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Madmaxista
La sentencia que desmiente las afirmaciones de Ortega Smith sobre las Trece Rosas
El portavoz de Vox ha asegurado que "eran mujeres que torturaban, mataban y abusa vilmente"
El 5 de agosto de 1939 un total de 13 jóvenes de entre 18 y 29 años (nueve de ellas menores, ya que entonces la mayoría se situaba en los 21 años) fueron asesinadas por el régimen franquista, condenadas por pertenecer a las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), una organización nacida en 1936 de la fusión de las juventudes del PSOE y las del PCE. Las declaraciones del portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith, las ha pronunciado este viernes en 'Los Desayunos de TVE' al comentar que aquellas víctimas, conocidas como las Trece Rosas, "lo que hacían era hacer daño, abusa y acabar con vilmente", cometer "crímenes brutales".
Solo hace falta echar un vistazo a la sentencia franquista por la que fueron canceladas, al igual que otros 43 hombres, también afiliados a las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), para contrastar las declaraciones del líder de Vox. La sentencia, reproducida parcialmente por Newtral, afirma que las acusadas "tenían por misión hacer fracasar las instrucciones político-jurídicas de nuestro estado Nacional" y circular "las órdenes necesarias a fin de organizarse nuevamente y poder actuar en todas aquellas misiones que pudieran producir aquellos actos delictivos que vulnerasen el orden social y jurídico de la Nueva España". Ni una palabra de hacer daño, abusa o acabar con. Muy al contrario, entre los actos que la sentencia atribuye a una de las jóvenes, Julia Conesa, de 19 años, para condenarla a gloria está el hecho de que la chica "sirvió durante el dominio rojo en Madrid como cobradora de tranvías".
Este trágico crimen causado por la incipiente dictadura de Franco es uno de los más recordados y denunciados por la ciudadanía. Por memoria histórica, no está de más recordar el nombre de las víctimas: Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brisac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez, Julia Conesa Conesa, Adelina García Casillas, Elena Gil Olaya, Virtudes González García, Ana López Gallego, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente.
Para conocer la verdad de la historia de estas terroristas es necesario conocer también la historia de los hombres que ejecutaron con ellas.
A pesar que se habla de un "infiltrado" en el apartado de JULIO MARTÍN PÉREZ hay que decir que Sinesio "el pionero" es el que el capitán Gutiérrez Mellado apartó de la línea de ejecución sin que sepamos si era confidente o su destino final. De cualquier forma la "seguridad" chapucera de la organización hacía inevitable la detención de los terroristas.
FEDERICO BASCUÑANA LÓPEZ :
32 años. Casado. Metalúrgico. Vivía en una de las primeras casas de la calle Orense. Miembro de la dirección del sector Norte del PCE, zona Cuatro Caminos. Enlace entre la JSU y el PCE, colaboró con Francisco Sotelo "Cecilio" en la reorganización del PCE en Madrid, junto a Luis Sanabria y Pilar Bueno, una de las Trece Rosas, a cuya casa solía ir a comer. A finales de Abril, la estructura del PCE aparecía configurada con Francisco Sotelo y Luis Sanabria a la cabeza, Carmen Barrero como responsable femenina y Federico Bascuñana y Pilar Bueno encargados de la organización en Madrid. El primero como enlace con la JSU y la segunda como responsable de crear radios o sectores. Tras la llegada de Enrique Castro a Madrid ocupó la secretaría del Comité Provincial. Fue detenido el 15 de mayo de 1939.
FRANCISCO SOTELO LUNA :
Natural de Sevilla, donde se afilió al PCE en 1933. Cuarenta años. Al estallar la guerra huyó oculto en el buque carbonero Luis Adaro, que le llevó a Asturias, marchando más tarde a Francia. Regresó a España, primero a Barcelona y en septiembre de 1936 a Madrid, donde se enroló en el batallón “Voluntarios Andaluces”, con el que luchó en el frente hasta abril de 1937. De vuelta a Madrid trabajó como ordenanza en la sede de Comité Central del PCE, en la calle Serrano 6. Al final de la guerra su quinta fue movilizada, volviendo al frente. La derrota le llevó a Alicante con la intención embarcarse, quedando como tantos otros atrapado. Preso en el campo de concentración de Albatera, fue encargado por Jesús Larrañaga y Casto García Rozas, máximos dirigentes del partido en el mismo, de escapar y dirigirse a Madrid para hacerse cargo del mismo tras la detención de Matilde Landa. El primer contacto en la capital fue Luis Sanabria Muñoz quien mantenía relación con el grupo de Cuatro Caminos que se habían salvado de las detenciones practicadas por la policía tras la caída de Matilde Landa. El más destacado era Federico Bascuñana, quien actuaba como enlace con los jóvenes de la JSU. Dado que carecía de una vivienda fija, se alojó en casa de Pilar Bueno, una de las “Trece Rosas”, donde también acudían a comer Luis Sanabria y Federico Bascuñana. En uno de los paseos se encontró con Carmen Barrero Aguado “Marina”, otra de las “Trece Rosas” a la que había conocido en Valencia, incorporándola a la organización como responsable femenina. La estructura organizativa del PCE quedaba configurada a finales de 1939 con Francisco Sotelo y Luis Sanabria a la cabeza, Carmen Barrero como responsable femenina y a Federico Bascuñana y Pilar Bueno encargados de la organización en Madrid. Fue detenido el 15 mayo de 1939, junto a la mayoría del Comité Provincial de la JSU y parte de los dirigentes de PCE madrileño.
LUIS SANABRIA MUÑOZ :
Treinta dos años. Afiliado al PCE al estallar la guerra. Fue uno de los pocos que no se movió de Madrid durante toda la contienda. Trabajó como mecanógrafo en la Comisión de Agitación y Propaganda del sector Norte. Utilizaba dos identidades falsas, José Luis García y Joaquín Falcó. Contacto de Francisco Sotelo Luna “Cecilio”, colaboró con éste en la reorganización del PCE en Madrid, junto a Federico Bascuñana y Pilar Bueno, una de las “Trece Rosas” a cuya casa solía ir a comer. Detenido en mayo de 1939.
SEVERINO RODRÍGUEZ PRECIADO :
“Gordito” Natural de Almagro, Ciudad Real. Diecinueve años. Vaciador de profesión. La guerra le llevó a Madrid. Pocos días antes de su final fue nombrado máximo responsable de la JSU en la capital. Al finalizar la guerra, la primera decisión que tomó fue contactar con los amigos y compañeros aún conservaban la vida y no habían sido hechos prisioneros. La estación del metro de Goya, el bar Chumbica, junto a la de Cuatro Caminos, y la Mallorquina, en la Puerta del Sol, eran zonas habituales de encuentro. Un piso en la calle Coloreros y otro en la de Dulcinea pasaron a ser lugares de reunión. Tras intentarlo con Juan Canepa, contactó con el PCE a través de Federico Bascuñana. Miembro del Comité Central del PCE, dirigido por Enrique Castro, en representación de la JSU. Tras la llegada de José Pena a Madrid, Severino pasó a desempeñar el cargo de secretario de organización y encargado de extender la JSU por los barrios. Fue detenido el 13 de mayo de 1939. Se derrumbó en los primeros interrogatorios, confirmando los nombres dados por José Pena y añadiendo otros, ofreciéndose finalmente a colaborar
JOSÉ PEÑA BREA :
Veintiún años. Empleado de seguros en Madrid. Ingresó en la Juventud Comunista en 1935, desempeñando el cargo de secretario de organización de varios sectores antes de la guerra. Durante ésta fue secretario general del radio 1 (Este), ubicado en el palacio March, secretario general del Comité del Frente de Brunete y del de Guadalajara, miembro del Comité Provincial de Madrid y de la Comisión Ejecutiva de Euzkadi, secretario de Cuadros y Administrativos de la Comisión de Educación al soldado del Ejército del centro y del Ejército de Extremadura, secretario de la Escuela Nacional de Cuadros dirigentes “Trifón Medrano” y secretario de Educación Técnica del Ejército del Centro. Tras intentar salir por el puerto de Alicante, fue uno de los miles de republicanos internados en el campo de concentración de los Almendros, de donde será conducido a la plaza de toros, primero y al cuartel de Benalua después para ser “clasificado”. El 7 de abril, quedó en libertad, marchándose a Madrid a donde llegó tres días más tarde. Tras reunirse con Severino Rodríguez, secretario general de la JSU y ponerle al tanto de la situación, todo el Comité Provincial acordó nombrarle secretario general. Su primer objetivo fue contactar con el partido, para lo que Severino le facilitó un enlace, Federico Bascuñana. Detenido en la madrugada del 11 de mayo de 1939, fue llevado a la comisaría de Puente de Vallecas donde le interrogaron hasta conseguir que les hablara del PCE y la JSU.
JULIO MARTÍN PÉREZ :
Argentino nacionalizado español. Veintidós años. Comunista. Ingreso en el cuerpo de carabineros al poco de estallar la guerra. Lucho en varios frentes, entre ellos el de Brunete. Tras contactar con Rafael Muñoz Coutado "Falin" se incorporó al grupo de la JSU de Chamartín de la Rosa encargado de la recogida de armas. Días más tarde, Joaquín Ferreira, un antiguo compañero carabinero, le ofreció un fusil para la organización. Lo que Julio Martínez no sabía es que Joaquín era uno de los muchos policías que en aquellos días se hacían pasar por "rojos" para localizar y detener a los comunistas que quedasen libres en Madrid. Julio Martínez mordió el anzuelo y se convirtió, sin saberlo, en uno de los hilos que iba a llevar a la madeja de la JSU. Detenido en mayo de 1939
DOMINGO CÁNDIDO LUENGO FERNÁNDEZ :
Natural de Jaraiz de la Vega, Cáceres. Casado con Victoria Batanero Henche, 28 años. Estudiaba para practicante, alcanzando durante la guerra el grado de capitán de Sanidad Militar del Ejército de la República. La guerra lo llevó a Madrid. Vivían en casa de Celedonio García Novoa, tío de Victoria, en la calle Lope de Vega. Apenas si salían a la calle por miedo a ser detenidos. Miembro de la JSU madrileña en el sector Sur, formaba parte de un grupo dedicado a la recolección de armas. Fue detenido, junto con Enrique García Mazas, Blanca Brisac y otros, acusados de preparar un complot contra Franco el día del desfile de la Victoria. Tras prestar declaración en las dependencias que la División de Investigación Política tenía en la calle Almagro, ingresó en la cárcel de Yeserías.
ANTONIO LÓPEZ DEL POZO :
"Rellenito". Veinte años. Camarero. Voluntario en el batallón "Las Águilas" durante la guerra. Afiliado a la JSU desde febrero de 1937. Secretario de organización del Comité Provincial de la JSU madrileña, al que Ignacio Gallego, antes de exiliarse, dejó encargado la preparación de la organización juvenil. Con Severino Rodríguez aparece como secretario Agit-Prop. José Pena Brea, secretario general de la JSU, le encargó dos servicios especiales: el contacto con las demás organizaciones antifascistas y la búsqueda de personas que pudieran introducirse en la Falange y favorecer a la JSU o al PCE. Fue detenido el 12 de mayo de 1939.
JOSÉ GUTIÉRREZ GONZÁLEZ :
"Guerrillero". Durante la guerra perteneció a una brigada de guerrilleros en el frente de Guadarrama, pasando varias veces a la zona Nacional disfrazado de Guardia Civil. Responsable militar del sector Norte. Con el fin de conseguir fondos para hacer frente a diferentes gastos que tenían, la dirección de la JSU planeó la realización de varios atracos, entre ellos al cine Tetuán, en el que intervendrían Sisesio Cavada, José Martín Yuste y José Gutiérrez "Guerrillero", y al Europa o a la estación de Cuatro Caminos para quedarse con la recaudación. Detenido en mayo de 1939.
ENRIQUE GARCÍA MAZAS :
"Agudo" Treinta y cinco años. Casado con Blanca Brisac Vázquez, una de las "Trece Rosas", con la que tenía un descendiente de once años. Músico y miembro del Sindicato de Profesores de Orquesta. Se conocieron tocando en una banda de música que, a pie de pantalla, amenizaba las películas mudas que se proyectaban en el cine Alcalá. Tras casarse se fueron a vivir al barrio Maravillas. Para ganarse la vida Enrique tocaba el violín en el café Europeo, en la glorieta de Bilbao, y Blanca cosiendo en casa. El alzamiento cogió a Enrique en el balneario de Corconte, en Santander, al que acudía cada verano a tocar con la orquesta de los hermanos Aquino. Al ser estrecho de pecho no fue movilizado al frente, pero quedó adscrito como platillero a la banda de música del Regimiento de Ingenieros, acudiendo de vez en cuando a tocar en algún desfile militar o con motivo de algún mitin republicano. Ingresó en el PCE unos meses después de que estallara la guerra, porque así se lo recomendaron Esteban Dodignon y Juan Canepa, presidente y secretario respectivamente del sindicato. Integrante de la JSU del sector Sur. Formaba parte de un grupo, encargado de la recolección de armas y la construcción de un depósito. Fue acusado por Manuela de la Hera, cuñada de Juan Canepa, de que en su domicilio se celebraban reuniones clandestinas a las que acudían individuos del Partido Comunista, que preparaban un complot contra Franco el día del desfile de la Victoria. Como consecuencia de la denuncia fueron detenidos Enrique y Blanca, así como Juan Canepa, Esteban Dodignon, la familia García Batanero y una sobrina de ésta que vivía en su casa, Victoria Batanero y su marido Domingo Cándido Luengo. Trasladados a las dependencias que la División de Investigación Política tenía en la calle Almagro, todos ellos negaron las acusaciones. Juan Canepa se suicidó en los calabozos. La familia García Batanero, así como su sobrina fueron puestos en libertad, siendo trasladados Enrique y Esteban a la cárcel de Yeserias y Blanca a la de Ventas.
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