ex pepito feliz
Madmaxista
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Iba al centro médico a hacer rehabilitación, y en la puerta había dos personas de la cruz roja con todo tipo de anillos en la cara y tatuajes en los brazos. Según estoy a punto de entrar, una de ellas viene hacia mí y me dice si tengo un momento, poniéndome la mano en el pecho. Le digo que no me interesaba y que no me tocara, a lo que ella me responde que no hace falta ser tan borde.
Yo le respondo que solamente no quiero que me toque. Me dice que si es que no estaba dispuesto a ayudar a niños necesitados de no sé dónde me dijo, y le digo ya con la voz algo alterada que si ella sabía cuánto de eso que dona la gente iba en realidad a los necesitados.
Me responde que claro que lo sabía, y que era el 100%. Le digo muy amablemente (porque soy una persona educada) que investigara un poco porque a lo mejor se llevaba una sorpresa.
Me voy media vuelta y la dejo ahí sin saber qué responder.
Al salir después de casi dos horas, aún estaban ahí. Y la compañera me viene con malos modos y me dice que yo estaba muy confundido, y que con esa actitud no mejoraríamos las necesidades de los más necesitados. A lo que le respondo que a los más necesitados no, pero a los jefes de vuestra organización seguramente sí. La dejo callada, me doy media vuelta y me voy.
Dos veces las dejé sin saber qué decirme ante semejante dosis de sinceridad y realidad.
Yo ayudo a los que de verdad lo necesitan. Si hace falta les compro comida o incluso si ellos acceden los invito a comer conmigo.
Pero a estas organizaciones angustia y desprecio total.
Yo le respondo que solamente no quiero que me toque. Me dice que si es que no estaba dispuesto a ayudar a niños necesitados de no sé dónde me dijo, y le digo ya con la voz algo alterada que si ella sabía cuánto de eso que dona la gente iba en realidad a los necesitados.
Me responde que claro que lo sabía, y que era el 100%. Le digo muy amablemente (porque soy una persona educada) que investigara un poco porque a lo mejor se llevaba una sorpresa.
Me voy media vuelta y la dejo ahí sin saber qué responder.
Al salir después de casi dos horas, aún estaban ahí. Y la compañera me viene con malos modos y me dice que yo estaba muy confundido, y que con esa actitud no mejoraríamos las necesidades de los más necesitados. A lo que le respondo que a los más necesitados no, pero a los jefes de vuestra organización seguramente sí. La dejo callada, me doy media vuelta y me voy.
Dos veces las dejé sin saber qué decirme ante semejante dosis de sinceridad y realidad.
Yo ayudo a los que de verdad lo necesitan. Si hace falta les compro comida o incluso si ellos acceden los invito a comer conmigo.
Pero a estas organizaciones angustia y desprecio total.
