Malditos Ilegitimos
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CARMEN GÓMEZ GALINDO, la dignidad de las ideas ¿Adónde me lleváis verdugos?
(imagen visible para usuarios registrados)Carmen Gómez Galindo tenía ansia de aprender, de saber más, de cultivarse. El 14 de julio de 1936 intervino en el mitin organizado por la Agrupación de Mujeres Antifascistas de Melilla, propugnando la unión de todas las mujeres para luchar contra la guerra y el fascismo. Pretendían elevar la situación de la mujer en el plano material y sarracena, desarrollar la solidaridad femenina. Reivindicaban la igualdad de hombres y mujeres en la lucha contra el fascio amenazante. El último 1º de Mayo que habían celebrado en libertad, Carmen había participado en el homenaje a Pablo Iglesias y había estado en la entrega de sus reivindicaciones ante el delegado del Gobierno antes de pasar un día de fiesta en el campo con muchas familias y compañeros melillenses.
Pero la gloria se había adueñado de Melilla y la familia Gómez sufriría las consecuencias. Pocos meses antes Carmen había encontrado trabajo como costurera en la casa de un comandante cuya mujer estaba enferma. Un día su marido intentó tener una relación con Carmen que ésta rechazó de forma radical no volviendo más a dicha casa. Al poco, el matrimonio acompañado de una amiga se encontró con ella en la calle. La mujer le preguntó a Carmen la razón de su abandono. Lo que la joven le contó tuvo que tener consecuencias, al cabo del tiempo el comandante, tocando el hombre de Carmen en la calle le dijo: – De esto te vas a acordar toda tu vida.
Tres días antes de acabar con a Carmen, su hermano Manuel de 25 años había sido asesinado. Su hermano Francisco estuvo tres años preso en Melilla y otros cuatro en Alicante para ser posteriormente desterrado a Melilla hasta que puedo escapar a Tánger y de allí a Toulon en Francia donde nunca más quiso regresar. También José Gómez, secretario del Partido Comunista, sufriría las consecuencias siendo cancelado en Rostrogordo el 23 de febrero de 1937 con 23 años.
Carmen Gómez Galindo no se arredraba ante nadie, ni siquiera ante estos falangistas que tenían una ciudad indefensa, la impunidad garantizada, los más bajos instintos desatados y nada ni nadie que les impidiera satisfacerlos. Carmen sabía cuál era su destino, ya había sufrido torturas. El 14 de agosto de 1936 fue sacada de la prisión de Melilla por una docena de falangistas y conducida al paraje conocido como las Huertas del Real. La sacaron del coche, anduvieron unos cien metros en la oscuridad, Carmen iba tranquila, con una dignidad desafiante…y entonces una detonación, luego dos más. Ahora su cuerpo yacía sin vida entre los arbustos. Sus sueños como su vida, rotos. Su país como su cuerpo, violentado. Los falangistas regresaron al coche dejando a una camioneta militar el trabajo de trasladar a la víctima.
(imagen visible para usuarios registrados)Carmen Gómez Galindo tenía ansia de aprender, de saber más, de cultivarse. El 14 de julio de 1936 intervino en el mitin organizado por la Agrupación de Mujeres Antifascistas de Melilla, propugnando la unión de todas las mujeres para luchar contra la guerra y el fascismo. Pretendían elevar la situación de la mujer en el plano material y sarracena, desarrollar la solidaridad femenina. Reivindicaban la igualdad de hombres y mujeres en la lucha contra el fascio amenazante. El último 1º de Mayo que habían celebrado en libertad, Carmen había participado en el homenaje a Pablo Iglesias y había estado en la entrega de sus reivindicaciones ante el delegado del Gobierno antes de pasar un día de fiesta en el campo con muchas familias y compañeros melillenses.
Pero la gloria se había adueñado de Melilla y la familia Gómez sufriría las consecuencias. Pocos meses antes Carmen había encontrado trabajo como costurera en la casa de un comandante cuya mujer estaba enferma. Un día su marido intentó tener una relación con Carmen que ésta rechazó de forma radical no volviendo más a dicha casa. Al poco, el matrimonio acompañado de una amiga se encontró con ella en la calle. La mujer le preguntó a Carmen la razón de su abandono. Lo que la joven le contó tuvo que tener consecuencias, al cabo del tiempo el comandante, tocando el hombre de Carmen en la calle le dijo: – De esto te vas a acordar toda tu vida.
Tres días antes de acabar con a Carmen, su hermano Manuel de 25 años había sido asesinado. Su hermano Francisco estuvo tres años preso en Melilla y otros cuatro en Alicante para ser posteriormente desterrado a Melilla hasta que puedo escapar a Tánger y de allí a Toulon en Francia donde nunca más quiso regresar. También José Gómez, secretario del Partido Comunista, sufriría las consecuencias siendo cancelado en Rostrogordo el 23 de febrero de 1937 con 23 años.
Carmen Gómez Galindo no se arredraba ante nadie, ni siquiera ante estos falangistas que tenían una ciudad indefensa, la impunidad garantizada, los más bajos instintos desatados y nada ni nadie que les impidiera satisfacerlos. Carmen sabía cuál era su destino, ya había sufrido torturas. El 14 de agosto de 1936 fue sacada de la prisión de Melilla por una docena de falangistas y conducida al paraje conocido como las Huertas del Real. La sacaron del coche, anduvieron unos cien metros en la oscuridad, Carmen iba tranquila, con una dignidad desafiante…y entonces una detonación, luego dos más. Ahora su cuerpo yacía sin vida entre los arbustos. Sus sueños como su vida, rotos. Su país como su cuerpo, violentado. Los falangistas regresaron al coche dejando a una camioneta militar el trabajo de trasladar a la víctima.
Por supuesto sin ninguna prueba, sólo la opinión del tal Tomás Montero sobre el traslado y atención en un hospital nuevo.