Openbank paga un 3,25% a seis meses, pero solo al dinero nuevo
Un 3,25% a seis meses con nómina domiciliada. Un 2,75% si el cliente no la tiene. La oferta de depósito que Openbank ha puesto sobre la mesa tiene un gancho evidente en un mercado donde las remuneraciones han dejado de ser generosas, y una trampa igual de visible: solo aplica al
dinero nuevo. Es decir, al capital que no estuviera ya en la entidad. La letra pequeña empieza ahí y no termina ahí.
Qué significa exactamente dinero nuevo
La primera duda que asalta a cualquiera con ahorros aparcados en el banco es si su saldo actual cuenta. La respuesta, tal como se ha interpretado en la conversación, es que no: el depósito se reserva a aportaciones que lleguen de fuera. Quien ya tenga el dinero dentro se queda mirando. De ahí la recomendación recurrente de
dejar lo mínimo en la cuenta y mover el grueso a otra entidad cuando toque renovar.
Hay una estrategia que se repite entre ahorradores veteranos: cuando vence un depósito, en lugar de renovarlo automáticamente, se transfiere el capital y los intereses a otro banco. Es en ese momento, con el dinero ya fuera, cuando la entidad reacciona y ofrece condiciones que no aparecen publicadas en su web. Un
amago clásico, el mismo que se hacía con las hipotecas, aplicado ahora a los depósitos.
El calendario y la ventana de contratación
La oferta está disponible durante todo el mes en curso, según los datos que manejan quienes han consultado las condiciones. Eso deja margen, pero no infinito: quien tenga un vencimiento a principios del mes siguiente se queda fuera. Es el caso concreto de un ahorrador que ve cómo su depósito actual expira el
1 de noviembre, justo después de que cierre la ventana.
La pregunta de si otra entidad del grupo, como Santander, computa también como dinero nuevo queda sin respuesta clara. La práctica habitual es moverse entre entidades distintas para forzar la oferta.
La letra pequeña que no aparece en la web
Más allá del tipo, hay dos condiciones que condicionan el resultado final. La primera es la nómina: sin ella, el 3,25% se queda en un
2,75%. La segunda es el plazo: seis meses. Para un ahorrador conservador, es un producto de tránsito, no de rentabilidad estructural.
El fondo de garantía de depósitos cubre hasta
100.000 euros por titular y entidad, lo que obliga a diversificar cuando el patrimonio supera ese umbral. Es un límite que muchos pasan por alto y que conviene tener presente antes de concentrar todo en un solo banco.
La comparación que incomoda
Con la inflación en el
5%, un 3,25% sigue siendo negativo en términos reales. La pérdida anual ronda el 1,75%. Frente a eso, hay quien señala bonos de Estados Unidos cerca del 6%, bonos franceses en torno al 4,9% o plataformas como Bondora al 6%. La alternativa de deuda ultrarrápida a un año aparece como opción para quien no quiera inmovilizar capital.
El contrapunto llega desde el riesgo: los bonos a plazos largos implican comprometer dinero durante años, algo que muchos consideran inviable para un particular. La discusión deriva hacia la actitud inversora, el interés compuesto y la idea de vivir por debajo de los ingresos. ¿Merece la pena un 3,25% a seis meses o es solo un parche mientras se busca algo mejor?