo a través del semanario republicano 'Abril' que apareció el 1 de mayo de 1935. Entre sus plumas había militantes de todos los partidos que más adelante formaron el Frente Popular.
Con la victoria de este partido en las elecciones de 1936, el nuevo gobierno republicano repuso en sus cargos a todos los alcaldes y concejales cesados en 1934, y así fue como Enrique Riaza volvió a presidir la Fruta Provincial desde el 27 de febrero de 1936, relata el profesor Calero.
Meses más tarde, el 6 de diciembre de ese mismo año, la Legión Cóndor alemana bombardeó y destruyó casi por completo el Palacio del Infantado. Eran los primeros compases de la guerra civil española. “Mi abuelo y el chófer se acercaron al Infantado a rescatar los cuadros que escondieron en el sótano de la Fruta”, explica su nieto Enrique.
Paradójicamente, en uno de esos aviones que bombardearon Guadalajara iba el suegro de Enrique Riaza. “Mientras mi abuelo sufrió el bombardeo, mi suegro Antonio Robledo, que entonces tenía 22 años, fue tripulante de los Junkers de la Legión Cóndor. Los tres primeros aviones, tripulados por españoles eran los que recibían la metralla (los llamados Pedros) mientras los alemanes bombardeaban”.

La provincia de Guadalajara fue frente de guerra, partida en dos y con ella sus habitantes, a veces incluso había familias a uno y otro lado de las trincheras. Fue un tiempo en el que, cuenta, “mucha gente de los pueblos acudía a él para que les guardase objetos religiosos en los sótanos de la Fruta. Al ser veterinario había trabajado en muchos sitios y la gente confiaba en él”, explica su nieto Enrique. Esos favores no le serían devueltos por la gente a la que ayudó cuando fue encarcelado y posteriormente asesinado, lamenta su nieto.
Precisamente, del patrimonio que muchas instituciones o personas a título particular trataron de salvar de los estragos de la guerra habla Francisco García Martín, investigador y experto en gestión del patrimonio en su libro El patrimonio artístico durante la Guerra Civil en la provincia de Guadalajara. “El edificio de la Fruta Provincial se había convertido desde los primeros días en un depósito de obras de arte llevadas allí desde la ciudad y, sobre todo, de los pueblos”, según recoge.
Riaza se mantuvo al frente de la Fruta hasta enero de 1937 para ser sustituido por Gregorio Tobajas, (fue sacerdote hasta 1932), que también fue gobernador civil y un conocido dirigente de la UGT de Guadalajara.
Una vez terminada la Guerra Civil, el 1 de abril de 1939 Enrique Riaza fue detenido, encausado y encarcelado 6 de mayo en la prisión de Guadalajara. El Archivo Histórico Provincial conserva el expediente del recluso y entre la documentación hay una notificación del Consejo de Guerra, que lleva en el margen inferior izquierdo la firma autógrafa de Riaza bajo la leyenda ‘Enterados’ fechada por error en el año 1936. “Realmente es de 1939 como se puede apreciar en la datación de la parte mecanografiada del documento. No tendría sentido por la cronología de los acontecimientos”, aclaran desde el Archivo.
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Enrique Riaza Martínez fue condenado a 30 años de prisión, pero su nieto sostiene que “el alcalde franquista en Brihuega Manuel Leal Vargas y el propio conde de Romanones (entre otros), lograron que fuera cancelado".
“Me ha costado seis viajes al gobernador, pero al final lo he conseguido”, cuenta que le dijo el alcalde a su abuela Amparo. Así ocurrió el 20 de mayo de 1940 en las tapias del cementerio de Guadalajara, donde fue enterrado.
“Mi padre se fue al cementerio, con 15 años, a comprar una tumba y le enterró”. Era católico pero el franquismo prohibió que los cancelados fueran enterrados en la zona católica del camposanto. “A los que no tenían tumba les echaron a fosas comunes. Mi abuelo fue enterrado junto al último alcalde republicano de Guadalajara, el socialista Facundo Abad”.
¿Qué fue de la familia?
Durante la guerra civil, uno de los descendientes de Riaza fue enviado al pueblo alicantino de Crevillente a una colonia en la que recaló un grupo de niños refugiados procedentes de Guadalajara. Su mujer y los otros descendientes se marcharon a Budia, a unos kilómetros de Brihuega, punto neurálgico de la contienda entre 1936 y 1939.
Con el fin de la contienda y la derrota del bloque republicano “su viuda Amparo y sus descendientes vivieron en la penuria durante la posguerra, porque, no solo les quitaron la vida de su padre sino la mayor parte del dinero republicano que tenían. Les dijeron que era para la reconstrucción de la nueva España”, según cuenta su nieto que también lleva el nombre de Enrique Riaza.
“Les robaron hasta los caballos y mulas que habían dejado a buen recaudo en una finca del conde de Romanones”, explica. Y es que el hermano de su abuelo paterno había sido contable y recaudador de la finca de Romanones hasta que murió en 1937 de una úlcera.
“También les quitaron todas las telas del comercio de mi abuela en Brihuega y que el alcalde franquista usaba para estrenar traje nuevo cada Domingo de Ramos”, relata Enrique Riaza, quien recuerda que su padre “solicitó la pensión de viudedad para mi abuela y la de orfandad para los descendientes y se rieron en su cara”, cuenta no sin amargura.
Se vieron obligados a abandonar la casa familiar de Brihuega por la “persecución” en el pueblo. “Eran frecuentes los cortes de pelo y el aceite de ricino”. Se marcharon primero a Guadalajara y después a Madrid, junto a su tío Esteban Riaza que, aunque fue depurado en el Ayuntamiento de Madrid y perdió su cargo de inspector, siguió ejerciendo de profesor en la Escuela de Veterinaria de Madrid.

A Enrique Riaza le sucedería al frente de la Fruta de Guadalajara el socialista Gregorio Tobajas entre marzo de 1938 y febrero de 1939. Afiliado a la UGT fue uno de los fundadores de la Federación Provincial del PSOE, en 1937, de la que fue su primer secretario general. Corrió la misma suerte que su predecesor en el cargo: fue cancelado en la madrugada del 3 de mayo de 1940.
 
Discurso en el Paraninfo
Carmen Polo, Miguel de Unamuno y Millán Astray el 12 de octubre de 1936
Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir, porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso -por llamarlo de algún modo- del profesor Maldonado, que se encuentra entre nosotros. Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero no, la nuestra es sólo una guerra incivil. Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el repruebo que no deja lugar para la compasión. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir lo mismo. El señor obispo lo quiera o no lo quiera, es catalán, nacido en Barcelona, y aquí está para enseñar la doctrina cristiana que no queréis conocer. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao y llevo toda mi vida enseñando la lengua española, que no sabéis.
Acabo de oír el necrófilo e insensato grito "¡Viva la gloria!". Esto me suena lo mismo que "¡Muera la vida!". Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. Como ha sido proclamada en homenaje al último orador, entiendo que va dirigida a él, si bien de una forma excesiva y tortuosa, como testimonio de que él mismo es un símbolo de la gloria. El general Millán-Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán-Astray pudiera dictar las normas de la psicología de las masas. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido, como he dicho, que no tenga esta superioridad de espíritu es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor. El general Millán Astray desea crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por eso quisiera una España mutilada.
Éste es el templo de la inteligencia, y yo soy su sumo sacerdote! Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis, porque para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece vano el pediros que penséis en España. He dicho.
Miguel de Unamuno
12 de octubre de 1936
 
Discurso en el Paraninfo
Carmen Polo, Miguel de Unamuno y Millán Astray el 12 de octubre de 1936
Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir, porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso -por llamarlo de algún modo- del profesor Maldonado, que se encuentra entre nosotros. Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero no, la nuestra es sólo una guerra incivil. Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el repruebo que no deja lugar para la compasión. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir lo mismo. El señor obispo lo quiera o no lo quiera, es catalán, nacido en Barcelona, y aquí está para enseñar la doctrina cristiana que no queréis conocer. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao y llevo toda mi vida enseñando la lengua española, que no sabéis.
Acabo de oír el necrófilo e insensato grito "¡Viva la gloria!". Esto me suena lo mismo que "¡Muera la vida!". Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. Como ha sido proclamada en homenaje al último orador, entiendo que va dirigida a él, si bien de una forma excesiva y tortuosa, como testimonio de que él mismo es un símbolo de la gloria. El general Millán-Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán-Astray pudiera dictar las normas de la psicología de las masas. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido, como he dicho, que no tenga esta superioridad de espíritu es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor. El general Millán Astray desea crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por eso quisiera una España mutilada.
Éste es el templo de la inteligencia, y yo soy su sumo sacerdote! Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis, porque para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece vano el pediros que penséis en España. He dicho.
Miguel de Unamuno
12 de octubre de 1936

CERRANDO TEMA UNAMUNO - ASTRAY : Cuando la versión de un medio como El País es ésta, se puede decir que la manipulación realizada sobre el mítico encuentro entre el profesor y el general es producto de una mentalidad manipuladora.

-- oo --​

"Es imposible reconstruir las palabras de Unamuno porque, aunque el acto se retransmitió por la radio, el rector habló sin micrófono y no se registró su intervención, pero Delgado cree que se pueden acotar los temas que abordó y el tono en que los expuso a partir de tres testimonios presenciales publicados: el de Eugenio Vegas Latapié, dirigente de Renovación Española; el de José Pérez - López Villamil, psiquiatra de Millán Astray, y el de Esteban Madruga, vicerrector ( este último, recogido por Emilio Salcedo, el primer biógrafo de Unamuno ). Todos se alejan del relato inventado de Luis Portillo."

Estos testimonios permiten a Delgado afirmar que ni Millán Astray gritó “¡ muera la inteligencia !” ni Unamuno le interpeló con
prosodia y dignidad : “Fue un acto brutalmente banal, donde se dieron cuatro voces y se despidieron a la salida, un tumulto habitual en discursos y charlas de los años treinta, donde la gente se exaltaba con facilidad. Se ha exagerado muchísimo el dramatismo de lo que sucedió allí”, cuenta. Una posible prueba de que Unamuno no lo vivió como algo trascendente fue que, al terminar, siguió su rutina diaria y apareció por el casino para tomar café después de comer, como siempre. “Allí, algunos contertulios le insultaron y abuchearon — relata el historiador —, produciéndose una situación muy tirante, hasta que su descendiente Rafael, avisado telefónicamente por alguien, se presentó en el casino para proteger a su padre y llevarlo a casa. En esos momentos es cuando, probablemente, Unamuno se dio cuenta de que el incidente del paraninfo había tenido más repercusión de la que él pensaba”.

Todo empezó, según Delgado ( que lleva años investigando la figura de Unamuno en Salamanca ), en 1.941, un lustro después del incidente. Luis Portillo era un joven profesor de Salamanca que participó en la guerra en el bando republicano y se exilió en Londres. Había coincidido con Unamuno en la universidad, pero ya no estaba allí el 12 de octubre. Tuvo noticias de lo sucedido a través de la prensa francesa y de la republicana, que refirieron todo de oídas, sin ningún testimonio presencial. Desde enero de 1.937 se hablaba de un enfrentamiento épico entre el filósofo y el facineroso, en textos tan entusiastas como poco fiables. Mientras, en la prensa franquista, todo era silencio.

En 1.941, Portillo colaboraba con el servicio exterior de la BBC, junto a otro español, Arturo Barea, y en contacto con un gran conocedor de España y muy sensible a la causa de los exiliados republicanos, George Orwell. Fue este último quien puso a ambos en contacto con el prestigioso crítico Cyril Connelly, quien a su vez les encargó dos relatos para la revista literaria que dirigía, Horizons. Barea entregó un capítulo de las memorias que estaba escribiendo ( que titularía La forja de un rebelde ), y Portillo
compuso una narración ficticia del acto del 12 de octubre de 1.936 en el paraninfo de Salamanca. Ambas fueron traducidas al inglés por Ilse Barea, la mujer de Arturo. El texto de Portillo se titulaba Unamuno’s Last Lecture. “El relato tiene una clara intención literaria, no historiográfica”, explica Delgado. “Portillo no intenta describir objetivamente el acto del paraninfo, al que no asistió, sino hacer una recreación literaria destinada a subrayar la brutalidad de Millán Astray, con Unamuno en el papel del valiente que se atreve a enfrentarse al infame militar”.

Allí están todos los elementos canónicos: el discurso de Millán Astray con su “¡ muera la inteligencia !”, la dignidad soberbia del sabio y la escenografía facineroso y asfixiante ( un retrato en sepia de Franco presidiendo la sala y el público gritando “España, una, grande y libre” ).

“Portillo acomodó la escenografía a la imagen difundida por el cine y la prensa ya concluida la Guerra Civil. En realidad, el paraninfo no estaba presidido por un retrato sepia de Franco, quien había sido elegido jefe del Estado unos días antes, ni se dieron los que en el franquismo se llamaban los gritos de rigor.
Y el discurso que Portillo puso en boca de Millán Astray es de su propia invención ( de Portillo ) de arriba abajo”.

El de Unamuno también es una invención, pero al menos está sostenida por lo que Portillo conocía del personaje, a quien había tratado y leído. Eran cosas que había dicho de alguna u otra forma en otros sitios. Por ejemplo, la frase de “venceréis pero no convenceréis”, que Unamuno pronunció en otras ocasiones y que debió de ser más o menos así : “Tenéis que tener en cuenta que vencer no es convencer y conquistar no es convertir”.

Aquel relato se publicó en una revista literaria, con clara intención literaria, destinada a un público muy minoritario, por lo que apenas nadie se enteró. Sin embargo, en 1.953, Cyril Connolly lo volvió a publicar en una antología de los mejores artículos de Horizon, que se tituló The Golden Horizon. Un ejemplar de ese volumen cayó en manos de un joven investigador que estaba escribiendo una monografía sobre la Guerra Civil llamado Hugh Thomas. Su obra se tituló The Spanish Civil War ( 1.961 ), y en ella incluyó el relato de Portillo prácticamente sin retocar, con retrato en sepia y gritos franquistas incluidos, tomándolo por una crónica veraz.

El libro de Thomas tuvo un éxito enorme, y a él se debe la popularización de la historia de Portillo como narración oficial. “Ese relato ha tenido como consecuencia que todavía en nuestros días se siga considerando el discurso de Unamuno escrito por Luis Portillo como palabras textuales del rector de Salamanca”, lamenta Delgado, quien cree que “
es imposible reconstruir la literalidad del discurso pronunciado por Miguel de Unamuno”, en el que, según los testigos citados, el rector criticó que las mujeres salmantinas acudieran a los fusilamientos, entre otras cosas. “La prensa local salmantina del día siguiente no hizo más que vagas referencias a su intervención, aunque reprodujo con amplitud las del resto de los oradores”.

Toda la investigación de Severiano Delgado se basa en documentos digitalizados de acceso gratuito en bibliotecas y archivos, “por lo que cualquiera puede comprobarlo desde su casa”.


FUENTE : Lo que Unamuno nunca le dijo a Millán Astray
 
¿Por qué quiere el PSOE desenterrar a Franco? – Jesus Lainz
Opiniones de los padres intelectuales de la II República

(imagen visible para usuarios registrados)
Salvador de Madariaga, embajador y ministro de la Segunda República:
– El alzamiento de 1934 es imperdonable. La decisión presidencial de llamar al poder a la CEDA era inatacable, inevitable y hasta debida desde hacía ya tiempo (…) ¿Con qué fe vamos a aceptar como heroicos defensores de la República de 1931 contra sus enemigos más o menos ilusorios de la derecha a aquellos mismos que para defenderla la destruían? (…) Con la rebelión de 1934, la izquierda española perdió hasta la sombra de autoridad sarracena para condenar la rebelión de 1936.

Claudio Sánchez-Albornoz, presidente del Gobierno de la Segunda República en el exilio:
(mensaje citado en revisión)
Indalecio Prieto, presidente del PSOE, fruta y ministro de la Segunda República:


(mensaje citado en revisión)
Ángel Galarza, fruta del PSOE, fiscal general, director general de Seguridad y ministro de la Segunda República:
(mensaje citado en revisión)
Clara Campoamor, fruta del Partido Republicano Radical:
(mensaje citado en revisión)
José Ortega y Gasset, fruta de la Agrupación al Servicio de la República:
(mensaje citado en revisión)
Gregorio Marañón, fruta de la Agrupación al Servicio de la República:
(mensaje citado en revisión)
Ramón Pérez de Ayala, fruta de la Agrupación al Servicio de la República:
(mensaje citado en revisión)
Miguel de Unamuno, fruta de la conjunción republicano-socialista:
(mensaje citado en revisión)
Alejandro Lerroux, presidente del Gobierno de la Segunda República:
(mensaje citado en revisión)
Julián Besteiro, presidente del PSOE y de la UGT, fruta y presidente de las Cortes de la Segunda República:
(mensaje citado en revisión)
José Manuel Otero Novas, fruta y ministro de UCD:
(mensaje citado en revisión)
Por todo lo anterior, y por mucho más que no cabe aquí, el PSOE lleva ochenta años intentando reescribir la Historia. Porque, ocultando la verdad y construyendo –según la certera expresión de Besteiro– un Himalaya de mentiras, lo que pretende el PSOE es borrar su culpa como principal responsable del hundimiento de la República y del estallido de la Guerra Civil y transferírsela a Franco. De este modo se blanquea su pasado y se legitima su presente y su futuro.

Etapas de este plan han sido las condenas parlamentarias al 18 de Julio, la Ley de Memoria Histórica, las incesantes campañas de derribo de estatuas y cambios de calles, la continua agitación de rencores ideológicos e históricos en los medios de comunicación, etc. Y el último paso, de sin igual carga simbólica, está siendo la exhumación de Franco, lo que conducirá a otros pasos que se seguirán dando con el Valle de los Caídos, la Constitución de 1978, la Monarquía y la propia existencia de España como nación.
 
El doctor Albiñana, mártir católico de la auténtica memoria histórica – Javier Navascués Pérez
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Uno de esos mártires innumerables que fueron horriblemente asesinados por amar a Dios y a España fue el doctor José María Albiñana, prestigioso médico y político de la España del primer tercio del siglo XX.
Nacido en Enguera (Valencia) en 1883, era descendiente de un médico rural que también fue director de escuela. Desde joven amó la cultura y quiso ser médico. Se licenció en Medicina, cumpliendo su sueño, en la Universidad de Valencia en los primeros años del siglo XX y se doctoró como neurólogo en Madrid poco después. También se licenció en Filosofía y Letras y Derecho. Llegó a ser un médico de prestigio y en 1910 fue nombrado académico de la Real Academia de Medicina. Mostró su interés por la política e ingresó en el partido Liberal, del que poco después se separaría. Era un firme y devoto católico.
(imagen visible para usuarios registrados)En 1921 embarcó hacia México donde vivió y trabajó unos años, pero acabó siendo expulsado de allí por haber participado en actividades políticas contra el anticatólico y masón presidente Plutarco Elías Calles y haberse relacionado con el entorno de los «rebeldes» católicos cristeros. En 1930, ya en España, preocupado por el difícil ambiente político en el país tras la caída del régimen del general Primo de Rivera y la oleada izquierdista que ya hacía presagiar la caída de la Monarquía, en contacto con un pequeño grupo de políticos e intelectuales funda el «Partido Nacionalista Español».
Los principios del partido eran «Religión, Patria, Monarquía» (que ya habían sido los de la Unión Patriótica del general Primo de Rivera). Se consideraba una «hermandad hispana de acción enérgica». Se mostraba decidido a combatir el separatismo vasco y catalán, defendía el concepto de la Hispanidad y la hermandad cultural y religiosa con Hispanoamérica. Exaltaba el ruralismo como autentico núcleo de la Patria.Adoptó el lema: España sobre todas las cosas y sobre España inmortal, solo Dios». El partido adoptará como símbolo la Cruz de Santiago y tendrá una sección juvenil, la Juventud Nacionalista y una fuerza de choque, los Legionarios de Albiñana y un grupo femenino. Los historiadores consideran al PNE como un precedente de Falange Española. Aunque como veremos, su intenso catolicismo le hará sentirse especialmente deudor en lo ideológico con el Carlismo al que al final se acabará uniendo.
Llegada ya la República, el PNE sufrirá duras persecuciones por parte del gobierno de izquierdas de Manuel Azaña que son otro desmentido a la fábula que nos cuentan habitualmente de una República impecablemente democrática. Su sede nacional fue incendiada en mayo de 1931. Su periódico, «La Legión» fue secuestrado. Albiñana fue encarcelado por orden gubernativa. Pero desde la cárcel escribió 2 libros. «España bajo la dictadura republicana» y «Prisionero de la República» que alcanzaron un considerable éxito de ventas entre el público conservador y católico.
En 1932 el PNE fue finalmente ilegalizado por la República pero Albiñana lo refundó hábilmente con nuevos estatutos que esquivan la ilegalización. A pesar de ello los gobernadores civiles socialistas prohiben muchos de sus mítines pero no pueden impedir que el PNE obtenga un escaño como miembro del Frente Nacional Contra Revolucionario, la candidatura que agrupa a toda las fuerzas políticas de derechas y que gana las elecciones generales de noviembre de 1933. Albiñana se convierte en fruta. En el Congreso de los Fruta Albiñana llevará siempre visible un Rosario. Era un notable orador y un hombre valiente. En las elecciones de febrero de 1936, Albiñana renueva su escaño, (cosa que no logró, por ejemplo, José Antonio Primo de Rivera) obteniendo casi 65.000 votos por la provincia de Burgos. La zona de Burgos y algunas otras provincias de Castilla y León seran el principal granero de votos del partido. Fue un partido pequeño, pero con cierto prestigio entre los votantes conservadores, patriotas y católicos.
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Hoy ha quedado claro que en las elecciones de febrero de 1936 la derecha triunfó y obtuvo más de medio millón de votos sobre la izquierda, pero el embeleco y la violencia de los partidos de izquierda en una serie de provincias otorgó al Frente Popular de las izquierdas una fraudulenta victoria que le permitió llegar al poder injustamente, algo que los cantautores de la «Memoria Histórica» intentan que los demás olvidemos.
En un ambiente de cada vez mayor violencia y huelgas que paralizaron la economía en la trágica primavera de 1936, el Doctor Albiñana participó en actividades conspiratorias con el Ejército en vistas a un próximo Alzamiento. Cuando éste llegó en julio Albiñana se encontraba en Madrid pese a que había recibido numerosas advertencias para que no se moviera de Burgos, su feudo político. Se refugio en el Congreso de los Fruta invocando su inmunidad parlamentaria como fruta. El presidente del Gobierno, el republicano de izquierdas Giral le dio su garantía y le convenció de que aceptara trasladarse a la Cárcel Modelo por su propia seguridad. El Tribunal Supremo dictó al día siguiente su inmediata libertad, pero la policía le mantuvo en la cárcel. Cualquier resto de democracia había desaparecido.
El 23 de agosto milicianos anarquistas y comunistas asaltan la cárcel y empiezan a acabar presos. El Doctor Albiñana es objeto de una saña especial. A él le golpean con fuerza antes de cancelar y le fusilan simuladamente antes de hacerlo de verdad. Tras cancelar le decapitaron.
Unos 140 miembros de su Partido, Legionarios de Albiñana, lucharán en los frentes de Burgos y Santander. Ya unidos al Requeté, lucharán en las batallas de Villarreal de Álava y la campaña de Vizcaya. Murieron 60 de ellos. Cuando el general Franco decretó la Unificación de los partidos que apoyaron el Alzamiento, los albiñanistas escogerán unirse a los carlistas, motivados por su intensa Fe católica.
Javier Navascués Pérez
 
“1935 Discurso de los delegados de PSOE en el VII Congreso de Komintern, Moscu, agosto de 1935”

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Los archivos, la izquierda y la Guerra Civil

Letras Libres


Stephen Schwartz
31 enero 2011
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En una inesperada coincidencia, la caída de los regímenes comunistas y la apertura (en algunos casos temporal) de sus archivos a principios de la década de 1990 se produjeron tras un proceso similar de hallazgos documentales en España en torno a la Guerra Civil, en la que el comunismo desempeñó una función central. La divulgación de los archivos en España tras la gloria de Franco estuvo mejor organizada y fue más completa y exhaustiva que la de países como Rusia.

La apertura, publicación y estudio del material de los archivos, sin embargo, se retrat con respecto a la reedición y producción de nuevos libros sobre la historia de los republicanos radicales en España, incluidos el movimiento anarcosindicalista, el psoe, el POUM y Esquerra Republicana de Cataluña. Los descubrimientos documentales y los nuevos volúmenes historiográficos más útiles versaban sobre esos partidos. En cambio, en España se han producido pocos textos novedosos sobre el “oficial” Partido Comunista de España (PCE), y –aparte de la documentación de las relaciones entre el pce como miembro de la Internacional Comunista y su principal adversario en la izquierda, el POUM, que se consideraba comunista pero antiestalinista– el material sobre el pce proviene generalmente de los archivos rusos, cuya limitada apertura es extraordinariamente valiosa. Un libro que recoge documentos soviéticos acerca de la guerra, España traicionada, originalmente publicado en inglés, ha supuesto una contribución excepcional a las nuevas perspectivas sobre la contienda.1

La Guerra Civil y la historia de la izquierda

La Guerra Civil española ya se consideraba uno de los temas históricos más perdurables y fecundos del siglo XX por la cantidad de producciones académicas y literarias que había generado cuando murió Franco. Entonces se publicaron muchos materiales de fuentes primarias, y nuevas obras de análisis en muchos idiomas, la mayoría a partir de fuentes secundarias, siguen apareciendo en el siglo XXI.
En estas páginas me ocuparé de obras excepcionales basadas en descubrimientos realizados en los archivos, o que introduzcan documentación previamente desconocida sobre el comunismo, el POUM y las demás fuerzas radicales del conflicto.

Los nuevos volúmenes, reediciones y materiales de archivo más interesantes tienen que ver con el POUM. Aunque entre 1937 y 1975 se publicaron algunas obras valiosas sobre los partidos de izquierda en España, en el extranjero no se había editado casi nada representativo sobre el POUM o su punto de vista. En cambio, los comunistas y anarquistas desarrollaron en numerosos países una intensa actividad editorial, que dirigían tanto al público local como a sus adeptos. El psoe y la izquierda catalana, aparte de los periódicos para exiliados y memorias para los suyos, no habían publicado fuera de España y los países de su diáspora, Francia y América Latina.

La falta de material de fuentes fiables sobre el POUM era especialmente problemática. El POUM, sus actitudes políticas y su lugar en la clase trabajadora española y catalana, y en la historia de la Guerra Civil, se habían convertido en un tema importante en el debate político, historiográfico y popular gracias a los acontecimientos, pero también al testimonio de tres autores extranjeros: George Orwell, Franz Borkenau y Gerald Brenan.2 Aunque no podemos culparles a ellos, se habían establecido tres mitos políticos sobre el POUM. El primero, articulado por los simpatizantes de la URSS, consistía en que era una pequeña secta trotskista comparable a los grupos que había en muchos otros países, cuando en realidad era una importante fuerza política en Cataluña, mucho más influyente que el PCE.

El segundo, propuesto por los trotskistas, era que los dirigentes del POUM habían sido “masacrados”, junto a los anarcosindicalistas, a manos de agentes dirigidos por los soviéticos, después de que el gobierno ordenara la supresión del POUM en 1937. El cofundador del POUM, Andreu Nin i Pérez (1892-1937), un importante escritor catalán, figura del movimiento obrero y conseller de justicia de la Generalitat revolucionaria, fue asesinado por los estalinistas. Poner a un supuesto trotskista al frente de la administración de la justicia en Cataluña cuando comenzaban las purgas de Moscú era una muestra de rechazo a los argumentos de las autoridades rusas y debió de pavor a los líderes estalinistas. Aunque el POUM no era oficialmente trotskista, su antiestalinismo lo acercaba a esa tendencia, algunos trotskistas luchaban en sus filas y no denunciaba a Trotski y sus acólitos conforme a la ortodoxia estalinista. Pero probablemente la cifra de miembros del POUM, trotskistas y anarquistas asesinados por los comunistas no supera la treintena. Las afirmaciones trotskistas sobre el asesinato sistemático de los miembros del POUM y los anarquistas parecen reflejar cierto resentimiento, porque el POUM había rechazado el consejo de Trotski y de sus seguidores en España y el extranjero. Y, sobre todo, el POUM y el movimiento anarquista estaban profundamente arraigados en Cataluña y no se les podía eliminar fácilmente.

El tercer error histórico es creer que Nin, funcionario soviético entre 1921 y 1930, era “secretario”, o pertenecía al personal de Trotski cuando este asumió responsabilidades de Estado.3 Nin ocupaba un alto cargo en la Internacional Sindical Roja y trabajaba en las principales estructuras de la Internacional Comunista y del pce. Durante las luchas internas del Partido Comunista ruso se convirtió en miembro de una Comisión Internacional del Centro de la oposición, pero no trabajó directamente con Trotski. Victor Serge recordaba: “Formaba parte, en Moscú, de la Comisión Internacional del Centro de la oposición, junto al portavoz de Zinóviev, Kharitonov, Radek, Fritz Wolf (que capituló y no obstante fue cancelado en 1937), Andrés Nin, el búlgaro Lebedev (o Stepanov, un opositor clandestino que nos traicionó y fue más tarde, durante la revolución, en España, agente del Comintern) y otros dos o tres militantes cuyos nombres he olvidado.”4 Rebajar a Nin –una personalidad revolucionaria importante– a un puesto burocrático subordinado a Trotski refleja la ignorancia de autores extranjeros que no sabían de su relevancia en el periodismo y el movimiento obrero en Cataluña.
Pere Pagès (1916-2003), que firmaba como Víctor Alba y que fue mi mentor a la hora de escribir sobre el POUM,5 había intentado “rehabilitar” la fruta del partido con libros que aparecieron antes del final del franquismo, y dos de los primeros volúmenes de documentación reeditada sobre el partido tras la gloria del dictador aparecieron por iniciativa suya. El primero fue La Nueva Era. Antología de una revista revolucionaria, una colección de artículos de un periódico revolucionario antiestalinista publicados entre 1930 y 1936. Más útil era La revolución española en la práctica,6 un compendio de documentos teóricos y políticos que el POUM produjo durante la guerra, que aportó a los historiadores su primera fuente primaria sobre la actividad del partido durante la contienda en muchos años.

Apertura de los archivos españoles

El proceso oficial de la apertura de los archivos fue más lento. A diferencia de los gobiernos de países ex comunistas, la democracia española no tenía “razones de Estado” para bloquear la divulgación de sus contenidos, sobre todo acerca de la guerra. La organización y preparación de documentos para el uso de los estudiosos fue ejecutada con admirable exhaustividad, profesionalidad y transparencia, y permitió un periodo relativamente largo de investigación.

No obstante, algunos archivos fueron objeto de polémica. El Estado franquista había establecido un Archivo General de la Guerra Civil en Salamanca, para apoyar una investigación judicial destinada a acusar a la izquierda de crímenes cometidos durante el conflicto, y se emplearon pruebas en juicios individuales contra personalidades de la oposición. El centro incluía los archivos de la Generalitat de Cataluña, que, como otras fuentes republicanas, los vencedores habían tomado al final de la guerra. La Generalitat pidió que se le devolvieran esos recursos y, tras un proceso de veinte años en el cual se opusieron el Partido Popular y el ayuntamiento de Salamanca, en 2006 los materiales finalmente se trasladaron a Barcelona.7

Otras instituciones entraron en el debate, que resolvió una decisión judicial. Entre ellas estaba la sucesora de la sección catalana del pce, ahora Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), que pedía la restitución de todos los documentos a sus dueños originales. La cnt arguyó que sus papeles no debían entregarse a la Generalitat sino a la propia organización anarquista, y la comunidad alubia de Barcelona también prefería administrarlos por su cuenta. Pero no se ha intentado impedir que los estudiosos los empleen libremente, como ha ocurrido en Rusia.

Sin embargo, no se han abierto los archivos oficiales de las ejecuciones franquistas durante la Guerra Civil. Los materiales que describían la vigilancia de anarquistas, extremistas vascos y otras personas consideradas enemigas del Estado aún no se han hecho públicos en España, a diferencia de lo ocurrido en países como Alemania y la ex Yugoslavia.

Algunos archivos que grupos de izquierda guardaron en el extranjero fueron transferidos a universidades y fundaciones españolas. Por ejemplo, el Centro de Estudios Históricos Internacionales (CEHI)8 recibió una colección de documentos del POUM e inauguró una sala dedicada a los fundadores del partido.
En 1988, el Archivo Histórico Nacional de Madrid entregó al cehi el dossiersobre el proceso de 1937 a los líderes del POUM (salvo Nin, que había sido asesinado) por parte del Tribunal Especial de Espionaje y Alta Traición, que las autoridades republicanas habían establecido apresuradamente ese mismo año. Fueron acusados de provocar los desórdenes de los “sucesos de mayo” de 1937 con el propósito de producir una insurrección militar. Además, se les acusó de desertar del frente de Aragón para apoyar las protestas en Barcelona; de propaganda subversiva; de posesión ilegal de información militar secreta; de posesión ilegal y tráfico de armas con el objeto de organizar un levantamiento; de contrabando de dinero y objetos de valor a Francia; de uso de códigos secretos y relaciones y comunicaciones con sospechosos extranjeros. Parte de los documentos de la acusación parece directamente tomada de documentos similares de los procesos de Moscú.

El dossier incluía transcripciones de los interrogatorios

a Nin durante su periodo en prisión, materiales del juicio de 1938 contra el comandante militar del poum Josep Rovira i Canals y numerosos memorandos escritos por investigadores de la policía secreta. No había pruebas de quién había apiolado a Nin o de dónde estaba enterrado su cuerpo.9 El elemento más llamativo contenía las notas de los investigadores sobre el propio Orwell (“Enric”, por Eric Blair, su verdadero nombre) y su esposa, Eileen Blair. En Homenaje a Cataluña, Orwell describió con cierta ligereza su persecución por parte de los agentes soviéticos en Barcelona. Pero el dossier revelaba que la investigación de los Blair era cualquier cosa menos inocua. Los investigadores anónimos los describían como “trotskistas pronunciados”, lo que sin duda es falso; y como agentes de enlace entre el Independent Labour Party y el POUM, lo que tampoco es cierto.10 El documento incluía la frase “enlace con Moscú”, sin explicación adicional. La implicación es clara: Orwell era un objetivo importante y probablemente habría sido liquidado o secuestrado y enviado a Rusia si lo hubieran atrapado. El volumen, El proceso del POUM,11 que no reproduce las notas sobre todos los extranjeros investigados del dossier, sigue siendo una fuente indispensable para los historiadores de la Guerra Civil y los biógrafos de Orwell.
 
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El legado de Munis


Cuando Franco murió, la mayoría de los líderes del POUM estaban perecid. Pero dos figuras agresivas y polémicas sobrevivieron y siguieron publicando. El primero, Juan Andrade Rodríguez (1898-1981), había sido miembro del Comité Ejecutivo del POUM y era un conocido simpatizante trotskista. Redactó varios libros valiosos basados en fuentes primarias que se publicaron póstumamente.12

Manuel Fernández Grandizo Martínez (1912-1989), “G. Munis”, nació en México pero se crió en Extremadura. Lideró el verdadero grupo trotskista en la guerra, la Sección Bolchevique-Leninista de España, que tenía menos de una docena de miembros. Durante los “sucesos de mayo” distribuyeron un trinc en las barricadas de los manifestantes. Fernández Grandizo compareció como testigo en el proceso al POUM de 1937 y declaró que su grupo no estaba afiliado a la organización. Él y varios de sus compañeros fueron juzgados en Barcelona en 1938 por el asesinato de Lev Narvich, un infiltrado ruso en el POUM, que colaboró en el arresto de Nin y otros líderes poumistas. Fueron declarados culpables y condenados a gloria. Siguieron encarcelados hasta la caída de Barcelona; escaparon por la frontera francesa.

Fernández Grandizo regresó a México como “Munis” y en 1940 pronunció el elogio principal en el funeral de Trotski. En 1948, publicó un libro polémico sobre el fracaso de la revolución, Jalones de derrota, promesa de victoria (Crítica y teoría de la revolución española: 1930-1939), una obra incompleta e indocumentada pero excepcional, que fue reeditada en Francia durante el franquismo y corregida y reeditada en España tras la gloria del dictador.

Munis era muy crítico con los líderes radicales de la guerra y, aunque adoptaba una perspectiva marxista, expresaba su respeto por la cnt-fai. Su vigorosa militancia, cierto prestigio derivado de su participación en los “sucesos de mayo” y sus comentarios sobre los temas de actualidad hicieron que su obra resultara atractiva para jóvenes radicales durante la transición. En España se siguen publicando volúmenes de sus artículos.13Era un caso único: el último revolucionario de la Guerra Civil que abordaba los asuntos contemporáneos con un intransigente lenguaje marxista.

Documentación anarquista

Junto a las fuentes trotskistas y del POUM, un corpus de documentación anarquista mucho mayor emergió después de la gloria de Franco. Resulta excepcionalmente valioso un libro que aborda un asunto poco tratado en la historiografía: los defensores más radicales de la República –anarquistas, comunistas antiestalinistas y nacionalistas catalanes– se plantearon apoyar un levantamiento nacionalista en Jovenlandia. El objetivo era reducir la capacidad de Franco para alistar tropas ingenieros. La izquierda catalana estaba especialmente interesada porque la presencia española en Jovenlandia había causado décadas de problemas en su región. Abel Paz (seudónimo de Diego Camacho Escámez, 1921-2009), el principal historiador contemporáneo del anarquismo español, rastreó archivos catalanes y de la izquierda catalana para mostrar la importancia de esa iniciativa, y en 2000 publicó La cuestión de Jovenlandia y la República española,14 donde explicaba que la filósofa francesa Simone Weil, que se trasladó a España cuando estalló la guerra, sabía que se habían producido choques entre la Legión y la población local y animó al anarcosindicalista francés Robert Louzon para que fuera a Fez. Louzon y un trotskista francés, David Rousset, organizaron una reunión con el Comité de Acción de Jovenlandia. Los ingenieros viajaron a Barcelona, aunque las negociaciones no llegaron a una conclusión. En ellas participaron sobre todo los anarquistas, pero también el POUM y el trotskista francés Jean Rous, a través del Comité Central de Milicias, casi un sóviet que ejercía un verdadero poder en la primera fase de la Cataluña revolucionaria.

Paz revelaba que el movimiento anarquista español había formulado desde la década de 1920 una variante de la visión bolchevique de la revolución mundial. Argumentaban que, puesto que España era el único país europeo en el que el anarquismo era la fuerza dominante de la izquierda, el medio de obtener una victoria revolucionaria local era apoyar una rebelión en el norte de África. Aunque los anarquistas españoles eran célebres por su oposición a la Iglesia católica, no creían que su rechazo a la religión fuera un obstáculo para acercarse a los musulmanes del Berebere. En eso, los anarquistas eran más idealistas, y quizá más prácticos, que los comunistas soviéticos, que distribuían propaganda antirreligiosa en las tierras musulmanas que gobernaban.

Libros y películas

La investigación de archivos y otras fuentes tras la gloria de Franco también ha producido documentales cinematográficos y televisivos. Provistos de una petición oficial de los comunistas catalanes, un equipo de periodistas de TV3 visitó en Rusia los archivos de la Internacional Comunista para investigar la gloria de Andreu Nin. El resultado fue el documental Operació Nikolai, emitido en 1992.15 Cuatro años después, Asaltar los cielos examinaba en la televisión pública española la vida de Ramón Mercader del Río, el malo de Trotski.16

Esas emisiones fueron devastadoras para la fruta de los comunistas españoles, porque mostraban su responsabilidad en dos de los asesinatos políticos más célebres del siglo XX. Operació Nikolai responsabilizaba a los agentes soviéticos de la derrota del movimiento revolucionario. No daba el nombre de los agentes que cancelar a Nin, pero Asaltar los cielosdescribía los terribles efectos de la policía secreta soviética sobre la familia Mercader y los sufrimientos de los republicanos españoles exiliados en Rusia, enviados a campos de trabajo por supuestas actividades antisoviéticas.

Desde su establecimiento en 1987, la Fundación Andreu Nin ha producido un volumen considerable de actividad académica y editorial, y mantiene una página web con un boletín mensual.17 Señala la disponibilidad de las fuentes de los archivos y la continua publicación de documentos, memorias y estudios sobre el movimiento. Ha distribuido una guía turística que describe los principales escenarios de la acción revolucionaria durante el conflicto y demuestra el constante interés por la historia de la Guerra Civil.18
En el extranjero, el anarquista escocés Stuart Christie, que fue preso político en España, ha establecido una empresa editorial dedicada a preservar la memoria histórica del anarquismo español.

Su tarea más importante ha sido publicar en inglés la historia de la CNT durante la guerra que escribió Josep Peirats Valls (1908-1989), especialmente valiosa por su transparencia y por basarse en fuentes primarias.19

Todas esas obras, así como nuevos análisis sobre el destino de la república, han tenido menos impacto que un volumen de datos de los Archivos Militares del Estado ruso y el Instituto de Historia General de la Academia de las Ciencias rusa, complementados por los mensajes del servicio secreto ruso que interceptaron y descifraron los británicos, conocidos como “Mask”.

Editado por los historiadores estadounidenses Ronald Radosh y Mary R. Habeck en colaboración con el experto ruso Grigory Sevostianov, España traicionada ha causado una verdadera revolución en los estudios sobre la contienda.20 Aporta fuentes impecables sobre prácticamente todos los asuntos importantes de las relaciones soviéticas con la República durante la guerra. Entre sus documentos hay una directiva de la Internacional Comunista enviada desde Moscú a los comunistas españoles nada más producirse la insurrección militar. El mensaje resuelve la cuestión más fruta de la historia del conflicto: las intenciones del gobierno soviético con respecto a los anarquistas y otros rivales en el movimiento revolucionario español. Moscú declaraba que, si sus líderes no se sometían a las exigencias de unificación de los comunistas españoles, habría que denunciar a los anarquistas como “esquiroles en la lucha de las clases trabajadoras contra el fascismo”.21

El tono tajante refuta las viejas alegaciones de los comunistas españoles y sus apologistas, que decían que los comunistas trabajaban para obtener una benevolente unidad en el Frente Popular, con el único objetivo de una victoria republicana. Conviene recordar, sin embargo, que la cnt no se unió al Frente Popular antes de la guerra, y que, aunque había firmado el pacto electoral de la coalición en 1936, el Partido Socialista se negó a participar en el gobierno que produjo la victoria en las urnas. Un tanto paradójicamente, el POUM se unió al Frente Popular y uno de sus fundadores, Maurín, obtuvo un escaño en las Cortes por Barcelona.22

España traicionada también revelaba que menos de una semana después del triunfo de la izquierda en Madrid, Barcelona y Bilbao, mientras la euforia revolucionaria arrastraba a las masas, el líder del Comintern, Georgi Dimitrov, ordenó a los comunistas que impidieran medidas radicales en España, pensando en el apoyo de los gobiernos del Frente Popular en Francia y Bélgica. Aunque ya habían ansioso milicias izquierdistas improvisadas desde Barcelona para luchar en el frente de Aragón, Dimitrov reclamaba la conservación de un ejército republicano ordinario. Esos aspectos de la política soviética y del comunismo español han sido elementos centrales del debate histórico sobre el destino de la República desde la publicación de las obras de Orwell y Borkenau, que calificaban la política comunista de contrarrevolucionaria.
Los documentos de España traicionada también trazan el origen del retrat de la decisión de Stalin de apoyar a la izquierda española con armas y “asesores”, e incluyen informes de las principales personalidades de la Internacional Comunista que fueron a España. Pero para un público lector más amplio, tanto en España como en el extranjero, los descubrimientos más llamativos tenían que ver con el destino de las Brigadas Internacionales. España traicionada mostraba que el aparato de purgas de Stalin se había extendido hasta ellas. Hablando de la XIII Brigada, un informe anónimo y confidencial de mediados de 1937 declaraba: “No es que esa brigada haya sido vencida, es que ha sido asesinada.”23 Un informe que envió a Moscú a finales de ese mismo año el agente de la inteligencia militar soviética Moshe Zalmanovich (Manfred) Stern, muy elogiado en la propaganda comunista de todo el mundo como “general Kléber” antes de regresar a Rusia y desaparecer en las purgas, reveló que la xiii Brigada, que tenía una gran representación balcánica, “huyó del frente”. La opinión de los oficiales soviéticos en España sobre esa brigada había sido un tema debatido en memorias y obras históricas anteriores a la gloria de Franco; se decía que muchos de sus componentes habían sido ejecutados.24

A principios de 1938, el comunista polaco y oficial del Ejército Soviético Karol Wacław Świerczewski (1897-1947), conocido en España como “Walter”, envió a Moscú un informe extremadamente crítico con las Brigadas Internacionales. Aseguraba que en la batalla de Brunete las tropas internacionales habían sucumbido al “pánico y huida general”;25 el mando español había ordenado la disolución de la Brigada XIII. Según Świerczewski, los voluntarios franceses estaban desmoralizados, eran indisciplinados y sucios; la condición de los alemanes era algo mejor, pero el personal al mando “no apreciaba la profundidad de la desintegración”;26los polacos no mantenían los rifles limpios, utilizaban las bayonetas como estacas para las tiendas y trataban a las tropas españolas con “intolerable familiaridad” y “escasa camaradería”; los británicos y los canadienses parecían incapaces de mantener sus armas en condiciones. Una brigada comunista española inspeccionada por Świerczewski contrastaba tan abruptamente con las tropas de las Brigadas Internacionales que el comandante soviético se confesaba “avergonzado”. Observaba que “los internacionales llevamos vida aislada… con escasa frecuencia permitimos que los españoles se mezclen con nosotros”.27 Se distribuían cigarrillos americanos entre los británicos y los estadounidenses, mientras que los españoles no tenían tabaco; las brigadas extranjeras recibían comida especial “nacional”, al contrario que los españoles; la unidad sanitaria de las Brigadas Internacionales en Albacete solo trataba a los extranjeros. En las Brigadas Internacionales la deserción de los extranjeros era más común que la de los españoles, pero no era castigada. Świerczewski declaraba: “Los internacionalistas tenían, y tienen, un poder total y absoluto, aunque en la mayoría de las brigadas y unidades el porcentaje de españoles ha alcanzado el impresionante nivel del 60/80%.”28
A mediados de 1938 Świerczewski presentó un segundo informe, en el que describía una creciente deserción “internacional”, el descontento de los españoles con la presencia de los extranjeros y supuestos actos de sabotaje. Al denunciar una amplia conspiración de facinerosos, trotskistas y agentes extranjeros que actuaban dentro de las fuerzas de la izquierda, adoptaba el lenguaje histérico de los fiscales de los procesos de Moscú.
 
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Las revelaciones sobre las Brigadas Internacionales, que habían conservado una fruta de heroísmo y generosidad durante décadas, supusieron un poderoso golpe para la imagen en España de los soviéticos y otros comunistas durante la guerra. No fue lo de menos que muchas partieran de Świerczewski, que fue viceministro de Defensa de la Polonia comunista y contaba con el crédito de su sinceridad y con la aprobación de Moscú.

España traicionada incluía un documento que, para muchos españoles, resolvía el debate sobre los “sucesos de mayo”. Un informe anónimo escrito semanas antes de los hechos, enviado al general Kliment Yefremovich Voroshilov con la adhesión de Dimitrov, describía la creciente polarización entre los comunistas y los no comunistas de izquierda. En vez de esperar que la crisis desembocara en un enfrentamiento directo, el informe recomendaba a los comunistas “acelerarlo, y, si es preciso, provocarlo”.29 Los historiadores catalanes, especialmente –y no solo los defensores de los anarquistas y el POUM–, han interpretado la instrucción como prueba de que los “sucesos de mayo” fueron el producto de un plan comunista deliberado y concebido en las más altas instancias del Kremlin. En suma, España traicionadademolía por completo el armazón historiográfico sobre el que se había construido la defensa de la conducta de los comunistas españoles en la guerra, y hacía justicia a los autores que –empezando por Orwell– habían acusado al gobierno soviético de subvertir la causa republicana.

El Comintern en América Latina

La Internacional Comunista envió a muchos agentes latinoamericanos a la Península Ibérica durante la guerra. En 2004, los historiadores rusos Lazar y Victor Jeifets, con la ayuda del suizo Peter Huber, publicaron una edición limitada de La Internacional Comunista y América Latina, 1919-1943. Diccionario biográfico.30 El libro se basaba en la investigación que los Jeifets habían realizado en los archivos rusos y revelaba que, tras su paso por Moscú, Nin se había hecho popular entre los líderes comunistas latinoamericanos y había trabajado como experto del Kremlin, supervisando los partidos del Comintern desde México hasta Argentina.

En el trabajo de los Jeifets y Huber sobre la colonización bolchevique de América Latina hay figuras fascinantes. El increíble Iosif Romualdevich Griguliavicius nació en una familia caraíta en Lituania en 1913, y murió en Moscú en 1988. Sus andanzas incluyen la obtención de un título en la Sorbona, la edición de periódicos comunistas en polaco, la liberación de líderes comunistas encarcelados en Brasil y el trabajo como malo soviético implicado en la gloria de Nin en España. Lo enviaron de regreso a Rusia y volvió a Occidente como ayudante en el asesinato de Trotski: su tarea era establecer redes de seguridad para los malos en California y en México. Grigulevich, como también se le conoce, huyó a California tras el magnicidio. Sus métodos de espionaje y su habilidad para reinventarse son tan extravagantes que resultan inverosímiles. Tras la Segunda Guerra Mundial, cuando usaba una identidad falsa, el régimen izquierdista pero anticomunista de Figueres en Costa Rica lo nombró embajador en el Vaticano y Yugoslavia. Utilizó el puesto para planear infructuosamente el asesinato de Tito. En 1950 volvió a Rusia, donde asumió un puesto académico. Grigulevich ha ganado una tardía prominencia en obras sobre la historia del espionaje soviético. El mismo año en que apareció el diccionario, la periodista costarricense Marjorie Ross publicó su biografía.31

Otras nuevas obras

Otros libros de la bibliografía sobre la guerra publicados tras la gloria de Franco merecen especial atención. Dos volúmenes excepcionales tratan de los “sucesos de mayo”. El primero estudiaba el papel de un grupo muy citado y mal comprendido, los Amigos de Durruti. Se le consideraba el principal núcleo de militancia anticomunista en la CNT-FAI, y lo dirigía el periodista Santiago María (Jaume) Balius Mir (1904-1980). Se han publicado muchas especulaciones, pero poca documentación sólida aparte de su propio periódico, El Amigo del Pueblo, el “manifiesto” Hacia una nueva revolución y algunas entrevistas con Balius.

La revolución traicionada de Miquel Amorós presenta una biografía definitiva de Balius y constituye una fuente indispensable para la historiografía de la guerra.32 Balius –que había nacido en una familia burguesa– y su amigo y comandante militar del POUM Josep Rovira comenzaron su trayectoria política en Estat Català, la principal organización nacionalista que defendía la independencia catalana. Balius formuló una propuesta excepcional: que el proletariado y la burguesía formasen naciones distintas en cada país. Pero el movimiento se deslizó a la derecha en la década de 1930: fue excluido del gobierno de la Generalitat tras los sucesos de 1936 y tanto los anarquistas como el POUM y los comunistas lo consideraban un enemigo. Sus líderes, tachados de facinerosos, huyeron a Francia. Balius y Rovira evolucionaron hacia el Bloque Obrero y Campesino, un predecesor del POUM, aunque Balius terminó muy unido a la CNT-FAI.
Las cartas de la trotskista estadounidense y militante del POUM, Lois Cusick Orr, suponen otra aportación importante.33 Orr, hostil al nacionalismo catalán desde una perspectiva marxista, trabajaba en el departamento de prensa y radio en lengua inglesa del POUM. En septiembre de 1936 escribió una carta a su familia en la que señalaba que, aunque se suponía que todo el correo que salía de la República española debía pasar la censura, la correspondencia del POUM con el extranjero lograba evitarla porque el partido enviaba dos veces por semana un automóvil a Francia para usar el servicio postal allí. En una frase conmovedora que anticipa el futuro totalitario del comunismo y su colapso, Orr escribió: “el POUM no cree en la censura”.34 ~

– Traducción de Daniel Gascón

1 Ronald Radosh, Mary R. Habeck y Grigory Sevostianov (editores), España traicionada. Stalin y la guerra civil, Barcelona, Planeta, 2002.
2 Véanse George Orwell, Homenaje a Cataluña (1938); Franz Borkenau, El reñidero español (1937); y Gerald Brenan, El laberinto español (1943).
3 Véase, por ejemplo, Bertrand M. Patenaude, Stalin’s nemesis, Londres, Faber & Faber, 2009.
4 Victor Serge, Memorias de mundos desaparecidos (1901-1941), México, Siglo XXI Editores, 2002, pág. 221. Stepanov, nacido Stoyan Mineff y también conocido como Stefanov, recibió el alias revolucionario de “Moreno” cuando era uno de los principales representantes del Comintern en España. Véase la obra no siempre fiable de Branko M. Lazić y Milorad M. Drachkovitch, Biographical dictionary of the Comintern, Stanford, The Hoover Institution Press, 1986 (segunda edición).
5 Víctor Alba y Stephen Schwartz, Spanish marxism versus soviet communism. A history of the POUM., New Jersey, New Brunswick, 1988.
6 Víctor Alba (ed.), La Nueva Era. Antología de una revista revolucionaria 1930-1936, Madrid, Ediciones Júcar, 1977; La Revolución española en la práctica, Madrid, Ediciones Júcar,1978.
7 Anónimo, “Els papers de Salamanca són ja a Barcelona, segons el Ministeri de Cultura”, Madrid, Europa Press, 31 de enero, 2006.
8 Joaquín Maurín Juliá (1896-1973), que había trabajado para la Internacional Comunista, fue el cofundador del POUM con Nin. Véase el catálogo impreso del cehi: História del POUM. Documents per el seu estudi, Barcelona, Universitat de Barcelona, 1985.
9 Habría que señalar que tanto en el principal juicio al POUM como en el de Rovira el sistema judicial republicano encontró a los acusados inocentes de “alta traición y espionaje”, pero culpables de participar en los “sucesos de mayo”, y los condenó a penas leves. Aunque algunos historiadores afirman que la República española estaba bajo el control total de los rusos, partes importantes del Estado conservaron su independencia. Las sentencias impuestas a los dirigentes del POUM lo demuestran; en Rusia o en un Estado completamente dominado por la URSS, habrían sido ejecutados.
10 Víctor Alba, Marisa Ardevol, et al. (eds.), El proceso del POUM. Documentos judiciales y policiales, Barcelona, Lerna, 1989, pág. 75.
11 Idem.
12 Véase, por ejemplo, Juan Andrade, Notas sobre la Guerra Civil. Actuación del POUM, Madrid, Ediciones Libertarias, 1986.
13 G. Munis, Jalones de derrota, promesa de victoria (Crítica y teoría de la revolución española: 1930-1939), Madrid, Zero, 1977; Revolución y contrarrevolución en Rusia, Llerena [Extremadura], Editores Extremeños, 1999; Internacionalismo, sindicatos, organización de clase, Llerena, Muñoz Moya Editores Extremeños, 2009.
14 Abel Paz, La cuestión de Jovenlandia y la República española, Madrid, Fundación Anselmo Lorenzo, 2000.
15 Maria Dolors Genovès (directora) y Llibert Ferri (investigador/guionista), Operació Nikolai (documental), Barcelona, 1992.
16 José Luis López-Linares y Javier Rioyo (directores), Asaltar los cielos (documental), Madrid, 1996.
17 Véase .
18 Eladi Romero, Lugares de memoria e itinerarios de la Guerra Civil española. Guía del viajero curioso, Barcelona, Laertes, 2001.
19 Véase . José Peirats, The cnt in the Spanish Revolution, 3 vols., Hastings [Reino Unido], The Meltzer Press, 2001; La cnt en la revolución española, Madrid, Progenitora Tierra, 1988.
20 Ronald Radosh, Mary R. Habeck y Grigory Sevostianov, op. cit. Para una selección de los documentos interceptados, “Mask”, véase Nigel West, mask: mi5’s Peine of the Communist Party of Great Britain, Nueva York, Routledge, 2005.
21 Idem, pág. 42.
22 Muchos detalles del funcionamiento interno del Frente Popular fueron accesibles para los historiadores extranjeros solo después de 1975, gracias a la obra citada de Munis.
23 Ronald Radosh, Mary R. Habeck y Grigory Sevostianov, op. cit., pág. 300.
24 Véase Stephen Schwartz, Sarajevo rose. A Balkan Jewish notebook, Londres, Saqi Books, 2005.
25 Ronald Radosh, Mary R. Habeck y Grigory Sevostianov, op. cit., pág. 513.
26 Idem, pág. 521.
27 Idem, pág. 532.
28 Idem, págs. 528-529.
29 Idem, pág. 246.
30 Lazar y Victor Jeifets, Peter Huber (editores), La Internacional Comunista y América Latina, 1919-1943. Diccionario biográfico, Instituto de Latinoamérica de la Academia de las Ciencias
de Moscú e Institut pour l’Histoire du Communisme de Ginebra, Moscú/Ginebra, 2004.
31 Marjorie Ross, El secreto encanto de la kgb. Las cinco vidas de Iósif Griguliévich, San José, Costa Rica, Farben-Norma, 2004.
32 Miquel Amorós, La revolución traicionada. La verdadera historia de Balius y Los Amigos de Durruti, Barcelona, Bicho Editorial, Bilbao, 2003.
33 Lois Orr con material de Charles Orr, edición de Gerd-Rainer Horn: Letters from Barcelona, Nueva York, Palgrave Macmillan, 2009. Para la pareja Orr, ver a Alba y a Schwartz, op. cit.
34 Idem, pág. 72.
 
El «salvamento» de las obras del Museo del Prado – Armando Marchante Gil.
No se entiende el argumento de las autoridades republicanas de que en Madrid no existía un lugar adecuado para preservar las obras de arte; pues según Sánchez Cantón (subdirector del museo del Prado por aquella época): “los sótanos del museo ofrecían refugio suficiente. Pero además se contaba con las cámaras acorazadas del banco de España, construidas a 30 metros de profundidad mediante las técnicas más modernas de la época”.
Para Salvador de Madariaga: «el cacareado salvamento de los cuadros del Prado, lejos de ser tal salvamento, fue uno de los mayores crímenes que contra la cultura española se han cometido jamás».


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Embalaje de uno de los cuadros en el Museo del Prado
Al calor de la Ley de Memoria Histórica, que a mi juicio falsea hechos y acontecimientos de la Guerra Civil, están apareciendo nuevas versiones de determinados episodios en un intento de que cuestiones y sucesos aclarados, bien en el mismo momento en que tuvieron lugar, bien en la amplia bibliografía aparecida posteriormente, cambien de significación. Ahora, setenta años después, se trata de dar lustre a los vencidos –que lo fueron por sus propios errores—atribuyéndoles una especie de justificación histórica que no tiene fundamento en los hechos y que, por lo tanto, no es de recibo. En algún caso, se trata de recuperar el repruebo que nos llevó a la guerra civil, repruebo hoy inducido y subvencionado.
Entre estos intentos de tergiversación figuran videos, reportajes, publicaciones y tesis sobre la peripecia que sufrieron la mayoría de las obras maestras del Museo del Prado, a la que fueron sometidas por los gobernantes de aquella República que, en horas veinticuatro, pasó de ser democrática a convertirse en un anticipo de lo que más tarde habíamos de conocer como democracias populares del Este de Europa.
El traslado en tiempos de guerra de aquel conjunto de obras maestras de nuestra pintura desde Madrid a Valencia; de allí a Barcelona y luego a Figueras para terminar su incierto y peligrosísimo recorrido en Ginebra, figura por derecho propio en las antologías del disparate cultural. Pues bien, en recientes publicaciones oficiales u oficiosas se nos quiere hacer creer que todo ello demuestra una laudable preocupación de los dirigentes de aquella República por la cultura española.
Los hechos fueron los que fueron y su conocimiento detallado viene de antiguo, cuando el gobierno nacional se hizo cargo de aquellos tesoros en Ginebra y de la documentación que los acompañaba. En este caso hubo más suerte que en las toneladas de oro enviadas a Moscú y que los españoles no volverían a ver al igual que ocurría con sus orejas, según frase expresiva atribuida a Stalin.
El pillaje generalizado
Expuesto esquemáticamente, lo que se sabe desde entonces y está suficientemente documentado gracias a la abundancia de fuentes documentales y gráficas, es que en la zona dominada por los republicanos se inició el mismo 18 de julio de 1936 un pillaje generalizado cuyas primeras víctimas fueron los templos y propiedades de la Iglesia pero que se amplió hacia palacios, edificios notables, domicilios particulares, depósitos bancarios, cajas fuertes y cualquier punto en que hubiese bienes muebles, joyas o cualquier otro objeto de valor.
En una fecha tan temprana como el 23 de julio de 1936, se creó la Junta de Incautación, Protección y Salvamento del Tesoro Artístico. Como puede apreciarse, lo primero y más importante era la incautación. De este modo pasaba a manos del Estado republicano toda propiedad de valor artístico para su protección. Según las cifras de que se dispone, esta Junta reunió en diversos depósitos de Madrid, entre otros el Museo del Prado, despojado ya de sus principales pinturas, la friolera de 22.500 cuadros, 16.200 objetos artísticos y 2.200 muebles de época. Fue esta Junta la principal ejecutora del traslado primero a Valencia, luego a Cataluña y finalmente a Francia de los cuadros del Prado.
Simultáneamente funcionaba dependiendo del Ministerio de Hacienda la llamada Caja General de Reparaciones que dedicaba su atención a objetos artísticos o colecciones de monedas que tuvieran un inmediato valor crematístico, incluyendo en él la posible fundición del oro, plata u otros metales preciosos que formasen parte de estos objetos para sufragar los gastos de guerra. Las fruta entre ambos organismos por la posesión de determinados objetos eran muy frecuentes.
En este latrocinio participaban también los sindicatos, partidos del Frente Popular, municipios, cualquier elemento protegido por su condición de antifascista, e incluso milicianos a título individual. Los tesoros llevados a Méjico en el yate Vita por Prieto y zainín y las cajas con objetos sumamente valiosos que acompañaron a las pinturas del Prado hasta Francia tienen este origen.
Peripecia de los obras del Museo del Prado
Según la documentación existente, ya en octubre de 1936 es decir antes de la llegada del Ejército nacional a la capital, el gobierno republicano preparaba la marcha a Valencia de los cuadros del Museo del Prado; huido el Gobierno, la Dirección General de Bellas Artes ordena el 5 de noviembre de 1936 el envío a Valencia de las principales obras del Museo pues consta en la documentación original disponible que «es criterio del Gobierno que todas las obras de arte y objetos de valor integrantes de nuestro Patrimonio Artístico deben estar depositados en el sitio en el que él resida» . El traslado fue dirigido por José Lino Vaamonde , conservador del Museo del Prado, militante de Izquierda Republicana en las condiciones deplorables que él mismo reconoce: en camiones inapropiados del Ejército y por aquellas carreteras infames, plagadas de huidos que no dudaban en subirse a los vehículos que podían.
María Teresa León, esposa de Rafael Alberti, con quien mantuve alguna conversación durante su residencia en Roma, escribía en 1969: «una cosa fueron las hordas enardecidas que incendiaron y saquearon templos y conventos, y otra absolutamente distinta las personas cultivadas y conscientes que contribuyeron a salvar una parte de nuestro tesoro artístico hasta donde llegaron. En la hora actual, cuando ya no hay ni vencedores ni vencidos y todos buscamos lo que nos une». No podía adivinar Mª Teresa que cuarenta años más tarde se iba a inducir desde el poder la reaparición de aquellos odios.
A unos 800 metros del Prado estaban —ya vacías de oro— las cámaras de seguridad del Banco de España que a 36 metros de profundidad eran absolutamente seguras; el propio edificio del Museo siguió almacenando durante toda la guerra obras de arte procedentes del pillaje y lugares seguros en Madrid los había en abundancia. Especialmente cuando Franco decidió suprimir todo bombardeo al Este de la línea Paseo de la Castellana- Paseo del Prado, a pesar del despliegue artillero republicano en el Retiro y de estar allí el Cuartel General del Ejército del Centro.
Es indiscutible a la luz de la documentación existente que el designio del gobierno republicano era llevar consigo las obras de arte como garantía de los préstamos que necesitaba y también como posible tesoro para acompañar a sus miembros en el exilio. Esto explica que, al llegar los cuadros y demás objetos a Cataluña, el Gobierno traspasase las competencias sobre este tesoro desde el Ministerio de Instrucción Pública al de Hacienda. Se trataba ya de material fungible.
Los peligros de tales traslados en las condiciones en que se realizaron fueron enormes; así el vuelco de un camión en el traslado desde Valencia hasta Cataluña dañó la Carga de los mamelucos en la Puerta del Sol de Goya. Nada decir de los riesgos corridos en plena retirada, o más bien huída, en los castillos de Perelada y Figueras y en la mina de talco de La Vajol, así como en el paso de la frontera hasta la llegada a Ginebra de las 1.868 cajas con obras de arte valiosísimas.
Conclusión
Si las obras de arte del Museo del Prado y parte de las joyas se salvaron no fue por la acción del Gobierno republicano y los funcionarios que realizaron el traslado, sino a pesar de ellos. El despojo sufrido por nuestro patrimonio artístico fue tremendo y solo se puede comparar con el sufrido por la Desamortización de Mendizábal. Que, ahora los epígonos de aquellos se presenten como defensores de la cultura es, a mi juicio, una engaña histórica.
 
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La otra cara de la Memoria Histórica – Francisco Javier de la Uz Jiménez
CAJÓN DE SASTRE
Y me definí a mí mismo no de un modo positivo, sino de un modo negativo. No me dije: yo soy esto, sino que me dije: yo no soy esto. Más claro; yo no me sentí hombre de «derechas», ni «facineroso», ni «tradicionalista», ni «falangista», etc., etc. Yo me sentí únicamente anti-izquierdista de las izquierdas españolas. Y ello por puro patriotismo; por puro y exclusivo amor a España”. (JARDIEL PONCELA)
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Con respeto absoluto a la verdad del pasado, esta entrada, como la misma fuente de donde se obtuvo la información, quiere responder a las insistentes referenciasdel ex Presidente Rodríguez Zapatero, sobre el periodo de la II República como origen de la democracia, y que constituyen un ejercicio de ingenuidad e inmadurez política, un penoso desconocimiento de la reciente historia de España y un volver a situar a la sociedad española en el enfrentamiento ideológico. En cuanto a la proposición de ley de Esquerra Republicana de Cataluña para recuperar la “Memoria Histórica Republicana y Antifascista”, por su texto sectario se desprende que más que recuperar la historia, se pretende recuperar los odios y las confrontaciones ideológicas. Aún así, esta ley fue aprobada por el anterior Gobierno y no corregida por el actual.
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Chiste de Mingote publicado en ABC el 29 de abril de 2.006

Según la norma establecida por el Papa León XIII para historiadores y cronistas: “La primera ley de la Historia es no atreverse a mentir; la segunda, no temer decir toda la verdad”.

El historiador Nicolás Salas, dice:”Tan verdad es que los que siembran odios lo pagan ante la historia, como que al final también acaban pagándolo los inocentes”.

La persecución religiosa en tiempos de la II República, el Frente Popular y la Guerra Civil española, provocó un martirologio y una destrucción de enormes e incalculables riquezas patrimoniales del arte y de la cultura, cuyo olvido o ignorancia, además de producir repruebo, produce resentimiento e indefensión de los perecid al falsificar el pasado.
Con esto, no se desea enfrentamiento de ningún tipo, sino sólo informar, recordar y recuperar hechos históricos ineludibles, y hacerlo con testimonios documentales y gráficos, que prueban como era la “paz” durante la II República y el Frente Popular, tan añorada por el ex Presidente y reivindicada por Esquerra Republicana de Cataluña.

El señor Zapatero ha conseguido dar alas al revisionismo histórico de la Guerra Civil y de la II República, pero siempre a favor de una de las partes enfrentadas en lucha fratricidas.
¿Añorar aquella República?… Las cosas empezaron a cambiar en mayo, cuando la República desveló su faceta negativa: empezando por la bárbara ofensiva anticlerical, que implicó la destrucción de monumentos y joyas de arte irrepetibles. -¡aquella maravillosa Virgen de Belén, de Pedro de Mena (Iglesia Santo Domingo, Málaga), convertida en pasto de las llamas…!- (Carlos Seco Serrano, académico de la Historia. ABC, 14 de abril de 2.006).

Anthony Beevor, historiador: “¿Qué es la república? La república no es coherente, son muchas cosas: liberales, demócratas, centristas, comunistas, anarquistas, miembros del POUM… El mito de una república inmaculada, como “edad dorada” que fue destruida, no existe. Era una contradicción, era todas las contradicciones posibles a izquierda y derecha”. (ABC. 21 de septiembre de 2.005)


Es un hecho que la República fracasó y así Azaña, Prieto o Zugazagoitiareconocieron en sus memorias, muchos de los errores e injusticias cometidas por los republicanos. No sólo en la Guerra Civil, sino también en los años precedentes, en los que se toleraron o no castigaron con suficiente energía abundantes desmanes justificados en nombre de la ideología.
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La II República utilizó el puño cerrado, emblema del comunismo, como muestra inequívoca de sus objetivos revolucionarios soviéticos. (Fragmento de la portada del libro de Stanley G. Payne, El colapso de la República)

En primer lugar, la misma proclamación de la II República (14 de abril de 1.931) como consecuencia de una elecciones municipales (12 de abril de 1.931) en las que no se planteaba la forma de Estado y que las izquierdas convirtieron en plebiscito. Ningún historiador ha considerado que, de hecho, fue un golpe de Estado popular. La Monarquía obtuvo más concejales que sus adversarios en el conjunto nacional, veintidós mil cien frente a cerca de seis mil, aunque perdió en las capitales, menos Palma de Mallorca, Cádiz y Lugo. Ante el hecho consumado de la proclamación de la República, el Rey Alfonso XIII decidió abandonar el país.
La proclamación de la II República, el golpe de Estado más perfecto de la historia española
La Revista CLIO, publicó en su número de abril de 2.006, un esclarecedor informe del profesor Enric Ucelay-Da Cal, catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, en el que explica cómo se gestó el golpe de Estado “invisible” que proclamó la II República. (El artículo, firmado por el historiador Xavier Casals, analiza cómo el cambio de régimen de 1.931, siempre presentado cómo modélico, no fue realmente así).
Transcripción de la Revista CLIO el fragmento de texto que se refiere a la jornada del 14 de abril de 1.931:
…La oposición republicana no jugó limpio ni los días previos al 14 de abril ni durante esa jornada. En realidad, Alfonso XIII se enfrentó a una hábil maniobra de sus adversarios: éstos a lo largo del día 14, sacaron a las masas a la calle para provocar una “toma revolucionaria de los Ayuntamientos, que la radio difundió y estimuló en el marco de una operación en buena medida coordinada a golpe de teléfono y por telégrafo”.
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Tal operación, dice Ucelay-Da Cal, colocó al Gobierno del Almirante Aznar en un callejón sin salida, pues “podía rendirse o dar la orden de abrir fuego sobre los felices manifestantes, pero en ambos casos debía de olvidarse de la normalidad constitucional”. Con lo cual, tomara la decisión que tomara, perdía políticamente. Tales maniobras republicanas, “gracias a su invisibilidad”, dieron como resultado “el golpe de Estado más perfecto de toda la historia española”, al salvar las apariencias de vulnerar la legalidad.
De este modo, pese al cambio pacífico de régimen del 14 de abril, los actores políticos de la jornada jugaron la carta golpista. Ciertamente, el Rey partió por no gozar “del amor del pueblo”, según sus palabras, pero también –y esto es más definitivo- por no disponer de Cuerpos Armados que le apoyasen. El Rey perdió y los republicanos se alzaron con el triunfo. Miguel Maura fue explícito acerca de su fácil victoria: “Nos regalaron el poder”.
En agosto de 1.930, se estableció el pacto de San Sebastián: una alianza de republicanos españoles, catalanes y socialistas, con beneplácito anarquista y militares radicalizados. Esta convergencia de republicanos y revolucionarios, en la que los primeros apostaban por un cambio de régimen y los segundos por la revolución, explica el golpe “invisible” que proclamó la II República.

Coda: Las circunstancias que sacaron a las masas a la calle para provocar una “toma revolucionaria de los Ayuntamientos, que la radio difundió y estimuló en el marco de una operación en buena medida coordinada a golpe de teléfono y por telégrafo”, recuerda significativamente lo sucedido en Madrid los días 12 y 13 de marzo de 2.004, vísperas de las elecciones generales posteriores al ataque extremista violento del 11-M.
Resumen de los años republicanos añorados por Zapatero

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Las esperanzas de regeneración social de la II República quedaron frustradas en pocos meses. Las libertades democráticas fueron pronto utilizadas por las izquierdas para minar el Estado republicano. Durante el “bienio rojo” el comunismoplanteó sin rodeos sus objetivos revolucionarios. Y todas las izquierdas fueron beligerantes contra la Iglesia, considerada enemigo del pueblo. Los incendios y saqueos de templos, la nueva Constitución aconfesional, fueron preludios de una feroz persecución religiosa. La II República fue traicionada. En mayo y junio-julio de 1.931 y abril de 1.932, el marxismo acabó con la paz ciudadana.
Desde los primeros meses de la II República, la propaganda soviética fue masiva a través de múltiples publicaciones, todas con objetivos revolucionarios sin rodeos. (Archivo de Francisco José de Jesús Pareja)

La persecución religiosa marxista fue una explosión de repruebo a escala de la sufrida por los primeros cristianos en Roma. Fueron asesinados y torturados (1.931-1.939) 13 Obispos y más de 7.000 Sacerdotes, Religiosos, Religiosas y Seminaristas.
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La quema de Conventos, Iglesias y Colegios religiosos comenzó en Madrid y se extendió por gran parte de España en los primeros días de mayo de 1.931, antes de un mes después de la proclamación de la República. En las imágenes vemos edificios religiosos incendiados en Madrid. (Colegio de las Maravillas, Iglesia Carmelita de Santa Teresa, Convento de las Bernardas).

Azaña (Presidente del Gobierno Provisional, abril-octubre 1.931), no permitió que Miguel Maura (Ministro de la Gobernación, cargo que más tarde abandonó)evitara la quema de Iglesias y Conventos en mayo de 1.931. El primer ejemplo de manipulación de la verdad, desde el comienzo de la persecución religiosa, fue achacar formalmente a las derechas el incendio y destrucción de Iglesias, Conventos y Colegios religiosos en ese mes, para desacreditar a la República.Afirmación que el propio Manuel Azaña se encargó de desmentir al justificar con frase lapidaria: (Todos los Conventos de España no valen la vida de un republicano)
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Los desmanes antieclesiástico en Alicante: Colegio Marista, Convento de Monjas Capuchinas, Escuelas Salesianas. El afán destructivo fue generalizado el mes de mayo de 1.931

El verano de 1.931 fue sangriento en Sevilla y varios pueblos. La primera “Semana Roja” de España se saldó con más de una veintena de perecid y casi dos centenares de heridos, además de grandes pérdidas económicas.
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En la imagen, las tropas proclamando el “Estado de Guerra” en la Plaza del Altozano de Sevilla, las noticias en ABC.

La Semana Santa de Sevilla se convirtió en 1.931 en tema polémico nacional. El anticlericalismo fijó en la Semana Santa y las Hermandades y Cofradías, sus objetivos anticlericales. Fueron suspendidos los desfiles procesionales durante varios años en la capital y provincia.
En Sevilla, fue incendiada en la madrugada del 12 de mayo de1.931 y saqueada durante la mañana siguiente, la Capilla de San José en la calle Jovellanos,quedando parcialmente destruida, y se perdieron veintiséis obras de arte religioso, algunas atribuidas a Murillo, Velázquez, Martínez Montañés, Esteban Domínguez y otras firmadas por algunos de ellos. Los sevillanos acudieron masivamente a ver los efectos del incendio de la Capilla y los graves destrozos en el edificio y la pérdida de valiosas obras de arte, escandalizaron a la sociedad. Sobre todo cuando conoció que el Gobernador Civil, Antonio Montaner Castaño, no autorizó a las Fuerzas de Seguridad, estacionadas en la calle contigua de Tetuán, evitaran el incendio. “Hubiera sido –dijo el Gobernador- una provocación al pueblo”.

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Estado de ruina en que quedó la Capilla de San José, en la sevillana calle de Jovellanos, en mayo de 1.931

 
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Los más vulgares delitos comunes han ascendido a la categoría de delitos políticos. Se roba y se asesina en nombre de una idea. Con mostrarse afectos los incivil del régimen, han gozado de la condición de delincuentes políticos. En cambio, los delincuentes políticos no han sido tratados como incivil, con el beneplácito de los gobernantes…Es una farsa trágica la dictadura del proletariado. En el fondo esa dictadura es una dictadura burocrática de una pequeña parte del proletariado. Los directivos sólo procuran apoderarse del bombo de esa lotería de la revolución, y mejor aún, para no esperar los azares de la fortuna, antes del sorteo se alzan con el dinero de los premios. (Jacinto Benavente. Discurso en Málaga, mayo de 1.935)

El 15 de abril comenzaron los ataques a la religión y a la II República. Asalto a la cárcel de Barcelona y liberación de seiscientos presos. Incendio de seis templos y conventos en Madrid, iniciándose la persecución de Sacerdotes y Monjas tanto en la capital como en otras ciudades. El mismo día 14 de abril, el alcalde provisional de la República en Sevilla, Hermenegildo Casas Jiménez (PSOE), habló a la muchedumbre desde la escalera del Ayuntamiento: “… y ahora vamos a demostrar públicamente que cuando el Gobierno de un país se encargan los que legítimamente representan la voluntad popular, estorban los Guardias, la Fuerza Pública y demás elementos que la Autoridad ilegítima necesita para su sostenimiento”. Los desmanes de aquella misma noche culminaron el día 15 con el asalto a la cárcel del Pópulo, quedando libres doscientos once presos políticos y comunes, entre ellos el Capitán Carlos Cuerda, socialista. Los manifestantes adueñándose del centro de la ciudad, lo pasearon en hombro por la avenida de la Libertad y calle Alemanes.
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El Capitán Cuerda, a hombros por las calles de Sevilla. (Foto de Juan Serrano, Fototeca Municipal de Sevilla)

En toda España, la “crónica zaina” delictiva ocupa espacio en las páginas de los periódicos: La revolución marxista en el Alto Llobregat (Cataluña), organizada por los mineros (21 de enero). Barcelona es un foco de conflictos sociales donde casi todos los días hay atracos. La ofensiva contra la Guardia Civil se inició con los trágicos sucesos de Castiblanco de los Arroyos (Sevilla) y fue confirmada con los igualmente trágicos de Arnedo (Logroño). Las huelgas y motines son constantes en toda España. El comunismo anunció en sus publicaciones la consigna de la III Internacional: “(que era) indispensable prepararse para una lucha armada contra el Gobierno burgués y reaccionario”. ”Radio Moscú anunciaba al mundo que los hermanos comunistas de España luchaban en las calles para proclamar la República Roja”. En Madrid (abril), fueron fundadas las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC) y el Comité Antifascista.
En el año 1.933, llega el fin del “bienio rojo” y comienza el “bienio conservador”: dos etapas funestas. La corrupción política municipal, aparece denunciada por la clase obrera en varias localidades andaluzas y se manifiestan contra los funcionarios municipales.
La epidemia de huelgas y desórdenes violentos que comenzó el 8 de diciembre de 1.933 tuvo muy poco que ver con el cambio de Gobierno. Se debió en particular al ímpetu revolucionario de los anarco-sindicalistas, para quienes tales huelgas y desórdenes eran de desear en sí, para sus proyectos revolucionarios. Se transformaron los quioscos de flores de las Ramblas de Barcelona en nidos de ametralladoras, y hubo violentos choques en La Coruña, Zaragoza, Huesca, Barbastro, Calatayud y Granada… El expreso de Barcelona a Sevilla fue víctima de un ataque extremista violento, con gloria de diecinueve viajeros. (Salvador de Madariaga. España, Espasa Calpe, 1.978)

En enero de 1.933, la revolución se extendió por varias provincias andaluzas, como acredita la página de ABC.

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Los sucesos revolucionarios de octubre de 1.934 causaron en toda España 1.335 perecid y 2.951 heridos.
“Con la rebelión de 1.934, la izquierda española perdió hasta la sombra de autoridad sarracena para condenar la rebelión de 1.936”. (Salvador Madariaga, España. Espasa Calpe, 1978).
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Existen todos los testimonios básicos necesarios para probar históricamente que la Revolución de Octubre de 1.934 fue un golpe de Estado contra la II República, y que la organizaron el PSOE y la UGT, con el apoyo de la CNT y el PCE., partido que al final logró imponer sus objetivos marxistas. Esto es un axioma incuestionable que las izquierdas han borrado de las páginas de la historia de España. Además han convertido los efectos represivos lógicos de la revolución en causas provocadoras que justificaron la acción bélica.

La influencia soviética fue una constante en la vida sociopolítica de la República. Mítines, carteles y pasquines inundaron las calles españolas de propaganda comunista.
Para conocer la realidad del “Octubre Rojo”, existen varios documentos básicos que lo prueban, el primero (del que afortunadamente dispongo), fue publicado por el Gobierno republicano en enero de 1.935 y que contiene todos los datos hasta entonces disponibles, además de un álbum fotográfico que avala tanto la crueldad de los revolucionarios como las pérdidas materiales civiles y eclesiásticas, muchas de ellas de valores históricos y artísticos incalculables.
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Estos documentos que ya han sido publicados en el Blog como: (La Revolución de Octubre 1.934 en España), pueden verse a través de los siguientes enlaces:


La Revolución de Octubre 1.934 en España (I)
La Revolución de Octubre 1.934 en España y (II)
En 1.972, Francisco Aguado Sánchez, publicó: “La Revolución de Octubre de 1.934”, posiblemente la primera monografía dedicada a esclarecer los orígenes y consecuencias de la sublevación. En 1.984, Enrique Barco Teruel, publicó: “El Golpe socialista, octubre 1.934”, libro que avala las tesis anteriores.
Los periódicos nacionales se hicieron eco durante 1.935 de las actividades del Socorro Rojo Internacional, que coaccionaba a los ciudadanos. El PCE convoca a todas las fuerzas para combatir el Gobierno de derechas (2 de junio). Nace el Frente Popular (16 de diciembre), por iniciativa de Manuel Azaña, ante el fracaso de la convocatoria comunista. Durante todo este año, la agitación social y las perturbaciones del orden público fueron constantes en casi todo el país, como consecuencia de la ofensiva republicana, marxista y cenetista contra los varios Gobiernos conservadores surgidos después de las elecciones de noviembre de 1.933.
El Frente Popular marxista secuestró a la República y llevó el poder a la calle, fue lo que se conoció como “La Primavera Trágica”. El primer documento conocido sobre el germen que propició el Frente Popular, está fechado el 12 de abril de 1.935, por Manuel Azaña, Diego Martínez barrio y Felipe Sánchez Román, en representación de Izquierda Republicana, Unión Republicana y Partido Nacional Republicano, respectivamente. Luego ante la decisión de la izquierda, que hacía imposible el Frente Único propuesto por el PCE, la iniciativa electoral de Manuel Azaña fue decisiva, pues socialistas, comunistas y cenetistas dejaron muy claro que aceptaban una propuesta por Izquierda Republicana.
 
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Cronología de 1.936

La disolución de las Cortes y convocatoria de Elecciones Generales para el 15 de febrero (7 de enero). Firma el pacto el Frente Popular (15 de enero). Victoria electoral del Frente Popular (16 de febrero). Puesta en libertad de todos los presos políticos y por razones sociales (laborales), aprobada por la Fruta Permanente de las Cortes (21 de febrero). Detención de José Antonio Primo de Rivera y otros destacados falangistas (14 de marzo). Destitución de Niceto Alcalá Zamora como Presidente de la II República (7 de abril). Manuel Azaña, Presidente de la II República (12 de mayo). Fueron entre otros, acontecimientos decisivos en aquel año.
Francisco Largo Caballero. (El llamado Lenin español)

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Lo primero que tendremos que hacer es desarmar al capitalismo. ¿Cuáles son las armas del capitalismo? El Ejército, la Guardia Civil, los Guardias de Asalto y, en lugar general, la Justicia. Y en su lugar, ¿qué? Esto: armamento general del pueblo. El comunismo es la evolución natural del socialismo, su última y definitiva etapa. El triunfo será nuestro. No hay hoy en España un solo Oficial del Ejército que se atreva a salir a la calle para desenvainar la espada e imponer un régimen contrario al marxismo. La reacción sería tremenda y aplastante, porque hoy, en España, las masas están organizadas de manera que es difícil, casi imposible, incluso que un régimen de fuerte autoridad mantenida y asegurada por el Ejército, destrozarlas e impedirlas manifestarse. Si ganan las derechas, tendremos que ir a la guerra civil. (Francisco Largo Caballero. Mitin en Alicante. 27 de enero de 1.936.)

Implantaremos en España el movimiento estajanovista –trabajo intensivo- cuando tengamos un Gobierno de obreros, soldados y campesinos, pues aspiramos a implantar una república lo mismo que la Unión Soviética. (José Díaz Ramos. Secretario General del Partido Comunista de España. Mitin del 6 de febrero de 1.936).

No queremos engañar a nadie, y por eso decimos a la clase obrera que ella sola es la que, abierto el camino, tiene que seguir su ruta permanente hasta que levante sobre las ruinas de la vieja sociedad capitalista otra nueva sociedad de pogre, como se ha levantado ya en la sens parte del mundo: la Unión Soviética. (Julio Álvarez del Vayo. Mitin socialista en Barcelona en marzo de 1.936).
La sublevación militar dirigida por los Generales Sanjurjo y Mola, comenzó el 17 de julio en Melilla, y se extendió a varias capitales peninsulares al día siguiente. Uno de los hechos más significativos y, al mismo tiempo, menos investigado, fue la proyectada Olimpiada Popular (Juegos del Trabajo), propaganda para los días 22 al 26 de julio, para concentrar en Barcelona a varios miles de supuestos deportistas de varios países vinculados a la Komintern que apoyaría la revolución marxista.Entre otras pruebas fehacientes de sus objetivos, comenzando por la carcelería de las Brigadas Internacionales que se utilizó en tiempo récord, como prueba de que ya estaba impresa, los supuestos deportistas se convirtieron el mismo día 18 de julio de 1.936 en cuatro Brigadas Internacionales. El armamento de las cuatro Brigadas fue servido por los buques anclados en el puerto de Barcelona desde una semana antes.
En 1.987, Televisión Española manipuló la historia de la Guerra Civil en su programa titulado “España en Guerra”, emitido el 27 de marzo de 1.987. La atroz matanza de las familias Gala y Llera, y allegados, en el pueblo extremeño de Granja de Torrehermosa, obra de los milicianos del Frente Popular el día 24 de septiembre de 1.936, fue presentada como cometida por las Tropas Nacionales. El cruel engaño fue descubierto por supervivientes de las familias citadas con tanto dolor como estupor.
Descubierta la manipulación histórica de TVE y los autores del programa, el diario ABC publicó el 31 de mayo de 1.987 las fotografías de la matanza y los datos correctos. (Fotografías que no he querido reproducir en este artículo, no sólo por desagradables, sino por crueles).
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Las cruces de madera alineadas a la izquierda de la imagen indican los lugares donde fueron enterradas las primeras víctimas, que en Granja de Torrehermoso sumaron cuarenta y ocho: 35 hombres, 11 mujeres y 2 niñas. La fosa que se ve a la derecha fue abierta por los propios detenidos obligados por los milicianos. Aquellos se salvaron por lo cercana presencia de las Tropas Nacionales y huida precipitada de los milicianos.
Paracuellos (Madrid) símbolo de la barbarie marxista y la mayor matanza de las checas

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La retirada de las milicias del Frente Popular, a veces muy precipitada por la llegada peligrosa de las Tropas Nacionales, se saldaba con fusilamientos masivos en los márgenes de las carreteras de acceso a los pueblos. Eran generalmente presos encarcelados desde el 18 de julio y días posteriores.
Lo que se desencadenó en Paracuellos del Jarama no fue algo espontáneo, sino el resultado de un repruebo desatado entre las izquierdas (no entre los republicanos) desde el advenimiento de la II República en abril de 1.931.
No sólo se asesinaron Obispos, Sacerdotes, Religiosos y Religiosas y Seminaristas, sino también a los disconformes y especialmente a los no izquierdistas. Concluye el General Rafael Casas de la Vega, que de los 8.500 asesinados en Madrid entre julio y diciembre de 1.936, unos 3.200 (caídos entre agosto y octubre, antes de las grandes matanzas de Paracuellos) son atribuibles a las checas. En realidad, la actividad aniquiladora de las checas siguió hasta finales de 1.937, donde se calcula que en la misma capital y alrededores, asesinaron a más de 2.300 personas. Procedimiento habitual de los chequistas era “trasladar” a los presos fuera de Madrid y fusilarlos de noche en algún cementerio, donde luego se los encontraban los atónitos vecinos.
Checa característica de aquellos años.
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Las checas eran cubículos de 2 x 1,5 metros de planta y 2 metros de alto, con un camastro de obra con una inclinación del 20%; si te dormías, caías al suelo. ¡Y el suelo estaba erizado de una serie de tochos que obstaculizaban los pies si intentabas caminar…! Las paredes se calafeteaban de alquitrán por fuera y por dentro, con lo que el bochorno era sofocante, y en una de las paredes se pintaban dameros, espirales, líneas y círculos con el fin de marear al preso… Además de utilizar todo tipo de artilugios de martirio.
El historiador César Alcalá, estudioso de las checas de Barcelona, explica en una entrevista algunos crímenes realizados en el territorio sometido al gobierno de la Generalitat de Cataluña durante la guerra civil. Lluís Companys no supo frenar aquellos crímenes, por lo que alguna responsabilidad de éstos podemos atribuirle. Como Presidente de todos los catalanes… 8.352 de ellos fueron asesinados en Cataluña de 1.936 a 1.939, muchos previo paso por las checas.
Victoria Prego (El Mundo, 6 de septiembre de 2.006), escribió un largo y documentado artículo sobre el cementerio de Paracuellos, en el que dijo entre otras cosas: “El lugar es una extensión inmensa cuajada de cruces sin nombre. No hay tumbas o, mejor dicho, hay siete tumbas gigantescas, fosas comunes, cubiertas de tierra. En esos siete espacios de 200 ó 300 metros de largo, un jardinero arranca con cuidado la maleza.” ”Cazas republicanos derriban el avión en el que viajaban a Ginebra los documentos de las atrocidades cometidas en Madrid. A día de hoy está documentada la identidad de entre 4.000 y 4.600 víctimas enterradas en Paracuellos del Jarama. Los presos, atados de dos en dos, son cancelados por tandas, cogidos con ganchos y arrastrados hasta la fosa. No se les da el tiro de gracia y muchos mueren asfixiados por el peso de otros cuerpos y de la tierra que les sepulta”.
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La periodista Victoria Prego junto a las cruces que indican los enterramientos colectivos en el cementerio de Paracuellos

Félix Schlayer
, encargado de Negocios de la Embajada de Noruega en Madrid, y el doctor George Henny, delegado del Comité Internacional de la Cruz Roja, han sido los primeros en darse cuenta de la existencia de un plan para acabar con de forma masiva a los presos de las cárceles de Madrid. Aunque en ese instante no son conscientes de la auténtica dimensión de lo que tienen delante, ellos son los que descubren los lugares donde se está perpetrando la mayor masacre de la Guerra Civil española. Pero antes de haberse asomado más de cerca a la tragedia, ambos, habían acudido el mismo día 7 de noviembre a denunciar sus sospechas ante los responsables del orden en Madrid. Primero hablan con el General Miaja, que les da seguridad de que “a los presos no les tocarían ni un pelo”.Luego acuden a Santiago Carrillo, delegado de Orden Público, quien asegura no saber nada del tema pero les da toda clase de garantías sobre la protección de los presos.
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Plano del enclave del cementerio de Paracuellos

A esas horas, sin embargo, cientos de cadáveres habían empezado ya a ocupar las fosas recién cavadas. Al día siguiente, y al otro, y al otro, y así durante todo un mes. Las sacas y los asesinatos continúan “sin que Miaja y Carrillo”, escribe Schlayer en 1.938, “se creyeran obligados a intervenir. Entonces sí que no podían ya alegar desconocimiento, ya que ambos estaban informados por nosotros”.
El 8 de diciembre, el delegado de la Cruz Roja Internacional, doctor Henny, viaja en un avión con los distintivos de la Embajada de Francia bien visibles hacia Ginebradonde se iba a celebrar sesión del Consejo de la Sociedad de Naciones. Lleva en sus maletas documentos probatorios de las atrocidades cometidas en Madrid. Pero efectivamente, como describe Victoria Prego, ese avión es derribado a la altura de Pastrana (Guadalajara), por dos cazas rusos y las pruebas documentales de las matanzas de Madrid nunca llegan a su destino.
Esta es la otra cara de la memoria histórica, que tanto el ex Presidente Rodríguez Zapatero como Esquerra Republicana de Cataluña, no quieren reconocer.

“Si ignoras lo que ocurrió antes de que nacieras, siempre serás un niño”, escribió CICERÓN


Francisco Javier de la Uz Jiménez

Fuente consultada:

Nicolás Salas.- “La otra memoria histórica”. Editorial Almuzara, 2.006

Origen

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Francisco Javier de la Uz Jiménez​
 
El «salvamento» de las obras del Museo del Prado – Armando Marchante Gil.
No se entiende el argumento de las autoridades republicanas de que en Madrid no existía un lugar adecuado para preservar las obras de arte; pues según Sánchez Cantón (subdirector del museo del Prado por aquella época): “los sótanos del museo ofrecían refugio suficiente. Pero además se contaba con las cámaras acorazadas del banco de España, construidas a 30 metros de profundidad mediante las técnicas más modernas de la época”.
Para Salvador de Madariaga: «el cacareado salvamento de los cuadros del Prado, lejos de ser tal salvamento, fue uno de los mayores crímenes que contra la cultura española se han cometido jamás».


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Embalaje de uno de los cuadros en el Museo del Prado
Al calor de la Ley de Memoria Histórica, que a mi juicio falsea hechos y acontecimientos de la Guerra Civil, están apareciendo nuevas versiones de determinados episodios en un intento de que cuestiones y sucesos aclarados, bien en el mismo momento en que tuvieron lugar, bien en la amplia bibliografía aparecida posteriormente, cambien de significación. Ahora, setenta años después, se trata de dar lustre a los vencidos –que lo fueron por sus propios errores—atribuyéndoles una especie de justificación histórica que no tiene fundamento en los hechos y que, por lo tanto, no es de recibo. En algún caso, se trata de recuperar el repruebo que nos llevó a la guerra civil, repruebo hoy inducido y subvencionado.
Entre estos intentos de tergiversación figuran videos, reportajes, publicaciones y tesis sobre la peripecia que sufrieron la mayoría de las obras maestras del Museo del Prado, a la que fueron sometidas por los gobernantes de aquella República que, en horas veinticuatro, pasó de ser democrática a convertirse en un anticipo de lo que más tarde habíamos de conocer como democracias populares del Este de Europa.
El traslado en tiempos de guerra de aquel conjunto de obras maestras de nuestra pintura desde Madrid a Valencia; de allí a Barcelona y luego a Figueras para terminar su incierto y peligrosísimo recorrido en Ginebra, figura por derecho propio en las antologías del disparate cultural. Pues bien, en recientes publicaciones oficiales u oficiosas se nos quiere hacer creer que todo ello demuestra una laudable preocupación de los dirigentes de aquella República por la cultura española.
Los hechos fueron los que fueron y su conocimiento detallado viene de antiguo, cuando el gobierno nacional se hizo cargo de aquellos tesoros en Ginebra y de la documentación que los acompañaba. En este caso hubo más suerte que en las toneladas de oro enviadas a Moscú y que los españoles no volverían a ver al igual que ocurría con sus orejas, según frase expresiva atribuida a Stalin.
El pillaje generalizado
Expuesto esquemáticamente, lo que se sabe desde entonces y está suficientemente documentado gracias a la abundancia de fuentes documentales y gráficas, es que en la zona dominada por los republicanos se inició el mismo 18 de julio de 1936 un pillaje generalizado cuyas primeras víctimas fueron los templos y propiedades de la Iglesia pero que se amplió hacia palacios, edificios notables, domicilios particulares, depósitos bancarios, cajas fuertes y cualquier punto en que hubiese bienes muebles, joyas o cualquier otro objeto de valor.
En una fecha tan temprana como el 23 de julio de 1936, se creó la Junta de Incautación, Protección y Salvamento del Tesoro Artístico. Como puede apreciarse, lo primero y más importante era la incautación. De este modo pasaba a manos del Estado republicano toda propiedad de valor artístico para su protección. Según las cifras de que se dispone, esta Junta reunió en diversos depósitos de Madrid, entre otros el Museo del Prado, despojado ya de sus principales pinturas, la friolera de 22.500 cuadros, 16.200 objetos artísticos y 2.200 muebles de época. Fue esta Junta la principal ejecutora del traslado primero a Valencia, luego a Cataluña y finalmente a Francia de los cuadros del Prado.
Simultáneamente funcionaba dependiendo del Ministerio de Hacienda la llamada Caja General de Reparaciones que dedicaba su atención a objetos artísticos o colecciones de monedas que tuvieran un inmediato valor crematístico, incluyendo en él la posible fundición del oro, plata u otros metales preciosos que formasen parte de estos objetos para sufragar los gastos de guerra. Las fruta entre ambos organismos por la posesión de determinados objetos eran muy frecuentes.
En este latrocinio participaban también los sindicatos, partidos del Frente Popular, municipios, cualquier elemento protegido por su condición de antifascista, e incluso milicianos a título individual. Los tesoros llevados a Méjico en el yate Vita por Prieto y zainín y las cajas con objetos sumamente valiosos que acompañaron a las pinturas del Prado hasta Francia tienen este origen.
Peripecia de los obras del Museo del Prado
Según la documentación existente, ya en octubre de 1936 es decir antes de la llegada del Ejército nacional a la capital, el gobierno republicano preparaba la marcha a Valencia de los cuadros del Museo del Prado; huido el Gobierno, la Dirección General de Bellas Artes ordena el 5 de noviembre de 1936 el envío a Valencia de las principales obras del Museo pues consta en la documentación original disponible que «es criterio del Gobierno que todas las obras de arte y objetos de valor integrantes de nuestro Patrimonio Artístico deben estar depositados en el sitio en el que él resida» . El traslado fue dirigido por José Lino Vaamonde , conservador del Museo del Prado, militante de Izquierda Republicana en las condiciones deplorables que él mismo reconoce: en camiones inapropiados del Ejército y por aquellas carreteras infames, plagadas de huidos que no dudaban en subirse a los vehículos que podían.
María Teresa León, esposa de Rafael Alberti, con quien mantuve alguna conversación durante su residencia en Roma, escribía en 1969: «una cosa fueron las hordas enardecidas que incendiaron y saquearon templos y conventos, y otra absolutamente distinta las personas cultivadas y conscientes que contribuyeron a salvar una parte de nuestro tesoro artístico hasta donde llegaron. En la hora actual, cuando ya no hay ni vencedores ni vencidos y todos buscamos lo que nos une». No podía adivinar Mª Teresa que cuarenta años más tarde se iba a inducir desde el poder la reaparición de aquellos odios.
A unos 800 metros del Prado estaban —ya vacías de oro— las cámaras de seguridad del Banco de España que a 36 metros de profundidad eran absolutamente seguras; el propio edificio del Museo siguió almacenando durante toda la guerra obras de arte procedentes del pillaje y lugares seguros en Madrid los había en abundancia. Especialmente cuando Franco decidió suprimir todo bombardeo al Este de la línea Paseo de la Castellana- Paseo del Prado, a pesar del despliegue artillero republicano en el Retiro y de estar allí el Cuartel General del Ejército del Centro.
Es indiscutible a la luz de la documentación existente que el designio del gobierno republicano era llevar consigo las obras de arte como garantía de los préstamos que necesitaba y también como posible tesoro para acompañar a sus miembros en el exilio. Esto explica que, al llegar los cuadros y demás objetos a Cataluña, el Gobierno traspasase las competencias sobre este tesoro desde el Ministerio de Instrucción Pública al de Hacienda. Se trataba ya de material fungible.
Los peligros de tales traslados en las condiciones en que se realizaron fueron enormes; así el vuelco de un camión en el traslado desde Valencia hasta Cataluña dañó la Carga de los mamelucos en la Puerta del Sol de Goya. Nada decir de los riesgos corridos en plena retirada, o más bien huída, en los castillos de Perelada y Figueras y en la mina de talco de La Vajol, así como en el paso de la frontera hasta la llegada a Ginebra de las 1.868 cajas con obras de arte valiosísimas.
Conclusión
Si las obras de arte del Museo del Prado y parte de las joyas se salvaron no fue por la acción del Gobierno republicano y los funcionarios que realizaron el traslado, sino a pesar de ellos. El despojo sufrido por nuestro patrimonio artístico fue tremendo y solo se puede comparar con el sufrido por la Desamortización de Mendizábal. Que, ahora los epígonos de aquellos se presenten como defensores de la cultura es, a mi juicio, una engaña histórica.
genial idea. se envuelven en plásticos y así la humedad del subsuelo no las afecta.

como para leer el resto si parte de esta falacia manipuladora.
 
genial idea. se envuelven en plásticos y así la humedad del subsuelo no las afecta.

como para leer el resto si parte de esta falacia manipuladora.

No comparto tu forma de argumentar: partes de falacias y afirmaciones sin fundamento, y cuando no, de insidias. Hablas sin tener ni idea y sueltas una opinión sin base.

Las cámaras acorazadas del banco de España eran nuevas, aisladas de la humedad con las técnicas más avanzadas de la época. Tú debes creer, porque se te ha ocurrido a ti, que no se podían hacer sótanos estancos en esa época...

Te agarras a cualquier argumento sin consistencia.
 
No comparto tu forma de argumentar: partes de falacias y afirmaciones sin fundamento, y cuando no, de insidias. Hablas sin tener ni idea y sueltas una opinión sin base.

Las cámaras acorazadas del banco de España eran nuevas, aisladas de la humedad con las técnicas más avanzadas de la época. Tú debes creer, porque se te ha ocurrido a ti, que no se podían hacer sótanos estancos en esa época...

Te agarras a cualquier argumento sin consistencia.
yo soy madrileño, sabes

te repito, te leo en diagonal y solo cuando estoy seguro de algo intervengo.

por encima de las cámaras está la capa freática, alcantarillas, tuberias, viajes, la fuente de la cibeles...

además, que como no dobles en cuatro los cuadros no los puedes bajar.

. El acceso, sin embargo, hasta el interior de la cámara acorazada donde reposa el preciado metal, está lleno de vericuetos, de 200 metros de pasillos con espejos y trampas, propias de una película de gansters.Hormigón y hierroPara introducirse en el complejo entramado de seguridad, construido en los años treinta como el de Fort Knox, primero hay que traspasar una impresionante puerta circular, de 16 toneladas de acero.Una vez dentro, se ingresa al pozo número uno de la cámara subterránea de una de las instituciones más antiguas y poderosas del país.Para llegar a esa zona es imprescindible tomar un ascensor que, en apenas unos segundos, desciende hasta 35 metros por paredes de hormigón y hierro. El equivalente a nueve pisos.Al alcanzar el suelo hay que cruzar un puente levadizo que, en caso de alarma, aislaría a cualquier extraño que irrumpa en el recinto abovedado. El lugar quedaría precintado e inundado de agua en cuestión de minutos. Una vez a salvo, el pasillo, pobremente iluminado y repleto de circuitos eléctricos como única decoración, invita al visitante a peine en alguna de las habitaciones donde se guardan los lingotes de oro -12,5 kilos de peso cada uno y cuyo valor ronda ahora los 132.000 euros (22 millones de pesetas)-, las joyas aún no reclamadas desde que finalizó la Guerra Civil y la valiosa colección de monedas.Más puertas blindadas -fabricadas todas por una empresa radicada en Nueva York- y similares a las de la Reserva Federal, separan las distintas camarillas, a las que, en algunos casos, se accede por pasadizos en los que no queda más remedio que agacharse.

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Dos arroyos que fueron canalizados a un aljibe durante la construcción de la cámara (en el proyecto de ampliación del arquitecto José Yarnoz entre 1929 y 1936) lo anegarían. Se trata de «Las Pascualas», que casi está a nivel de superficie sobre la Castellana, y el de «Oropesa», un subterráneo que baja por Alcalá y alimenta La Cibeles.
 
yo soy madrileño, sabes

te repito, te leo en diagonal y solo cuando estoy seguro de algo intervengo.

por encima de las cámaras está la capa freática, alcantarillas, tuberias, viajes, la fuente de la cibeles...

además, que como no dobles en cuatro los cuadros no los puedes bajar.

. El acceso, sin embargo, hasta el interior de la cámara acorazada donde reposa el preciado metal, está lleno de vericuetos, de 200 metros de pasillos con espejos y trampas, propias de una película de gansters.Hormigón y hierroPara introducirse en el complejo entramado de seguridad, construido en los años treinta como el de Fort Knox, primero hay que traspasar una impresionante puerta circular, de 16 toneladas de acero.Una vez dentro, se ingresa al pozo número uno de la cámara subterránea de una de las instituciones más antiguas y poderosas del país.Para llegar a esa zona es imprescindible tomar un ascensor que, en apenas unos segundos, desciende hasta 35 metros por paredes de hormigón y hierro. El equivalente a nueve pisos.Al alcanzar el suelo hay que cruzar un puente levadizo que, en caso de alarma, aislaría a cualquier extraño que irrumpa en el recinto abovedado. El lugar quedaría precintado e inundado de agua en cuestión de minutos. Una vez a salvo, el pasillo, pobremente iluminado y repleto de circuitos eléctricos como única decoración, invita al visitante a peine en alguna de las habitaciones donde se guardan los lingotes de oro -12,5 kilos de peso cada uno y cuyo valor ronda ahora los 132.000 euros (22 millones de pesetas)-, las joyas aún no reclamadas desde que finalizó la Guerra Civil y la valiosa colección de monedas.Más puertas blindadas -fabricadas todas por una empresa radicada en Nueva York- y similares a las de la Reserva Federal, separan las distintas camarillas, a las que, en algunos casos, se accede por pasadizos en los que no queda más remedio que agacharse.

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Dos arroyos que fueron canalizados a un aljibe durante la construcción de la cámara (en el proyecto de ampliación del arquitecto José Yarnoz entre 1929 y 1936) lo anegarían. Se trata de «Las Pascualas», que casi está a nivel de superficie sobre la Castellana, y el de «Oropesa», un subterráneo que baja por Alcalá y alimenta La Cibeles.

He leído tu mensaje en diagonal y no queda nada claro por qué se tiene que inundar todo sí o sí.
 
He leído tu mensaje en diagonal y no queda nada claro por qué se tiene que inundar todo sí o sí.
si algo puede pasar, pasará. y más si bombardean encima.

no hace falta que se inunde, basta con que se filtre.

y además, que los cuadros importantes son muy grandes y no caben en pasillos puertas y ascensores.
 
si algo puede pasar, pasará. y más si bombardean encima.

no hace falta que se inunde, basta con que se filtre.

y además, que los cuadros importantes son muy grandes y no caben en pasillos puertas y ascensores.

Si se hacen bien las cosas, no pasa.

De todas formas también se habla de otras cosas, si es verdad que cuadros grandes no podían pasar (también había pequeños), como los sótanos del propio museo. Ah, que tú sólo lees displicentemente "en diagonal"...

De todas formas de lo que tú digas no me fío, como comprenderás.

Me fío más de Salvador de Madariaga, a quien no se puede tachar de franquista y conocía el asunto de primera mano: «el cacareado salvamento de los cuadros del Prado, lejos de ser tal salvamento, fue uno de los mayores crímenes que contra la cultura española se han cometido jamás».
 
si se hubieran troceado las meninas o la rendicion de breda si que se hubiese cometido un grandioso crimen contra la cultura.

para pasar el puente de arganda los bajaron de los camiones porque daban en el forjado. fueron lo más despacio posible y con escolta aérea.

más crimen que bombardear el propio museo y sus alrededores, como hicieron los facinerosos, no se me ocurre.

los cuadros se salvaron, luego no veo el crimen por nin´gun sitio

“La decisión española entró en los manuales de museística de todo el mundo. Entendieron que en caso de guerra era mejor evacuar. Hasta entonces la recomendación era bajar las obras a los sótanos”, explica Miguel Cabañas, investigador y jefe del Departamento de Historia del Arte y Patrimonio del CSIC. El mundo vio cómo la humedad, las bombas y el contrabando exigía desplazar rápido el patrimonio, lejos de las trincheras

El mayor peligro del Museo del Prado no es el fuego, sino el agua

El del Prado se libró de un devastador incendio el 16 de noviembre de 1936 tras un bombardeo selectivo del escuadrón de los Junker alemanes, pero el agua no ha dejado de fluir nunca bajo el suelo de la pinacoteca madrileña, que se levanta sobre el acuífero más extenso de Madrid, que corre y se filtra por arenas finas, limos y arcillas. Hoy es el Paseo del Prado, pero hasta el siglo XIX era el arroyo del Prado. Entonces fue soterrado, no aniquilado. Un cuadro del pintor Antonio Joli, de 1750, descubre la vista de lo que hoy es la Plaza de Cibeles. No hay una fuente en el cuadro, pero sí aparece el riachuelo, que cruza la ciudad en plena expansión. El agua bajo la zona es como el ruido de un corazón enfermo. No ha dejado de circular desde que Juan de Villanueva levantara el edificio, pero solo ahora la dirección de la pinacoteca cuenta un análisis detallado de las causas de las grietas y humedades que aparecieron en 2014.

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mete esto en un sótano.
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Aquella noche de la Guerra Civil fue la peor experiencia vivida por el museo, a punto de cumplir doscientos años. Tiraron nueve bombas incendiarias, que los operarios apagaron con arena, precavidos de la depravación de los ingenieros nancy: la carga del proyectil incluía un compuesto de sodio que se inflamaba al contacto con el agua. Francisco Sánchez Cantón, subdirector, había dado la orden de trasladar las obras a los pisos inferiores para salvarlas.

(mensaje citado en revisión)
 

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