Documentos desclasificados implican al PSOE en las peores matanzas de la Guerra Civil española

La inhabilitación para trabajar afecta a todo tipo de personas. Desde obreros industriales a braceros. De las maestras republicanas a periodistas, jueces o los científicos que recoge la web Generaciones de Plata.

(imagen visible para usuarios registrados)Esclavos del franquismo en la construcción del 'canal de los presos'. | RMHSA (CGT)
Esclavos del franquismo
La explotación económica de los derrotados lleva a Franco al extremo de emplear, en toda España, a más de 400.000 presos políticos como trabajadores forzados. Solo en Andalucía hay 55 campos de concentracióndonde penan unos 100.000 esclavos del franquismo.

Decenas de empresas públicas y privadas –algunas cotizan en el IBEX 35– usan esta mano de obra gratuita gestionada a través del Patronato de Redención de Penas por el Trabajo.

El máximo exponente a nivel andaluz es el canal de los presos., como retrata el libro homónimo elaborado por investigadores como Gonzalo Acosta, Lola Martínez, Ángel del Río y José Luis Gutiérrez Molina. Una faraónica obra de ingeniería hidráulica que aporta la infraestructura necesaria para regar 80.000 hectáreas de tierra, antes de secano. Los terratenientes de la zona son los grandes beneficiados. El propio Queipo utiliza esclavos en Gambogaz.

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* Esta información está elaborada a partir de investigaciones de catedráticos y profesores de Historia Contemporánea como Encarnación Lemus (Universidad de Huelva), Inmaculada Cordero, Concha Langay Leandro Álvarez Rey (Universidad de Sevilla), Salvador Cruz Artacho (Universidad de Jaén), Encarnación Barranquero(Universidad de Málaga), Fernando Cobo Romero y Miguel Ángel del Arco Blanco(Universidad de Granada) y Fernando Martínez, catedrático de Historia de Contemporánea de la Universidad de Almería y director general de Memoria Histórica del Gobierno de España, entre otros.

También del trabajo de historiadores como Francisco Espinosa Maestre (con libros como La justicia de Queipo); los hispanistas Paul Preston (El holocausto español) e Ian Gibson (El asesinato de García Lorca) o José María García Márquez (Las víctimas de la represión militar en la provincia de Sevilla) y José Luis Gutiérrez Molina, Ángel del Río, Gonzalo Acosta Bono y Lola Martínez Macías (El canal de los presos).

Y con datos del Mapa de Fosas estatal y andaluz y el trabajo de los equipos arqueológicos de Andalucía. O de bases de datos como Todos (…) los nombres, Generaciones de Plata e Innovation and Human Rights, además del Centro de Estudios Andaluces y el Museo de la Autonomía de Andalucía, la revista Andalucía en la Historia y el archivo audiovisual Mujer y Memoria.
 
El PSOE provoco la Guerra civil. Las pruebas 1930-1936 España hacia la URSS | El Municipio

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En el curso de una convocatoria electoral que tuvo lugar en Alicante en enero de 1936, el político socialista Francisco Largo Caballero, el Lenin español afirmó:

“Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados —los comunistas, los separatistas y los anarquistas—; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble: colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad pero tendremos que ir a la guerra civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros las realizamos”.

Recogido por El Liberal de Bilbao el 20 de enero de 1936.
 
(mensaje citado en revisión)

"Tras el triunfo del Frente Popular en 1936, ingresa en la Guardia de Asalto siendo destinado a la 2ª Compañía de Especialidades, con base en Madrid, en el cuartel de Pontejos. Se afilia a la Unión Militar Republicana Antifascista (UMRA) y se encarga de la instrucción de las milicias de las Juventudes Socialistas, así como del transporte y distribución de armamento para las milicias, de forma clandestina."


No se puede aclarar mejor quienes preparaban el golpe de estado revolucionario contra la II República y el verdadero motivo del Alzamiento Nacional.
 
(mensaje citado en revisión)

Niego y refuto TODOS :

- En Argentina no hubo guerra civil.

- La Desbandá fue la retirada de los 10.000 milicianos de Villalba para instalar su Cuartel General en Nerja. Fracasada la maniobra huyeron a Almería pero ya en Calahonda era territorio republicano. El único crimen de guerra fue la utilización de los civiles como escudos humanos por parte de los milicianos. No se ha encontrado ningún cadaver. La mayoría de los civiles volvieron a Málaga sin problemas.

- Las cifras de "asesinados" no llegan a la quinta parte de los inventos de los "memorialistas". En la inmensa mayoría de fosas abiertas los resultados son demoledores.

- Llevas ya tres veces con las mismas fuentes. Si no tienes más argumentos, no repitas.
 
El 23 de noviembre de 1931, Largo Caballero, entonces Ministro de Trabajo y Previsión Social, ante la posibilidad de que las Cortes se disolviesen por no tener mayoría, amenaza:

“Ese intento sólo sería la señal para que el PSOE y la UGT lo considerasen como una provocación y se lanzasen incluso a un nuevo movimiento revolucionario. No puedo aceptar la posibilidad, que sería un reto al partido, y que nos obligaría a ir a una guerra civil”.
(Acta de sesiones del Parlamento. “El Debate”, 24 de noviembre de 1931, Madrid)

Discurso en el XIII Congreso del PSOE celebrado en 1932, siendo Largo Caballero Ministro de Trabajo y Previsión Social:

“El Partido socialista no es un partido reformista (...) cuando ha habido necesidad de romper con la legalidad, sin ningún reparo y sin escrúpulo. El temperamento, la ideología, y la educación de nuestro partido no son para ir al reformismo”.

En febrero de 1933:

“Si no nos permiten conquistar el poder con arreglo a la Constitución… tendremos que conquistarlo de otra manera”.

15 de agosto de 1933, en la Escuela de Torrelodones:

“Antes de la República creí que no era posible realizar una obra socialista en la democracia burguesa. Después de veintitantos meses en el gobierno... si tenía alguna duda sobre ello, ha desaparecido. Es imposible".
(“El Socialista”, 16-8-33).

El 1 de noviembre de 1933:

“En las elecciones de abril
(1931), los socialistas renunciaron a vengarse de sus enemigos y respetaron vidas y haciendas; que no esperen esa generosidad en nuestro próximo triunfo. La generosidad no es arma buena. La consolidación de un régimen exige hechos que da repelús, pero que luego justifica la Historia”.

En 1933, 8 de noviembre:

“Se dirá: ¡Ah esa es la dictadura del proletariado! Pero ¿es que vivimos en una democracia? Pues ¿qué hay hoy, más que una dictadura de burgueses? Se nos ataca porque vamos contra la propiedad. Efectivamente. Vamos a echar abajo el régimen de propiedad privada. No ocultamos que vamos a la revolución social. ¿Cómo? (Una voz en el público: ‘Como en Rusia’). No nos asusta eso. Vamos, repito, hacía la revolución social… mucho dudo que se pueda conseguir el triunfo dentro de la legalidad. Y en tal caso, camaradas habrá que obtenerlo por la violencia… nosotros respondemos: vamos legalmente hacia la revolución de la sociedad. Pero si no queréis, haremos la revolución violentamente (Gran ovación). Eso dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil… Pongámonos en la realidad. Hay una guerra civil… No nos ceguemos camaradas. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aun los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar. El 19 vamos a las urnas… Más no olvidéis que los hechos nos llevarán a actos en que hemos de necesitar más energía y más decisión que para ir a las urnas. ¿Excitación al motín? No, simplemente decirle a la clase obrera que debe preparase… Tenemos que luchar, como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista”.
(“El Socialista”, 9-11-33).

El 13 de noviembre de 1933, Largo Caballero se expresaba así:

“El jefe de Acción Popular decía en un discurso a los católicos que los socialistas admitimos la democracia cuando nos conviene, pero cuando no nos conviene tomamos por el camino más corto. Pues bien, yo tengo que decir con franqueza que es verdad. Si la legalidad no nos sirve, si impide nuestro avance, daremos de lado la democracia burguesa e iremos a la conquista del Poder:"

Verano de 1934 en Ginebra:

“No creemos en la democracia como valor absoluto. Tampoco creemos en la libertad”.

Mitin en el Cinema Europa de Madrid el 1 de octubre de 1934:

“Nuestro partido, es ideológicamente, tácticamente, un partido revolucionario... cree que debe desaparecer este régimen".

En el Cinema Europa de Madrid el 12 de enero de 1936:

“Un recuerdo para todas las víctimas ocasionadas por la represión brutal de octubre… y que prometemos que hemos de vengarlas… No vengo aquí arrepentido de nada… Yo declaro... que, antes de la República, nuestra obligación es traer al socialismo... Hablo de socialismo marxista... socialismo revolucionario... somos socialistas pero socialistas marxistas revolucionarios… Sépanlo bien nuestro amigos y enemigos: la clase trabajadora no renuncia de ninguna manera a la conquista de Poder… de la manera que pueda…
La República… no es una institución que nosotros tengamos que arraigar de tal manera que haga imposible el logro de nuestras aspiraciones… Nuestra aspiración es la conquista del poder... ¿Procedimiento? ¡El que podamos emplear!… Parece natural que se aprovechase ahora la ocasión para inutilizar a la clase reaccionaria, para que no pudiera ya levantar cabeza
”.
(“El Socialista”, 13-1-36).

En un mitin en Alicante, el Caudillo socialista había proclamado el 19 de enero de 1936:

“Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la guerra civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos”
(El Liberal, de Bilbao, 20 de enero de 1936).

Largo Caballero en Linares en otro mitin el 20 de enero de 1936:

“... la clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución”.


El 10 de febrero de 1936, en el Cinema Europa, Largo Caballero insistía:

“... la transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas... estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia”.

El 24 de mayo de 1936, en Cádiz, tras la victoria (pucherazo) del Frente Popular:

“Cuando el Frente Popular se derrumbe, como se derrumbará sin duda, el triunfo del proletariado será indiscutible. Entonces estableceremos la dictadura del proletariado, lo que…quiere decir la represión…de las clases capitalistas y burguesas”.
(“El Socialista”, 26-5-36).


"100 años de honradez y firmeza"
 
Última edición:
JOSÉ BECERRIL MADUEÑO, REPUBLICANO Y SOCIALISTA, excelente químico y profesor de Ciencias de Instituto, CANCELADO por los franquistas en Baza en 1939
(imagen visible para usuarios registrados)José Becerril Madueño nació en 1889 en Alcalá de Guadaira, Sevilla. De extracción humilde, se costeó la carrera de Ciencias Químicas obteniendo 15 matrículas de honor mientras trabajaba de mancebo en una farmacia alcareña. En 1914 era profesor de Agricultura y Técnica Agrícola e Industrial en el Instituto de Sevilla así como de Ciencias Naturales en colegios asociados, ayudantías gratuitas por lo que en 1920 trabajó como químico en empresas de abonos, y fue profesor del laboratorio municipal de Higiene del Ayuntamiento de Sevilla en1922. En 1929 fue nombrado profesor numerario de Ciencias Exactas y Físico-Química del Instituto local de Arrecife, y posteriormente director.
Se casó con Trinidad Gómez Ordóñez, también de Alcalá, donde nació su único descendiente en 1926. José Becerril empezó su compromiso político en enero de 1922 en la agrupación socialista alcareña. En 1927, se afilió a la logia Filipinas adoptando el nombre masónico de Germinal. Con el advenimiento de la República, José Becerril se adhirió al nuevo régimen como concejal del cabildo insular de Arrecife, y luego Cabildo al servicio de la República. En 1932 consiguió plaza de profesor de Matemáticas del Instituto de Baza, donde fue nombrado director.
Becerril promovió la primera emisora de radio de Baza y su comarca: «para divulgar la cultura por medio de conferencias, cursos de idiomas, lectura de clásicos, audiciones musicales, etc.». Organizó la biblioteca del Centro que también fue la pública o popular de la ciudad. El compromiso Republicano y socialista de Becerril, y su defensa de la escuela laica, generó tensiones con la Iglesia y con grupos sociales e ideológicos reaccionarios bastetanos, granjeándose la enemistad de las clases dominantes tradicionales. Becerril era muy cumplidor con sus compañeros, pero surgieron problemas cuando las cuestiones profesionales se mezclaron con las diferencias políticas. En 1934, la mayor amenaza del centro era su supresión, pero un amplio movimiento social y político consiguió su consolidación alcanzando la categoría de Instituto Nacional.
Con la victoria del Frente Popular, la reanudación de las clases fue irregular, los profesores derechistas se negaron a incorporarse: Con la Guerra Civil las clases conservadoras y sus descendientes se retiraron de la escena y del Instituto. Cuando Granada cayó en manos rebeldes, Baza se convirtió en la capital Republicana de la provincia, consiguiendo una situación de gran estabilidad gobernando el bloque marxista del PSOE y el PCE, y desde finales de agosto un comité revolucionario socialista, comunista, Republicano y anarquista. Becerril se unió a la causa Republicana, aunque no colaboró en los comités, ni fue concejal, ni fue dirigente “del Frente Popular». Como socialista José Becerril se alineó con el bando de Juan zainín, partidario de la unión con los comunistas para ganar la guerra. Puso su pequeña emisora al servicio de la causa antifascista, emitiendo desde su casa, funcionando hasta el final de la guerra con ayuda popular. La actividad docente fue intermitente y con retrat a causa de la guerra. Se siguió potenciando la Biblioteca del Instituto, la única de la ciudad. Cuando entraron los «nancy», a partir del 30 de marzo de 1939, el Instituto de la República fue clausurado, varios alumnos lloraron porque este cierre.
El 30 de marzo de 1939 los franquistas detuvieron a Becerril y a su mujer, Trinidad Gómez, dejando a su único descendiente, José, completamente solo y desamparado. Junto al instituto de 2ª Enseñanza, José Becerril Madueño, catedrático de Matemáticas, de complexión fuerte, 50 años, recibió el bofetón de un mozo falangista, que había sido alumno suyo, rompiéndole las gafas. A Trinidad la condenaron a 20 años y 1 día por adhesión a la rebelión, estando presa 6 años. José Becerril fue prisionero en la cárcel en condiciones lamentables, siendo duramente maltratado. En su juicio Becerril fue acusado de dirigente del Partido Socialista, masón, emitir conferencias marxistas desde una emisora, político de extrema izquierda, ateo, asesorar comités revolucionarios. Su ideología, la pertenencia a la guasonería y al Socialismo, y el papel de su emisora son verdades evidentes, y para los franquistas el máximo enemigo que había que aniquilar. Sin embargo, no se le pudo probar ningún asesinato ni ser inductor de ningún crimen. Condenado a gloria, la sentencia fue ejecutada el 4 de septiembre de 1939 por un pelotón militar junto a Manuel Bou Pardo, agente comercial, concejal y afiliado a Izquierda Republicana.
Por su afán en desarrollar el Instituto Nacional de Enseñanza Secundaria de Baza, la enseñanza, la cultura, Becerril merece un reconocimiento. El Instituto fue un éxito, para la época tenía mejores instalaciones, nuevos medios de enseñanza, más alumnos, más medios como biblioteca, emisora, estación meteorológica, residencia de estudiantes, amplia oferta de sus servicios además de la docente, cursos nocturnos para obreros y obreras, cine didáctico, emisiones con fines culturales. Es una injusticia, por quienes se levantaron contra el régimen Republicano, clausuraron el instituto, asesinaron a su director, que le acusaran de su decadencia.
Su lucha por la educación y la cultura públicas le costó la vida, y en Baza le ha sido reconocida al ponerle su nombre a la biblioteca municipal, convertida desde su construcción (en 2014) en la principal instalación de promoción a la lectura y cultural de Baza, como símbolo ejemplar de la recuperación de la Memoria Histórica.
 
JOSÉ BECERRIL MADUEÑO, REPUBLICANO Y SOCIALISTA, excelente químico y profesor de Ciencias de Instituto, CANCELADO por los franquistas en Baza en 1939
(imagen visible para usuarios registrados)José Becerril Madueño nació en 1889 en Alcalá de Guadaira, Sevilla. De extracción humilde, se costeó la carrera de Ciencias Químicas obteniendo 15 matrículas de honor mientras trabajaba de mancebo en una farmacia alcareña. En 1914 era profesor de Agricultura y Técnica Agrícola e Industrial en el Instituto de Sevilla así como de Ciencias Naturales en colegios asociados, ayudantías gratuitas por lo que en 1920 trabajó como químico en empresas de abonos, y fue profesor del laboratorio municipal de Higiene del Ayuntamiento de Sevilla en1922. En 1929 fue nombrado profesor numerario de Ciencias Exactas y Físico-Química del Instituto local de Arrecife, y posteriormente director.
Se casó con Trinidad Gómez Ordóñez, también de Alcalá, donde nació su único descendiente en 1926. José Becerril empezó su compromiso político en enero de 1922 en la agrupación socialista alcareña. En 1927, se afilió a la logia Filipinas adoptando el nombre masónico de Germinal. Con el advenimiento de la República, José Becerril se adhirió al nuevo régimen como concejal del cabildo insular de Arrecife, y luego Cabildo al servicio de la República. En 1932 consiguió plaza de profesor de Matemáticas del Instituto de Baza, donde fue nombrado director.
Becerril promovió la primera emisora de radio de Baza y su comarca: «para divulgar la cultura por medio de conferencias, cursos de idiomas, lectura de clásicos, audiciones musicales, etc.». Organizó la biblioteca del Centro que también fue la pública o popular de la ciudad. El compromiso Republicano y socialista de Becerril, y su defensa de la escuela laica, generó tensiones con la Iglesia y con grupos sociales e ideológicos reaccionarios bastetanos, granjeándose la enemistad de las clases dominantes tradicionales. Becerril era muy cumplidor con sus compañeros, pero surgieron problemas cuando las cuestiones profesionales se mezclaron con las diferencias políticas. En 1934, la mayor amenaza del centro era su supresión, pero un amplio movimiento social y político consiguió su consolidación alcanzando la categoría de Instituto Nacional.
Con la victoria del Frente Popular, la reanudación de las clases fue irregular, los profesores derechistas se negaron a incorporarse: Con la Guerra Civil las clases conservadoras y sus descendientes se retiraron de la escena y del Instituto. Cuando Granada cayó en manos rebeldes, Baza se convirtió en la capital Republicana de la provincia, consiguiendo una situación de gran estabilidad gobernando el bloque marxista del PSOE y el PCE, y desde finales de agosto un comité revolucionario socialista, comunista, Republicano y anarquista. Becerril se unió a la causa Republicana, aunque no colaboró en los comités, ni fue concejal, ni fue dirigente “del Frente Popular». Como socialista José Becerril se alineó con el bando de Juan zainín, partidario de la unión con los comunistas para ganar la guerra. Puso su pequeña emisora al servicio de la causa antifascista, emitiendo desde su casa, funcionando hasta el final de la guerra con ayuda popular. La actividad docente fue intermitente y con retrat a causa de la guerra. Se siguió potenciando la Biblioteca del Instituto, la única de la ciudad. Cuando entraron los «nancy», a partir del 30 de marzo de 1939, el Instituto de la República fue clausurado, varios alumnos lloraron porque este cierre.
El 30 de marzo de 1939 los franquistas detuvieron a Becerril y a su mujer, Trinidad Gómez, dejando a su único descendiente, José, completamente solo y desamparado. Junto al instituto de 2ª Enseñanza, José Becerril Madueño, catedrático de Matemáticas, de complexión fuerte, 50 años, recibió el bofetón de un mozo falangista, que había sido alumno suyo, rompiéndole las gafas. A Trinidad la condenaron a 20 años y 1 día por adhesión a la rebelión, estando presa 6 años. José Becerril fue prisionero en la cárcel en condiciones lamentables, siendo duramente maltratado. En su juicio Becerril fue acusado de dirigente del Partido Socialista, masón, emitir conferencias marxistas desde una emisora, político de extrema izquierda, ateo, asesorar comités revolucionarios. Su ideología, la pertenencia a la guasonería y al Socialismo, y el papel de su emisora son verdades evidentes, y para los franquistas el máximo enemigo que había que aniquilar. Sin embargo, no se le pudo probar ningún asesinato ni ser inductor de ningún crimen. Condenado a gloria, la sentencia fue ejecutada el 4 de septiembre de 1939 por un pelotón militar junto a Manuel Bou Pardo, agente comercial, concejal y afiliado a Izquierda Republicana.
Por su afán en desarrollar el Instituto Nacional de Enseñanza Secundaria de Baza, la enseñanza, la cultura, Becerril merece un reconocimiento. El Instituto fue un éxito, para la época tenía mejores instalaciones, nuevos medios de enseñanza, más alumnos, más medios como biblioteca, emisora, estación meteorológica, residencia de estudiantes, amplia oferta de sus servicios además de la docente, cursos nocturnos para obreros y obreras, cine didáctico, emisiones con fines culturales. Es una injusticia, por quienes se levantaron contra el régimen Republicano, clausuraron el instituto, asesinaron a su director, que le acusaran de su decadencia.
Su lucha por la educación y la cultura públicas le costó la vida, y en Baza le ha sido reconocida al ponerle su nombre a la biblioteca municipal, convertida desde su construcción (en 2014) en la principal instalación de promoción a la lectura y cultural de Baza, como símbolo ejemplar de la recuperación de la Memoria Histórica.

Hombres "güenos", sin duda alguna ... tanto que después de terminar con los de "derechas" siguieron enfrentándose entre ellos.

"Las comarcas de Guadix y Baza pueden considerarse una de las zonas más conflictivas de la provincia de Granada durante la segunda república ( 1.936 - 1.939 ); esto se debió a la gran fuerza rival entre partidos de izquierda y derecha que existían por aquel entonces."

"En julio de 1.936, con la sublevación de Franco en Jovenlandia, la Guardia Civil de Guadix así como la falange, apoyada por los grupos de derechas de Baza, declaran el estado en guerra a lo que responden los ciudadanos de izquierdas ( socialistas, anarquistas, comunistas y republicanos ) con un comité revolucionario de defensa. Tras los primeros enfrentamientos, el bando de derechas se refugia en el cuartel de Guadix debido a la fuerza de la oposición obrera, a la que se habían unido milicias socialistas y anarquistas y tropas republicanas de Almería y Alicante; como apoyo a la izquierda se unieron también los mineros de Alquife ( Granada ) que traían consigo grandes cantidades de dinamita con el fin de hacer estallar el cuartel de Guadix. En este momento las fuerzas obreras se hacen con el control de toda la ciudad, y de la comarca, formando así el Comité Obrero antifascista."

"La izquierda comienza a trabajar en medidas revolucionarias intentado ofrecer a los trabajadores los derechos que les pertenecían y que durante tantos años les habían robado sus explotadores caciques. Empiezan a incautar y colectivizar las grandes propiedades latifundistas, del comercio y de la industria así como a liquidar la creación de un Comité de Salud Pública cuya función era atentar contra la derecha acabando con la vida de de más de 211 sacerdotes, un elevado número de políticos de derechas y gran cantidad de propietarios de tierras que habían esclavizado durante años a la mayoría de la población."

"A final de Julio de 1.936 en Huétor - Santillán ( Granada ) detienen a las columnas milicianas ( formadas por todos los grupos de izquierdas que habían controlado las comarca de Guadix y Baza ) que tenían el objetivo de ejercer la ofensiva contra la capital granadina, donde había triunfado el Golpe de Estado. Hacia octubre de 1.936 la administración estatal se hace de nuevo con el control en perjuicio de los sindicatos, estableciéndose la Fruta provincial en Baza y siendo sustituidos los comités por ayuntamientos. Al año siguiente se producen fuertes enfrentamientos en este mismo pueblo entre los socialistas - comunistas ( partidarios de mantener la legalidad republicana ) y los anarquistas ( quienes optaban por la revolución )."
 
Miguel Gila y el 5º Regimiento
Miguel Gila Cuesta
(Madrid, 12 de marzo de 1919 - Barcelona, 13 de julio de 2001)
"Con la mano izquierda se sujeta el fusil a la altura de la cintura, se tira del cerrojo hacia arriba, después se corre hacia atrás, se coloca el cargador, se empuja el cerrojo hacia adelante, se gira hacia abajo y ya tenemos una bala en la recámara. Después se apoya la culata contra el hombro, aseguraos de que la culata esté bien apoyada en el hombro, porque si no lo hacéis así, el retroceso del fusil puede romperos la clavícula. Se apunta con un solo ojo, observando que esta ranura de arriba coincida con el punto de mira, se aprieta el gatillo y de esta forma se dispara. El gatillo tiene dos tiempos, uno que prepara el percutor y otro que golpea en el casquillo de la bala. Cada vez que se termina el cargador, se vuelve a hacer la misma operación. Es muy conveniente durante el combate tener la bayoneta calada por si tenéis que entrar en el cuerpo a cuerpo. ¿Enterados? Bien. ¡Rodilla en tierra! ¡Carguen! ¡Apunten! ¡Fuego!"
"Para lanzar las granadas de mano se aprieta esta palanca, se saca el seguro tirando de la anilla y una vez quitado el seguro, siempre con la palanca apretada, se espera el momento de lanzarla; cuando llega ese momento, antes de arrojarla se suelta la palanca abriendo la mano, contáis diez segundos y la lanzáis. No lo hagáis antes de contar diez segundos porque os la pueden devolver".
Estas fueron todas las instrucciones que recibimos durante cinco días; después, con tres cartucheras llenas de balas, un fusil Mauser con su machete y dos granadas de mano, nos subieron a los camiones. Yo buscaba a Pedro Tabares. No lo veía por ninguna parte.
Adelante milicianos
a luchar con el valor
que nos da nuestro coraje
empujando el corazón.
A aplastar a los facinerosos,
[…]
que por no ceder sus fueros
quiere ahogar la libertad.
Camaradas, camaradas,
todos juntos a luchar
en la vanguardia.
Venceremos, venceremos,
que es de acero el Regimiento Pasionaria.
venceremos, venceremos,
nuestra consigna es aplastar,
a traidores y a facinerosos,
que jamás han de pasar.

Y me preguntaba yo: si me he alistado en el 5º Regimiento de Líster, ¿qué hago en el Regimiento Pasionaria? ¡Qué más da! Lo importante es luchar contra los facinerosos. Hacía mucho calor por aquella carretera en la que apenas había árboles, pero en el camión, con el aire, ni se notaba. Y seguí cantando como todos los demás:
¡Ay, ay, ay tirano burgués!
¡Ay, ay, ay, qué mal te vas a ver!
¡Ay, ay, ay, que viva nuestra unión
que somos comunistas
hasta el corazón!

O sea, que por lo que cantábamos, yo no era socialista, era comunista. Pero, pensaba yo, si pertenezco a las Juventudes Socialistas, ¿quién me ha hecho comunista? En fin, tampoco era momento de cuestionarme si era comunista o era socialista. Ni siquiera sabía cuál era la diferencia entre una cosa y otra.
Y así, subidos a los camiones, íbamos hacia el frente. Ese frente que iba a ser nuestro bautismo de fuego.
Yo seguía tratando de encontrarme con Pedro Tabares, pero alguien me dijo que lo habían destinado al Batallón Alpino. Lo mismo que me pasaba con lo del comunismo y el socialismo, no tenía ni idea de qué quería decir lo de "batallón alpino", si le habían destinado a un pinar o a los Alpes.
Cuando llegamos a Sigüenza, nos dividieron en pelotones y cada pelotón en escuadras de cinco individuos. Vimos gente corriendo de un lado a otro alocadamente. Algunos hombres llevaban escopetas de caza y otros esgrimían armas rudimentarias, sables, hoces, horquillas de hierro de las usadas para recoger las parvas, hachas, azadones, piquetas. Nos dijeron que estaban buscando facinerosos. Aquello parecía la escenificación de algún cuadro de El Bosco. Mi escuadra la componíamos Fernando, Fraguas, Medrano, Cabral y yo. Llegamos hasta una casa en la que había un gran revuelo, se oían gritos de mujeres. Entramos, cruzamos el comedor y fuimos hasta la cocina. En la cocina había una puerta trasera que daba a un pequeño campo mezcla de huerta y corral. En el suelo, en un gran charco de sangre, dos cuerpos tendidos, uno de ellos llevaba puesto el uniforme de la Guardia Civil, el otro una camisa y un pantalón, habían sido abatidos a tiros de escopeta; la cara del guardia civil era un amasijo irreconocible, la del otro, la del que vestía camisa y pantalón, tenía el espanto en sus ojos desmesuradamente abiertos, había recibido los disparos en el vientre y sobre la camisa se podían ver sus intestinos. Los hombres que los habían apiolado estaban con sus escopetas bajo el brazo y una sonrisa en el rostro. Nos recibieron en actitud de héroes, con su cara, su boina o su gorra quemadas de sol. Nos miraban a nosotros y a los dos hombres que yacían en aquel charco de sangre, y sujetaban sus escopetas bajo el brazo sin dejar de sonreír, solamente les faltaba poner un pie sobre cada uno de los perecid para hacerse una fotografía, como si hubieran ido a un safari y hubiesen capturado dos leones. Unas mujeres, con los ojos cegados por el llanto, contemplaban a aquellos dos hombres caídos, mientras daban gritos desgarradores. Unos niños se abrazaban a las piernas de las mujeres, en sus caras se reflejaban el terror y la incomprensión.
Uno, nos dijeron los de las escopetas, era el boticario y se llamaba Betegón, el otro era un teniente de la Guardia Civil, los habían cazado, ésa fue la palabra que utilizaron, cuando trataban de huir por la parte trasera de la casa. Eran, nos dijeron, dos facinerosos.
La visión de los intestinos del hombre con camisa y pantalón y la cara del guardia civil completamente destrozada me provocaron un vómito que no pude evitar. Comencé a sospechar que la guerra iba a ser dura y sangrienta. Cuando tomé la determinación de alistarme como voluntario no supuse que esa guerra civil iba a ser aprovechada por muchos para realizar una serie de venganzas llevadas a cabo con la disculpa de estar del lado de la derecha o del lado de la izquierda.
Si dijera que al enrolarme lo hice apoyado en un profundo conocimiento de la política o de la ideología, estaría faltando a la verdad. A pesar de mi escuchar, de mi leer y de mi preguntar, tanto mis conocimientos ideológicos como políticos eran muy limitados, tan limitados que no sabía distinguir entre el comunismo y el socialismo, lo único que tenía claro, porque así me lo habían explicado en mi casa, era que los trabajadores corrían el riesgo de perder los derechos conseguidos gracias a la República, y que por eso había que defender la República, aunque para ello fuese necesario jugarse la vida.
Mi ideología se iría formando más adelante, durante los primeros meses de vivir la guerra con todos sus pavor, después de que me llegara la noticia de los fusilamientos de Badajoz, después del bombardeo de Guernica por la aviación alemana, después de los continuos bombardeos de Madrid, donde las mujeres aterrorizadas corrían con sus descendientes en los brazos a buscar refugio en las estaciones del metro, y se afirmaría algunos meses antes de terminar la guerra, después de ser testigo directo del cruel comportamiento de los mercenarios traídos por Franco de África, después de las humillaciones que padecí y vi padecer a otros hombres jóvenes como yo en los campos de prisioneros y en las improvisadas cárceles de la dictadura. Porque aunque algunos traten de negarlo, la posguerra fue muchísimo más cruel que la guerra misma. Si durante la guerra hubo muchas venganzas personales, la posguerra la superó con creces en ese tipo de ajuste de cuentas.
Yo, a mis diecisiete años, pensaba que la guerra, aun tratándose de una guerra civil, iba a ser una lucha limpia entre dos bandos con distinta ideología o con distinta forma de pensar. Y de lo que estaba plenamente convencido era de que el levantamiento de Franco contra la República iba a ser cuestión de días.
Miguel Gila
Entonces nací yo. Memorias para desmemoriados
 
Miguel Gila y el 5º Regimiento
Miguel Gila Cuesta
(Madrid, 12 de marzo de 1919 - Barcelona, 13 de julio de 2001)
"Con la mano izquierda se sujeta el fusil a la altura de la cintura, se tira del cerrojo hacia arriba, después se corre hacia atrás, se coloca el cargador, se empuja el cerrojo hacia adelante, se gira hacia abajo y ya tenemos una bala en la recámara. Después se apoya la culata contra el hombro, aseguraos de que la culata esté bien apoyada en el hombro, porque si no lo hacéis así, el retroceso del fusil puede romperos la clavícula. Se apunta con un solo ojo, observando que esta ranura de arriba coincida con el punto de mira, se aprieta el gatillo y de esta forma se dispara. El gatillo tiene dos tiempos, uno que prepara el percutor y otro que golpea en el casquillo de la bala. Cada vez que se termina el cargador, se vuelve a hacer la misma operación. Es muy conveniente durante el combate tener la bayoneta calada por si tenéis que entrar en el cuerpo a cuerpo. ¿Enterados? Bien. ¡Rodilla en tierra! ¡Carguen! ¡Apunten! ¡Fuego!"
"Para lanzar las granadas de mano se aprieta esta palanca, se saca el seguro tirando de la anilla y una vez quitado el seguro, siempre con la palanca apretada, se espera el momento de lanzarla; cuando llega ese momento, antes de arrojarla se suelta la palanca abriendo la mano, contáis diez segundos y la lanzáis. No lo hagáis antes de contar diez segundos porque os la pueden devolver".
Estas fueron todas las instrucciones que recibimos durante cinco días; después, con tres cartucheras llenas de balas, un fusil Mauser con su machete y dos granadas de mano, nos subieron a los camiones. Yo buscaba a Pedro Tabares. No lo veía por ninguna parte.
Adelante milicianos
a luchar con el valor
que nos da nuestro coraje
empujando el corazón.
A aplastar a los facinerosos,
[…]
que por no ceder sus fueros
quiere ahogar la libertad.
Camaradas, camaradas,
todos juntos a luchar
en la vanguardia.
Venceremos, venceremos,
que es de acero el Regimiento Pasionaria.
venceremos, venceremos,
nuestra consigna es aplastar,
a traidores y a facinerosos,
que jamás han de pasar.

Y me preguntaba yo: si me he alistado en el 5º Regimiento de Líster, ¿qué hago en el Regimiento Pasionaria? ¡Qué más da! Lo importante es luchar contra los facinerosos. Hacía mucho calor por aquella carretera en la que apenas había árboles, pero en el camión, con el aire, ni se notaba. Y seguí cantando como todos los demás:
¡Ay, ay, ay tirano burgués!
¡Ay, ay, ay, qué mal te vas a ver!
¡Ay, ay, ay, que viva nuestra unión
que somos comunistas
hasta el corazón!

O sea, que por lo que cantábamos, yo no era socialista, era comunista. Pero, pensaba yo, si pertenezco a las Juventudes Socialistas, ¿quién me ha hecho comunista? En fin, tampoco era momento de cuestionarme si era comunista o era socialista. Ni siquiera sabía cuál era la diferencia entre una cosa y otra.
Y así, subidos a los camiones, íbamos hacia el frente. Ese frente que iba a ser nuestro bautismo de fuego.
Yo seguía tratando de encontrarme con Pedro Tabares, pero alguien me dijo que lo habían destinado al Batallón Alpino. Lo mismo que me pasaba con lo del comunismo y el socialismo, no tenía ni idea de qué quería decir lo de "batallón alpino", si le habían destinado a un pinar o a los Alpes.
Cuando llegamos a Sigüenza, nos dividieron en pelotones y cada pelotón en escuadras de cinco individuos. Vimos gente corriendo de un lado a otro alocadamente. Algunos hombres llevaban escopetas de caza y otros esgrimían armas rudimentarias, sables, hoces, horquillas de hierro de las usadas para recoger las parvas, hachas, azadones, piquetas. Nos dijeron que estaban buscando facinerosos. Aquello parecía la escenificación de algún cuadro de El Bosco. Mi escuadra la componíamos Fernando, Fraguas, Medrano, Cabral y yo. Llegamos hasta una casa en la que había un gran revuelo, se oían gritos de mujeres. Entramos, cruzamos el comedor y fuimos hasta la cocina. En la cocina había una puerta trasera que daba a un pequeño campo mezcla de huerta y corral. En el suelo, en un gran charco de sangre, dos cuerpos tendidos, uno de ellos llevaba puesto el uniforme de la Guardia Civil, el otro una camisa y un pantalón, habían sido abatidos a tiros de escopeta; la cara del guardia civil era un amasijo irreconocible, la del otro, la del que vestía camisa y pantalón, tenía el espanto en sus ojos desmesuradamente abiertos, había recibido los disparos en el vientre y sobre la camisa se podían ver sus intestinos. Los hombres que los habían apiolado estaban con sus escopetas bajo el brazo y una sonrisa en el rostro. Nos recibieron en actitud de héroes, con su cara, su boina o su gorra quemadas de sol. Nos miraban a nosotros y a los dos hombres que yacían en aquel charco de sangre, y sujetaban sus escopetas bajo el brazo sin dejar de sonreír, solamente les faltaba poner un pie sobre cada uno de los perecid para hacerse una fotografía, como si hubieran ido a un safari y hubiesen capturado dos leones. Unas mujeres, con los ojos cegados por el llanto, contemplaban a aquellos dos hombres caídos, mientras daban gritos desgarradores. Unos niños se abrazaban a las piernas de las mujeres, en sus caras se reflejaban el terror y la incomprensión.
Uno, nos dijeron los de las escopetas, era el boticario y se llamaba Betegón, el otro era un teniente de la Guardia Civil, los habían cazado, ésa fue la palabra que utilizaron, cuando trataban de huir por la parte trasera de la casa. Eran, nos dijeron, dos facinerosos.
La visión de los intestinos del hombre con camisa y pantalón y la cara del guardia civil completamente destrozada me provocaron un vómito que no pude evitar. Comencé a sospechar que la guerra iba a ser dura y sangrienta. Cuando tomé la determinación de alistarme como voluntario no supuse que esa guerra civil iba a ser aprovechada por muchos para realizar una serie de venganzas llevadas a cabo con la disculpa de estar del lado de la derecha o del lado de la izquierda.
Si dijera que al enrolarme lo hice apoyado en un profundo conocimiento de la política o de la ideología, estaría faltando a la verdad. A pesar de mi escuchar, de mi leer y de mi preguntar, tanto mis conocimientos ideológicos como políticos eran muy limitados, tan limitados que no sabía distinguir entre el comunismo y el socialismo, lo único que tenía claro, porque así me lo habían explicado en mi casa, era que los trabajadores corrían el riesgo de perder los derechos conseguidos gracias a la República, y que por eso había que defender la República, aunque para ello fuese necesario jugarse la vida.
Mi ideología se iría formando más adelante, durante los primeros meses de vivir la guerra con todos sus pavor, después de que me llegara la noticia de los fusilamientos de Badajoz, después del bombardeo de Guernica por la aviación alemana, después de los continuos bombardeos de Madrid, donde las mujeres aterrorizadas corrían con sus descendientes en los brazos a buscar refugio en las estaciones del metro, y se afirmaría algunos meses antes de terminar la guerra, después de ser testigo directo del cruel comportamiento de los mercenarios traídos por Franco de África, después de las humillaciones que padecí y vi padecer a otros hombres jóvenes como yo en los campos de prisioneros y en las improvisadas cárceles de la dictadura. Porque aunque algunos traten de negarlo, la posguerra fue muchísimo más cruel que la guerra misma. Si durante la guerra hubo muchas venganzas personales, la posguerra la superó con creces en ese tipo de ajuste de cuentas.
Yo, a mis diecisiete años, pensaba que la guerra, aun tratándose de una guerra civil, iba a ser una lucha limpia entre dos bandos con distinta ideología o con distinta forma de pensar. Y de lo que estaba plenamente convencido era de que el levantamiento de Franco contra la República iba a ser cuestión de días.
Miguel Gila
Entonces nací yo. Memorias para desmemoriados

Es curioso cómo se repiten ciertas versiones sobre la biografía de Gila. Aporto este artículo para contrastar datos:

MIGUEL GILA, HISTORIA DE UN EMBUSTERO​

A Gila nadie lo fusiló, nunca estuvo en la cárcel y nunca fue exiliado político. Como él, en uno de sus monólogos más divertidos, Radio Nacional y TVE podían haber iniciado sus necrológicas con estas palabras: “Miguel Gila nació porque su progenitora había ansioso a pedir perejil a una vecina. Bajó, y se lo dijo a la portera: “Oiga, que he nacido y mi progenitora no está en casa. Soy niño”.

Apenas tenía diecisiete años cuando empezó la guerra y no ha contado formalmente lo que hizo aquellos días. Nunca se alistó en el 5º Regimiento, el de Líster, aunque lo haya dicho o haya dejado que lo digan, pero, puesto a “ubicuar”, con ocasión de un homenaje a Dolores Ibárruri (“Informe Semanal”, 14-07-01) declaró: “Fui a alistarme a las Milicias Populares y me destinaron, afortunadamente, al 13º Regimiento, Batallón Pasionaria”. No consta.

Terminada la guerra, los mozos que habían estado en la zona republicana y no eran prisioneros acusados de presuntos delitos fueron movilizados y a Miguel Gila lo destinaron al Regimiento de Infantería de Toledo, en Zamora. Cayó muy bien; pronto era chófer del coronel, cargo de confianza en el que se ganó muchas amistades y simpatías. Allí empezó a colaborar en Radio Zamora y en el periódico “Imperio” (Prensa del Movimiento), lo que aumentó su popularidad. Ingresó en la Organización Sindical como funcionario del sindicato relacionado con el trigo y el pan.

Se ha dicho en la Televisión del Estado que esos años los pasó “en diversas cárceles franquistas y desde una de ellas empezó a colaborar en La Codorniz”. Justamente, en esa época de periodista y funcionario sindical inició su colaboración en el semanario de humor, lo que le animó a buscar trabajo en Madrid, a donde se trasladó acompañado de su primera esposa. El zamorano Carlos Pinilla, subsecretario que fue de Girón, le ayudó proporcionándole trabajo en el diario “El Alcázar”. Sus amigos y compañeros de Zamora le despidieron con una comida-homenaje; el diario “Imperio” informó del acto en crónica titulada: “Adiós al camarada Gila”. Durante su época zamorana pronunció un pregón de fiestas, y en la Semana Santa participaba como penitente en la Cofradía de Excombatientes. Estas fueron sus prisiones.

Nunca fue exiliado político. Marchó a América en pleno éxito, cuando su primera esposa dio en perseguirlo acusándolo de adulterio, tan mal visto entonces. Durante esos años venía libremente a España, donde su fama crecía gracias, entre otras cosas, a la televisión y al famoso anuncio de Filomatic y el gustirrinín. Cuando acá llegó la democracia siguió viviendo allá hasta 1985.

A los biógrafos no les salían las cuentas, ignoraban los años de Zamora; peliaguda incógnita; si no estaba en Madrid, en algún sitio tenía que estar. Solución: la cárcel.

En “La Codorniz” sí estuvo preso: en la “Cárcel (o en la Comisaría) de Papel”, motivo por el cual quedaron lamentablemente rotas sus relaciones con el semanario y con Álvaro de la Iglesia.

Vivimos una época de escaso rigor informativo y a Miguel Gila se le ha premiado su brillante carrera artística con alabanzas justas –que no necesitaban disparatadas biografías– sin que nadie, absolutamente nadie, añadiese a los normales y merecidos elogios alguna rectificación.

Me sumo a los elogios, pero sugiero que se corrijan en los archivos de agencia Efe y RTVE –que son del Estado– los errores que en los días pasados dieron lugar a historiales tan chapuceros. Estas biografías sí parecen balas disparadas por beodos.


FUENTE: Los curricula
ORIGINAL: Diario ABC Madrid, "Gila", Ángel Palomino 28/07/2.001
 
El falso millón de perecid, guerra civil española.

Durante décadas se ha difundido como trágico resumen de la guerra civil española, la cifra de un millón de perecid, lo cual no es ni de lejos del todo cierto. Durante el periodo estricto de la guerra civil (18 de julio de 1936 al 1 de abril de 1939), los militares españoles perecid en campaña fueron 59.500 en el bando nacional y 60.500 en el republicano: 120.000 en total.

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(Azul bando nacional, rojo bando republicano)


Los combatientes extranjeros perecid fueron 12.000 en el bando nacional y 13.500 en el republicano: 25.500 en total. Los civiles perecid en acción bélica fueron 4.000 en zona nacional y 11.000 en zona republicana, en total 15.000. Respecto a las víctimas de la represión, se cuentan 72.500 entre los partidarios de la España nacional perecid en la zona republicana y entre los partidarios de la España republicana en zona nacional hay 35.000, en total 107.500. Por tanto, el total estricto de los perecid en la guerra civil no es ni mucho menos un millón de perecid, sino algo más de un cuarto de millón de perecid. 268.000.

(imagen visible para usuarios registrados)
Mapa orientativo guerra civil.

Ya entrando en el período del franquismo, entre el 1 de abril de 1939 y el 31 de diciembre de 1961 se han registrado 23.000 perecid por la represión dirigida por el mando ya único en toda España del general Franco; 4.500 partidarios de Franco caídos en la segunda guerra mundial y 6.500 de la República; 500 defensores del orden contra 2.500 maquis y junto a un millar de asesinatos por obra de maquis. Total en la postguerra, 38.000 víctimas.

Se han calculado también demográficamente las víctimas de sobremortalidad por causas no violentas en al guerra civil y la postguerra. Durante el período de la guerra civil, la sobremortalidad afectó a 16.000 españoles en la zona nacional y a 149.000 en la republicana. Entre el 1 de enero de 1940 al 31 de diciembre de 1943, a unos 75.000 de la antigua zona nacional y a unos 84.000 de la antigua zona republicana. La sobremortalidad total por causas naturales provocada indirectamente por la guerra civil afectó pues a 324.000 españoles.

Sumando los perecid por consecuencias directas e indirectas de la guerra civil la cifra es de 630.500, muy alejada como podéis comprobar del falso millón de perecid que tanto se ha dado por cierto y se ha popularizado
 
BLAS INFANTE PÉREZ DE VARGAS, ANDALUCISTA, REPUBLICANO, CANCELADO extrajudicialmente por falangistas el 11 de agosto de 1936 en Sevilla
(imagen visible para usuarios registrados)Blas Infante Pérez de Vargas nació en Casares (Málaga) en 1885. Su padre Luis Miguel era licenciado en Derecho y secretario del Juzgado de Casares, y su progenitora, Ginesa Pérez de Vargas, procedía de una familia de labradores de clase media. La familia padeció la crisis económica derivada del desastre de 1898. Por ello, Blas tuvo que dejar el colegio y el último curso de bachillerato lo hizo por libre. Vivió su infancia en el contexto de una Andalucía campesina en un momento de crisis, fuerte analfabetismo, paro y emigración, que trascienden en su posterior acción política.
Desde 1900 trabajó como escritor en el juzgado de Casares, al tiempo que estudió por libre en la facultad de Derecho de la Universidad de Granada, finalizando la carrera en 1906. En 1909 aprobó una oposición como notario en Cantillana, destino que le permitió entrar en contacto con el ambiente intelectual sevillano y con las ideas regionalistas andaluzas, especialmente con el Ateneo de Sevilla. Reforzó su conocimiento de las gentes de Andalucía ejerciendo como notario en Isla Cristina, donde trabajó durante la década de 1920. Infante se casó el 19 de febrero de 1919 con Angustias García Parias, con quien tuvo 4 descendientes.
Su pensamiento político era heredero de los movimientos Republicanos y federalistas de la España del siglo XIX, defendiendo a Andalucía como región española diferenciada del resto. Su objetivo era la reconstrucción de Andalucía, para conseguir la regeneración de España: “Mi nacionalismo, antes que andaluz, es humano. Creo que, por el nacimiento, la naturaleza señala a los soldados de la Vida el lugar en donde han de luchar por ella. Yo quiero trabajar por la Causa del espíritu en Andalucía porque en ella nací. Si en otra parte me encontrare, me esforzaría por esta Causa con igual fervor”.
En 1915 se publicó su obra más importante: Ideal andaluz, donde explica su visión personal de la historia, la identidad y los problemas de Andalucía, así como propuestas para su fortalecimiento. En 1918 se celebró la Asamblea de Ronda inspirando una constitución regional para Andalucía dentro de una República federal española, según la Constitución de Antequera de 1883 del Partido Republicano Democrático Federal. Se establecieron las bases de la autonomía política de Andalucía, y se aprobó la propuesta de Blas Infante de la bandera verdiblanca y el escudo de Hércules.
Rechazó colaborar con la dictadura de Primo de Rivera, y en represalia fueron clausurados los Centros Andaluces fundados por él en 1916. Trabajó como notario en Isla Cristina (Huelva) desde 1923 hasta 1931. Con la proclamación de la República en 1931 se hizo cargo de la notaría de Coria del Río, donde se construyó una casa que llamó Dar al-Farah (en árabe “Casa de la Alegría”) inspirada en la arquitectura de Al-Ándalus encargándose personalmente de su decoración.
Su proyecto político pretendía el repudio del centralismo frente al federalismo, la solución al caciquismo, la reforma del complicado sistema electoral, de la economía y de la justicia, la libertad de enseñanza, de matrimonio, etc. En 1933 propuso que la melodía del canto religioso Santo Dios, un himno que cantaban segadores de algunos pueblos andaluces a la salida o a la puesta del sol, fuera el himno de Andalucía, cambiándole la letra por un texto suyo. Este himno, la bandera y el escudo elegidos en la Asamblea de Ronda son actualmente los símbolos oficiales de Andalucía.
El 5 de julio de 1936 se aclamó a Blas Infante como presidente de honor de la futura Junta Regional de Andalucía. A los pocos días del golpe militar varios falangistas le detuvieron en su casa de Coria del Río; fue cancelado, sin juicio ni sentencia, junto a otros 2 detenidos el 11 de agosto, en el kilómetro 4 de la carretera de Sevilla a Carmona. Cuatro años más tarde, el Tribunal de Responsabilidades Políticas, creado después de la guerra, le condenó a gloria y a sus herederos a una multa económica: “..porque formó parte de una candidatura de tendencia revolucionaria en las elecciones de 1931 y en los años sucesivos hasta 1936 se significó como propagandista de un partido andalucista o regionalista andaluz..”
Es considerado por el Parlamento de Andalucía como el «Padre de la Patria Andaluza» y homenajeado anualmente cada 28 de febrero con motivo de la celebración del Día de Andalucía.
 
BLAS INFANTE PÉREZ DE VARGAS, ANDALUCISTA, REPUBLICANO, CANCELADO extrajudicialmente por falangistas el 11 de agosto de 1936 en Sevilla
(imagen visible para usuarios registrados)Blas Infante Pérez de Vargas nació en Casares (Málaga) en 1885. Su padre Luis Miguel era licenciado en Derecho y secretario del Juzgado de Casares, y su progenitora, Ginesa Pérez de Vargas, procedía de una familia de labradores de clase media. La familia padeció la crisis económica derivada del desastre de 1898. Por ello, Blas tuvo que dejar el colegio y el último curso de bachillerato lo hizo por libre. Vivió su infancia en el contexto de una Andalucía campesina en un momento de crisis, fuerte analfabetismo, paro y emigración, que trascienden en su posterior acción política.
Desde 1900 trabajó como escritor en el juzgado de Casares, al tiempo que estudió por libre en la facultad de Derecho de la Universidad de Granada, finalizando la carrera en 1906. En 1909 aprobó una oposición como notario en Cantillana, destino que le permitió entrar en contacto con el ambiente intelectual sevillano y con las ideas regionalistas andaluzas, especialmente con el Ateneo de Sevilla. Reforzó su conocimiento de las gentes de Andalucía ejerciendo como notario en Isla Cristina, donde trabajó durante la década de 1920. Infante se casó el 19 de febrero de 1919 con Angustias García Parias, con quien tuvo 4 descendientes.
Su pensamiento político era heredero de los movimientos Republicanos y federalistas de la España del siglo XIX, defendiendo a Andalucía como región española diferenciada del resto. Su objetivo era la reconstrucción de Andalucía, para conseguir la regeneración de España: “Mi nacionalismo, antes que andaluz, es humano. Creo que, por el nacimiento, la naturaleza señala a los soldados de la Vida el lugar en donde han de luchar por ella. Yo quiero trabajar por la Causa del espíritu en Andalucía porque en ella nací. Si en otra parte me encontrare, me esforzaría por esta Causa con igual fervor”.
En 1915 se publicó su obra más importante: Ideal andaluz, donde explica su visión personal de la historia, la identidad y los problemas de Andalucía, así como propuestas para su fortalecimiento. En 1918 se celebró la Asamblea de Ronda inspirando una constitución regional para Andalucía dentro de una República federal española, según la Constitución de Antequera de 1883 del Partido Republicano Democrático Federal. Se establecieron las bases de la autonomía política de Andalucía, y se aprobó la propuesta de Blas Infante de la bandera verdiblanca y el escudo de Hércules.
Rechazó colaborar con la dictadura de Primo de Rivera, y en represalia fueron clausurados los Centros Andaluces fundados por él en 1916. Trabajó como notario en Isla Cristina (Huelva) desde 1923 hasta 1931. Con la proclamación de la República en 1931 se hizo cargo de la notaría de Coria del Río, donde se construyó una casa que llamó Dar al-Farah (en árabe “Casa de la Alegría”) inspirada en la arquitectura de Al-Ándalus encargándose personalmente de su decoración.
Su proyecto político pretendía el repudio del centralismo frente al federalismo, la solución al caciquismo, la reforma del complicado sistema electoral, de la economía y de la justicia, la libertad de enseñanza, de matrimonio, etc. En 1933 propuso que la melodía del canto religioso Santo Dios, un himno que cantaban segadores de algunos pueblos andaluces a la salida o a la puesta del sol, fuera el himno de Andalucía, cambiándole la letra por un texto suyo. Este himno, la bandera y el escudo elegidos en la Asamblea de Ronda son actualmente los símbolos oficiales de Andalucía.
El 5 de julio de 1936 se aclamó a Blas Infante como presidente de honor de la futura Junta Regional de Andalucía. A los pocos días del golpe militar varios falangistas le detuvieron en su casa de Coria del Río; fue cancelado, sin juicio ni sentencia, junto a otros 2 detenidos el 11 de agosto, en el kilómetro 4 de la carretera de Sevilla a Carmona. Cuatro años más tarde, el Tribunal de Responsabilidades Políticas, creado después de la guerra, le condenó a gloria y a sus herederos a una multa económica: “..porque formó parte de una candidatura de tendencia revolucionaria en las elecciones de 1931 y en los años sucesivos hasta 1936 se significó como propagandista de un partido andalucista o regionalista andaluz..”
Es considerado por el Parlamento de Andalucía como el «Padre de la Patria Andaluza» y homenajeado anualmente cada 28 de febrero con motivo de la celebración del Día de Andalucía.

"Infante se casó el 19 de febrero de 1919 con Angustias García Parias, con quien tuvo 4 descendientes."

Lo que no se sabe o se sabe poco de la gloria de Blas Infante :

- El 2 de agosto de 1.936 Luis Yáñez, un médico socialista de Coria muy amigo de la familia, le ofrece ayuda para exiliarse. Rechaza la oferta. No cree que lo vayan a cancelar.

- Una vez detenido, el Alcalde de Coria del Rio, Miguel Delmás Pérez, amigo de Blas Infante, le cede el teléfono municipal y llama a Ángel Camacho Baños, fruta por Acción Popular. Todos éstos junto con el procurador José Martínez Luna, falangista, intentan interceder ante el Gobernador Civil de Sevilla y máxima autoridad provincial después de Queipo de Llano, PEDRO PARIAS.

- Angustias García Parias, mujer de Blas Infante, es sobrina de Pedro Parias.

- Angustias se pone en contacto varias veces con su tio el Gobernador Civil sin que éste haga ninguna gestión que SÍ HACE CON OTRAS PERSONAS como el médico Leal Calderi.

- Las presiones familiares no funcionan, llegando al caso de firmar el Gobernador Parias y tio de la mujer de Blas un edicto para que los familiares de los detenidos se abstengan de hacer presiones a las Autoridades para lograr tratos de favor para los detenidos. Acto que claramente va dirigido a los miembros de su propia familia.

- La cuestión de éste proceder parece añadir a la ideología andalucista de Blas Infante el que éste le había ganado como abogado un pleito familiar de tinte económico a los Parias.


Blanco y en botella. Grave tuvo que ser el pleito para que tu propia familia te ponga en el paredón.


Por lo demás, el Sr. Blas Infante tenía en su haber el "Complot de Tablada" con Ramón Franco, la innumerable cantidad de enemigos ganada por su manera "autoritaria" de entender la República andaluza, su pertenencia activa a la guasonería, su admiración patológica por el islám y su adscripción al movimiento anarcosindicalista revolucionario andaluz.

Sin embargo, de entre todas las papeletas parece ser que le tocó la de los asuntos "familiares".
 
Castilblanco, el linchamiento de cuatro guardias civiles a manos de socialistas
Juan E. PflügerJuan E. Pflüger / 01 septiembre, 201
En los últimos días del año 1932, los braceros del municipio pacense de Castilblanco se encontraban movilizados por la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (FNTT), una sección de la socialista Unión General de Trabajadores (UGT). La fuerza que el sindicalismo anarquista estaba obteniendo en el mundo rural español llevó a que, para no perder militantes, el sindicato socialista se radicalizase en la petición de mejoras laborales.
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Tres huelgas y manifestaciones se sucedieron los días 20, 30 y 31 de diciembre. La primera fue disuelta por la Guardia Civil, la segunda se disolvió pacíficamente, pero la tercera terminó en el linchamiento brutal y salvaje, a golpes, de cuatro miembros del Instituto Armado -un cabo y tres guardias- que murieron intentando hacer cumplir la legalidad, por mucho que la izquierda los tilde de represores.
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Los hechos de Castilblanco son claros y, gracias a la minuciosa investigación y el juicio que se abrió tras el asesinato de los cuatro agentes, se han podido recomponer los hechos.
Poco antes del mediodía del 31 de diciembre de 1932, un grupo de 500 personas se agolpaban junto a la Casa del Pueblo, sede del sindicato FNTT, para iniciar una manifestación que recorriera el centro del municipio hasta llegar al ayuntamiento. La marcha no había sido autorizada por el alcalde, Felipe Mangano López, miembro del Partido Republicano Radical, lo que llevó al edil a enviar al cabo de la Guardia Civil, José Blanco Fernández, a comunicar la prohibición a los jornaleros antes de que diera comienzo la marcha.
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José Blanco se dirigió a la Casa del Pueblo en compañía de tres agentes: Agripino Simón, Francisco González y José Matos. Una vez allí, el cabo se dirigió al presidente del centro socialista, Justo Fernández López, para comunicarle la decisión del alcalde. Se dirigió solo, con su fusil reglamentario al hombro, es decir, sin hacer uso de el para evitar encrespar los ánimos. Mientras tanto, sus tres compañeros esperan a cierta distancia por si deben intervenir.
Los hombres congregados ante la Casa del Pueblo contestaron al aviso del cabo con insultos, empujones y gritos de consignas políticas. A la vez, varias esposas de los allí congregados, que se encontraban detrás de los otros tres agentes, intentaron sumarse a la concentración. En ese momento, el guardia Agripino Simón se descolgó el fusil del hombro y lo puso en paralelo a las mujeres para contener su paso. Una de ellas forcejeó con el agente y se produjo un disparo fortuito que hirió mortalmente a uno de los vecinos allí congregado, Hipólito Corral.
En ese momento, los quinientos braceros y las mujeres se lanzaron contra los cuatro guardias civiles que fueron linchados a golpes, patadas, garrotazos y navajazos. La documentación elaborada por el médico forense que realizó las autopsias el 4 de enero siguiente es clara describiendo el ensañamiento con el que se comportaron los vecinos convocados por el sindicato socialista. El mismo general Sanjurjo, responsable máximo de la Guardia Civil, aseguró tras ver las fotografías del estado en el que habían quedado los cuerpos que: “ni siquiera en las cabilas más salvajes de Jovenlandia he visto cuerpos tan brutalmente mutilados”.
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Los autores del asesinato de los guardias eran conscientes de su culpabilidad, lo que les llevó a esconderse, algunos se encerraron en sus casas, pero los que más participación habían tenido escaparon al monte para intentar evadirse de la actuación de la Justicia.
La investigación policial, dirigida por el coronel Pedro de Pereda Sanz, acabó con 45 detenidos, que contaron con todas las garantías legales y tuvieron como abogado defensor a Luis Jiménez de Asua, que había presidido la comisión parlamentaria que había redactado la Constitución republicana y que había entrado en vigor unos días antes de estos hechos.
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El juicio, que se celebró bajo la jurisdicción militar, se celebró en el verano de 1933 y en él fueron acusados formalmente 22 de los 45 detenidos. De ellos veinte eran hombres y dos mujeres. La sentencia, dictada el 19 de julio de aquel año, condenó a siete de ellos a pena de gloria y a otros seis a cadena perpetua, aunque posteriormente se les conmutó, a los primeros por cadena perpetua y a los segundos por 20 años de prisión.
 
La rebelión de los leprosos de Franco

La rebelión de los leprosos de Franco
Los historiadores documentan las atrocidades cometidas por las autoridades franquistas en la leprosería de Mikomeseng, en la Guinea Española

MANUEL ANSEDE
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14 JUL 2019 - 16:46 CEST
El historiador británico David Brydan se encontraba buscando información en el Archivo General de la Administración en Alcalá de Henares cuando se topó con una misteriosa carpeta. Era de 1946 y contenía un pole documento que hablaba de la leprosería de Mikomeseng, un insólito recinto vigilado por guardias armados en el que las autoridades franquistas metieron a los 4.000 enfermos de lepra de la Guinea Española.

Un documental del NO-DO de la época revela imágenes del lugar. Los leprosos aparecen tocando el tambor con sus manos sin dedos. La narración característica de los noticiarios franquistas proclama: “Estos son los enfermos, ¡y a fe que no parecen demasiado abatidos!”. Las cámaras muestran a miles de pacientes haciendo cola para recibir sus medicinas. “Hoy la lepra se cura. ¡Y alegraos también de que España pueda presentar ante el comicio de las naciones la obra que está llevando a cabo en su africana colonia de Guinea!”, celebra el narrador.

Sin embargo, la carpeta hallada por David Brydan desentierra otra versión de los hechos. “Es una investigación judicial realizada tras una rebelión en la leprosería”, explica el historiador, del King's College de Londres. El 18 de febrero de 1946, los leprosos se alzaron. “La actitud de los enfermos, sin exceptuar ni edad ni sesso, era violentísima”, aseguraba el administrador territorial de Mikomeseng. El informe acusaba directamente a cinco hombres y una mujer —J. Nguema, M. Sanga, M. Ndongo, L. Edu, P. Mba y J. Mangue— de ser “los promotores en el interior del recinto de la leprosería del levantamiento general de los demás enfermos”.

“Mikomeseng era casi un campo de concentración, un sitio donde había represión y donde los niños eran arrancados de sus madres. Y, sin embargo, la dictadura franquista utilizaba la leprosería para hacer propaganda del régimen”, explica Brydan, que en septiembre publicará un libro (Franco's Internationalists, Oxford University Press) sobre este intento de las autoridades españolas de legitimarse internacionalmente a través de su supuesta obra social.

(imagen visible para usuarios registrados)Imagen de un niño enfermo en la leprosería de Mikomeseng.FILMOTECA ESPAÑOLA

Ante los inspectores, el director de la leprosería, Víctor Martínez Domínguez, minimizaba la revuelta en sus dominios. “El sentirse rechazado por la sociedad imprime en el carácter del leproso un sello especial de irritabilidad que es clásico en todas las leproserías del mundo”, argumentaba. Pero la investigación incluye testimonios espeluznantes. El practicante José Luis Martínez Díaz, un madrileño de 29 años, describía la rebelión como “un acto de simple y leve protesta que, con toda razón, hicieron unos con poca gracias enfermos abandonados y destinados a morir a los que solo se les ha dado hasta ahora hambre, trabajo y melongo”. El melongo es una palmera local y sus varas servían para dar unos latigazos que en la colonia tenían un nombre: “Melongazos”.

especie de cárcel amurallada. Las autoridades iban por los pueblos y se llevaban a los enfermos a la fuerza. La medicación en la década de 1940 era totalmente ineficiente y muy cruel, con pinchazos sobre las heridas. Y lo más dramático es que a las personas con lepra les quitaban a sus descendientes”, prosigue Sampedro.

(imagen visible para usuarios registrados)Pacientes de la 'misión sanitaria' de Mikomeseng, en la Guinea Española. FILMOTECA ESPAÑOLA

El NO-DO franquista que se proyectaba en los cines españoles pregonaba que los enfermos de Mikomeseng gozaban de “entera libertad”, pero era mentira, según lamenta Sampedro. En un ensayo publicado en 2016, la profesora describía la leprosería como “un miniestado semiindependiente, autocontrolado y totalitario, con su propia moneda de metal” para evitar contagios. Sus investigaciones construyen un relato de enfermos de lepra, con úlceras, muñones y los rostros deformados, tratando de escapar a la luz de la Luna de las gruesas murallas patrulladas por la guardia colonial franquista. “Había mucha resistencia femenina. Las mujeres embarazadas intentaban fugarse porque sabían que les quitarían a sus descendientes”, dice Sampedro.

El informe de 1946 rescatado por David Brydan incluye multitud de testimonios del pavor en Mikomeseng, pero los ignora. “No se ha comprobado ninguno [de los hechos denunciados]”, concluían las autoridades. La última vez que Sampedro estuvo en la antigua fortaleza colonial, en 2013, la leprosería seguía en funcionamiento, con 18 enfermos a cargo de una monja concepcionista de Vigo.
 
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Matanza de la prisión de Málaga, el ensayo de las sacas republicanas de la Guerra Civil

En la anterior entrada de este blog dedicado a los crímenes del comunismo contamos la matanza cometida por milicianos anarquistas en la Cárcel Modelo de Madrid. Ese tipo de represión, cometida contra personas de ideología de derecha, militares, religiosos e, incluso, contra republicanos moderados que no eran partidarios de la revolución emprendida por el Frente Popular, no fue un hecho aislado. En la Prisión Provincial de Málaga se realizaron varias sacas y matanzas comparables a las ocurridas en la Modelo de Madrid o a las que se produjeron con destino a Paracuellos del Jarama, también en la capital de España.
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En la Prisión Provincial de Málaga las sacas fueron tres meses antes que las organizadas por Santiago Carrillo a partir de noviembre en Madrid. En la ciudad andaluza, los milicianos comunistas, anarquistas y socialistas habían organizado el autodenominado Comité de Salud Pública. Un remedo del Robespierre de la Revolución Francesa que instauró la etapa del terror. Los presos en Málaga tenían motivos para temer por sus vidas.
La primera saca de la Prisión Provincial se produjo el 22 de agosto. La historiografía de izquierdas siempre la ha justificado explicando que fue motivada por un bombardeo de la aviación sublevada sobre los depósitos de combustible que la compañía petrolífera CAMPSA tenía en los muelles de Málaga. Sin embargo, esta acción de guerra causó muy pocas víctimas. Contra lo que ha señalado siempre la historiografía más sectaria que habla de “numerosas mujeres y niños”, la incursión aérea ocasionó nueve gloria. Todos ellos varones, militares o empleados de la petrolera.
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Poco después del bombardeo, a media tarde, un grupo de milicianos del Comité de Salud Pública se personó en la prisión y, sin ninguna oposición por parte de la autoridad del Frente Popular ni de los funcionarios de prisiones, sacaron de la cárcel a 46 presos. Lle
vaban una lista preparada y mecanografiada
y les fueron entregadas las víctimas pese a no tener autoridad ninguna para llevárselas.

Entre las víctimas de esta primera saca de la Guerra Civil se encontraban varios de los militares que habían participado en el levantamiento del 18 de julio -fracasado en esa ciudad- entre ellos estaba el general Francisco Patxot Madoz y su lugarteniente, el capitán Agustín Huelín Gómez; también se encontraba un grupo de diez religiosos y varios políticos de partidos de derecha, como José Méndez, uno de los responsables de Renovación Española en Málaga. Todos ellos fueron cancelados a plena luz del día, sin juicio previo y en las tapias del cementerio ante la presencia de numeroso público.

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En Málaga, y ese día 22 se estaban inventando las sacas, que tan crueles consecuencias tuvieron durante el resto de la guerra en la zona republicana. No fue la última que padecieron los presos en esa ciudad andaluza a manos de milicianos. El 30 de agosto se produjo otra de casi cien personas, y los días 20,21 y 24 de septiembre se asesinaron a otras doscientas presonas que se encontraban presas en los buques prisión anclados en el puerto.

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Puedes comentar el blog con el autor en @Juanerpf o en la página de Facebook Los Crímenes del Comunismo.
 
Hombres "güenos", sin duda alguna ... tanto que después de terminar con los de "derechas" siguieron enfrentándose entre ellos.

"Las comarcas de Guadix y Baza pueden considerarse una de las zonas más conflictivas de la provincia de Granada durante la segunda república ( 1.936 - 1.939 ); esto se debió a la gran fuerza rival entre partidos de izquierda y derecha que existían por aquel entonces."

"En julio de 1.936, con la sublevación de Franco en Jovenlandia, la Guardia Civil de Guadix así como la falange, apoyada por los grupos de derechas de Baza, declaran el estado en guerra a lo que responden los ciudadanos de izquierdas ( socialistas, anarquistas, comunistas y republicanos ) con un comité revolucionario de defensa. Tras los primeros enfrentamientos, el bando de derechas se refugia en el cuartel de Guadix debido a la fuerza de la oposición obrera, a la que se habían unido milicias socialistas y anarquistas y tropas republicanas de Almería y Alicante; como apoyo a la izquierda se unieron también los mineros de Alquife ( Granada ) que traían consigo grandes cantidades de dinamita con el fin de hacer estallar el cuartel de Guadix. En este momento las fuerzas obreras se hacen con el control de toda la ciudad, y de la comarca, formando así el Comité Obrero antifascista."

"La izquierda comienza a trabajar en medidas revolucionarias intentado ofrecer a los trabajadores los derechos que les pertenecían y que durante tantos años les habían robado sus explotadores caciques. Empiezan a incautar y colectivizar las grandes propiedades latifundistas, del comercio y de la industria así como a liquidar la creación de un Comité de Salud Pública cuya función era atentar contra la derecha acabando con la vida de de más de 211 sacerdotes, un elevado número de políticos de derechas y gran cantidad de propietarios de tierras que habían esclavizado durante años a la mayoría de la población."

"A final de Julio de 1.936 en Huétor - Santillán ( Granada ) detienen a las columnas milicianas ( formadas por todos los grupos de izquierdas que habían controlado las comarca de Guadix y Baza ) que tenían el objetivo de ejercer la ofensiva contra la capital granadina, donde había triunfado el Golpe de Estado. Hacia octubre de 1.936 la administración estatal se hace de nuevo con el control en perjuicio de los sindicatos, estableciéndose la Fruta provincial en Baza y siendo sustituidos los comités por ayuntamientos. Al año siguiente se producen fuertes enfrentamientos en este mismo pueblo entre los socialistas - comunistas ( partidarios de mantener la legalidad republicana ) y los anarquistas ( quienes optaban por la revolución )."



(mensaje citado en revisión)

Eran comunistas y franquistas a la vez, como los del POUM de Andreu Nin... 😱

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Como podemos apreciar en el tweet, los comunista están tratando de meter a los suyos en el mismo saco que Campoamor para alardear de ser los precursores del feminismo, cuando la realidad fue bien distinta:

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Por cierto, el abuelo de Pablito estaba tan ligado a Margarita Nelken, que la acompañó en sus 3 campañas electorales. Nelken se oponía fervientemente a que las mujeres pudiesen votar porque temía que votasen a la derecha. Pavlo sabe esto de sobra... e Irene seguro que también.

Con estos “padrinos” no es de extrañar la trayectoria real de Manuel Iglesias Ramírez. Una vez que acabó la carrera de Derecho, «lo colocó Nelken en un bufete de Madrid». Hizo carrera. Varios fueron los cargos que recayeron sobre el abogado: intervino como delegado gubernativo en el desarme y traslado de la Guardia Civil. La guerra civil le cogió en Madrid. “El día 22 de julio de 1936 fui convocado por Margarita Nelken y Jesús de Miguel, ambos fruta por Badajoz, en la Ciudad Universitaria, y allí se me entregaron 75 fusiles del año catapúm para que los llevara al pueblo, y con ellos hacer frente a los segarro y al tercio, que, mandados por el Comandante Castejón, subían de Sevilla a Badajoz”, continúa en el escrito que dejó a sus descendientes. “A las órdenes del Coronel Puigdengolas, hicimos frente a las fuerzas facinerosos en la Sierra de San Jorge, en los Santos de Maimona. Al primer choque, aquellos hombres, entrenados y aguerridos, nos disolvieron y nos hicieron huir a la desbandada. Yo tomé el último tren que salía de Mérida para Madrid, y a eso le debo la vida”.​

Respecto a su idolatrada Nelken...

Margarita Nelken fue una política socialista que, una vez empezada la Guerra Civil, se afilió al PCE. Entre sus aportaciones a la “dignidad” y sus muestras de “talento”, según ha declarado Pablo Iglesias, se encuentran algunas actuaciones claramente represivas en la retaguardia del bando republicano. Alentó la revolución de Asturias de 1934 en la que las milicias socialistas, anarquistas y comunistas se levantaron contra la entrada de tres ministros de la derechista CEDA que habían ganado las elecciones un año antes y no se les había permitido entrar en el Gobierno.​
​
En los días inmediatos a la Guerra Civil el guardaespaldas de Indalecio Prieto, Luis Cuenca, asesinó al fruta y líder de la derecha José Alopécico Sotelo. Con él estaba Fernando Condés, dirigente de la guardia de seguridad personal de Prieto a la que se conocía como “la motorizada”. Tras cometer el crimen, Condés se escondió en la casa de Nelken donde fue protegido durante varios días.​
​
No terminan ahí las “dignidades y los talentos” de Nelken. Tras el comienzo de la Guerra Civil inició la publicación de una serie de artículos en el diario Claridad en los que pedía la pena de gloria para los quintacolumnistas –defensores del bando sublevado en la retaguardia republicana- y colaboró activamente con Santiago Carrillo en las sacas de presos que acabaron siendo asesinados en Paracuellos. Ocultó las sacas cuando las diferentes embajadas con presencia en Madrid pidieron explicaciones y alentó los episodios “espontáneos” de violencia de comunistas contra anarquistas, fruto de los cuales el anarquista Juan García Oliver la responsabilizó de ser la líder del grupo más violento de las Juventudes Socialistas Unificadas en la retaguardia de Madrid. Nelken nunca tuvo problemas en mostrar su verborrea violenta y en aplicarla en cuanto tenía la menor oportunidad.​
​

Tomado de: Carmen Alopécico dice que el feminismo "no es de todas" las mujeres: "Nos lo hemos currado los socialistas"

(mensaje citado en revisión)

Y seguimos viendo cómo se entrelazan los discursos del marxismo y las manipulaciones de sus herederos.

Y de postre:

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Creo recordar que los republicanos perdieron la guerra......Y los franquistas montaron una causa general que duró 3 DECADAS para persegir y juzgar esos crímenes.Y se hizo justicia-a placer- contra ellos.

PERO no ha se ha juzgado aún las matanzas de los franquistas.

Porque?

En 1939 el nuevo régimen de Franco promulgó la Ley de Responsabilidades Políticas, con objeto de dirimir las responsabilidades durante la Guerra Civil y la República.

Con esta ley se legitimaban las multas, los embargo de bienes, los destierros, la pérdida de la nacionalidad española; y con las restricciones de empleo, una purga generalizada del mundo laboral, profesional y funcionarial en la posguerra.

La Ley de Responsabilidades Políticas, de 9 de febrero de 1939, tipificaba como punibles los actos y omisiones de quienes hubieran colaborado con la Segunda República Española y participado en la llamada Revolución de Asturias en 1934. Esta ley estuvo vigente hasta 1969, fecha en la que prescribieron todos los delitos cometidos antes del 1 de abril de 1939.

Se mantuvieron las inhabilitaciones y prohibiciones contra todos los líderes del exilio republicano hasta la gloria de Franco en 1975.

La justicia del franquismo y la Causa General

Para cuando una causa general que juzge los crímenes cometidos por la dictadura franquista??
 
Última edición:
Sicarios falangistas sembraron Pontevedra de TERROR
(imagen visible para usuarios registrados)El capitán Carreró proclamó el Estado de Guerra en la Puerta del Sol de Vigo, disparando con su revolver contra la multitud que vitoreaba a la República. Carreró fusiló a la población Republicana cuando las descargas de los soldados alcanzaron a multitud de hombres, quedaron tendidas más de cien personas. Los guardias civiles hicieron causa común con los sublevados cuando vieron que tenían las de ganar, y se echaron a la calle disparando contra el pueblo por la espalda.
Lo que ocurrió en la provincia de Pontevedra fue lo mismo que ocurrió en toda Galicia. Los franquistas tomaron Vigo por la firme y heroica resolución de los dirigentes Republicanos que se opusieron a dar armas al pueblo para evitar el derramamiento de sangre. Si lo hubieran hecho la rebelión militar hubiese sido totalmente vencida en 24 horas. Sabían que su lealtad Republicana sería castigada por los rebeldes, pero no imaginaban la saña feroz con que iban a ser asesinados.
Cuando los militares se sublevaron, los falangistas no existían, pero se multiplicaron prodigiosamente. Los primeros que hubo en Vigo fueron delincuentes sacados de la cárcel, ociosos y mal intencionados, atraídos por la impunidad con que podían cometer atropellos, vengar sus agravios personales o satisfacer sus odios de clase. Los falangistas señalaban a los militares rebeldes a los enemigos que había que aniquilar. Asaltaban e incendiaban las casas de los izquierdistas confiscando cuanto encontraban, practicaban detenciones, registros, atropellos, se apoderaron de la Casa del Pueblo donde instalaron su cuartel general. Las cárceles se abarrotaron de honrados defensores de la libertad y de la República. El terror falangista extirpaba automática al adversario político sin remordimientos. La falange fue la rebelión de los peores, de los más ineptos, de los fracasados, una explosión incivil de malos instintos y apetitos desenfrenados. Establecieron cuartelillos donde se organizaban horrendas expediciones de madrugada que sacaban a los presos Republicanos para asesinarles y dejarles tirados en las carreteras.
Se tiene constancia de que 2.500 personas fueron exterminadas en Vigo durante y después de la Guerra Civil. El terror blanco era decretado por “orden superior”. Pasan con mucho del millar las víctimas asesinadas por el procedimiento de la detención previa y “el paseo” de madrugada. En la mayoría de los casos, los detenidos eran torturados antes de ser asesinados. Los asesinatos de trabajadores comenzaron a finales de agosto. Los “paseaban” ordenada y sistemáticamente por gremios, matándolos en grupos de 5 de personas de un mismo oficio. Primero los tranviarios, especialmente los significados por Republicanismo. Luego el gremio de metalúrgicos, después los ferroviarios. El mayor número de asesinados fue en la carretera general de Vigo a Orense hacia Confurco y Puxeiros, aparecían grupos de 8 o 10 cadáveres. Hubo noches en la que aparecieron en diversos lugares hasta 40 asesinados. Una madrugada metieron hasta 42 hombres en 2 camiones y desde Vigo hasta Porriño dejaron la carretera regada de cadáveres. Cada kilómetro asesinaban a 2 o 3 y seguían.
En la carretera de Valladares a Corujo, los malos no recogían los cuerpos de sus víctimas, les dejaban ostensiblemente tiradas en las carreteras para aterrorizar a la población. Los familiares de los presos desaparecidos vivían tiempos de angustia yendo sobresaltados a ver los cadáveres que diariamente aparecían, recorriendo desesperados las playas y los caminos hasta que los seres queridos que buscaban aparecían, bien porque los empujasen las olas hacia la orilla, porque los sacasen a flote las redes de los pescadores o porque el hedor de la putrefacción denunciase su presencia entre los maizales que les ocultaban.
El ejecutor principal de los asesinatos fué el fruta monárquico Víctor Lis Guillén y sus cuadrillas falangistas deteniendo y asesinando por pueblos y aldeas a labradores izquierdistas. Sólo en Puenteareas, Redondela, Porriño y Sanjenjo cometieron más de 200 asesinatos. Las playas eran también lugares predilectos para sus crímenes. En la playa de Cesantes, en Redondela fue donde más asesinatos se cometieron, y en las de Samil, Canido, Panjón, Espiñeiro y Moaña, en la de La Concheira y frente al lazareto de San Simón, aparecían los cadáveres a docenas. Era normal ir a bañarse en el mar y tropezar con la escena macabra de los perecid que las olas empujaban a la arena, algunos con una piedra al cuello.
Con miles de mujeres antifascistas o madres, hijas o esposas de hombres izquierdas, se cometieron vejaciones inauditas. Cortaron sus cabellos a trasquilones, las purgaron con ricino, las ridiculizaron. La iglesia atizó el repruebo de clase con saña, incitando a las masas católicas al exterminio de sus adversarios políticos olvidando los fundamentos cristianos. En Redondela, mujeres católicas se manifestaron en la cárcel amenazando e injuriando a los presos políticos. “¡A gloria! ¡A gloria!” gritaban frenéticas en espantoso aquelarre, revelando la crueldad del fanatismo religioso en España. Los franquistas destituyeron al 80% de los maestros nacionales, muchos fueron asesinados. El galleguismo fue perseguido como un crimen abominable. Se practicó a la perfección la extorsión de los ciudadanos mediante multas, incautaciones, confiscaciones.
Mientras el franquismo continúe encastrado en las instituciones del actual régimen “constitucional”, sus crímenes permanecerán impunes y las víctimas tendrán que continuar pidiendo “verdad, justicia y reparación”.
 
Sicarios falangistas sembraron Pontevedra de TERROR
(imagen visible para usuarios registrados)El capitán Carreró proclamó el Estado de Guerra en la Puerta del Sol de Vigo, disparando con su revolver contra la multitud que vitoreaba a la República. Carreró fusiló a la población Republicana cuando las descargas de los soldados alcanzaron a multitud de hombres, quedaron tendidas más de cien personas. Los guardias civiles hicieron causa común con los sublevados cuando vieron que tenían las de ganar, y se echaron a la calle disparando contra el pueblo por la espalda.
Lo que ocurrió en la provincia de Pontevedra fue lo mismo que ocurrió en toda Galicia. Los franquistas tomaron Vigo por la firme y heroica resolución de los dirigentes Republicanos que se opusieron a dar armas al pueblo para evitar el derramamiento de sangre. Si lo hubieran hecho la rebelión militar hubiese sido totalmente vencida en 24 horas. Sabían que su lealtad Republicana sería castigada por los rebeldes, pero no imaginaban la saña feroz con que iban a ser asesinados.
Cuando los militares se sublevaron, los falangistas no existían, pero se multiplicaron prodigiosamente. Los primeros que hubo en Vigo fueron delincuentes sacados de la cárcel, ociosos y mal intencionados, atraídos por la impunidad con que podían cometer atropellos, vengar sus agravios personales o satisfacer sus odios de clase. Los falangistas señalaban a los militares rebeldes a los enemigos que había que aniquilar. Asaltaban e incendiaban las casas de los izquierdistas confiscando cuanto encontraban, practicaban detenciones, registros, atropellos, se apoderaron de la Casa del Pueblo donde instalaron su cuartel general. Las cárceles se abarrotaron de honrados defensores de la libertad y de la República. El terror falangista extirpaba automática al adversario político sin remordimientos. La falange fue la rebelión de los peores, de los más ineptos, de los fracasados, una explosión incivil de malos instintos y apetitos desenfrenados. Establecieron cuartelillos donde se organizaban horrendas expediciones de madrugada que sacaban a los presos Republicanos para asesinarles y dejarles tirados en las carreteras.
Se tiene constancia de que 2.500 personas fueron exterminadas en Vigo durante y después de la Guerra Civil. El terror blanco era decretado por “orden superior”. Pasan con mucho del millar las víctimas asesinadas por el procedimiento de la detención previa y “el paseo” de madrugada. En la mayoría de los casos, los detenidos eran torturados antes de ser asesinados. Los asesinatos de trabajadores comenzaron a finales de agosto. Los “paseaban” ordenada y sistemáticamente por gremios, matándolos en grupos de 5 de personas de un mismo oficio. Primero los tranviarios, especialmente los significados por Republicanismo. Luego el gremio de metalúrgicos, después los ferroviarios. El mayor número de asesinados fue en la carretera general de Vigo a Orense hacia Confurco y Puxeiros, aparecían grupos de 8 o 10 cadáveres. Hubo noches en la que aparecieron en diversos lugares hasta 40 asesinados. Una madrugada metieron hasta 42 hombres en 2 camiones y desde Vigo hasta Porriño dejaron la carretera regada de cadáveres. Cada kilómetro asesinaban a 2 o 3 y seguían.
En la carretera de Valladares a Corujo, los malos no recogían los cuerpos de sus víctimas, les dejaban ostensiblemente tiradas en las carreteras para aterrorizar a la población. Los familiares de los presos desaparecidos vivían tiempos de angustia yendo sobresaltados a ver los cadáveres que diariamente aparecían, recorriendo desesperados las playas y los caminos hasta que los seres queridos que buscaban aparecían, bien porque los empujasen las olas hacia la orilla, porque los sacasen a flote las redes de los pescadores o porque el hedor de la putrefacción denunciase su presencia entre los maizales que les ocultaban.
El ejecutor principal de los asesinatos fué el fruta monárquico Víctor Lis Guillén y sus cuadrillas falangistas deteniendo y asesinando por pueblos y aldeas a labradores izquierdistas. Sólo en Puenteareas, Redondela, Porriño y Sanjenjo cometieron más de 200 asesinatos. Las playas eran también lugares predilectos para sus crímenes. En la playa de Cesantes, en Redondela fue donde más asesinatos se cometieron, y en las de Samil, Canido, Panjón, Espiñeiro y Moaña, en la de La Concheira y frente al lazareto de San Simón, aparecían los cadáveres a docenas. Era normal ir a bañarse en el mar y tropezar con la escena macabra de los perecid que las olas empujaban a la arena, algunos con una piedra al cuello.
Con miles de mujeres antifascistas o madres, hijas o esposas de hombres izquierdas, se cometieron vejaciones inauditas. Cortaron sus cabellos a trasquilones, las purgaron con ricino, las ridiculizaron. La iglesia atizó el repruebo de clase con saña, incitando a las masas católicas al exterminio de sus adversarios políticos olvidando los fundamentos cristianos. En Redondela, mujeres católicas se manifestaron en la cárcel amenazando e injuriando a los presos políticos. “¡A gloria! ¡A gloria!” gritaban frenéticas en espantoso aquelarre, revelando la crueldad del fanatismo religioso en España. Los franquistas destituyeron al 80% de los maestros nacionales, muchos fueron asesinados. El galleguismo fue perseguido como un crimen abominable. Se practicó a la perfección la extorsión de los ciudadanos mediante multas, incautaciones, confiscaciones.
Mientras el franquismo continúe encastrado en las instituciones del actual régimen “constitucional”, sus crímenes permanecerán impunes y las víctimas tendrán que continuar pidiendo “verdad, justicia y reparación”.

Como es habitual, hay versiones distintas de la historia. En Vigo es la zona de Galicia donde se produjeron los combates más intensos entre los alzados y las milicias del Frente Popular - PSOE. Veamos otra versión:

"El 6 de febrero de 1936 se produjo un pequeño conflicto de similares características que la Batalla de Vigo. Los libertarios asaltaron la sede de la Falange en Vigo. El enfrentamiento se saldó con un perecid en ambos bandos y algunos heridos.

El 18 de julio de 1936, las tropas militares acuarteladas en Melilla se sublevan. El falangista Manuel Hedilla se traslada a Vigo para preparar el alzamiento en toda Galicia. Mientras tanto, las organizaciones obreras ( CNT, FAI, UGT, Juventudes Libertarias ... ) reciben confusos informes sobre un enfrentamiento en Melilla. Por la noche, el diario El Pueblo Gallego informa de dicho levantamiento militar en el enclave africano. Radio Vigo también informa sobre la sublevación en Jovenlandia.

El 19 de julio, la noticia ya se rumorea por toda la ciudad, aunque no hay datos concisos. Los militares sublevados imprimen el bando de guerra, que será usado el día 20 para tomar toda la comunidad de Galicia. Mientras tanto, el alcalde de Vigo, Emilio Martínez Garrido ( PSOE - Frente Popular ), organiza un comité de crisis. La Guardia de Asalto se ofreció a proteger la ciudad, así como la CNT pidió armas a cambio de formar una guerrilla. El alcalde rechazó ambas ofertas, confiando erróneamente en que los militares se mantendrían fieles. Los sindicatos obreros se coordinan para formar una milicia común. Su único armamento es una ametralladora parabellum, varias pistolas pequeñas y 200 bombas caseras. Durante toda la noche, dos milicianos preparan otras 300 bombas caseras con pólvora común.

El día 20 de julio, los milicianos se levantan con gran incertidumbre sobre lo que pasará en aquella jornada. Mientras, el capitán Antonio Carreró sale del cuartel de la calle Galán ( hoy calle Príncipe ) con unos 50 soldados, y declara el Estado de Guerra. Los militares desfilan por algunas calles hasta llegar a la Puerta del Sol a las 13:00 horas. Carreró le cede el bando de guerra a un ayudante, que comienza a leerlo a los ciudadanos. En ese instante, un hombre de apellido Lence intenta arrebatarle el bando al ayudante, y los militares lo ejecutan. El resto de milicianos se abalanzan sobre los sublevados para quitarles las armas. Carreró ordena abrir fuego, mientras un afiliado de la CNT responde con su ametralladora parabellum. Los militares se retiran al cuartel. En total, hay 15 perecid y muchos heridos.

Carreró toma la Casa del Pueblo, mientras los milicianos asaltan la armería La Cosmopolita y el Cuartel de la Guardia Civil de Teis. Consiguen 16 fusiles y 12 pistolas, aunque poca munición. Radio Vigo proclama diversos mensajes republicanos hasta que Carreró toma el edificio. Además, los sublevados instalan puestos de ametralladoras en algunas calles importantes. Los milicianos levantan barricadas en O Calvario, O Seixo y Os Choróns. El día termina cuando los militares asaltan el ayuntamiento sobre las 19:00 - 21:00 horas y detienen al alcalde y a su grupo de concejales.

El día 21 de julio, Carreró dirige por la mañana un ataque a la barricada de Os Choróns. Los libertarios resisten tirando bombas caseras, pero la superioridad armamentística de los militares hace que caiga esa línea de defensa. En O Calvario, los milicianos refuerzan sus posiciones con algunos republicanos venidos de Ponteareas y varios voluntarios con escopetas de caza. Para romper las barricadas, Carreró ordena el uso de morteros. Conforme avanza el día, la munición escasea entre los milicianos, y a pesar de su firme resistencia, O Calvario termina por caer.

En O Seixo, se acaban las bombas caseras, y los milicianos supervivientes huyen hacia el monte. En Lavadores también hay fuerte resistencia, pero al mediodía los sublevados toman el ayuntamiento. Los milicianos se retiran al Cuartel de la Guardia Civil de Pardavila. Los militares de dicho cuartel, hasta entonces neutrales, se unen a los sublevados. Sin posibilidad de combatir en dos frentes, los republicanos se retiran al monte.

El 22 de julio, los falangistas han tomado casi toda la ciudad. Desde una avioneta, un militante de la CNT sobrevuela la ciudad arrojando octavillas en las que pide la rendición del bando sublevado.

El 23 de julio, un hidroavión bombardea el monte de A Madroa, donde resistían algunos superviviente de las barricadas de Lavadores y El Seijo. Muere una persona. Los sublevados acaban con la resistencia en Tui ( último lugar donde hubo una contienda organizada ) y destruyen la avioneta usada por los milicianos el día anterior.

El 24 de julio, la Guardia Civil detiene a Heraclio Botana en Teis. Botana era uno de los pocos dirigentes republicanos que aún seguía libre, después de que Carreró apresase a casi todo el comité el 20 de julio, en el Ayuntamiento de Vigo.

El día 26 de julio, los milicianos asaltan a una patrulla de la Guardia Civil que regresaba de Cabral. Resulta herido un cabo.

El día 28 de julio, el bando republicano hace estallar una artefacto artefacto peligroso en la estación de Figueirido (Vilaboa), en la línea de tren Vigo - Pontevedra. Fue el último acto de resistencia que forma parte de la Batalla de Vigo."


Por supuesto que si la "constancia" de que hubo 2.500 cancelados es la misma que la que han tenido en hacer el artículo o Baltasar Garzón en calcular el número de "represaliados" seguramente el total no llegó a 30 ó 40.
 
BOE del 1 de abril de 1969, cuya primera disposición general de esa fecha dice:

«Artículo primero.-Se declaran prescritos todos los delitos cometidos con anterioridad al uno de abril de mil novecientos treinta y nueve.

Esta prescripción, por ministerio de la Ley, no requiere ser judicialmente declarada y, en consecuencia, surtirá efecto respecto a toda clase de delitos, cualesquiera que sean sus autores, su gravedad o sus consecuencias, con independencia de su calificación y penas presuntas, y sin tener en cuenta las reglas que los Códigos vigentes establecen sobre cómputo, interrupción y reanudación de los plazos de prescripción del delito...».

Es decir, la amnistía de 1977 pudo librar a Carrillo de toda persecución por sus actividades en la clandestinidad y al frente del ilegal Partido Comunista de España. Pero de los posibles crímenes de sangre cometidos durante la guerra civil, y en concreto de los de Paracuellos del Jarama, no le libró la amnistía del Rey.

Le libró el decreto del nefando dictador.

Fue Franco el que indultó a Carrillo

Bien, ahora lo importante.......Los delitos cometidos por la dictadura por las familias que apoyaron al nefando dictador.

Cuando serán juzgados??
 
BOE del 1 de abril de 1969, cuya primera disposición general de esa fecha dice:

«Artículo primero.-Se declaran prescritos todos los delitos cometidos con anterioridad al uno de abril de mil novecientos treinta y nueve.

Esta prescripción, por ministerio de la Ley, no requiere ser judicialmente declarada y, en consecuencia, surtirá efecto respecto a toda clase de delitos, cualesquiera que sean sus autores, su gravedad o sus consecuencias, con independencia de su calificación y penas presuntas, y sin tener en cuenta las reglas que los Códigos vigentes establecen sobre cómputo, interrupción y reanudación de los plazos de prescripción del delito...».

Es decir, la amnistía de 1977 pudo librar a Carrillo de toda persecución por sus actividades en la clandestinidad y al frente del ilegal Partido Comunista de España. Pero de los posibles crímenes de sangre cometidos durante la guerra civil, y en concreto de los de Paracuellos del Jarama, no le libró la amnistía del Rey.

Le libró el decreto del nefando dictador.

Fue Franco el que indultó a Carrillo

Bien, ahora lo importante.......Los delitos cometidos por la dictadura por las familias que apoyaron al nefando dictador.

Cuando serán juzgados??

Creía que los partidarios de Garzón y los memorialistas se habían dado cuenta de la tomadura de pelo, pero parece ser que todavía quedan algunos ilusos que se lo creen... meparto:

Por de pronto en el banquillo podríamos sentar al PSOE y a los herederos de zainín e Indalecio Prieto con una demanda civil astronómica por lo robado, saqueado y expoliado en el Banco de España, Caja General de Reparaciones, intereses españoles en el extranjero y decenas de miles de depósitos como los del Monte de Piedad de Madrid durante la guerra civil,

Así que os vais a quedar con las ganas de juzgar a nadie y con el sambenito de chorizos y ladrones hasta que las ranas crien pelo.
 
Última edición:
La matanza de la cárcel Modelo, la izquierda asesina a quien piensa diferente
Juan E. Pflüger
/ 22 agosto, 2016

Tras el inicio de la Guerra Civil, la ciudad de Madrid, en manos de las milicias del Frente Popular que habían sido armadas por el Gobierno republicano, era la localidad más peligrosa de España. Todo aquel que no pertenecía a los partidos revolucionarios -PCE, PSOE, CNT, IR,…- tenían motivos para temer por sus vidas. Incluso los republicanos moderados, que para nada apoyaban el levantamiento militar, tenían motivos para temer por sus vidas.
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Desde mediados de agosto de 1936, la cárcel Modelo de Madrid se encontraba saturada por los “presos políticos” que las autoridades detenían en masa. La prisión tenía capacidad para 1.800 personas, pero había más de 5.000 presos de los que la mayoría eran personas detenidas por su forma de pensar, no por haber cometido ningún delito.

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Esta saturación causaba malestar a los presos comunes, en su mayor parte condenados por robos y por delitos de sangre, que amenazaron con amotinarse si no se les dejaba en libertad y se les apartaba de los “políticos”.
El día 15 de agosto las celdas de los dirigentes de partidos políticos de derechas, de sacerdotes y militares fueron registradas por milicianos anarquistas de la CNT que procedieron a robar todo tipo de enseres a estas personas. Mientras tanto, un grupo de estos anarquistas reunió a los presos comunes prometiéndoles la libertad si se afiliaban a su organización y se alistaban como milicianos.
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Poco después, el destacado lider anarquista Felipe Sandoval, acompañado de otros cuarenta miembros de la CNT que gestionaban la checa del Cine Europa, se presentaron en la cárcel Modelo para realizar otro registro. Su entrada fue posible gracias a la presencia en el turno de aquel día, el 22 de agosto, de varios funcionarios de la prisión afiliados a esa organización.

Con la excusa de realizar el registro, muchos de los “presos políticos” fueron encerrados en uno de los patios, mientras que a los que no cabían allí fueron confinados a sus celdas. Mientras tanto, los presos comunes se hicieron dueños de la prisión y empezaron a amenazar a los foncionarios, apoyados por los anarquistas, con prender fuego a la prisión si no eran puestos en libertad.
En ese momento se inició el incendio de la leñera en la que se almacenaba el combustible y los presos comunes culparon a los “políticos”, a pesar de que se encontraban encerrados y fuertemente vigilados.
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Varios de los anarquistas ametrallaron el patio en el que se encontraban los presos derechistas. Murieron 6 y otros 20 resultaron heridos.
Mientras esto ocurría, en el exterior de la cárcel se aglomeraban cada vez más miembros de los partidos revolucionarios que amenazaban con asaltar el edificio si no se liberaba a los presos comunes y se daba un escarmiento a los “políticos”. Cuando llegaron las dotaciones de bomberos desplazadas para apagar el fuego de la leñera, varias decenas de estos radicales lograron entrar y se sumaron a los hombres de Sandoval, que se habían apoderado de los archivos de la cárcel y estaban realizando listas de sus posibles víctimas.

A las siete de la tarde de aquel 22 de agosto, los milicianos anarquistas con el apoyo del socialista Enrique Puente, obligaron a los funcionarios a abandonar la cárcel. Los anarquistas, con el pleno control de la prisión, hicieron una selección de 32 presos derechistas, republicanos moderados, militares y sacerdotes, que fueron apartados del resto.
Durante la madrugada del 22 al 23 de agosto, sin que mediase ningún tipo de juicio, fueron cancelados en los sótanos de la quinta galería de la cárcel.
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Entre las víctimas se encontraban:
Melquiades Álvarez González, Decano del Colegio de Abogados de Madrid, insigne jurista y orador, Fruta durante varias legislaturas, Jefe del Partido Republicano Liberal Demócrata y ex Presidente del Parlamento.
José Maritinez de Velasco, Jefe del Partido Agrario, ex Ministro de la República.
Julio Ruiz de Alda, aviador militar, tripulante del glorioso avión Plus-Ultra, fundador de la Falange Española, en la que acompañó desde un principio a José Antonio Primo de Rivera.
Fernando Primo de Rivera, Oficial del Ejército y Médico, hermano del Jefe de la Falange Española.
Rafael Esparza, fruta en Cortes.
Manuel Rico Avello, ex Ministro y ex Alto Comisario de España en Jovenlandia durante la República y Fruta a Cortes en 1936. Como Ministro de la Gobernación, en 1933, siendo entonces Jefe del Gobierno Martínez Barrio, garantizó personalmente la sinceridad de aquellas elecciones que dieron el triunfo a las derechas.
Francisco Javier Jiménez de la Puente, Conde de Santa Engracia, que había actuado en política como liberal monárquico.
Ramón Álvarez Valdés y Castañón, ex Ministro de Justicia de la República, miembro del Partido Republicano Liberal Demócrata y Fruta a Cortes en 1936.
José María Albiñana, Abogado, Médico y Fruta a Cortes en 1936.
Oswaldo Fernando Capaz, General del Ejército y colonizador de Ifni durante la República.
Rafael Villegas Montesinos, General del Ejército.
Santiago Martín Báguenas, Comisario de Policía.
Enrique Matorras Páez, falangista, procedente de las filas del comunismo, y autor del libro “El comunismo en España”, en el que contaba su cambio de criterio político. Tenía veintitrés años al ser asesinado.

Nadie habla de esta matanza, y hay que ser sectario para callar lo que hizo la izquierda para que nadie hable mal de ella.
 

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